Escritura Social

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from Revolicant

Este no es el mundo que soñaba cuando era joven. Ni siquiera se parece. Todo me parece la última noche de un poeta ciego que pide su abrigo mientras habla de espejos y callejones.

Y diría que no me importa, pero me importa. Y diría que no pasa nada, pero pasa. Y diría que al final la vida me ha pasado por encima, y tal vez sea cierto.

Pero no lo es.

Nada más va más veo todo más despacio a mi alrededor. Nada más he aprendido que no puedo con todo. Nada más he aprendido que tal vez no se pueda con todo.

Pero no poder con todo no es no poder con nada.

Se puede hasta donde se puede. Se llega hasta donde se llega.

Se puede mirar la lluvia desde el salón, se puede bailar bajo la tormenta. Se puede ser todavía, tal vez.

Tal vez todo sea un rincón. Una declaración de principios escrita en un rollo de papel higiénico por una rosa con nombre de actriz o una actriz con nombre de rosa.

Tal vez todo sea nada. Y el infinito sea más grande de lo que creía. Y mis manos más pequeñas. Cada vez más pequeñas. O tal vez siempre fueron pequeñas manitas que miraban al cielo y se cerraban queriendo coger ese mundo que no era el que es, que no sabían que nada sería lo que era y que esperaban otra cosa.

No sé. Otra.

Otra vida. Otro mundo. Era posible. Tal vez nunca lo fue, y soñé que sí. Tal vez soñé demasiado. Tal vez sigo soñando Tal vez nunca deje de soñar. Tal vez no pueda hacerlo.

Aunque no sea el mundo que soñaba, tal vez no pueda abrir los ojos, tal vez no pueda dejar de estrellarme, tal vez me quede así, el puño apretado, mirando al cielo.

Esperando.

 
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from Cuadernito de Khardan

Cuando pensamos en servidores, pensamos en cosas muy grandes, que pueden ocupar granjas de datos y que suelen estar en otra parte que no es el salón de nuestra casa. Lo cierto es que en la actualidad podemos tener lo que se denomina un home server, o servidor doméstico, con casi cualquier ordenador que tengamos, siempre que le podamos poner un disco duro amplio (o que lo asociemos a un NAS, pero eso ahora mismo es complicarnos demasiado. Ahora mismo, podemos encontrar ordenadores bastante potentes rondando los doscientos euros, que nos pueden servir perfectamente como servidores domésticos. La función de un servidor doméstico, a mi entender, es facilitarnos la vida tanto en cuanto a buscar cosas como en cuanto al uso de elementos electrónicos o informáticos. Hay gente que decide exponerlos a internet, para poder disfrutar de su biblioteca digital fuera de casa. En este primer artículo, hablaré de cómo creo que se debería configurar un servidor doméstico dentro de la red para facilitar la vida de verdad a todos los que están en la casa. Personalmente, prefiero usar distribuciones Linux en el servidor, porque la mayor parte del software libre de tipo servidor está pensado para usarse en Linux, pero lo cierto es que se puede emplear la mayor parte de lo que pongo aquí en Windows, así que, en los casos en los que se pueda, lo pondré también como alternativa y explicaré cómo se haría en Windows (11 porque es el que tengo, pero en principio, debería ser compatible hacia atrás sin mucha dificultad).

Pros y contras de Linux y Windows

Entonces, el primer paso es decidir si quieres tener un servidor Windows o Linux. Las ventajas de un servidor Windows son claras: todos hemos manejado más Windows que Linux y no tener que pelearte con la línea de comandos para prácticamente nada es una delicia. Las ventajas de un servidor Linux son tanto éticas (no estás usando software privativo, con lo cual estás apoyando a la comunidad de software libre, no tienes IAs metidas sin que tú quieras y ese estilo de movimientos de Microsoft), como funcionales porque, una vez instales unos cuantos programas, también podrás prácticamente olvidarte de la línea de comandos. Además, si tienes un ordenador poco potente, Linux consume muchos menos recursos que Windows, lo que deja más recursos para que hagas cositas.

Distribuciones

Ahora bien, supongamos que eliges Linux. Habrás visto en muchas partes la gran incógnita de qué distribución de Linux coger. Yo creo que Debian es la forma fácil de usar Linux, así que parto de esa base. Y luego hay dos opciones que dependen mucho de la potencia del ordenador y de si vas a querer usarlo conectado directamente a un monitor o solo desde la web. 1. Conectado directamente Mi distribución favorita, por sencillez de instalación y porque en general todo funciona out of the box es Linux Mint (en su versión 22 ahora mismo). Se pone en un pendrive, y si lo quieres usar en todo el disco duro, es directo como pocos.
2. Por web Cuando tuve el servidor sin conectar al monitor, la distribución que mejor me solucionó el tema de controlarlo desde una web fue ProxMox Community. Se trata de un sistema que pone directamente en la web según se hace una instalación supersimple. De estas que apenas tienes que mirar qué tiene que instalar ni dónde.

Este post es: #TutorialHomeServer #Tutorial #ServidorDeCasa

 
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from O corvo gralla

Achei a miña némesis no ximnasio. Uns 70 anos, algo debruzado sobre si mesmo, sempre vestido de negro; cabelo moi curtiño, branco, como branca é a barba de dous ou tres días. Magras as pernas e os brazos, e fibrosos, avúltalle un algo o bandullo por baixo da camiseta. Os ollos pequenos, sempre a piques de pechalos. Anda con lentitude e, malia deixar sen peso todas as máquinas, sofre moito con cada movemento. Chega sempre despois de min, e nese intre sei que rematou a miña tranquilidade porque vai ocupar exactamente os aparatos aos que eu tiña planeado ir. Ás veces está a comezar nunha máquina e se eu remato noutra e estou a levantarme o vello cunha destreza fantasmal aparece sentado na máquina á que eu me dirixía. Nunca olla para min, nunca o sorprendo fitándome na distancia, semella que ignora a miña existencia, mais quebra a miña planificación e obrígame a parar, repetir series, escoller outros aparatos que non quero usar...

Ás veces penso en matalo, abordalo nas duchas e golpealo, ou talvez simplemente facer que caia e rompa algo e me deixe tranquilo durante unha tempada. No entanto, outras veces penso que o vello son eu, unha proxección de min mesmo con vinte anos máis ao lombo, e entón o espreito e sinto unha mezcla de pánico e tenrura.

 
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from DanielSanz

Si en algo podemos estar de acuerdo la gran mayoría de nosotros es en que la información es poder. Podemos retroceder a la época que queramos y en todas ellas nos encontraremos con una figura: los informantes. Desde espías, agentes dobles o simples cortesanos o aldeanos que van contando los chismes por todas partes y, la clave principal, tú estatus social lo determina con cuánto margen de tiempo te enteras de las noticias antes que el resto.

En estos aspectos siempre tenían ventaja los ricos y/o poderosos. Incrementando esa brecha debido a que mucha información estaba en libros, pergaminos o similares añadiendo una barrera que separaba a las clases sociales…. El analfabetismo.

Peroooooo ocurrió la magia, llegó internet. Algo libre, al alcance de todos los usuarios tanto para generar contenido como para leerlo y con un acceso si no gratuito, casi. Por fin los poderosos probarían de su propia medicina y se verían obligados a luchar en igualdad de condiciones, el pueblo al fin podría destapar las vergüenzas de los poderosos y el mundo sería un lugar mejor…

El ser humano no aprende, imagino porque se esfuerza con todas sus energías por olvidar el pasado, es más, por ridiculizarlo, cambiarlo y distorsionarlo hasta que todos lo ignoren ¿Cuando le ha importado al ser humano saber la verdad? Nunca, jamas de los jamases.

El ser humano quiere que el resto le den la razón, que escuchen SU opinión basada en lo que le sale de los cojones. Los demás tienen que escucharle y decir ES VERDAD, YO OPINO LO MISMO. Y ya está, pero ¿conocer la verdad? No, gracias, esa será la verdad DE OTRO, pero no la mía.

Cuando la imprenta era quien cortaba el bakalao…. Existían los folletines, los panfletos, los fanzines…. Impresiones de bajo coste que hacían los rebeldes, anti sistema, comunistas y anarquistas para contar LA VERDAD, ¿cambiaron el mundo? No

Cuando llegó la radio os recuerdo que existían las emisoras piratas. Que contaban LA VERDAD…. ¿Ya las habéis olvidado?

Y ahora que llega internet la gente, no se porque, pensaba que la cosa iba a cambiar. Gracias a esto iban a suceder dos cosas: – La libertad de la información acabaría con las mentiras de los poderosos gracias a poder encontrar siempre la verdad. – Todos podríamos mostrar nuestro arte liberándonos de los intermediarios.

Y lo que ha ocurrido es que no vivimos en la época de la libertad de información, sino en la época de la desinformación. Y sobre lo de dar rienda suelta a nuestro arte,,,, Eso es cierto, solo que no los ve nadie. Se dan cuenta de que no se hacen famosos, gente que publica sus dibujos, canciones, poemas, libros, podcast…. Y se sorprenden de que oye, no se hacen ricos y famosos…. Entonces es por culpa del algoritmo, de la IA o de los reptilianos….

Y vamos a ver, seamos sinceros. Puede que cuando surge un medio nuevo haya cuatro que se hagan ricos y famosos por estar en el lugar correcto en el momento oportuno…. pero ya está, después de eso todo se reduce SIEMPRE a una sola cosa, UNA. El dinero.

La diferencia no es que generes mejor contenido, que abarates costes o no. Lo que cambia, lo que importa, es la publicidad, el marketing…. Y eso, es dinero.

Si tú y yo escribimos una novela, la mía es de cinco y la tuya de ocho ¿cual va a triunfar? Da igual la calidad, importa quien se vaya a gastar dinero. Si tú que tienes una obra mejor te esfuerzas en hablar de ella en redes sociales y yo pago 5K euros en promocionarla en redes sociales ¿quien va a vender más? Pues yo, ya está.

No os engañéis, no creáis que lucháis en igualdad de condiciones, no seáis ilusos. Desde que surgió internet hubo un boom con los blogs, fueron muy famosos y ganaron mucho dinero por la publicidad en internet, el SEO…. Enseguida se desvirtuó se abusó de los enlaces…. Y se estabilizó, siguen existiendo pero casi nadie se acuerda. Luego llegó el vídeo, YouTube, Facebook, Instagram….

Aparecieron y desaparecieron muchas como una de vídeos cortos que ya ni recuerdo como se llamaba, Snapchat…. El denominador común en todas es el dinero. ¿Quieres tener visibilidad en ellas? Paga.

 
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from DanielSanz

Hay un tema que llevo retrasando semana tras semana para contar aquí y es, ni más ni menos, que la explicación de porque he tardado décadas a ponerme a escribir.

Y la respuesta es muy simple…. No se escribir, entendiendo escribir como si fuese un analfabeto sino en la parte más técnica o academicista como prefiráis llamarlo. Jamás en mi vida he sido capaz de aprobar la asignatura de Lengua y literatura, siempre lo hacía en las recuperaciones, sufriendo mucho y, curiosamente, gracias a que leía infinidad de libros de forma voluntaria y luego los analizaba en clase.

Pero todas las malditas reglas que se inventó el puñetero de Nebrija no tienen ni el mas mínimo sentido para mí. Los puntos y las comas son un invento del demonio que no se donde colocarlas. Pongo muchas, pocas, donde no deben ir… A día de hoy doy por hecho que tendrá algo que ver con mi casuística extraña de las altas capacidades y mi exceso de creatividad. Del mismo modo que soy incapaz de ver la utilidad a la teoría musical pero que,, pese a ello, soy capaz de componer tanto melodías como canciones.

Aquí es cuando la gente empieza a decirme cosas similares ah….. Pero chico, con todo lo que lees ¿no te fijas en como están escritas las novelas? Aunque tan solo sea por eso tendrías que saber escribir de forma correcta… Y la respuesta es que no veo cuando leo, el texto desaparece, mis ojos se deslizan sobre las líneas y a mí lo que me llegan son sensaciones, emociones, imágenes mentales…. Pero palabras, puntos y comas os aseguro que no, ni uno solo. Otra frase que me revuelve las tripas es la de: Si es muy fácil, solo tienes que leer lo que escribes en voz alta y las propias pausas que hagas ya te indican donde debes poner las pausas. ¿En serio? ¿De verdad? HOSTIA menudo invento. Tengo 47 años tú, y jamás, pero JAMÁS nadie me lo había dicho antes, en serio. Ni los profesores de EGB, ni los de FP, NADIE. Me acabas de solucionar un trauma que llevo arrastrando toda mi vida. GRACIAS.

No solo eso, incluso llegó un punto en que me daba vergüenza decir que quería ser escritor. Cuando comencé mi primer podcast hace ya más de quince años «El Arca de la Alianza» más de un podcaster me atacaba en Twitter con frases similares ah: Pues si quieres ser escritor, aprende a escribir. Que no sabes hacerlo ni en Twitter que son pocos carácteres.

Y a ver, igual muchos piensan que estoy exagerando, así que vamos a contextualizar y matizar varios aspectos fundamentales.

1º Tanto Mastodóntico como Escritura Social, como Twitter en su día para mí no tienen ningún tipo de valor mas allá de vomitar mis ideas. Son una puerta de escape a ideas que se me amontonan en la cabeza y las utilizo para practicar. Tan solo golpeo el teclado intentando dar sentido y coherencia a ideas difusas. No repaso, no leo, no me preocupa.

2º Mejorar como tal he mejorado, mucho. Aquí hay una anécdota que siempre cuento para ejemplificar mi problema. Cuando comencé a salir con la que actualmente es mi adorada esposa le mostré un pequeño relato que había escrito. Ella estudió Lengua y Literatura (todavía no existía Filología como tal creo recordar) y, al concluir, cursó Magisterio. Por lo tanto escribir de forma correcta, sabe. Bien, yo le di todo orgulloso los folios con el relato y ella lo miraba…. Lo volvía a mirar… lo volvía a mirar…… Toda concentrada ella y yo pensando buah chaval. Se ha quedado flipada con mi pedazo de relato…. Y lo seguía mirando. Hasta que ya llegó un punto en que yo, todo mosqueado, le digo: Bueno, ya vale ¿no? Tienes que haberlo leído cincuenta veces. A lo que se giró hacia mí, me miro a los ojos y me dice: Cariño, está tan mal escrito que no entiendo nada.

3º Me esfuerzo MUCHO en intentar aprender, he leído infinidad de libros de texto, de estilo, de corrección, de gramática…. Y no es que no lo entienda, es que no se explicarlo. No le veo sentido, lógica, coherencia…. Son reglas porque lo digo yo. Y m i cerebro lucha contra eso.

4º Pese a ello he mejorado mucho, pero cuando me siento a escribir. Mi sistema actual es escribir un capítulo, otro, otro…. Y cuando llevo cuatro o cinco me paro y vuelvo a l primero que escribí. Entonces lo leo, añado párrafos, descripciones, borro otras cosas…. Y sigo así con los demás que he escrito. Al terminar vuelvo al primero y entonces ya es cuando lo convierto en un capítulo de verdad. Me preocupo por la estructura de las frases, los diálogos…. Y ahí ya, aunque no están bien, tampoco es un despropósito.

5º He tenido muchísima suerte con mi mujer, de lo contrario JAMÁS hubiese intentado escribir por la vergüenza que me daría publicar incluso el texto básico de una entrada para un blog de trescientas palabras. Cada cosa que escribo (excepto que estas cosas que ya digo es tumbarme en el sofá con el móvil, aporrear la pantalla y darle a publicar) siempre al terminar le digo a mi mujer que me lo corrija antes de publicarlo. Hace unos años también realizó justo por esto un curso de Corrección ortotipográfica profesional en Cálamo & Cran.

6º De errores se aprende…. La anterior novela que escribí también fue un desastre por la inexperiencia. Cada capítulo que escribía le pedía a mi mujer que lo corrigiese…. Luego lo cambiaba y lo volvía a corregir, lo volvía a escribir y lo volvía a corregir. Corrigió tantas veces tantas versiones de los capítulos que al final ya no sabía ni lo que leía ni si estaba bien o mal. Ahora ya no le dejo corregir nada…. Cuando termine por completo la novela y yo mismo la haya revisado un par de veces, entonces, se lo daré para que la corrija.

7º Es un trabajo muy duro y muy desagradecido. No tan solo debo luchar contra la hoja en blanco, contra mi exceso de ideas, de posibles tramas, de cambiar incluso la trama de la novela varias veces mientras escribo….. Es luchar contra la vergüenza de pensar que escribo tan mal que luego ni entienden lo que quiero decir. Por eso también hago esta terapia de choque de escribir a vuelapluma, si son capaces de entender esto, luego la novela se que la entenderán mejor.

8º Repito, sin mi mujer JAMÁS hubiese podido dar rienda suelta a mi pasión y me parece algo sumamente triste. Y no es hablar por hablar. Una novela en primer lugar hay que hacer un informe de lectura, después en base a eso yo tengo que hacer cambios en la novela. Vuelves a entregar el manuscrito y es entonces cuando se hace una corección de estilo, vuelves a repasar la novela, vuelves a entregarla y es entonces cuando ya se hace la corrección ortotipográfica…. Teniendo en cuenta que, en mi caso, se tratará de una novela de entre 150 y 200K palabras…. Todo esto serían como mínimo 5K euros, pongamos entregarla y es 5K y 10K para redondear. Esto, por supuesto, tratándose de una afición, sin ningún tipo de pretensión económica ni de esperar tener un retorno. Sin contar la maquetación y publicación en tiendas online claro, que eso ya me encargaría yo. Ojo, no estoy diciendo que sea caro, cuesta lo que tiene que costar porque es un trabajo arduo, duro, especializado y que requiere muchas, pero muchas horas de trabajo.

Y ya véis, ese es mi sino. Una persona con la necesidad de escribir, castigado con no ser capaz de comprender las reglas de la escritura.

 
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from Páramo Imperfecto

#Pensamientos

CW: Mención a terapia psicológica, depresión, actividad deportiva y pautas nutricionales. Si crees que debo añadir alguno más, por favor, dímelo.

Dicen que una vez al año no hace daño y aquí ando yo, de vuelta a las publicaciones del blog. Llevo un tiempo dándole vueltas a la idea de retomarlo y, por fin, se hace realidad. ¿Por qué ahora? Bueno, la pregunta es por qué no. ¿Conseguiré tener una racha escritora y publicar con cierta periodicidad (que no sea anual)? Bueno, ya lo veremos. Lo cierto es que las circunstancias de mi vida han cambiado mucho desde la última vez que escribí.

Se terminó un contrato que tenía cierta estabilidad y que me estaba dejando sin vida. Ahora mis contratos son cortos e irregulares, pero puedo sobrevivir con mis ahorros.

He vuelto a terapia psicológica. De hecho, de ahí viene el título de esta publicación. En una de las sesiones nos dedicamos a hacer un viaje a través del tiempo y analizamos el blog que escribía cuando tenía quince años. Una auténtica ventana hacia mi yo más joven (y me da cierto repelús en algunas partes, por eso no lo comparto). Es curioso cómo se podían observar claramente ciertos rasgos autistas, como la capacidad de mantener un hiperfoco. Volviendo a la terapia, el objetivo inicial era gestionar la ansiedad que me producían los cambios en mi puesto de trabajo. Sin embargo, está resultando ser un trabajo de autoconocimiento muy interesante. No sé a dónde me llevará esta labor, pero estoy deseando averiguarlo. Quién sabe, quizá estoy creando aquí una nueva ventana hacia mi yo de ahora. Por si me estás leyendo: ¡Hola, yo del futuro! Y, por si empieza a leerme mi psicóloga actual: ¡Hola, Eva! ¡Eres estupenda!

He comenzado a entrenar fuerza de manera regular. ¡Una cosa que a mí me parece tremenda! Jamás en mi vida me ha gustado la actividad física, con la única excepción muy cogidita con pinzas de la natación. Tuve un profesor de Educación Física en el instituto, al cual aún le tengo mucho cariño, que me ayudó a ver el deporte con otros ojos. Me enseñó la importancia de mantener una mente sana en un cuerpo sano y me descubrió muchas actividades deportivas que no conocía. De todas formas, en cuanto terminé el instituto, la universidad (y la vida, en general) me engulló por completo. Durante mucho tiempo pensé que sus esfuerzos (y los míos) habían caído en saco roto. Hasta este año. Encontré una publicación de Mastodon de alguien que ya no recuerdo quién era (lo siento) recomendando a Fran Mesa (quien, por cierto, está desde noviembre en esta cuenta ). Empecé a ojear su página web y sus redes sociales y me gustó mucho su enfoque. Al conocerlo por videollamada me dio una magnífica impresión y ha superado todas mis expectativas. Puede parecer publicidad encubierta, pero de verdad que es un amor de persona y un profesional inigualable. Aunque no os interese para nada el mundo de la psicología deportiva, merece muchísimo la pena seguirlo por redes sociales. Y, de verdad, si os habéis propuesto empezar a entrenar, a moveros o a tener una mejor relación con vuestro cuerpo, os aseguro que os puede ayudar muchísimo.

He comenzado a cuidar más mi alimentación gracias al asesoramiento de mi nutricionista, Pilar. El de la papelería de mi barrio le debe estar muy agradecido, porque sus pautas nutricionales son mega completas. A veces se me hace cuesta arriba llevarlo todo hacia delante, pero luego recuerdo que el objetivo es comer mejor, no perfecto.

Vale, ahora que lo pienso, les acabo de hacer publicidad a mi psicóloga, mi entrenador y mi nutricionista. Espero que me disculpéis pero, como habéis podido comprobar, tengo buenas razones. Sin ellos, mi año 2024 habría sido muy diferente.

He reconectado con viejas amistades con una profundidad que no me esperaba y que me reconforta el corazón. Mis sosias, os quiero mucho.

He continuado mi camino espiritual con más claridad que nunca. Sigue siendo un camino retorcido y del cual no se ve exactamente a dónde llegará, pero estoy en mi senda. Larga, yerma y cruel... Quien sepa entender, entenderá.

Ayer fue el día mundial contra la depresión. Me parece mentira lo mucho que han cambiado las cosas desde que me vi padeciendo una. Ahora miro hacia el futuro con algo de miedo, sí, pero también con esperanza, curiosidad y compasión. No os quiero aburrir con frases míster wonderfuleras de “¡Todo saldrá bien!”. Pero sí que hay un mensaje que me hubiera gustado decirle a mi yo del pasado. Por si a alguien le sirve aquí os lo dejo: Ahora no lo ves, pero hay muchos caminos. Hay muchas alternativas. Hay mucho más en la vida de lo que ves ahora. Hay muchas cosas inesperadas y buenas que pueden suceder. Hay mucho que no está en tu mano, pero lo poco que sí está puede ser más poderoso de lo que crees. Te mereces amor sin importar lo que hagas o lo que no hagas. No eres mala persona por cometer errores o por no cumplir las expectativas de otros.

Con esto os dejo por el momento, querides lectores. ¡Hasta la próxima!

 
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from Daniel Aragay

Lloro. Es lo que hago, lo que siempre he hecho. Toda mi vida la recuerdo entre lágrimas. Lloro cuando me asustan, cuando pierdo algo, cuando me duele, por más leve que sea. Lloro ante cualquier cosa, sin motivo aparente. Y no sé por qué.

Hace unos meses, harto de mi propio llanto, decidí buscar ayuda. Fui a un psicoterapeuta, pero nada cambió. Hablamos de mi infancia, de mis miedos, de esos recuerdos llenos de sollozos. Me recetaron antidepresivos, que no funcionaron como esperábamos. Volvimos a escarbar en mi niñez, pero no había nada, ninguna causa que explicara mis lágrimas constantes.

Semanas después, me enteré de algo inquietante: el terapeuta había publicado un estudio basado en mis sesiones. Había inventado un nuevo trastorno psiquiátrico y lo bautizó con mi nombre: el síndrome de Marcos. —La solución es aprender a vivir con ello —me dijo. Pero yo me niego. No voy a rendirme.

Hoy, después de tanto buscar, encontré algo. Estaba revisando unas cajas llenas de cosas viejas en la buhardilla de mis padres. En una de ellas había un montón de cintas con mi nombre. Eran vídeos que jamás había visto. Intrigado, me las llevé a mi apartamento y las reproduje una por una.

En todas ellas aparecía un niño llorando. Yo. Era un bebé, un niño pequeño, y siempre estaba llorando. Llanto tras llanto, en películas, en comerciales, en anuncios de radio... incluso en las grabaciones de audio. Esa voz, ese sollozo desgarrador, era mío.

Al principio pensé que había nacido así, que mi destino era llorar. Pero algo no encajaba. ¿Por qué nadie me había contado nada de esto?

Con las cintas bajo el brazo, fui a casa de mis padres exigiendo explicaciones. Al principio lo negaron todo. Pero cuando les mostré los vídeos, se quedaron helados. No tenían palabras. Entonces, me confesaron la verdad. —Fuiste el niño llorón más famoso del mundo —dijo mi madre con un hilo de voz.

Al parecer, mi llanto había sido una especie de fenómeno. Mi cara y mi voz aparecieron en películas, anuncios y campañas. Pero nada de eso explicaba por qué sigo llorando ahora, como un eco interminable de algo que nunca entendí.

Entre las cintas, había una grabación en Super 8 que no pude ver en casa. Le pedí a mi padre su viejo proyector, y aunque se negó al principio, mi madre me lo entregó. Lo preparé allí mismo, delante de ellos, y proyecté la cinta en la pared.

Lo que vi me rompió.

Era una película casera. En ella, mis padres preparaban los sets de rodaje. Pero también vi cómo hacían lo imposible para que llorara: me asustaban de repente, me daban un juguete para luego arrebatármelo, me zarandeaban, me gritaban... Y yo lloraba, desconsolado, mientras ellos grababan todo. —Teníamos que intentarlo todo —dijo mi padre, como si eso lo justificara.

Ahora lo entiendo. Lloro porque aprendí a llorar. Porque mi infancia estuvo marcada por el dolor que ellos provocaron, una y otra vez, para alimentar su ambición.

Lloro. Lloro como siempre. Pero esta vez no es el llanto de un niño perdido. Ahora sé que detrás de esas lágrimas está la verdad. Y aunque nunca deje de llorar, al menos ya no lloro en la ignorancia.

 
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from Daniel Aragay

Mucho he escrito, hablado, pensado sobre crear, cómo ser creativo, potenciar la creatividad, cómo hacer lo que marca el corazón, tu mente, pero en el fondo he hablado de herramientas, donde apenas te he mostrado lo que hacen esas herramientas, y esta sensación, la de falsear una creatividad hablando de ser creativo es casi un reflejo de lo que nos rodea, o al menos, lo que yo presiento.

Mientras hablamos más de Apple, de Adobe, DaVinci Resolve, de Røde,... hablamos menos de arte o de aquello que se hace con esas herramientas, lo mismo pasa con la autoayuda para ser más creativos, más organizados. ¿Donde están esas obras que deberíamos crear? y hablo por mí.

A veces siento que lo que he hecho, lo que he escrito, lo que es contado, sólo roza mi superficie de aquello que tengo, y cada año que pasa se hace más necesario abrir ese caparazón.

A veces las palabras que salen de mi mente, formadas por esas pequeñas fracciones de formas asombrosas, logran arrancar parte de esas ideas que se forman en mi, pero cuando salen muchas veces se desvanecen. He intentado repetidas veces encontrar esas herramientas que te permitan plasmar esos impulsos creativos, es más, ahora que lo pienso, de pequeño siempre ha sido así, una bonita pluma, un papel exquisito y un largo etcétera de maravillas no precisamente baratas, pero al final por mucha herramienta avanzada que he tenido, apenas he rascado la superficie, buscando excusas y culpando siempre la herramienta.

Esto no se va a repetir.

Se acabaron las explicaciones de cómo ser creativo, de cómo editar un vídeo, de cómo hacer un podcast, es momento de hacer cosas, de dejar de pensar en las herramientas y usarlas de una vez para liberarme de esa olla presión en la que se ha convertido mi cabeza.

Se acabaron las excusas, es momento de actuar.

 
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from Ruido Coloreado

Posiblemente la mayoría de vosotros no sepáis quién es, pero Chema Pamundi (pseudónimo tomado de Gomaespuma de alguien de quien no conozco su nombre real) es una de las personas que más me han influido no sólo en mis años formativos allá por los noventa sino también ahora en esta crisis de la mediana edad. Chema es el autor principal del juego de rol de Fanhunter que calculo que descubrí allá por 1994. Después de 30 años es alguien a quien todavía sigo la pista por Internet, escucho su podcast de juegos de mesa e incluso, cuando se digna en cumplir plazos de entrega, compro el nuevo material de Fanhunter que vaya sacando.

El primer manual de Fanhunter lo leí una y mil veces en mi adolescencia. Su sentido del humor absurdo y su manera de escribir me influyeron enormemente. Luego en la universidad me compré unas gafas de pasta y descubrí que ese estilo se parecía muchísimo a los relatos de Woody Allen recopilados en Cuentos sin plumas. Supongo que ese tal Allen habrá plagiado al pobre Pamundi. Algunos advenedizos diréis que posiblemente sea al revés pero si hay que elegir prefiero quedarme con la opción que no se haya casado con su propia hija.

A Chema le calculo unos diez años más que yo lo que para desgracia de ambos le situaría peligrosamente cerca de los 60. Ver a alguien mayor que yo seguir disfrutando sin complejos de actividades eminentemente frikis me ayuda a llevar un tanto mejor mis recurrentes pensamientos sobre no ser un adulto funcional sino más bien un eterno adolescente.

Pero pensándolo mejor la lección que saco de esta reflexión improvisada es que merece la pena ser nosotros mismos y no renunciar a lo que nos hace felices porque sea lo que se espera de nosotros. No soy menos adulto por disfrutar del ocio que me gusta. Soy un adulto con una funcionalidad discutible por muchas otras razones, pero dejar de leer tebeos o jugar (cada vez menos, pero se intenta) no me hará gestionar mejor el adulting. Pero seguramente me convierta en alguien gris y triste.

 
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from Blog de Doclomieu

¿Os suena el título de este post? Espero que sí, porque es el título de la entrada que escribió @DanielSanz@masto.es en su blog Daniel Sanz. Voy a aprovechar que ya he dado el paseo matinal para bajar los excesos del año pasado y que me he preparado un café para contestar a su pregunta.

Cuando era pequeño también me gustaba mucho escribir, como a Daniel y a gran parte del fediverso, que he visto que ha sido uno de los grandes propósitos para este nuevo año (incluido el mío). Escribía cuentos siempre que podía, y esto incluía los recreos del colegio. También leía por encima de mis posibilidades, y esto lo digo con toda la intención. Porque yo empecé a leer antes de saber leer. Me iba a la cama con los cuentos que me compraba mi madre (mucha ilustración y muy poco texto) y cada noche me leía uno a mí mismo (aunque, por supuesto, debería decir que me lo contaba o me lo inventaba). Siendo siempre los mismos cuentos, mi madre me ha dicho muchas veces que cada noche era un cuento distinto el que yo leía. Curiosamente, aunque me sigue gustando mucho leer y escribir, y algunas veces he fantaseado con ser escritor, editor, librero o bibliotecario, en realidad, no ha sido una profesión que haya resonado mucho conmigo.

Las profesiones a las que de pequeño decía que me iba a dedicar eran o jardinero o vulcanólogo. Por suerte, para la vegetación y mi salud económica, no me he dedicado a ser jardinero. No me sobreviven las plantas en casa. Cuando vivía en casa de mis padres y en verano me quedaba encargado de cuidar las plantas, la única que sobrevivía era el poto. Planta que, por cierto, se alimentaba de mi odio, porque era la única con la que no seguía las instrucciones que me daba mi madre y que se pasaba dos meses enteros sin ser regada. Por tanto, me decanté por la vulcanología y me metí a estudiar la carrera de geología. Como se suele decir, ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo. Y cuando por fin llegué a tercero y empecé a estudiar la petrología ígnea... No me gustó. Por suerte, había encontrado otras cosas que sí que me gustaban, la cristalografía y la mineralogía. Que es a lo que me dedico actualmente, investigo e imparto asignaturas sobre estas dos ciencias.

Por lo tanto, puedo decir que ya me dedico a lo que me gusta (aunque tenga sus más y sus menos y haya muchas cosas en las que tengamos que seguir trabajando para mejorarlas). Pero la pregunta de Daniel era más profunda que eso. Sin embargo, estoy seguro de que habréis pensado que ya he respondido a la pregunta. Todos asociamos el “qué quieres ser de mayor” con una profesión, pero Daniel decía en su post que quería escribir novelas, pero no hacer de ello su profesión.

¿Qué quiero ser yo de mayor? Quiero ser una persona más despreocupada, no quiero estar siempre sobre pensando. Y es algo en lo que estoy trabajando y en lo que, por suerte, estoy mejorando. También quiero tener tiempo para dedicarme a mis aficiones, algo que durante los últimos años he dejado bastante desatendido. Quizás podría responder a la pregunta diciendo que quiero ser una mejor versión de mí mismo, fomentando un egoísmo sano que me permita no anteponer siempre las obligaciones. También estoy trabajando en ello. Desde que volví el año pasado de Francia he podido dejar de trabajar los fines de semana, y hasta he quitado las notificaciones del email del trabajo en el móvil por las tardes y los fines de semana. Es cierto que ha habido días que he estado casi 12 horas en el trabajo, pero me he permitido descansar otros días (aunque el balance sigue saliendo con horas extras, pro bono). Ahora tengo que seguir esforzándome para no caer en el doomscrolling o el “sillonbolling” y empezar a disfrutar de mis aficiones, leer, escribir, cocinar, cacharrear...

Quizás, por terminar con un chascarrillo, lo que yo quiero ser de mayor es ser jubilado (aunque todavía me quedan muchos años para serlo, si es que lo llego a ser algún día, porque al paso que vamos...).


Como no me decido por el hashtag que quiero utilizar, voy a utilizar dos:

#VidaCotidiana #Reflexiones

 
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from Un disco al día

Béla Fleck es un banjista alucinante, y responsable (parcial pero en mi opinión mayoritario) del revival del bluegrass desde los años 80, aunque ha tocado mucho jazz e innovado con estos sonidos en otros géneros, y tiene una carrera musical impresionante. Su acompañante y esposa es Abigail Washburn, que además de tocar el banjo como los ángeles al estilo tradicional tiene una voz de pajarillo que me acompaña con si me cantaran una nana.

Escucho este disco en el tren de camino a casa, después de muchos días de ajetreo y con una mezcla de querer llegar y no quererme ir.

Canción favorita: Shotgun Blues, dándole la vuelta a las murder ballads ✨

 
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from miscelánea de @shichimi

vivir en los ríos.

con la piel quemada y el pelo apelmazado.

atrapar peces con la mano y robar huevos a las fochas.

remar al amanecer. y nadar al atardecer.

dormir en lenguas de arena. hacer hogueras con madera arrastrada.

oler a humo y a cieno.

(un ¿poema? de hace años que siempre me gustó.)

 
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from Blog de Doclomieu

Esta mañana escribía en mi diario que no iba a hacer una revisión del año que concluye mañana, que para eso están los programas de la tele. Pero he pensado que no estaría de más echarle un ojo al blog y ver cuantas entradas he publicado este año.

Pero no va a ser una revisión exhaustiva, ni voy a mirar las estadísticas de visitas a las entradas. Una cosa buena que tiene WriteFreely es que solo muestra las estadísticas de las 25 entradas más visitadas. Aunque, como contraparte, no se pueden ver fácilmente el número de entradas que se publican en un año, ni entradas totales, ni nada, para ser sinceros.

Por suerte, o por desgracia, según se mire, no he publicado mucho este año. Sin contar la que estoy tecleando en este momento (esta entrada que estás leyendo), he escrito 20 entradas y he publicado el blogroll. Todas las entradas las he escrito este año para el blog, salvo los microrrelatos, que llevaban escritos mucho tiempo.

¿Qué deparará el próximo año? Podría decir lo que digo siempre, que me gustaría escribir más, que me gustaría publicar más en el blog, etc., pero tengo dudas de que pueda ser un propósito honesto para el año que viene. En los cuadernos escribo bastante más, tanto en el diario como en el cuaderno donde hago escritura libre. Pero nada de eso se materializa luego en el blog. También escribo mucho en trabajo, pero no me gustaría dedicar el blog a seguir escribiendo sobre mi trabajo. Ya lo hice en una ocasión y terminé bastante saturado del blog. Así que intento reducir al mínimo el contenido científico en el blog, aunque hay dos entradas dentro de la categoría ciencia (que en realidad no son de contenido científico, pero están relacionadas con mi trabajo).

Esto me recuerda que hace poco, en mastodon, escribí sobre tener un podcast y, un poco después, sobre hacer un canal en literatube. Sin embargo, en las dos ocasiones mencioné que no me gusta mi voz grabada y que necesitaría hablar de un tema con el que me sintiese cómodo, pero mi síndrome del impostor me impide sentirme cómodo con ningún tema. Y mucho menos exponerlo en internet, algo que ya hice con el blog de ciencia, en el que recibí algunos comentarios muy negativos. Por suerte, cuando participé en un podcast de ciencia no me llegaron comentarios negativos, pero la experiencia no fue para mí. Como decía, mi voz grabada no me gusta y todo el trabajo de edición de un audio en el que hablaba yo solo era bastante aburrido, pero lo más aburrido era el hecho de estar en casa hablando solo delante de un micrófono. Podría participar en un podcast con más gente (es más, estoy seguro de que me gustaría, siempre y cuando no fuese de ciencia), pero, para mí, la peor parte de todas fue tener que hacer todo el proceso de grabación solo en casa. Si tenéis curiosidad, aquí os dejo el enlace de mi primera colaboración con Geocastaway.

Para concluir, ¿Me gustaría escribir más en el blog? Sí. ¿Me gustaría preparar un podcast con más gente? También. ¿Tengo ideas para hacer las dos cosas? Sí. ¿Haré alguna de las dos cosas el año que viene? Lo dudo.

Y con esto me despido hasta el año que viene (insertar bromas en plan cuñado). Os deseo un muy feliz año nuevo.


El hashtag de la última entrada del año es:

#Reflexiones

 
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from La estantería de McAllus

Libros del club de lectura de Librería Luces 2024

Primero de todo ¡Feliz Año Nuevo!

En mi blog general de frikadas siempre hago una entrada con el resumen de como ha ido mi año a nivel ocio así que como este se centrará en lecturas me he traído de esa entrada ese apartado (y de paso allí haré un poquito de “spam” para que se vengan a leer esa parte en este nuevo blog)

Iba a esperarme al día 1 pero en verdad no me va a dar tiempo a terminar nada de lo que tengo empezado de aquí a ese día así que le doy ya a publicar esta entrada.

He conseguido mantener el ritmo de lectura del año pasado con más de 70 lecturas completas entre libros y cómics. Una cosa que sí ha ocurrido este año es que he reducido el número de grapas de cómics que he ido leyendo porque el descenso de la calidad es incuestionable. La única grata sorpresa es el nuevo Universo Ultimate que ha logrado mantenerme dentro de Marvel, porque si no mis lecturas de Marvel se habrían reducido a la actual serie de la Bruja Escarlata y algún clásico reeditado.

En el tema libros estoy leyendo muchísimas cosas fuera de mi zona de confort gracias al club de lectura de Librería Luces. En general la mayoría de los libros del club me han gustado, con alguna excepción bastante destacada que no me gustó nada.

Os voy a dejar por aquí algunas de mis lecturas favoritas de 2024 (el año que viene será más sencillo hacerlo porque voy a ir haciendo post resúmenes de cada mes que este año al abandonar goodreads para pasarme a bookwyrm en la última mitad del año ha sido todo un poco caótico de recopilar):

Los cantos de los 9 libros de la saga The Expanse

La caída del Leviatán: El cierre de la saga The Expanse ha estado a la altura de toda la saga. Una auténtica pena despedirnos de este universo tan maravilloso. Ojalá alguna editorial se anime a traer los cómics spinoff en español que salieron el año pasado.

Ultimate Spiderman: Está siendo una serie redonda como primera línea del nuevo Universo Ultimate tras Ultimate Invasion, que supuso su resurgir. A la vez se empezaron a publicar Ultimate Xmen y Ultimate Black Panther, muy entretenidas pero por debajo de Spiderman. Poco después de unieron The Ulltimates que ha subido el nivel hasta situarse casi al nivel de la de Spiderman. Espero que las series sigan así de bien (y veremos que nos trae la recientemente anunciada Ultimate Lobezno).

Dorayaki: Una novela del club de lectura que me gustó muchísimo más de lo que esperaba. Me trajo además un mensaje y una serie de reflexiones que me atrevo a decir que me han ayudado a sobrellevar algunas de las malas cosas que me han caído encima.

La taberna de Silos y La Santa Compaña: Comedia “histórica” sobre las peripecias de Gonzalo de Berceo haciendo de detective. Si el autor decide sacar alguna novela más, aquí estaré para consumirla.

Martinete del rey sombra: Otro de los libros del club de lectura, el último de 2024 de hecho. Me cuesta definirlo como novela pero tampoco es ensayo. Así que lo dejaremos en obra de corte histórica con ruptura de la cuarta pared que cuenta un hecho muy oscuro, y poco mencionado, de la historia del Reino de España. Muy recomendable.

Mira, Mateo: Siempre se me hace extraño leer cosas de alguien que conoces y te cae muy bien. Porque está el miedo de que no te guste la obra y se lo tengas que decir. Por suerte no fue el caso con la obra de Loli que la disfruté de principio a fin y puedo recomendarla sin lugar a dudas.

Para el año que viene espero leer lo mismo o más, consiguiendo reducir las pilas de la vergüenza de libros pendientes... y aunque este año no pedí libros por Navidad me han caído al final dos... Encima completos aciertos porque la gente me conoce muy bien (El camino del artista y mientras escribo).

 
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from Lo necesario imposible

Este poema se iba a titular juntiña. Dudo si incluir una cita con la etimología o el significado de esta palabra que tanto importa, porque dice mi intuición que en ella es posible lo necesario.

Me implica porque lleva a lo que quiero que sea mi forma de relacionarme: desde lo no establecido, desde lo borroso, levantar el mundo en la amistad y lo pordecir. Me atañe porque conlleva un retorcimiento de sentido, porque quiero que emerja su valor meliorativo, contrario siempre a la crítica y el juicio, demasiado común, a los extraños que se juntan con nosotros y que no gustan al Padre.

Os dejo un buen paseo etimológico por la juntiña

INDICIOS DE VIDA RESISTENTE

del latín iunctus-a-um (unido, uncido, enlazado) que no es más que en participio de perfecto del verbo iungere (uncir, enlazar, unir, poner el yugo). De él vienen palabras como uncir, juntar, yunta, cónyuge, conjunción, conjuntiva, coyuntura, descoyuntar, disyuntiva, subjuntivo, ayuntamiento y juntiña

me conformo con las pistas con el hueco que queda recién abandonado en mitad con restos sutiles de que aún vive gente dentro de las inercias y los trajes donde se acaba lo civilizado hasta la médula de los días sabe que ya no se puede respirar de este aire infecto a jirones que el escozor en la garganta es una congestión de palabras desposeídas de la capacidad de ser llave y sombra y refugio palabras con el sonido extirpado palabras que levantan frases que sostienen la peonza que zumba y nos aturde y nos deja criaturas expuestas en medio del rumbo voluntarios para el altar del corte milimetrado ruido de fondo mientras van terminando su por nuestro bien

me basta con la forma que tienen los huidos de moverse por las calles sin dejar huella ese rastro intangible que hace rabiar a los perros y nos dice a los rotos calma sigue andando busca en el fondo de los callejones sin salida el final y la puerta que desvela la casa en la que podemos sentarnos a hilvanar de nuevo los harapos en la lengua


#poesía #revisiones #juntiña

 
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from miscelánea de @shichimi

Galette

Voy a poner por aquí la receta de la galette de apionabo. En realidad la masa no es de galette, esta no lleva mantequilla, pero es muy fácil y simple y la uso con frecuencia. La proporción es de 200 de harina por 100 de líquido (puede ser agua o leche y vino o una mezcla de las tres), 35 de aceite y sal, no lleva levadura.

El apionabo lo corté en rodajas y lo asé antes porque me parecía que iba a quedar demasiado entero con solo veinte minutos de horno, también se puede pasar por la sartén.

Se rehoga un poco de cebolla y se aparta. Mezclamos mostaza de Dijon con “creme fraiche” y la extendemos sobre la masa estirada, ponemos encima el apionabo y la cebolla rehogada. Replegamos el borde formando un cuadrado o hexágono (o la forma que salga) y se mete al horno unos veinte minutos o hasta que veamos que coge color.

Esta receta vale para cualquier verdura asada y se puede añadir queso o quitar la “creme fraiche”. La mostaza si la mantengo porque le da un fondo de sabor. Bon appetit.

 
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