Escritura Social

Para leer...

Lee las últimas entradas de Escritura Social.

from Francisco Molinero

Recuerdo cuando leí El nombre de la Rosa de Umberto Eco. Fue un libro que me impactó y me conectó con lecturas que había tenido de Cortázar y otras. Luego vino la película de Jean-Jacques Annaud, con aquella escena en la que Adso está observando la portada de la iglesia de la Abadía, cuando se encuentra con el hermano Salvatore que interpreta magistralmente Ron Perlman, gritando: !Penitentiagite! !Penitentiagite!

Tardé años en saber que Penitentiagite era el grito de los dulcinitas que tenían entre sus ideales:
la oposición a la jerarquía eclesiástica y la conversión de la iglesia a los ideales de pobreza y humildad, la oposición al sistema feudal, la liberación de los hombres de cualquier restricción, la organización de una sociedad igualitaria, de ayuda y respeto mutuos, basada en la propiedad comunitaria y en la igualdad de sexos.

Se dedicaban a matar al clero rico. Querían vivir la pobreza y hacer que la iglesia la viviera y terminaron martirizados y quemados en la hoguera.

Me lo ha recordado el rifirafe que ha tenido el Papa actual con Trump y creo que hubiera estado bien que Robert Francis Prevost, conocido entre sus seguidores como León XIV le hubiera exhortado al homicida ¡PENITENTIAGITE! Penitentia agite como diríamos ahora ¡Haz penitencia!

En la secuencia se hace referencia a los temas iconográficos que corresponden al Apocalipsis y al Purgatorio, con toda una galería de animales fantásticos recogidos en los libros Bestiarios. Hoy esos bestiarios modernos son las armas con las que estos genocidas han masacrado a miles y miles de personas en Gaza, Irán o el Líbano. Les tiene que llegar el momento de la penitencia, seguro. Estoy esperanzado.

 
Leer más...

from keyeoh

Lunes de mordiente y fuertes vientos de levante. Lunes que me pasan por encima. Nada mejor para empezar la semana que un curso obligatorio sobre algo que no te interesa o desprecias. No imagino un plan más agradable que estar encerrado durante unas cuantas horas en una auténtica cámara de eco con las paredes forradas de publicidad.

La parte más pragmática que anida en mí me ha convencido. Me ha dicho que respire hondo, y que recuerde que me están pagando por estar ahí. No es mi dinero el que se está yendo por el desagüe en aras de una productividad todavía por delinear.

Efectivamente. Estoy hablando de algo relacionado con la IA. Cómo no.

Tengo que confesar que he aprendido alguna cosa. Soy una persona que va a todos los sitios con las orejas desplegadas cual velamen, y mi cerebro sigue disfrutando de cualquier chute de conocimiento que pueda meterse en vena. Lo que me parece una lástima es que eso que he aprendido probablemente tenga la fecha de caducidad más cercana que unas pechugas de pollo que dejé al sol en la terraza el mes pasado.

Porque esa es quizás la señal que hace que se dispare mi sospecha. Cuando alguien pretende venderme la moto, al menos me gusta que no se trate de una moto cuántica, que cambia tan sólo con observarla. Tengo libros de tecnología en casa cuyo contenido sigue en parte vigente a día de hoy, y que pueden servir de referencia sin muchas modificaciones. Sin embargo, estas tecnologías cambian cada semana.

Cada dos días, un modelo nuevo. Hoy usamos un fichero para esto. Mañana ya no vale. Es mejor pedirle las cosas por favor. Ponte a la pata coja mientras escribes y todo irá bien. Todo va a cambiar. No. Todo ha cambiado ya. Espera. Ahora ha cambiado un poquito más. Abre tu mente. Te vas a extinguir. Agarra la maleta. Adiós.

 
Leer más...

from keyeoh

Conozco a una persona que trabaja para una agencia internacional de esas que, en teoría, están ahí para ayudar a la humanidad. Una de las grandes. Su trayectoria ha estado siempre relacionada con los datos y sus aplicaciones. Y en este lugar ha encontrado la forma de conciliar, al menos en apariencia, su ya demostrada capacidad para el análisis con el desarrollo de proyectos que generan valor del de verdad. Valor humano.

Visto desde fuera, siempre me ha parecido un trabajo muy duro. Por un lado, es un trabajo que hay que hacer cerca del origen del dato. Y cuando hablamos de proyectos humanitarios, ese origen no suele estar en sitios bien comunicados, limpios y con una gran cobertura telefónica. Vamos, que te tienes que ir al culo del mundo. Con todas las incomodidades que eso conlleva, y que ignoramos por completo desde nuestras protegidas fortalezas del ¿primer? mundo.

Así mismo, la implicación con los problemas a tratar entiendo que puede pasar factura. Apostaría a que la mayoría de profesionales que rotan por estos puestos acaban bastante quemades, desde un punto de vista psicológico, al entrar en contacto con las duras y reales necesidades que presenta una parte nada desdeñable de les habitantes de este planeta.

Al otro lado del cuadrilátero, estamos las personas que hemos escogido trayectorias más cómodas para llenar nuestro estómago. Yo, por ejemplo, tengo la sensación a diario de no ser aquella persona en la que me hubiera gustado convertirme. Me flagelo por haber sucumbido a la rueda del hámster de esta sociedad turbo-capitalista, por no haber sido fuerte, por dejar aparcados gran parte de mis ideales y quedarme aletargado en el cálido término medio.

No es fácil, y por eso admiro a la gente que sí toma partido hasta mancharse, que diría Gabriel Celaya. Al menos, por ahora, no pertenezco a la tribu de les que, para aliviar su carga, enfocan su ira y sus críticas sobre aquelles que intentan vivir fuera del sistema. Yo no. Confieso públicamente mi admiración sin problema y celebro su valentía y sus conquistas, por pequeñas que sean.

Yo querría trabajar para el bien. Lo intenté en la administración pública, pero me salió rana. Hace años probé la docencia universitaria, y no era el momento, se ve. Busco habitualmente entre las ofertas de empleo, a ver si encuentro alguna que no hable de IA o de cómo enriquecer más todavía a sectores ya de por sí privilegiados. Pero es difícil. Siempre lo fue, pero esta época es especialmente triste.

Mi excusa podría ser la de figurar como padre de tres criaturas y un gato, la de la preocupación por el futuro o la del ahorrador responsable. Al final no serían mas que eso: excusas. Seguro que podríamos vivir con menos. Pero es difícil a una cierta edad, cuando ya no tenemos los reflejos de nuestra juventud, dar volantazo y renunciar a muchas cosas en aras de una realización personal que ya no somos capaces de distinguir entre la bruma de nuestra alienación.

Excusas. Sólo eso. Malditas excusas que me atan a la pata del sofá donde se abotarga una versión de mí mismo que no me gusta.

 
Leer más...

from Reflexiones desde el Keuper

Cuaderno de #bitácora

Hace unos meses que no escribo por aquí y mi vuelta es únicamente para decir que sí, que he vuelto a Instagram. Y todo a raíz del curso de introducción a la gemología que estamos impartiendo. Hemos creado una cuenta, donde vamos subiendo algunas de las gemas y minerales que tenemos en la colección del Departamento. Así, a modo de juego, vamos enseñando algunas cosas sobre gemología y mineralogía. Y la verdad, es que está dando muy buen resultado, suscita mucho interés y parece que hay gente interesada en hacer el curso el próximo año.

Como sentía curiosidad por la evolución de la cuenta y de los comentarios que llegaban, me animé a crear una cuenta personal para echar un vistazo. Los primeros días la experiencia fue buena, comencé a seguir a mis amigos/as y a todas las marcas y tiendas de estilográficas. Una vez al día entraba en la aplicación, miraba los reels y las publicaciones durante 5 – 10 minutos y a otra cosa. Pero tras una semana de uso... Un aviso de Meta: si quieres seguir usando Instagram tienes que pasar por caja o ver anuncios. Elegí muerte anuncios, claro. Ahora la experiencia es horrible. En los reels, por cada cuenta que veo, tengo que ver entre uno y dos anuncios para seguir a la siguiente cuenta. En las publicaciones, más de lo mismo.

Seguiré con mi cuenta personal (en la que tengo 4 publicaciones de gemas) mientras sigamos con la cuenta dedicada al curso de gemas, pero en el momento en el que el curso termine (o nos cansemos de subir material a IG), borraré la cuenta. Qué lugar más inhóspito para pasar el rato.

 
Leer más...

from El rincón de ferlagod

Si pensabais que después de montar ForjaLibre.eu me iba a quedar de brazos cruzados viendo cómo crecen las telarañas en el servidor, es que no me conocéis.

Para los que acumulamos libros como si no hubiera un mañana, el caos es nuestra particular parada cardiorrespiratoria, por eso hoy os traigo la versión 1.5 de BiblioHouse. No es un parche de compromiso para arreglar cuatro iconos; es una actualización con peso.

Lista de Deseos (Wishlist)

Todos tenemos ese problema: ves un libro de Sanderson o la última bizarrada de Stephen King y lo quieres, pero tu cartera dice que nanay. Hasta ahora, con BiblioHouse no podias hacer nada, o lo apuntabas en un papel que acababas perdiendo o lo guardabas en el carrito de Amazon, etc.

En la v1.5 he metido una Wishlist con formato en cuadrícula para que entres por los ojos. Los datos se guardan en su propio archivo (deseos.json) para no ensuciar las estadísticas de los libros que ya tienes en casa. Se sincroniza con tu nube de Nextcloud y cuando por fin te haces con el libro físico, pulsas “Marcar como conseguido” y pasa automáticamente a tu biblioteca real sumando stock.

El radar de Sagas y Colecciones

Si lees fantasía épica o thrillers, sabes lo que jode darte cuenta de que tienes el tomo 1, 2 y 4 de una serie, pero el 3 se te escapó en una librería de segunda mano.

He implementado un Gestor de Sagas. La app agrupa tus libros por colección y, si te falta un número intermedio, te lo pinta en rojo chillón.

Esta característica está todavía en desarrollo, pero ya puedes ir probándolo, y si tienes alguna recomendación estaré encantado de escucharte.

Importador CSV Inteligente

Esta es la herramienta definitiva para los que queréis huir de Goodreads o Bookwyrm pero os da una pereza mortal meter 500 libros a mano. * Ahora puedes exportar tu archivo .csv de esas plataformas y subirlo directamente a BiblioHouse. * El importador no solo trae el título y el autor, sino que detecta tus estrellas (calificaciones) y el estado de lectura (Leído, Pendiente o Leyendo). Es la vía de escape perfecta de las garras de Amazon.

Bajo el capó

No todo son funciones nuevas; también hay que limpiar la herida para que no se infecte. * He añadido tamaños mínimos a las ventanas para que no se deformen al redimensionarlas, sea cual sea el sistema operativo que uses. * He mandado a paseo los mensajes de consola cutres y he metido un sistema de registros (Logs) estándar. Si algo falla, ahora sabremos exactamente por qué, con fechas bien formateadas y constantes optimizadas.

Descarga y Libertad

Como siempre, BiblioHouse es Software Libre (GPLv3). Aquí no hay muros de pago, ni suscripciones, ni rastreadores intentando venderte la moto.

Ya puedes descargar esta nueva dosis de libertad desde nuestra forja soberana:

👉 Descargar BiblioHouse v1.5.0 en ForjaLibre.eu

Seguimos enredando, seguimos construyendo y, sobre todo, seguimos siendo dueños de nuestro propio código y nuestras propias lecturas.

Por último, si quieres darme alguna recomendación o hacerme alguna crítica puedes escribirme a info@bibliohouse.org

#BiblioHouse #Tecnología #SoftwareLibre

 
Leer más...

from O corvo gralla

Pai, Miguel Louzao Outeiro, Xerais, 2026

O primeiro que pensei cando estaba a ler o poemario foi que estaba ante un cancioneiro, coa súa estrutura de descuberta, conquista e mantemento do amor, sen a parte do desamor e o conflicto porque no amor filial iso non existe. 44 poemas que trazan a crónica sentimental dos primeiros cinco anos que un pai comparte con seu fillo.

A perspectiva é a dun novo xeito de exercer a paternidade, dunha nova masculinidade consciente do papel secundario que a natureza otorga ao home e de como esa asunción axuda a tentar superar paso a paso séculos de desigualdade.

É un poemario aberto, máis interrogativo que conclusivo, máis de establecer dúbidas que de asentar certezas...

.... un traballo de nudez, unha exposición dunha intimidade pouco “masculina”, unha descripción da fraxilidade que supón enfrontarse conscientemente á paternidade.

Unha reflexión que poucas veces se fai, unha ollada ao acto de crear unha vida e deterse en aspectos que case sempre obviamos.

Hai un poema no que lembra unha vaca da súa infancia, lembra como paría... Digamos que o nacemento que se produce no poemario é o contrario ao natural, o contrario ao da vaca, por consciente, por pensado, por pautado e proxectado, e no entanto devén na mesma naturalidade o neno que o xato pola incertidume e a natureza indefiníbel do amor.

Nalgún poema faise demasiado obvia a mensaxe, demasiado plana, prosaica de máis, seguramente en interese dunha claridade que permea todo o poemario.

En paralelo á conquista, devagar, do mundo sensíbel, por parte do pai e do fillo exploradores, tamén está a conquista da lingua, que medra no cativo impregnada co orgullo de séculos de ignominia.

Os poemas constrúense co diálogo entre voces, a do pai, a do fillo e unha terceira voz á que o autor non quere renunciar e que vén do pasado: os devanceiros, o rural, a lingua propia.

*Elos

Ela vén ao paso de boi da Baixa Idade Media. Vén coas mans cheas de terra, regos e esperanza.

Ti apareciches case sen querer, entre aparellos tecnolóxicos. Vés rachando con todo, a berros e sorrisos, coma a revolución.

Entre ela e ti hai oitenta e sete anos.

Aínda non sabedes que este é o amor que vén do fondo dos séculos.

 
Saber máis...

from Seluloquio

Estoy empezando a entender las consecuencias de mi frágil salud mental desde que hace más de diez años tuve mi primera crisis de ansiedad. Por resumirlo en uno e ir al grano: pérdida de confianza en mí mismo. Estuve rápido tras estos peros episodios, y pronto deduje -sin entenderlo del todo- que necesitaba algo nuevo para renconciliarme conmigo mismo. La apuesta fue el teatro, y salió ganadora. Del casal de la juventud con 23 años a hacerme autónomo y estrenar mi primera obra profesional con 29. Mucha formación, mucha mierda en salas a menudo vacías, mucho teatro de las oprimidas y mucha impro en una corta y emocionante trayectoria. El escenario era mi sitio seguro, y Momo y Lea eran mis anclas. Como Diciendo Teatro fue mi hogar, un lugar donde expandirme, disfrutar, aprender y ponerme a prueba constantemente. Entonces llegó un embarazo ilusionante que transformó mi cabeza y me conectó de nuevo con la falta de confianza en mí mismo. Mis cimientos no eran sólidos y el edificio se derrumbó antes incluso de ser, de facto, padre. Pero la idea de ser padre es también poderosa, y los miedos afloraron en mí a partir del tercer trimestre de embarazo de mi pareja. Soy un artista precario, impostor, irresponsable. Necesito ser otra cosa, mi familia necesita que sea otra cosa. Esos pensamientos son el caballo de Troya para la ansiedad.

Tras estrenar este primer montaje profesional, y con el nacimiento de mi hijo al caer, una llamada lo cambia todo: ¿quieres trabajar a media jornada como auxiliar de bibliotecas en la universidad? Emoción y dudas, pero yo había aprobado ese proceso y era un trabajo estable con el niño a punto de llegar. Sí, quiero.

La sombra se cernió sobre mi, implacable. Ya era padre, y no estaba preparado para ello. Nadie lo está. Solo me preocupaba ser el padre que decidí ser: presente y cariñoso. Pero no tuve en cuenta que no sabía cómo hacerlo. No lo había visto, no tenía un modelo. La sombra. Deseos y heridas que chocan constantemente y que hacen que te cuestiones día tras día. Un juicio que no cesa, en el que llevo ya inmerso más de cuatro años. Y en camino, unas costas altísimas derivadas de la falta de amor propio y confianza: pérdida de amistades, abandono de actividades, aislamiento silencioso y paulatino… He renunciado durante mucho tiempo a ser yo mismo por miedo. Me he sentido insuficiente durante mucho tiempo. Cuánto dolor. Años en los que estar bien era un estado transitorio. Estos últimos meses, coincidiendo con crecimiento de mi hija pequeña, me he dado cuenta de que con pacientes y trabajo, poco a poco, vuelvo a sentirme iluminado. El foco me apunta a mí. Aún es un cenital bien cerrado, duro. Pero es mi marca, me muevo ahí. El momento de soliloquio. Vuelvo a verme. Voy entendiendo mi sombra, el miedo a mirarla directamente ya no es tan grande.

Hoy, puedo decir con benevolencia que no soy el padre que aspiraba a ser, pero tampoco el que temía. Y me abrazó a eso para seguir haciendo crecer mi propia voz. Empieza, de nuevo, el seluloquio.

 
Leer más...

from sgimeno

Macbook Neo

Huei m'estimo d'escribir un post sobre o nuevo portatil d'Apple o Macbook Neo, o portatil de baixo coste u barato d'Apple.

Miraba un nuevo portatil ta cambiar o mio Macbook Air M1 qui ya teneba un zarpau d'ans y caleba esviellar-lo. Bi heba rumors d'un nuevo Macbook barato y cuan plegó o momento d'a presentacion lo merqué sin garra dubda.

Dimpués de tener-lo unos dias de prueba, he de decir qui la crompa ha siu tot un acierto. O portatil rinde muito bien. Muita chen deciba en as retes socials qui s'hi os ocho chigas de RAM no bi heban suficients y totas ixas cosas. Dimpués de probar-lo y probar-lo bien he de decir qui ye un portatil sobrebueno ta un uso normal-meyo.

Yo viengo d'un Macbook Air M1 d'ocho chigas de RAM una machina pareixida a o Neo. He de decir qui o Neo ye millor, con un script qui calcula primos sale que o Neo calcula un millon de primos por minuto. Yo uso o portatil con muitas pestanyas(una quincena con tota mena de retz socials), VS Code, Libre Office, antimás d'o Logseq o Good Notes. Pues con toz y con ixo a RAM en uso yera de 7 GB, con uno libre.

Yo creigo qui iste portatil se va mercar como pan calient, especialment ta chen que tiene iPhone o usa lo portatil ta un uso normal.

 
Leer más...

from Francisco Molinero

Hay mucha gente que está muy sola. Aquí la palabra muy tiene un significado distinto. Claro, no se puede estar algo sola, muy solo, casi solo, o sí, pero yo a lo que me quiero referir con el muy es que está sola en contra de su voluntad. Mi experiencia es que en muchos casos estas personas sufren distintos problemas de orden psicológico. Nunca he sabido si estos problemas son la causa o el efecto de la soledad, pero sé que están vinculados. Es fácil encontrarles en grupos de activismo autogestionado, en los que toda participación es bienvenida y las prioridades de los grupos están firmemente amarradas a los cuidados. No hacer sentir a nadie mal, cuidarnos unes a otres, etc. La cuestión es que tras estos mimbres en muchos casos no hay más que un firme deseo de no hacer daño, de ser amables y respetuoses pero nada más allá. Quiero decir que una vez terminada la reunión, el acto, la acción, cada une se va a su casa y no hay más cuidados que valgan. Es lógico, el grupo se ha generado para hacer algo en concreto, leer un libro, oponerse a un centro de datos, lo que fuere y no tiene como objetivo generar lazos estrechos, es más en muchos casos hay mucha gente que no tiene fácil las relaciones personales, neurodivergencias u otras predisposiciones culturales o personales hacen que el grupo se interpreta en un sentido de utilidad práctica, sin más corazón.

A esto se suma que los grupos de activismo usan las redes sociales para coordinarse. Grupos de mensajería donde debatir o coordinarse. La gente que está muy sola usa estos grupos de mensajería como una medicina contra su mucha soledad. Escribe mensajes a todas horas, opina o pide opinión, comparte en unos grupos lo que ha visto en otros, escribe en privado para pedir explicaciones y termina cansando al grupo, haciéndose incomode, aburriendo, pero nadie sabe cómo enderezar la situación. Mensajes que no generan respuesta, menciones al hecho “genérico” de que no hay que usar el grupo salvo para lo que está pensado. Asambleas donde algunes se quejan del exceso de mensajes ed una manera general sin llegar a decir nombres, señales de todo tipo que pasan absolutamente inadvertidos para les muy soles hasta que es tarde y alguien lo dice claro y la persona se siente herida y se va y nadie mueve una mano para evitarlo y hay un dolor pequeño, una herida, un desgarrón que acompaña a una sensación de alivio que se siente culpable.

Ahora hay una persona muy sola que lo está más.

 
Leer más...

from FURBY FUCSIA FUMADOR

Moverme, hacer, es la forma que encuentro de sentir que tengo cierto control sobre un entorno que me resulta doloroso. Hacer podría conseguir que cambie algo, o quizás no. No hacer es la garantía de que nada cambiará. Hasta llegar a mis límites, seguiré haciendo. No quiero sentir que no hice todo lo que pude, que no lo intenté todo, hasta el último aliento, botón, camino, agujero. Cuando me detengo, por imposibilidad o extremo cansancio, es como si me contemplara cayendo al vacío, siendo alcanzada por un futuro que no deseo y del que intento huir a toda la velocidad que me permiten mis manos. Parar me llena de angustia. Sólo me alivia el hacer. Pero la certeza de que soy alguien más allá de esta persona en continua carrera hacia ninguna parte poco a poco se desdibuja.

 
Leer más...

from Francisco Molinero

Ayer asistí a un debate entre Nazanin Armanian y Rafael Poch, ambos analistas políticos, ella más especialista en Irán y él en Rusia, sobre la situación en la guerra contra Irán que está sucediendo en la actualidad.

Pocas certezas y bastantes incertidumbres y especulaciones. Por ejemplo aprendí que en Irán hay dos ejércitos, uno llamemosle regular y otro que es la Guardia Revolucionaria. Son independientes y después del asesinato de gran parte de los líderes del país muy malamente coordinados.

Nazanin nos habló de una línea estratégica que se inicia tras la caída de la URSS y el derrocamiento del Sha por parte del pueblo Iraní. Irán entonces es un fuerte aliado de EE.UU. y la estrategia a partir de ese momento consiste en imponer al anticomunista Jomeini al frente e instaurar la República Islámica que se dedica a masacrar cualquier atisbo de oposición por la vía del asesinato de miles y miles de personas. Kurdos, izquierdistas, ateos, palestinos. Sí Jomeini es el encargado de acabar con Arafat y su partido político Al Fatah que a los ojos de EE.UU. y de Irán estaba lleno de ateos e izquierdistas. La estrategia según esta analista, de los EE.UU. es la de ir acabando con todas las revoluciones árabes que se daban en la zona. Acaban con Irak, con Libia, con Afganistán, con Líbano, con Siria, con Pakistán, con Palestina y crean un círculo de seguridad alrededor de Israel. El ataque a Irán es un paso más de esta estrategia. Poch sin embargo considera que la decisión de los EE.UU., no la de Israel, es absolutamente improvisada y el resultado es bastante incierto dado que el levantamiento del descontento popular para derrocar al gobierno no parece plausible. La respuesta de Irán ha causado estupor en el bando atacante. Cierre en la práctica del estrecho de Ormuz por donde pasan importantes cantidades de Petróleo, Gas y comercio en general. Golpeo de infraestructuras militares en los países árabes de la región, hostigamiento en territorio de Israel, especialmente en Tel Aviv. Cada día que pasa la guerra se complica más para los EE.UU. que necesita gran cantidad de armamento de intercepción (misiles Patriot o similares) con costes de más de tres millones de dólares, frente a drones con costes de poco más de 50.000$. En el año 2025 se construyeron 620 misiles tipo Patriot. Ukrania se ve afectada y ya sabe que no contará con esta ayuda. China presta ayuda de inteligencia con sus satélites al gobierno Iraní, pero no se moja a la espera de que su enemigo se parta los dientes en una guerra sin estrategia según describía The Economist. Rusia se debate entre esperar y ver o lanzar una nueva ofensiva en Ukrania aprovechando la situación.

La guerra puede durar unas semanas, quién sabe, los efectos económicos van a aflorar y puede que revienten las burbujas que se han creado como la de la IA, cada día siguen muriendo civiles en medio de un escenario de estrategias de dominación, decisiones impulsivas y gobiernos repugnantes.

EE.UU. es un imperio que muere y piensa hacerlo matando.

 
Leer más...

from Notas al margen

No puedo programar.

Bueno, sí puedo. Pero no puedo hacerlo en casa. No puedo hacerlo como hobby.

Por más que lo he intentado, me aburro. Me canso. Y lo dejo.

Pero no sé por qué lo sigo intentando.

Pensé en juegos, en apps. Pero al final todo queda en la idea, en un proyecto a medio coser. Y así, poco a poco, fui dejando un montón de cadáveres en mi GitHub.

Tengo amigos que lo disfrutan. Que pueden dedicarse a esto y aun así seguir con sus proyectos personales. Pero yo, por más que lo intento, no lo puedo separar.

Para mí es trabajo.

Algo que hago para ganarme la vida.

He tenido momentos en los que lo he odiado. Otros en los que lo he amado. Pero, ante todo, sigue siendo trabajo. No un hobby. Quizás en los primeros años fue así, pero cuando me dediqué a esto dejó de serlo.

Y cuando llego a casa, lo último que quiero es trabajar.

A veces siento la obligación de hacerlo. Como si tuviera alguna obligación de crear.

Y creo que debo dejar de intentarlo.

Porque al final no me lleva a ningún lado. Solo a más proyectos muertos. A más ideas que nunca terminan.

Así que hoy dejo todo.

No más proyectos muertos. No más intentos vanos. No más repositorios abandonados.

Por fin me he dado cuenta de algo simple: no puedo convertir mi trabajo en un hobby. Me es imposible.

Seguiré programando mientras sea mi trabajo.

Pero el día que deje de serlo, será también el último día que escriba una línea de código.

 
Read more...

from El rincón de ferlagod

Si hay algo que he aprendido en los últimos años es que EE.UU. no es el aliado que muchos creen. Cada vez más, sus políticas y acciones demuestran un desprecio total por la soberanía y los intereses de otros países, incluyendo a sus supuestos aliados en Europa. Y si hay algo que me ha hecho perder la paciencia por completo es la actitud de Donald Trump hacia España y Europa en general.

Lo último: Amenazas y chantajes

Recientemente, Trump ha vuelto a demostrar su desprecio por España y Europa. En una serie de declaraciones, ha amenazado con cortar las relaciones comerciales con España y aplicar embargos por nuestra negativa a permitir el uso de las bases militares en Rota y Morón para ataques contra Irán. Pero esto no es nuevo. Ya hemos visto cómo EE.UU. utiliza su poder económico y militar para imponer su voluntad sobre otros países, sin importarles las consecuencias para los demás.

Según un artículo de ElDiario.es, Trump ha dicho: “Podría parar todo lo relacionado con España, todos los negocios relacionados con España; tengo derecho a pararlo. Embargos. Hago lo que quiera con ellos, y podríamos hacerlo con España”. Y si esto no es suficiente, también ha cargado contra el Reino Unido y otros países europeos por no seguir sus órdenes.

Pero España no se ha quedado de brazos cruzados. El gobierno ha respondido que no permitirá el uso de las bases para acciones que no están amparadas por la legalidad internacional. Y aunque esto es un paso en la dirección correcta, es hora de que los ciudadanos también tomemos medidas.

Boicotear a EE.UU.

No se trata solo de políticas internacionales. Se trata de cómo EE.UU. trata a sus aliados y cómo sus acciones afectan a personas comunes y corrientes. Cada vez que compramos un producto de Apple, usamos Google o compramos en Amazon, estamos financiando a un gobierno que no duda en amenazarnos y chantajearnos cuando no hacemos lo que quiere.

¿Por qué deberíamos seguir apoyando a empresas que no respetan nuestra soberanía y privacidad? ¿Por qué deberíamos seguir financiando a un gobierno que nos trata como vasallos?

Afortunadamente, hay alternativas. Durante años, he estado migrando mis servicios y productos a opciones europeas y de código abierto. Desde mi mudanza de Blogger a WriteFreely hasta mi uso de Forgejo para gestionar mis proyectos de código, he encontrado que hay muchas opciones que respetan nuestra privacidad y soberanía.

Por ejemplo, en lugar de usar Google, podemos usar Qwant, un motor de búsqueda europeo. En lugar de Amazon, podemos apoyar a librerías locales o usar plataformas europeas de comercio electrónico. Y en lugar de Apple o Microsoft, podemos usar software libre y hardware de empresas europeas.

Es hora de que dejemos de financiar a EE.UU. y comencemos a apoyar productos y servicios que respetan nuestros valores y nuestra soberanía. No se trata de odio, sino de amor propio y de supervivencia.

Así que, si estás harto de las políticas de EE.UU. y quieres hacer algo al respecto, te invito a un boicot. Deja de comprar productos de Apple, Google, Amazon y otras empresas estadounidenses. Busca alternativas europeas y de código abierto. Apoya a empresas locales y productos hechos en Europa.

Porque al final del día, cada euro que gastamos es un voto. Y es hora de que votemos por nuestra soberanía y nuestro futuro.

 
Leer más...

from Notas al margen

Tengo algunos posts en el tintero y, mientras se van cocinando, me he puesto a trabajar un poco en un microcuento.

Abro los ojos en medio del océano, quieto hasta el horizonte. Cada cien metros, una barca como la mía. Exactamente como la mía. Un patrón infinito. Rostros distintos; la misma distancia. Nadie se acerca. Nadie rema. Nos vemos, pero no nos alcanzamos. Uno salta. El mar lo traga. Yo no.

 
Read more...

from Sacronte

Dragones, cuevas y lamparas.

Leía en la app de agregación de videojuegos Stash que un chico habia terminado el Animal Well pero que, parafraseo “Tienes que estar enfermo para conseguirte to los huevos”. Alguna vez he pensado en meterme en el pozo de Animal Well (jeje) porque viendo gameplays en YouTube rebosa ese aire de complejidad e infinitud en los puzzles que te lleva a tener que buscar y rebuscar en cada rincón algo que interactué con otro algo, una pieza que encaje u otra conexión insospechada y te crea una familiaridad con el entorno de tanto recorrerlo cuando al mismo tiempo esa familiaridad te puede hacer perder la claridad de que tienes que buscar sus secretos y que pueden estar delante de tus narices.

Pero ya me hago mayor y he perdido esa capacidad y paciencia de la infancia y la adolescencia de explotar cada juego hasta la saciedad, principalmente por dos razones. La primera, que antes tenía la imaginación suficiente para fantasear sobre lo que podría haber más allá de los propios límites del videojuego programado, visto de forma infantil por supuesto. Y la segunda porque vivíamos con la pensión de mi abuela y una tiendecita de “20 duros” que tenía mi madre junto a una compañera y apenas le daba ni para pagar el autónomo; si veía dos juegos al año me podía dar con un canto en los dientes.

Fue en esos años —creo que en la navidad del 99— que mi madre, imagino que con gran esfuerzo, apareció con una PlayStation y el Spyro 2. Conseguí agenciarme ese día la única televisión del piso, coloqué el disco y me puse a jugar. El primer mapa era una pradera llena de gemas y con una especie de templete, posteriormente entrabas en una cueva en la que había más gemas en una elevación, un puente y unas lamparas que colgaban del techo y por último una zona circular con un potenciador de vuelo para una misión que consistía en encender otro puñado de lamparas con fuego para recibir una recompensa. Terminé la zona y seguí jugando hasta donde pude pero claro, cuando fui a guardar la partida me di cuenta que era imposible, necesitaba otro dispositivo, una memory card, que dado el desconocimiento de mi madre en el aspecto videojueguil pues ni siquiera pensaría en su existencia y en que fuese a hacerme falta. Por suerte un primo me dio una a los tres o cuatro meses pero hasta entonces tuve que empezar el juego cada día y llegar hasta donde llegase para luego apagar la consola y volver a empezar.

wmyx63uu7ghzxgmor8oj-3951038699.jpg

En esa repetición eterna buscaba sacar todo lo posible del juego, otras veces probaba hasta donde era capaz de llegar en una sola sesión y claro, como no solía conseguir las habilidades necesarias para acceder a los lugares donde se encontraban los tesoros pues intentaba presionar al juego de alguna manera. Y fue en esa cueva del primer mapa donde mas lo intenté, haciendo algo que ahora evidentemente con mi mentalidad de adulto y mi tiempo de adulto no se me ocurriría repetir indefinidamente: Usar el potenciador de vuelo, entrar en la cueva y encender las lamparas para conseguir el orbe de premio. Era imposible, el juego no estaba diseñado para eso y en el momento que accedía a la cueva, el temporizador de la mejora de vuelo se aceleraba y aunque conseguía encender unas cuantas siempre quedaban dos o tres después de terminarse. Era imposible y creo que aun sabiéndolo intentaba arañar milésimas de segundo, hacer un quiebro entrando por los arcos de acceso a la cueva, lanzar la bocanada de fuego desde un angulo imposible, ir casi rozando el techo para en el último momento de planeo poder avanzar unos metros más. Y nada, obviamente nunca lo logré hasta que no conseguí la habilidad correspondiente. Eso si, seguí jugando como un autentico enfermo, ya con memory card, al único juego que tenia, rebuscando en sus entrañas algo nuevo que hacer, me dejara o no el diseñador. Porque era jugar por jugar, por divertirse y por explorar, no era uno más en la lista a pasarse porque tienes diez más esperándote en el disco duro para fichar, reseñar, puntuar y olvidar.

Cuanto echo de menos disfrutar los videojuegos de esa manera...

 
Leer más...

from Notas al margen

Ha pasado un año desde que dejé de escribir. Ha pasado tiempo desde que abandoné esa primera novela que no sé cuántas veces inicié. Esos diarios que dejé a un lado.

No sé cuántos blogs he abandonado, en los que perdí más tiempo pensando en cómo se veían, dejando de lado lo más importante: escribir. Por eso ahora he abierto este blog, aquí, para volver a escribir. Siento que será difícil, pero ahora estoy más animado.

Y creo que ha sido gracias a dejar a un lado las redes sociales privativas. Se siente raro decir que ya no he abierto TikTok, que eliminé hace semanas Twitter —ahora conocido como una letra horrible como X—, e Instagram sigue ahí. He llegado a entrar, pero solo la abro para volverla a cerrar.

Y así he comenzado mi camino en el fediverso. Aunque hace mucho que me había hecho cuentas en diferentes instancias, siempre quedaron abandonadas. Pero hace como un año, un amigo y yo montamos nuestra propia instancia. Y ahora la he convertido en mi casa.

Y aunque estar lejos de esas redes me aleja de tener mayor visibilidad, me da igual. Porque al final todo está hecho para priorizar ciertos posts, ciertos videos… así que, ¿qué más da? Prefiero ser visto por pocos sin estar atado a un algoritmo.

Así que sí, quiero volver a escribir.

 
Read more...