Escritura Social

Para leer...

Lee las últimas entradas de Escritura Social.

from Enredada

Arcano
Me gusta mucho el olor de la ropa de invierno cuando la sacas del fondo del armario al empezar el frío, huele así como arcano.
Huele un poco al armario de las chaquetas antiguas de mi madre, las que se ponía de joven pero se le quedaron estrechas y nunca donó, porque ella echaba de menos entrar en esa ropa y deshacerse ellas era como admitir que ese tiempo nunca volvería.
Huele un poco al armario de la casa de mi abuela, con toda la ropa de mi tía, la que se marchó del pueblo exiliada porque fue madre soltera en los 90, y eso era tal vergüenza que no volvimos a saber de ella hasta que el niño tuvo 10 años.
Huele un poco a tiempos pasados, que no fueron mejores porque ellas lo tenían todo más difícil, pero que de algún modo extraño me evocan cierta ternura, porque ellas me criaron, porque me convirtieron en la mujer que soy hoy.
Mi armario es relativamente nuevo —es sólo mi segundo invierno post-transición— pero me da mucha alegría que ya tenga ese olor a las mujeres que me precedieron, a sus historias, a sus secretos, a arcano.

 
Read more...

from Enredada

Vuelvo al sur
Nunca llega una a abandonar del todo un lugar que habitó.
Lo de volver al sitio donde creciste tiene un punto de nostalgia, por todo lo que dejas atrás —voluntaria o involuntariamente— y una parte de ilusión, por todas las cosas nuevas pero de alguna forma familiares que encuentras cuando regresas.
Yo siempre digo que dejé mi tierra para irme al exilio solo medio en broma. Y hago esfuerzos conscientes para no romantizar el pasado, porque tuvo sus luces y sus sombras, pero cuesta no hacerlo cuando vengo por unos días y acabo con el corazón partido en dos trozos iguales. Porque por una parte quiero volver a casa —al exilio— pero por otra me duele irme lejos de la gente que tantos años fue parte de mi vida y los lugares que tanto me marcaron.
Las caras nuevas en viejos espacios calan igual que las conocidas en los rincones que han cambiado. No encuentro forma buena de habitar el retorno, no consigo apartarme de la sensación de que es todo un poco onírico, de que no tengo derecho a vivirlo cono mío, de que no dejo de ser más que una invitada a la fiesta que en algún momento, indefectiblemente, acabará.
El último día del viaje tiene siempre un sabor agridulce. No sé si eso se cura, pero después de diez años yo no termino de acostumbrarme.
Nunca llega una a olvidar del todo las redes que tejió.

 
Read more...

from Enredada

Qué hace una chica como yo en un sitio como este
Aterrizo aquí después de un tiempo dándole vueltas a cómo canalizar toda esa energía que encuentro para hacer activismo de redes. Se oye mucho que la rabia es un importante factor de movilización hoy en día, y lo he podido comprobar porque yo siento mucha contra las redes privativas. Sin embargo, creo que como motor de cambio la ilusión es mucho más práctica, mucho más constructiva, y nos lleva a sitios mucho más bellos. No es que sea yo socióloga ni nada de eso, pero al menos a mi entorno y a mí siempre nos ha funcionado mejor.
Empiezo a escribir después de haber despertado del sueño profundo al que nos tienen sometidas las redes privativas. Lo que empezó hace 10 o 15 años siendo la promesa de la reconexión, la explosión de la socialización global, terminó siendo una pesadilla de tiempo secuestrado, cabezas bajas en el metro y falsa sensación de cercanía. Cuando abres los ojos ves muy claro que no es el enésimo vídeo de gatitos, ni la receta de brownies número 42 que enviamos lo que nos acerca a nuestros seres queridos; es esa llamada, ese audio, ese mensaje de texto para saber cómo estamos, cómo va la abuela, cómo está el tema ese de la casa. Y cuando lo vi —tras lo cual, como se dice comúnmente, ya no lo puedes desver—, decidí que quería hacer algo al respecto.
Estamos en un punto de inflexión, me parece. Cada vez oigo a más gente —no necesariamente cercana a la militancia del software libre— decir que está cansada de la dinámica en la que llevamos atrapadas estos años. No hay necesariamente una hoja de ruta ni una alternativa clara, pero sí hay un hartazgo generalizado de estar horas dándole al dedito para ver un montón de cosas solo tangencialmente interesantes pero altamente adictivas. El algoritmo nos conoce bien, pero no hay remedio contra el cansancio, o churn, como lo llaman en Silicon Valley.
Yo aquí he venido a dar brochazos de realidad a la gente cansada, y un hilito de esperanza a quienes decidan salir de la espiral. No solo hay vida después de Instagram o Tiktok, si no que además hay una tremenda sensación de libertad, de haber roto las cadenas, y de verte más cerca de tu gente —a pesar de que no te estén mandando tres reels cada día. Porque las redes no son Instagram, Mark Zuckerberg ni ningún tecnobró de Silicon Valley. Parafraseando el título del libro de Marta G. Franco, las redes somos nosotras. Las redes somos tú y yo.

 
Read more...

from Cuaderno de un solo ojo

🗡️ Escena sobre dos personajes del croquis, en tercera persona, corregida. He elegido a la guerrera y al «oso», también de forma aleatoria, pero me gustó la idea de mostrar que, de alguna manera, se sienten igual de solos.

—Cada vez hay más. —Interrumpe K mirando barranco abajo. —Sí. Siempre caen… —gruñe Oso sentado al borde. —¿Te importa? —Señala con intención de sentarse a su lado—. Las mejores puestas de sol son siempre aquí. —Sí. El sol baja en silencio y solo les acompaña una dulce brisa. Oso y K cruzan alguna mirada y sonríen. K es la única que no le tiene miedo y Oso jamás ha temido a nadie. Se saben los más fuertes, y esto les hace responsables del resto. Ninguno dice nada, aunque alguna vez lo han pensado: su enfrentamiento sería épico. Sentirían latir sus corazones y hervir su sangre. Sus gritos y gruñidos se escucharían durante días y nadie volvería a dormir en paz. Hasta el poderoso dragón correría a su montaña asustado. No tienen claro el resultado exacto salvo que destruirían el bosque y, entonces, ¿qué sería del resto? K nunca esquiva la terrible mirada de Oso. ¿Lo vería como un signo de debilidad? Oso siente como K le mira con respeto. ¿Qué pasará cuando solo sea un animal viejo? Los últimos rayos de sol caen sobre el infinito del mar de cuerpos y el momento termina. —Comida… —gime Oso, alzando el morro. —Vaya olfato que tienes, compañero. Estamos en la otra punta —dice K, incorporándose. —¿Ayuda? —bufa Oso y mira en dirección a la aldea de K. —No te preocupes, sabré volver —sonríe K socarrona—. ¿Qué? ¿Te vienes? Mis hermanas deben estar cocinando algo realmente bueno. —No lucha… —gruñe Oso mirando las garras de una de sus patas. K sonríe sujetando el mango de su espada. —Que se atrevan.

#ElBosqueTenebrosoDeMiMente

 
Read more...

from Cuaderno de un solo ojo

#Chucktober #Chucktober11 https://sidiostedalimones.com/blog/2025/chucktober

Cuentan las guerreras que una vez se extendió el hambre por el Bosque. Cuentan, mientras me giran para que se dore mi carne, que el sufrimiento y el miedo se enquistaron hasta en las raíces. Cuentan, mientras me sazonan y riegan con mi propia grasa, que la caza prendió sus corazones. Cuentan, mientras me rajan y sirven, que juraron no volver a pasar hambre.

 
Read more...

from Cuaderno de un solo ojo

#Chucktober #Chucktober10 https://sidiostedalimones.com/blog/2025/chucktober/

Estoy seguro, es una risa. No es un animal, es alguien, y está en movimiento. Unas veces más floja y otras más fuerte, debemos estar relativamente cerca. Ahora parece sonar por allí. «No, por allí». «Espera, ¿hay más de una?». Empiezo a sentir algo de presión en el pecho mientras acelero el paso. Las risas van aumentando y me rodean. Corro. Corro como puedo, sorteando la vegetación, colándome entre los árboles. Evito piedras y raíces, pero no conozco el terreno. Tropiezo, trastabillo, choco. Las risas no paran. «¿Me estaré moviendo en círculos?». pronto llego a un claro y las risas parecen inundarlo. Vienen de todos lados, pero nadie entra. Aumenta de intensidad formando una barrera y me tapo los oidos; no sé qué otra cosa hacer. Unas ramas se mueven a un lado, alguien sale. No alguien, yo. Soy yo. Riendo. Riendo y con la mirada perdida. Otro ruido, por detrás, y otro yo sale entre los árboles. Luego otro, y otro. «¿Cuántos estamos aquí, hosita? ¿Y de qué se ríen?». No paran de salir. Ahora sí se acercan, son demasiados. Somos demasiados. Sus bocas ríen pero sus ojos gritan. Más y más fuerte. Todos a la vez. La risa ya no parece tan divertida.
—Jaja —me digo, «¿Lo pillas?», la «risa» ya no tan parece divertida—. Jajaja, ¡JAJAJAJAJAJAAJAJAJAJAJAAJA!

 
Read more...

from Cuaderno de un solo ojo

🙀 Vale, me he saltado un poco las normas porque son dos personajes de mi croquis, uno debe ser el protagonista, y el secundario tiene que hacer de antagonista. Pues son dos secundarios y son antagonistas de pegarse. Lo voy a mandar igual porque me he divertido mucho haciéndolo. Me habían salido la guerrera y el gato, así que los he puesto en el bosque a combatir. Mientras pensaba la escena he pensado que sería súper divertido que el gato hablase maullando, pero para que me cuadre he escrito el diálogo y luego que cambiado las palabras por miaus.

La sangre se me inquieta. Cada músculo me grita que la caza ha empezado. Conozco cada sombra de este bosque y ellas me envuelven y protegen. Hoy, felino descreído, yo soy la noche.

Miau miaau mm miau miiiau. Miaaa mieee mie miiiiaau. ¡Mia! ¡Mia! ¡Mia! ¡Mia! Mia mia miau miaauuu. M mi miau. Miiau miiaaa. Miaau. Mm miiiau mm miiiiaaa m ¡MIAU!

No veo el destello de su ojo a tiempo, pasa como una sombra junto a mi y 3 hojas cortan mi hombro. Ninguno gritamos, pero es mi sangre la que mancha el suelo. Es rápida la maldita rata, aunque le ha costado su posición. Está delante, agazapado entre las hojas, sobre ese tronco. No le voy a dar tiempo y hundo la espada. La hundo en la madera.

¿Mia miaa? Miaau miiia. !M MIIII MIAAAAA¡

Siento sus garras anclarse a mi espalda y sus colmillos a mi cuello. Tiene que ser ahora. Hecho la mano atrás, lo agarro fuerte y lo arranco volteándolo hasta tumbarlo de un golpe. Con la espada en su cuello le grito «¡RÍNDETE!». —Miaaa, miauu... —Te tengo, maldito. —Mm, miau mm miiiaa miiau. —No tan cerca como crees, aunque vas mejorando —Le sonrío mientras me incorporo para enfundar la espada. —Mm miiiaaauu... —¡JA! Sigue soñando, bola de pelo —Veo como me tuerce el gesto —¿Qué? ¿Crees que las otras tendrán lista la cena? Hoy hemos cazado bien —le digo guiñándole el ojo. —Miiau, miiia mm miaaau. —Tú siempre tienes hambre, venga, volvamos.

#ElBosqueTenebrosoDeMiMente

 
Read more...

from O corvo gralla

Como semella que eu non atopo o intre para porme a escribir para este blog, a pesar de ter varios textos comezados, vouvos regalar un de Pessoa, do seu Livro do desassossego. Hai tempo que estou a lelo, e vou deixando en Mastodon os fragmentos que máis me gustan. O caso é que cheguei a este, longo de máis para a rede social, e demasiado bo para fragmentalo. É puro Pessoa, e toca un dos leitmotivs do livro: os sentidos como unha outra intelixencia, moi afastada da intelectual; o poder da imaxinación para superar as distancias.

O texto está tirado da edición dixital de Luso Livros; eu estou a lelo na edición de Tinta de China; na primeira o texto está en partes distintas do livro e desde “A renúncia é a libertação” até o final é un fragmento anterior; optei por poñelo tal e como aparece na edición de Tinta de China a cargo de Jeronimo Pizarro.

«Há uma erudição do conhecimento, que é propriamente o que se chama erudição, e há uma erudição do entendimento, que é o que se chama cultura. Mas há também uma erudição da sensibilidade.

A erudição da sensibilidade nada tem a ver com a experiência da vida. A experiência da vida nada ensina, como a história nada informa. A verdadeira experiência consiste em restringir o contacto com a realidade e aumentar a análise desse contacto. Assim a sensibilidade se alarga e aprofunda, porque em nós está tudo; basta que o procuremos e o saibamos procurar.

Que é viajar, e para que serve viajar? Qualquer poente é o poente; não é mister ir vê-lo a Constantinopla. A sensação de libertação, que nasce das viagens? Posso tê-la saindo de Lisboa até Benfica, e tê-la mais intensamente do que quem vá de Lisboa à China, porque se a libertação não está em mim, não está, para mim, em parte alguma. “Qualquer estrada”, disse Carlylé, “até esta estrada de Entepfuhl, te leva até ao fim do mundo.” Mas a estrada de Entepfuhl, se for seguida toda, e até ao fim, volta a Entepfuhl; de modo que o Entepfuhl, onde já estávamos, é aquele mesmo fim do mundo que íamos a buscar.

Condillac começa o seu livro célebre, “Por mais alto que subamos e mais baixo que desçamos, nunca saímos das nossas sensações”. Nunca desembarcamos de nós. Nunca chegamos a outrem, senão outrando-nos pela imaginação sensível de nós mesmos. As verdadeiras paisagens são as que nós mesmos criamos, porque assim, sendo deuses delas, as vemos como elas verdadeiramente são, que é como foram criadas. Não é nenhuma das sete partidas do mundo aquela que me interessa e posso verdadeiramente ver; a oitava partida é a que percorro e é minha.

Quem cruzou todos os mares cruzou somente a monotonia de si mesmo. Já cruzei mais mares do que todos. Já vi mais montanhas que as que há na terra. Passei já por cidades mais que as existentes, e os grandes rios de nenhuns mundos fluíram, absolutos, sob os meus olhos contemplativos.

Se viajasse, encontraria a cópia débil do que já vira sem viajar.

Nos países que os outros visitam, visitam-nos anónimos e peregrinos. Nos países que tenho visitado, tenho sido, não só o prazer escondido do viajante incógnito, mas a majestade do Rei que ali reina, e o povo cujo uso ali habita, e a história inteira daquela nação e das outras. As mesmas paisagens, as mesmas casas eu as vi porque as fui, feitas em Deus com a substância da minha imaginação.

A renúncia é a libertação. Não querer é poder.

Que me pode dar a China que a minha alma me não tenha já dado? E, se a minha alma mo não pode dar, como mo dará a China, se é com a minha alma que verei a China, se a vir? Poderei ir buscar riqueza ao Oriente, mas não riqueza de alma, porque a riqueza da minha alma sou eu, e eu estou onde estou, sem Oriente ou com ele.

Compreendo que viaje quem é incapaz de sentir. Por isso são tão pobres sempre como livros de experiência os livros de viagens, valendo somente pela imaginação de quem os escreve. E se quem os escreve tem imaginação, tanto nos pode encantar com a descrição minuciosa, fotográfica a estandartes, de paisagens que imaginou, como com a descrição, forçosamente menos minuciosa, das paisagens que supôs ver.

Somos todos míopes, exceto para dentro. Só o sonho vê com o olhar.

No fundo, há na nossa experiência da terra duas coisas só — o universal e o particular. Descrever o universal é descrever o que é comum a toda a alma humana e a toda a experiência humana — o céu vasto, com o dia e a noite que acontecem dele e nele; o correr dos rios — todos da mesma água sororal e fresca; os mares, montanhas tremulamente extensas, guardando a majestade da altura no segredo da profundeza; os campos, as estações, as casas, as caras, os gestos; o traje e os sorrisos; o amor e as guerras; os deuses, finitos e infinitos; a Noite sem forma, mãe da origem do mundo; o Fado, o monstro intelectual que é tudo... Descrevendo isto, ou qualquer coisa universal como isto, falo com a alma a linguagem primitiva e divina, o idioma adâmico que todos entendem. Mas que linguagem estilhaçada e babélica falaria eu quando descrevesse o Elevador de Santa Justa, a Catedral de Reims, os calções dos zuavos, a maneira como o português se pronuncia em Trás-os-Montes? Estas coisas são acidentes da superfície; podem sentir-se com o andar mas não com o sentir. O que no Elevador de Santa Justa é universal é a mecânica facilitando o mundo. O que na Catedral de Reims é verdade não é a Catedral nem o Reims, mas a majestade religiosa dos edifícios consagrados ao conhecimento da profundeza da alma humana. O que nos calções dos zuavos é eterno é a ficção colorida dos trajes, linguagem humana, criando uma simplicidade social que é no seu modo uma nova nudez. O que nas pronúncias locais é universal é o timbre caseiro das vozes de gente que vive espontânea, a diversidade dos seres juntos, a sucessão multicolor das maneiras, as diferenças dos povos, e a vasta variedade das nações.

Transeuntes eternos por nós mesmos, não há paisagem senão o que somos.

Nada possuímos, porque nem a nós possuímos. Nada temos porque nada somos. Que mãos estenderei para que universo? O universo não é meu: sou eu.»

 
Saber máis...

from Cuaderno de un solo ojo

#Chucktober #Chucktober9 https://sidiostedalimones.com/blog/2025/chucktober/

La sombra pasa como una flecha sobre mí. La siguen el movimiento de las hojas, los gritos y el cabalgar de un regimiento. Apenas me da tiempo a apartarme, aunque nadie pierde el tiempo conmigo.

Seguirles no es difícil; atreverse, sí. Al principio mantengo las distancias, no es complicado si no eres un caballo. Me paro a comprobarlo. No lo soy. De pronto, un rugido terrible sacude y apaga el bosque. Segundos después, los vítores lo encienden.

Desde lo alto de la ladera, las veo, celebrando alrededor de una bestia enorme. ¿Es eso un dragón? El «animal» yace sin vida mientras una guerrera de pelo largo y ojos de fuego escala hasta donde una espada cierra las diferencias entre los dos. Arranca el arma cubierta de sangre negra y, con un grito, la alza. Sus compañeras caen de rodillas y recitan algo en lo que debe ser su idioma. Se hace el silencio y se giran hacia mí, furiosas. Intento retroceder, pero dos compañeras me cierran el paso. Rápidamente me encuentro rodeado. Abren paso a la de los ojos de fuego. Junto a mí, fija su mirada y hunde la hoja negra en mi corazón.

Algo arde dentro de mí, el viento me mece y permite surcarlo con mis alas negras. Los cielos son míos. ¡MÍOS! Rujo para que el bosque lo sepa, y es cuando la veo. Abajo, a caballo. ¡Creída! Esto lo vamos a terminar hoy, de una forma u otra.

 
Read more...

from El escritorio de McAllus

Cuando empecé a escribir mi novela de fantasía, aún no tiene título, me lancé a la aventura con un capítulo, que era del principio de la segunda mitad de la novela, porque encajaba en un ejercicio del taller. Me pasó igual con el segundo capítulo que escribí, encajaba en otro ejercicio y en esta caso estaba situado casi al final de la primera parte de la novela.

Separo la novela en dos partes porque hay un pequeño salto temporal entre ambas mitades pero no va a ser una saga ni nada de eso. Será un solo libro pero con dos mitades bien diferenciadas.

Luego en otro momento se me ocurrió perfectamente el final (epílogo) y también escribí el antepenúltimo capítulo. Y no se me ocurría el primer capítulo pero entonces la primera semana del taller de 2025/2026, la el tema de la actividad me hizo ver el inicio de mi novela, un primer capítulo con cuatro escenas. Que, por cierto, ayer escribí esa última escena del primer capítulo (unas 700 palabras que hoy pasaré a ordenador).

Y con ese primer capítulo mi mente se abrió y, por fin, supe que podría escribir la novela. Me senté pasé a limpio todas mis notas del worldbuilding caótico de mi mundo, 91 páginas de contenido ahora mismo, e hice todo el guión de la primera mitad de la novela: 31 capítulos. Sé que mucho escritor funciona sin planificar tanto pero mi mente no puede funcionar así (salvo para relatos cortos espontáneos)

Aunque todavía tengo que escribir el guión de la segunda mitad, la historia sí está totalmente resumida, ya puede sentarme a escribir tranquilo teniendo bien el mapa del mundo y el guión (con días y meses incluido) que me permite saber en todo momento cuando y donde está cada personaje.

Quería haber escrito un trozo de capítulo cada semana del taller, pero como las actividades no encajan del todo (solo han encajado 2 de 7) pues la novela tengo que ir escribiéndola de forma adicional. La profesora me ha dicho que puedo pasar del tema del ejercicio y llevar trozos de la novela, pero yo soy muy formal con las clases y prefiero practicar las actividades y dedicar tiempo separado a mis proyectos cuando no pegan.

Había creado un blog para compartir datos de mi mundo (y otro para el Cyberpunk) pero luego me ha dado miedo ponerlo en público porque una cosa es que la IA se alimente con mis cutrereseñas o mis relatos rápidos del taller pero no quiero que se alimente con algo a lo que sí le tengo cariño y le dedico mimo. Quizás cree un fanzine que solo lo puede leer quien lo “compre” (gratis) y así evito la IA... ya veré como lo hago.

 
Leer más...

from El escritorio de McAllus

El año pasado, junio de 2024, volví a reencontrarme con la escritura de ficción que abandoné con mi mudanza a Madrid. No voy a explicar los motivos de dejar atrás ese hobby porque no viene al caso pero ir a aquel taller intensivo de Librería Luces impartido por Laura Santiago fue la mejor decisión que he tomado desde que logré abandonar la capital de este país.

Laura me ayudó a recordad lo que amaba escribir y lo necesario que es para mi mente descargar en papel el mar de ideas que me inunda continuamente, es cierto que muchas de esas ideas nunca se convierten en relatos terminados, pero una vez que la tinta las ha atrapado me siento liberado.

Me apunté sin dudar al curso normal (de septiembre 2024 a mayo 2025) y me he vuelto a apuntar al de este año (septiembre de 2025 a junio 2026). En estos meses he hecho algo que hacía años que me comía por dentro y era no darle vida a la historia de mi mundo de fantasía (un mundo donde he dirigido de forma caótica mucho rol).

Gracias a estos talleres tengo 91 páginas de worldbuilding (lo que llamo mi Enciclopedia de escritura) y la mitad de mi novela completamente planificada con 31 capítulos. La segunda mitad tengo toda la historia resumida, pero solo tengo planificados al cien por cien el que sería el segundo o tercer capítulo de esa segunda mitad (que está escrito para un ejercicio de clase del año pasado pero que voy a cambiar la forma en que está narrado) y los cuatros del final (de hecho el antepenúltimo lo tengo casi terminado de escribir).

También he empezado otros dos proyectos largos que iré alternando con la escritura de la novela de fantasía. En este caso son una novelette policíaca y una antología de relatos cortos cyberpunk (de la que tengo escritos a medias los dos primeros que, además, están relacionados porque dentro de la antología habrá unos seis relatos que formarán un arco y el resto independientes). Como veis son tres géneros distintos así que espero así no bloquearme por no tener ganas de escribir alguno de los géneros en un momento dado.

Y, por supuesto, entre medias escribo microrrelatos o relatos cortos como parte de las actividades del taller. Siempre que las reglas del ejercicio encajan aprovecho para escribir algo que me valga para la novela, la novelette o la antología, aunque debo decir que el año pasado era más fácil porque en este en las primeras clases no estamos mucho centrando en estilos de escritores muy concretos (y ninguno encaja con el estilo de mis tres proyectos empezados).

He decidido usar este blog que tengo incluido en la aportación anual a lectura.social para desahogarme como escritor. Contar mis avances, mis bloqueos y cualquier tema relacionado con escribir que vea interesante. Espero que a alguien esta clase de contenido le sirva para animarse a coger él también el lapiz, la pluma o sentarse en el ordenador a escribir.

En la parte de abajo de todas mis entradas os recordaré siempre mi otro blog, El Laberinto de McAllus, donde publico los relatos del taller de escritura, reseñas literarias (generalmente mini reseñas en forma de lo que leo cada mes), algún contenido rolero (muy pero que muy poco) y unos poquitos unboxings (cada vez menos y más espaciados en el tiempo).

Espero mantenerme escribiendo ficción ya por siempre e ir usando este blog como pequeño diario de mis avances durante todo ese tiempo. Espero que nos volvamos a leer pronto.

 
Leer más...

from Caparrazón

Esta mañana iba a trabajar en mi coche después de dejar a mis hijes en casa de su abuela. Llevan más de una semana enfermes, concatenando diferentes virus, y nos ha tocado hace varias visitas a centros de salud/hospitales públicos para asegurarnos de que no había nada potencialmente peligroso en sus organismos. Les han atendido bien algunas veces, regular otras. Eso sí, siempre en la pública, porque en esta casa creemos en ella y la defendemos (y no tenemos seguro privado).

En el trayecto el trabajo iba detrás de un autobús que tenía publicidad de un seguro de salud privado impresa en la parte trasera y laterales del vehículo. Cómo hace dos días me enteré con algo más de detalle del tema de los cribados del cáncer de mama, automáticamente me han asaltado diversos pensamientos al respecto que han acabado convergiendo en una idea perversa y desalentadora que necesito compartir con vosotres. Quiero dejar claro que mi intención no es arrastraros conmigo al pozo de la desesperanza, sino construir a partir de esta subjetiva lectura de la situación. Empezaré dando el titular:

La derecha va a ser la gran beneficiada de la mala gestión en la crisis de los cribados de cáncer de mama

En todo este esperpento, del que no voy ha hacer ahora una crónica ni resumen porque ya se ha hablado mucho, al final el mayor rédito político lo va a sacar la derecha. Igual a corto plazo cae algún nombre medianamente importante, aunque no lo creo. Pero estoy seguro que a medio plazo los beneficios van a ser incalculables. Desgastar la sanidad pública es un punto estratégico en el modus operandi de la derecha ultraliberal multienmascarada que habita nuestras instituciones públicas. Sus ideólogos están a años luz de nuestra mermada y constreñida capacidad profundización informativa, fruto de la enmierdificación y sobreinformación a la que estamos expuestes. Ellos (utilizo el masculino aquí intencionadamente) ya tienen una planificación de daños y beneficios de cualquier crisis pública que creen o favorezcan, y poco les importa que al final caigan un par de caciques si con ello se cumple su objetivo mayor. Pueden permitirse renunciar hasta a una posible reelección, a cederlo por cuatro u ocho años, porque saben que mientras la alternativa sea los que se disfrazan de socialistas (masc. int.), no habrá suficiente blindaje público para detener el tsunami ultraliberal que está arrasando nuestro planeta.

Mientras se suceden las crisis, una tras otra, la izquierda política y mediática poco a poco va asumiendo el marco, sin apenar darse cuenta, y denuncia con vehemencia la mala gestión del Moreno de turno. Una vehemencia que se transforma en ocasiones en inocencia, y que acaba generando la idea perversa que me abordó esta mañana en el coche, viendo el anuncio del seguro privado de salud. ¿Por qué tanta gente de izquierdas ya tiene contratado un seguro privado? Porque contra el superultraneoliberalismo no se puede luchar con sus mismas lógicas: la comunicación de masas es un modelo creado al servicio de los poderes fácticos. Así, mientras te metes de un salto a bucear en este diario o en aquel medio público para leer sobre la crisis de los cribados en la sanidad pública, el enfado y la necesidad de cambio afloran; pero también lo hace otro sentimiento, el del miedo a que te suceda a ti, a tus amigues o a tu familia. Y en el marco de instantaneidad en el que vivimos, en el que el individuo siempre va por delante, puedes llegar a pensar: “que mierda, esos impresentables tienen que caer y se tiene que blindar el sistema público de salud”. ¿Pero qué haces con ese miedo? ¿La sociedad cansada y desprotegida en la que vivimos está preparada para mirarlo a la cara, enfrentarlo y convertirlo en la energía movilizadora para exigir cambios? ¿Y si no podemos con todo? ¿Y si la vivienda, Palestina, las DANAS, las cuotas de autónomos, la ecoansiedad y la sanidad pública son demasiado para nosotres? ¿Y si pagando ese seguro de salud al menos estamos tranquiles de que a nosotres no nos va a pasar?

Estas preguntas muestran que cualquier salida es moralmente válida. Hacemos lo que podemos con lo que tenemos. Pero creo que sí que es obligatorio plantearse cómo los medios e informadores independientes, incluso nosotres, debemos plantearnos como producimos, amplificamos o difundimos las informaciones. Porque cada político de derechas que llega al poder se pone el extremo de un grillete al tobillo y, al otro extremo, ata los servicios públicos esenciales que (todavía) garantizan cierta igualdad y bienestar a la clase obrera. Y cuando caen el gobierno de turno, siempre se lleva por delante un cachito de algo que era de todes. ¿Podemos hacer algo para revertir estas dinámicas? Por supuesto que sí. Lo más importante, sin lugar a dudas, es que hablemos de la desprotección informativa que sufrimos, que lo pongamos en común y nos tomemos nuestro tiempo para debatir las estrategias que podemos aplicar individual y colectivamente para luchar contra esta lógica. Yo propongo una: que cualquier tema relacionado con la mala gestión de los recursos públicos venga acompañado de un fuerte argumentario en contra de la empresa privada correspondiente. Para ser justo, me consta que ya se hace en algunos medios, pero luego siempre se acaban reproduciendo la dinámica de la inmediatez para mantenerse en el torbellino informativo, en la pesca de arrastre del clic. Ninguna información política sin su ataque a la empresa carroñera de turno. Parece radical, lo sé. Sin duda, es lo que necesitamos.

 
Leer más...

from FURBY FUCSIA FUMADOR

El destino: un dragón agazapándose en un túnel. Se resguarda del frío que todavía no está, pero ya viene. Aún no ha llegado el invierno, y eso significa que seguimos esperando la noche, que aún ni si quiera podemos presagiar el día que vendrá después, la primavera. La esperanza de sol es incluso más dulce que el sol, siempre será más perfecto lo que adivinamos que lo que vemos. Y este otoño a treinta grados, de aire pegajoso y mañanas oscuras, me arranca el privilegio de soñar con el deshielo. El verano caducó y ahora sólo veo el túnel. Habrá que entrar. Agazapada, escucho el sonido del viento como un arrullo envenenado. Espero, solamente espero a que me cubra la noche.

 
Leer más...

from una vida flotante

Sopicaldos

No se me había pasado por la cabeza que esto fuera a ser un blog de recetas pero tampoco me parece mal. Estaba haciendo un concentrado para caldo y por qué no ponerlo por escrito y si a alguien le vale pues mira que bien.

La verdad es que es curioso porque no soy especialmente sopera pero cuando vi esta forma de preparar concentrado no me pude resistir y también se puede usar para cocinar otros platos y añadir sabor, no solo para sopicaldos (me encanta esa palabra).

La primera receta la encontré en un blog creo que canadiense que ya no existe. Pero en esa receta los ingredientes eran todo hierbas silvestres. En realidad da lo mismo, mientras mantengas la proporción de sal puedes hacerlo con lo que quieras y tengas a mano.

Dura infinito en la nevera, lleva tanta sal que se conserva perfectamente. Eso sí, tienes que tenerlo en cuenta cuando cocines, apenas hay que añadir sal o incluso nada.

Vamos a ello, yo he puesto apio, zanahoria, cebolla, ajo, apionabo, chirivía y la sal. Se pone todo en la batidora con vaso triturador, en tandas para que sea más fácil y quepa todo y se va triturando. Cuando está todo bien triturado y mezclado se vierte en botes y se guarda en la nevera, ya digo que dura meses y meses.

La proporción es por cada 500 g de verdura, 175 g de sal.

A la hora de usarlo con una cuchara de café rasa es suficiente para una sopa individual aunque mejor comprobar si es suficiente.

Los ingredientes son los que he usado esta vez pero admite cualquier hierba o verdura, otras veces he puesto perejil o tomates secos, cualquier vegetal es bienvenido.

Ojalá le sirva a alguien. ¡Buen sopicaldo!

 
Leer más...

from una vida flotante

Días otoñales

Me encanta cocinar en el horno de la estufa de leña.

Hoy amaneció nublado y lluvioso y, aunque no hace mucho frío, decidí que iba a encender y hacer una coliflor asada. Es una receta que no sé muy bien de dónde saqué y probablemente ya la he modificado.

Se corta la coliflor en rodajas y se ponen sobre una bandeja de horno con un poco de aceite, ajo en láminas, la mezcla de especias que se quiera (yo he puesto hinojo, ají, semillas de coriandro y pimienta rosa) sal y un chorro de aceite por encima. Se pone al horno pero no sé cuánto tiempo, voy pinchando y dando la vuelta según veo, asar en una estufa de leña hace los tiempos un poco inciertos y muy diferentes a los de un horno eléctrico.

El otoño avanza, aún tengo la mesa del patio puesta pero creo que no va a durar mucho. Los árboles amarillean aunque hay algunos que mantienen las hojas verdes, me sorprende que haya fresnos amarillos y perdiendo hojas y otros se mantengan verdes. Aún me como alguna mora y ya he visto algún pedo de lobo.

Cuando voy con la bici ya huele a leña.

 
Leer más...

from FURBY FUCSIA FUMADOR

De momento La vida pasa de momento De momento... Aquí todo es de momento

Yo sé bien que tengo que luchar para sobrevivir que nadie será el dueño de mi porvenir tan sólo yo puedo saber qué quiero ser y proceder

Puede ser que viva de ilusiones que yo fabriqué que tenga en los bolsillos solo arena y fe pero del aire no me puedo alimentar, y esa es la verdad

Y aquí estoy jodida por este camino que escogí pero vale la pena llegar hasta el fin...

de momento – los aslándticos *

La lluvia ha mojado todo el confeti. Los globos se deshinchan desparramados por la calle, la pista de baile se mancha de barro y las palabras que volaban en el aire caen al suelo por su propio peso. Puedo ver cómo se hunden en los charcos.

Vuelve a ser octubre. Vuelvo a ver el cielo abrirse y volcarse en cascada. Se inundan los caminos y el agua corre como la sangre de una herida que no se cierra. ¿Todavía estamos así? Sí, todavía. Todavía. No se puede ir a mi pueblo en tren. No tengo trabajo. No llueve tanto como el año pasado, y, de todas formas, aunque lo hiciera vamos sobre aviso. Cierran los parques a tiempo. Tenemos miedo.

Esta vez no he salido corriendo del evento que se celebra en octubre. No he llorado en el metro. No he querido morirme (sólo un rato, dos días después. Como la resaca de una droga sintética). Puedo considerarlo un triunfo en sí mismo, o eso le diré a mi psicóloga la semana que viene y ella lo confirmará. Pero la fecha que cuelga sobre mi cabeza, afilada e indefinida, sigue amenazando la paz y amarga la dulce sensación de victoria.

¿Cuándo? ¿Cuánto? ¿Cuándo dejo de intentarlo? ¿Cuánto es demasiado tiempo? Evito hacerme estas preguntas, las sorteo como escollos en un mar en el que me ahogo, porque tengo que seguir nadando, seguir, seguir hacia adelante, el único camino es hacia adelante. ¿Hasta cuándo? No se sabe. De momento.

 
Leer más...