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from Francisco Molinero

A.-

Cada mañana, muy temprano un correo me invita a aumentar el tamaño de mi pene. Pienso en ello. Pienso sobre todo si mi mujer recibirá un correo matinal que le invite a aumentar su deseo sexual, porque si no es así el desperdicio de una verga más allá de lo natural, mejor dicho, de mi propia naturaleza, se vería tristemente destinada a la masturbación. El mundo me ofrece lo que no deseo y sin embargo me escatima lo que más quiero y así cada día empieza con una perplejidad y se desarrolla sobresalto tras sobresalto hasta terminar apenas con un dolor pequeño, una especie de malestar detrás del cuello y la sensación brumosa de no estar a gusto, pero es algo más. Necesito cambiar mi vida inmediatamente, lo que pasa que ni mi trabajo, ni mi pasado me permiten grandes dosis de maniobra. ¡qué digo! estoy metido en una vía muerta y la máquina se mueve a velocidades de AVE.

Luba no era una mujer que se quedase dormida después del sexo. Muchas veces me interrogaba con los ojos, o aprovechando mi indolencia jugaba con mi espalda, pasaba sus dedos por mi columna y a veces, la noche que nos reencontramos en Belgrado en contra de nuestras dos agencias y convencidos de que nuestra vida tenía precio, le daba por pedirme que hiciera de Sherezade. -Cuéntame una historia. Ella sabía que me gustaba hacer volar la imaginación y de vez en cuando se aprovechaba. Una historia de sexo, puntualizó. -No se me dan bien las escenas de sexo soy más de acción y al decir esto nos miramos y nos reímos. -¿Seguro? -Bueno, todo es ponerse, supongo -Todo Disparé a bocajarro, para que no se pensara otra cosa y mientras ella se recostaba sobre su codo apoyando la cabeza y acariciando mi pecho empecé. Yo una vez estaba en un hotel, subía a cenar al restaurante que estaba en el último piso, la chef era una mujer madura, muy madura. Yo había subido todas las noches durante el mes que estuve allí y siempre me trataba muy amablemente, ella no hablaba español y su inglés era muy básico, el caso es que a mi me pareció que se interesaba por mí más de lo necesario para servirme la comida y se me ocurrió un truco, en parte sin intención, en parte como una especie de reto, para llamar su atención y de paso comprobar si las señales que yo recibía estaban siendo interpretadas de manera correcta: El hotel era muy antiguo, de esos que en las llaves pone el número de la habitación en una enorme bola para evitar que te olvides de dejarlas en la recepción, yo, descuidadamente coloqué mis llaves sobre la mesa esa noche.. -Je, sonrió Luba, que listillo y se le iluminaron los ojos picarones imaginando por dónde apuntaba la historia. Me puse interesante, sintiéndome el centro de aquella cama y seguí con el relato. Ella al venir a servirme se fijó en la maniobra, miró las llaves que mostraban a las claras el número de mi habitación, me miró y sonrió. Era mi ultima cena en esa ciudad, de echo fue la última vez que he cenado allí, así que, en parte no tenia nada que perder y ella, aunque mayor, conservaba un aire de belleza que no habían borrado los años, los muchos que la cumplían. La cena transcurrió con cierta normalidad, aunque las miradas, los gestos, eran evidentes.. -Estoy expectante, terció Luba que se había encendido un cigarrillo, no quiero interrumpir. Luba tenía un aspecto de belleza antigua cuando fumaba, o quizá yo no estaba acostumbrado, el caso es que me parecía excitante ver como aspiraba a través y exhalaba con parsimonia. Terminé tarde, apenas quedaron dos mesas cuando yo me iba a bajar y ella vino a mi mesa con una copa de coñac regalo de la casa, según entendí por mi partida. Sonreí y se lo agradecí como pude, gesticulando, sonriendo y seguramente ruborizándome. -¿Se quedó a beber contigo? No, ella no podía hacer eso. Yo me bajé a la habitación esperando... no sé lo que esperaba. -¡Pues a que llamara a tu puerta, supongo! Si, supongo que si, pero eso podría ser terrible. ¿Por qué? No sé, no tenía mucho sentido, el caso es que no llamó a la puerta, pero en cierto momento sonó el teléfono, nadie me podía llamar a ese teléfono que nadie conocía, ni yo mismo y mi estancia allí era secreta hasta donde yo sabía. Me sorprendió y en parte me puso en guardia,lo descolgué y hable: ¿Aló? -¿Quién contestó? Nadie, nadie. Se oía respirar, pero nadie contestaba. ¿Aló? -Un poco de miedo, ¿no? De pronto reconocí su voz, pero no entendí lo que me decía. ¡Ay! ¿y que dijiste? Do you want to come to my room? Me pareció que solo había un camino. -Si, la expresión corporal. Ella dijo algo, le repetí la pregunta y entendí que me preguntaba en un rudimentario inglés: Tomorrow flight? Sí, le contesté; se hizo de nuevo el silencio y después de unos segundos que a mí me parecieron larguísimos ella me dijo: lo siento, gracias y colgó. -¡Qué tensión! y ¿cómo te quedaste? Sorprendido, empalmado. -Normal. Y en parte satisfecho, creo que la mujer agradeció mi deseo. -Seguro Aunque no fuera posible. Luba apagó el cigarro, se dio la vuelta y como si el ciclo se hubiese cumplido, se durmió plácidamente, satisfecha y yo me quedé pensando en aquella noche y en lo que pasó realmente.

CAPÍTULO I Román Lahoz Goiko “El oficio de guardar secretos es corrosivo”

En contra de la primera imagen que nos asalta, la de esa persona que se esconde para saber y corre para contar, los espías pasan gran parte de su vida ocultando información sin poder compartirla con nadie. A veces por su seguridad, a veces por lealtad, algunas por supervivencia. Román llevaba unas cuantas decenas de años atesorando información altamente inflamable sin ninguna posibilidad de compartirla, pero solo un secreto estaba a punto de acabar con él, de destruirle; Román guardaba un secreto inconfesable, incontable, que estaba consumiéndole desde dentro, como si se tratase de un incendio de turba, mientras todo desde el exterior parecía normal e incluso mejor de lo normal. Esta es la historia de nuestros secretos y Román es solo un ejemplo curioso de cómo lo que eres capaz de hacer bien para tu trabajo, puede no valer nada para tu vida. He tenido que cambiar nombres, datos, fechas y lugares y por supuesto, ni soy yo quien digo ser, ni Román es tal, pero ciertas rencillas con algunos colegas del otro bando no me permiten más claridad que la que se puede sacar de entre las líneas, de los espacios que dejan las palabras para que en ellas habiten las intenciones, los gestos que no se explican para que de esta manera no nos delaten. Lo contrario sería suicida y créame: nadie quiere morir y menos los que hemos sido funámbulos en el alambre de la muerte.

B.– Estar casado y, ser espía para un gobierno que además no quiere tenerte en nómina oficial me empujó al adulterio. O al menos eso es lo que yo me digo cada vez que me veo con alguna de las mujeres que en cualquier parte del mundo me acogen entre sus brazos. Esto no es culpa mía, ¡son las circunstancias! Mi mujer seguramente lo sabe todo, pero nunca me lo ha echado en cara. Puede que le interese o quizá sea simplemente que no le merece la pena la bronca para conseguir más bien poco. Hemos llegado a un punto de equilibrio en el que cuando estamos juntos, -no estamos junto muchos días al año y eso ayuda- somos felices y podría decirse que en cierta manera nos queremos. Amarnos es mucho decir, hace medio siglo que la pasión es esquiva. Esquiva es poco decir, ni está ni se la espera. Claro que es muy posible que ella también víctima de este trabajo imposible tenga un amante; más no creo, pienso yo que las mujeres son más dadas a volcarse en pocas tareas para así poder involucrarse. Yo no. La soledad me ha ido empujando de cama en cama, de hotel en hotel y de cocina en cocina y víctima de este sinsentido ahora no sé muy bien como desenredar la madeja sin que nadie salga perjudicado.

CAPÍTULO II Conocí a Román cuando los dos éramos unos chiquillos de barrio, en aquellos barrios que Madrid iba pariendo cada vez más lejos del centro, al abrigo (*) de las olas de migrantes que llegaban de Andalucía, Extremadura o del resto de la meseta castellana. Crecimos en medio de bloques recién construidos, jardines que apuntaban maneras, obras y la sensación de que la ciudad estaba lejos, tan lejos como la distancia renqueante que recorría el viejo autobús que cada hora acercaba a nuestras madres a cualquier sitio donde vendieran algo. Los promotores de la época solo pensaron en dónde deberían vivir los trabajadores de la creciente economía del país. Pocos coches, casi ninguno, alguna motocicleta, mucho terreno y una dosis de libertad que contrastaba con la política del régimen, hicieron de nosotros y de muchos de nuestros compañeros de juegos, personas con tendencia a no atarnos demasiado, no digo revolucionarios, que alguno hubo aunque no fuera lo más común, pero sí dotados de una cierta libertada de espíritu que ayudó a muchos a vivir sin todos los nudos que la vida te pone y a nosotros a escoger una profesión que terminaría llevándonos al otro lado de la ley, o como le gustaba decir al teniente Zamora, a vivir infiltrados en las líneas enemigas para que los nuestros durmieran sin miedo. Después de muchos años y de haber acabado con la vida de más de una persona, no tengo claro donde está la línea. Román sí lo sabía y me lo recordaba de vez en cuando. -Esto está mal, Miguel, esto está mal. Pero su sentido prusiano del deber le permitía no poner reparos incluso a lo que sentía como inmoral.

CAPÍTULO XXX Allí escondido entre las cajas de pescado apiladas, después de más de tres horas en las que el frío había conseguido hacer lentamente las labores de anestésico, pistola en mano, Román pensaba en lo que hubiera querido ser y evidentemente no era. Las cazas, como él las llamaba, le eran muy propicias a este tipo de divagaciones en las que su cabeza buscaba entre las revueltas de la memoria lo que seguramente nunca había existido. Durante años pensó que lo más importante que podría haber hecho es salvar vidas, pero no fue capaz, luego probó su faceta artística pero los balbuceantes pasos por las tablas sonaron más a fracaso que a premio de la crítica, después la música, los pinitos en la cocina, los negocios, la investigación... Cincuenta años más tarde, esperando que su presa apareciera para acabar con su vida, en este caso sí, con una maestría que los que le conocían apreciaban como exquisita, convertido en agente doble y fundamentalmente en asesino a sueldo, caía en la cuenta de tener por delante la ingente tarea de asumir que en algún momento el guarda agujas se había posicionado en contra. Román no era un tipo blando, ni en lo físico, ni mentalmente y es posible que en este caso debido a la humedad del almacén o a que la falta de azúcar le estaba haciendo mella, sintió un escalofrío, un temblor minúsculo y durante un instante que ni siquiera ocupó tiempo, pena de sí mismo y como si la historia no pudiera entrecortarse, no tuviera tiempo para las cosas pequeñas, la puerta de atrás se abrió, los goznes giraron en la jamba y al mismo tiempo en la columna de Román, que se curvó como un gato, detuvo la respiración, bajó los hombros, alzó sutilmente la pistola ante sus ojos abiertos para mejorar la puntería y disparó una sola bala certera al cuello de la mujer que acababa de entrar. Allí en el suelo, sin poder gritar, destrozada su faringe por el disparo preciso de Román tuvo que escuchar el «recado» de quien la había mandado matar: -Ya no te quiero.

La piedad de un tiro en la nuca remató la escena, otra más, tan incompresible para él como su vida, la que tenía a pesar de no desearla.

C.- Me molesta trabajar como asesino a sueldo, y creo que es por esa razón por la que estoy escribiendo estos diarios casi sin sentido, que en algún momento me van a complicar la vida. Los que mandan matar no tienen derecho a hacerlo. Una persona que desea la muerte de otro tiene que ser el verdugo, debe poder apuntar y sentir la presión del gatillo al llegar al punto del disparo, notar el calor de la sangre cuando rebosa el cuello tajado, aguantar los temblores de quien se debate buscando aire con tus manos apretando inmisericorde su garganta. Solo de esta manera entiendo que es posible considerar ético el asesinato, cuando el deseo se materializa personalmente, cuando el odio se hace físico y captura todo el ser humano que llevamos dentro para matar. Matar es un acto muy íntimo, personal, costoso. Pagar por hacerlo es de una bajeza moral que siempre me ha repugnado.

CAPÍTULO XX Se te va la fuerza por la boca. No es verdad. Se me va la fuerza por cada poro. Estoy cansado, aburrido, peor aun, descreído ¿Por eso no aprestaste el gatillo? Puede ser. ¿Puede ser? Ni siquiera en esa actitud te reconozco. Tenemos que hacer algo o te van a terminar pegando un tiro o abriéndote la garganta con una hoja roñosa. Te lo agradezco, Jonás, de corazón, pero ya es tarde. Los dos sabemos que la primera duda es el aviso final. ¡No jodas! Estamos hablando de ciclos. De ciclos no. No te engañes, se trata de una línea continua, una línea tenue con su principio y su final y sobre todo con sus pendientes. Nada se repite y sólo hay que estar atento a uno mismo para saber cuando la línea ha tomado decididamente la cuesta abajo. Estos se arregla con un par de cervezas y una buena mamada de la rubia aquella del 7 y medio. Eres incansable. Esto no se arregla. lo dejo. Sabes que no puedes decirme eso. Ya lo sé. Sabes que al final me va a tocar a mi arreglar este marrón. Lo sé. Y arreglar significa quitarte de en medio. Lo sé. Lo he sabido siempre. Entonces ¿por qué te empeñas? Déjalo, vamos a por esas cervezas y la rubia que dices, que por cierto se llama Julia y de francés nada. Nunca pensé que aquella conversación fuera tan premonitoria. Cuando maté a Román junto a la estafeta de correos me vino a la cabeza como un fogonazo. Sus palabras y sus ojos mirándome y perdonándome ya desde ese momento. Ni siquiera cuando tuvimos que trabajar juntos en Escocia y estuvieron a punto de cogernos los ingleses tengo la sensación más vívida de saber que nuestras vidas estaban entrelazadas de tal manera que cada uno era realmente el dueño del otro. Z.- Escucho un sonido, veo una forma y ambas sensaciones se vinculan eternamente en mi cerebro. La forma suena y es más que todo un conjunto. Permaneces en mi recuerdo como un olor. Después el placer de sentirme dentro, la humedad. Sólo necesito tirar de un hilo para traerte, de una forma, de un sonido, del olor de tus besos. Sólo necesito tirar y el recuerdo se materializa, vive. Hace tiempo que no te metes en mi cama. Si, hace tiempo que no siento placer al hacerte daño. No sé si es bueno o malo esto que me dices. Ya, no sabes nada, por eso has dejado de interesarme. Entonces «tout c'est fini» Absolutely.

CAPÍTULO XX Esta vez el viaje, que normalmente resultaba sencillo, se habría de complicar. Román pertenecía a un grupo muy especial de agentes secretos que trabajaban al margen de la nómina habitual. Apenas 10 o 12 personas en todo el país estaban en esta sección sin contacto con otros funcionarios y recibiendo solamente órdenes de un supervisor que era distinto para cada uno de ellos. Lejos del estereotipo del espía, Román casi nunca llevaba armas y sus misiones por lo general no exigían de el un valor fuera de lo común ni siquiera unas condiciones físicas extraordinarias que le permitieran luchar contra los malos en interminables peleas dentro de fábricas abandonadas. Todo era más prosaico como suele ocurrir en la vida fuera del celuloide. Este grupo de agentes tenía como única misión servir de enlace para enviar y recibir mensajes entre los servicios de seguridad de los distintos países, al margen de cualquier sistema mecánico o electrónico. Le llamaban los palomos en alusión a la antigua costumbre de utilizar a estos animales para el correo. Cuando los servicios secretos de un país querían entrar en contacto con otro de forma muy privada, enviaban un palomo al otro país o a veces a un tercero que se reunía con alguien y le transmitía el mensaje, siempre de viva voz. La vida de los palomos era casi normal, trabajaban o vivían de sus negocios y solamente tenían un rasgo común, debido a sus ocupaciones necesitaban viajar al extranjero con cierta frecuencia. El centro se encargaba de que sus problemas laborales o empresariales no interfirieran ni comprometieran sus misiones, les remuneraba generosamente y les pedía a cambio muy pocas cosas: Que no revelaran su condición absolutamente a nadie y esto incluía familiares, amigos o conocidos, bajo ninguna circunstancia y que no revelaran salvo a su supervisor el contenido del mensaje. Que aprendieran inglés a la perfección y generalmente otro idioma que dependía de la zona de intercambio que cubrían como el ruso, el chino, el árabe o el swahili y que los contactos con los palomos de las otras agencias se limitasen estrictamente al trabajo sin otro intercambio que el objetivo de su viaje y sin más referencias. Esta última condición que al principio resultó algo extraña a Román, se reveló como comprensible cuando descubrió que algunos de sus colegas de otros países eran mujeres. Las agencias querían evitar a toda costa que se entablara cualquier tipo de relación, que pudiera poner en peligro el sistema. Los palomos gozaban de autonomía en sus misiones, salvo para los mecanismos de contacto que se definían con gran precisión en el tiempo y el espacio con un estricto protocolo. Cuando surgía una misión, cada uno recibía la orden de su supervisor de preparar un viaje a tal o cual país y a tal o cual ciudad, en unas fechas dadas y con una duración que solía ser de entre cuatro y quince días. Una vez en el país recibían la información del primer contacto, que consistía en un lugar , una fecha y una hora exacta donde encontrarían a su colega y si el intercambio resultaba fallido recibirían una segunda tanda de datos que permitiera un segundo contacto. Si tenían la menor sospecha de estar siendo vigilados, seguidos o controlados debían abandonar la misión y regresar a España después de terminar su viaje de negocios o trabajo con normalidad. Muchos de ellos no recibían encomiendas durante meses e incluso años y en gran número de ocasiones los mensajes transmitidos resultaban ininteligibles para ellos mismos pues eran crípticos para evitar que el mensajero fuera consciente de lo que transmitía. Román cubría los países de lo que se llamó el telón de acero, en especial Rusia y sus antiguas repúblicas, así que conocía el idioma a la perfección, lo hablaba con fluidez y su trabajo en una empresa de ingeniería le permitía viajar sin levantar sospechas con facilidad a cualquiera de estos países. Allí conoció en 1985 a Luba con quién cruzaría la línea y con la que mantuvo una relación de unas horas, que sin embargo le marcaría por años. Luego vinieron más misiones y más mujeres y más relaciones, pero ninguna marcaría tanto la vida de Román como aquella. Yo creo que la amó de verdad y que todo lo que pasó después tiene que ver con la imposibilidad de tenerla siempre. Bueno, eso y el destino, que puede que conspire o que simplemente sea un hijo de la gran puta, pero que de una manera u otra dio tantas vueltas a todo que terminó por hacer absolutamente imposible nada que no fuera un final trágico y rocambolesco.

CAPÍTULO XX Lo había estado esperando toda la tarde, realmente toda la vida, pero esas últimas horas habían sido tan largas, tan densas, que el resto de los años aguantando el aliento habían perdido peso. En el banco de la destartalada estación del norte, donde de chiquillo pasó noches en vela ayudando a los peregrinos que venían de Lourdes, había repetido cientos, miles de veces las palabras mágicas, el mantra que le debería salvar. Caía la tarde y el olor de la creosota de las vías había perdido intensidad. La costumbre. Luego todo se precipitó. Al fondo, desde la pequeña puerta que conecta con la sala de espera un hombre vestido con chaqueta y pantalón marrones se adentró en los andenes buscando con la mirada; el corazón aceleró el ritmo, como los trenes hacían cuando el hombre al cargo de la estación señalaba con aquel palo envuelto en un paño rojo la orden de salida. Se apoyó en el bastón y se levantó en el banco para hacerse visible, si cabe, pues los años le habían mermado en todos los sentidos. Los años en general y sobre todo los dos que pasó en Auschwitz-Birkenau hasta el 27 de enero de 1945 cuando los rusos le acariciaron y le dieron de beber. Todo fue muy rápido, se miraron y se reconocieron inmediatamente, la conversación fue tan breve como necesaria: -No creí que te volvería a ver. -Lo imagino. -Ni lo creía ni lo deseaba y ya ves, al final he venido -No tenías escapatoria, nadie es capaz de dejar las puertas entreabiertas y dormir en paz, necesitamos cerrar los círculos y tu sabes que yo cierro el tuyo. -No sé, no sé, me está pareciendo que quizá no valga tanto la burra. -Yo no la maté -Da igual, tampoco la amaste y eso al fin y al cabo fue lo definitivo. -¿Me perdonas? -No puedo hacer lo que tu ni siquiera deseas. Giró sobre su centro y se alejó buscando la misma puerta por donde entró, después nunca más se vieron. CAPÍTULO XX Tuvo que hacer la maleta de una forma tan apresurada que olvidó poner algunos pañuelos por si se constipaba. Ahora todo el mundo utiliza los de papel en la creencia de que son más higiénicos, aunque la verdadera razón es la presión comercial de las grandes papeleras. Laín no consentía que su piel fuera usurpada por semejante producto y desde siempre viajaba con media docena de pañuelos bordados con sus iniciales FLU. Realmente no hicieron falta ni los pañuelos ni el resto de ajuar que viajó con él en la maleta desde Barcelona hasta el aeropuerto Jomo Kenyata y que finalmente se perdió en la vorágine aeroportuaria y corrupta de Kenia. Su visita a la cumbre sobre el cambio climático se había disfrazado dentro de la representación de una mediana organización española apoyada por el ministerio de medioambiente que manejaban los verdes con el placet del PSOE en aquellos años. La cita fue en Nakuru, en las afueras del mercado y apenas duró quince minutos. Luego la noticia en el Kenya daily de la muerte de un turista de cuatro puñaladas apenas reflejaba lo que verdaderamente pasó y porqué no hizo uso de la pistola astra que llevaba en su pernera después de haberla recogido de su contacto en la universidad cercana. La misión quedó abortada, los pañuelos inútiles y la maleta perdida llegó a manos de Ángela un mes después haciendo que la herida se abriera de nuevo. La vida es injusta y más si la tratamos con tanta vehemencia que no la dejamos expresarse con tranquilidad

Una epístola al final

Es verdad que me has escrito, ¡tan sencillo hoy en día!, cómodamente con el laptop en tu regazo, simplemente unas frases que huelen a disculpa, a moho espiritual. Todo esto es verdad y que la huella de lo que supuso nuestra sociedad de solitarios, tejió más redes que las que el tiempo y una muy mal disimulada frialdad pueden desanudar. Tan verdad como que me he decidido a coger mi vieja estilográfica, la he limpiado despacio, con tanta minuciosidad como he podido y después de rebuscar entre las cajitas de madera que guardo en el armario de mi despacho, la tinta del color que me gustaba, la he recargado como si se tratara de una Magnum, para escribirte esta carta. Y he querido que sea así, a la antigua, por correo postal, con su sobre y sus señas y su sello con los bordes en forma de medios círculos, para que tarde unos días en llegarte y así mi espera y tu desconocimiento jueguen al ratón y al gato del tiempo. No quiero que me escribas más, no quiero que busques y rebusques las palabras más frías del orbe, las más insustanciales y aparentes para parecer interesada; al recibo de la presente espero te encuentres bien, como se decían mis padres cuando escribían, yo bien, gracias a Dios, lamiéndome las heridas tantos años después, porque hay cosas, hay momentos que se olvidan mal y lo sé por experiencia de cuando estuve en el ejército, hay momentos que se reservan una esquina de la memoria para mirarte cada día desde la penumbra y recordarte que estás herido, que las cosas que antes eran sencillas, las que estaban al alcance de la mano o del deseo, ahora parecen haberse mudado al último anaquel de la alacena, inalcanzables como si se tratara del chocolate con almendras de casa de mis tíos. No quiero saber más de ti, ni de tu vida, ni siquiera por si ocurre finalmente que alguien, algo, alguna situación te llevan, como me llevaste tú al dolor, no quiero saber si te mudas de ciudad o si te casas al fin, o si el cáncer de mama con el que soñabas, al que temías, anda creciendo poco a poco en tu pecho; no quiero saber nada y así podré imaginar, imaginarte a mi conveniencia o incluso mejor, podré olvidarte y recordarte según el día; azul olvido marino, gris recuerdo marengo, imaginar que vuelves o que te vas definitivamente, crearte alta o blanca o cóncava, imaginarte amante o distante como casi siempre. No quiero que la realidad me castigue más, prefiero que las cosas se me adapten, me respeten y sé que necesito para ello cortar el hilo que nos une desde el primer beso, ese beso que no querías darme y que yo no debí robar nunca de tus labios, ese y todos los demás, los que fueron carne y pasión y los tibios, los huidizos de los últimos seis meses y medio. No quiero oírte, ni verte, ni tan siquiera que el olor de tus manos de una u otra manera me despierte de nuevo y por eso te escribo esta carta, para suplicar tu ausencia, para siempre, desde ahora. Almond – Paris 1975 Nota manuscrita del oficial de policía: El presente documento (carta) se encontraba en el bolsillo interior izquierdo de la chaqueta de Mr. Lahoz cuando se le encontró junto a la estafeta de correos de la Rue Villard. *Esta carta manuscrita y la nota posterior han sido traducidas por el traductor jurado Antonio Garman Real nº de colegiado 26.207, en Madrid el 28 de octubre de 2009 a petición de Amelia Catalia Millán y a los simples efectos de su custodia como recuerdo y sin valor legal ninguno.

EXTRA Y después de acabar con toda la tira de tela enrollada entre sus manos, se acostó sobre su corazón y pensó en él, cerró los ojos y poco a poco notó como el aire penetraba todo su cuerpo. ­—- ¿Luba? Sí, dime... Soy Román. Si, ya sé, te he conocido la voz, ¿qué tal? ¿cómo es que me llamas? No lo sé, era una necesidad, un deseo. ¿Te pasa algo? Nada, no me pasa nada. Es eso. El objetivo una vez más era Rusia, y una vez allí alojado en el Novotel del aeropuerto de Cheremetievo recibió el encargo de dirigirse a la ciudad de Voronezh y de estar el jueves 10 de noviembre de 2005 a las 13:35 junto a la estatua de Platonov, así que una vez más se dirigió a la estación Paveleskaya para tomar el expreso nocturno con dirección a la ciudad que vio nacer la flota rusa. Siempre que pasaba por aquella estación aprovechaba para sumergirse en los frescos de la sala de espera. Sin duda el trabajo del arquitecto Alexander Krasovsky debió cumplir a la perfección cuando en 1924 los moscovitas acudieron a rendir homenaje al cuerpo del fallecido Lenin.

RECETAS Por mucho que se había esforzado con Román las cosas no habían salido bien. El problema era puramente el sexo, sin más. La falta de entendimiento había llegado a límites espeluznantes y lo peor, o lo mejor, lo más gracioso era que en su caso no tenía que ver con la eterna disputa sobre la frecuencia. Tenía que ver con el ritmo. Para Román nada como el sexo en cámara lenta, ralentizado al máximo y para Luba el orgasmo, los orgasmos, solo llegaban con un ritmo frenético. Se veía venir y vino, así que para preparar el territorio árido de la despedida Luba recopiló todo lo necesario, 75 ml de aceite de oliva virgen,1 cebolleta, 2 cucharadas de pistachos, 12 puerros gordos, sal, 2 tomates rojos y vinagre de Módena. Mientras preparaba la cena pensaba en que solamente algunas veces habían conseguido la perfección, generalmente después de un arranque vibrante, enérgico en el que ella alcanzaba el clímax para pasar a un segundo asalto lento, oriental en el que el reloj se detenía casi. Iba y venía transitando por estos y otros recuerdos mientras limpiaba los puerros, dejando sólo la parte blanca, y los lavaba, procurando eliminar toda la tierra que traían. Los puso en el cesto de bambú cortados y en ramos de tres en tres que había atado con unas finas tiras de puerro sacadas de las hojas verdes del exterior y puso el cesto sobre el vapor de una olla en la que cocían un diente de ajo y el resto de los puerros limpios. Se acordó entonces de la manía de Román por las felaciones y de que a ella no siempre le apetecía. Una vez cocidos, los dejó enfriar y en un recipiente, mezcló la sal con el vinagre y el aceite, le añadió los pistachos, la cebolleta picada y el tomate pelado, sin semillas y cortado en daditos pequeños. Estaba decidida, sólo compañía con el mismo ritmo, el mismo gusto, las mismas aficiones relativas a la piel, colocó los ramos de puerro en el plato, añadió la vinagreta y una ensalada de pimientos rojos templados para que Román se sintiera tranquilo. Lo que le esperaba necesitaba un comienzo realmente sorprendente. A Irishka le hacía falta tiempo para poder pensar con claridad y encontrar en el mercado tripas de vaca, había sido una coincidencia tranquilizadora. Después de la escapada de Sasha el mundo se había hundido bajo sus pies y salvo el ajetreo propio del trabajo nada había conseguido sacarle de su depresión. Limpió con cuidado y ayudada de un limón los callos y rebuscó en su memoria la receta que su amigo Daniel le explicara en aquella velada fascinante hace años en su escondrijo de Tiblisi. Puso agua fría en el puchero y una cabeza de ajos entera sin pelar, echó unos leños al fuego añadió sal suficiente y esperó el primer hervor del cocido para cambiar el agua. La verdad solo es necesaria a quien beneficia, eso le había dicho su amiga Tania cuando hablaban de lo que había pasado y ella no terminaba de estar convencida; lo mejor hubiera sido aclararse personalmente antes de tomar cualquier decisión y no involucrar a tantas personas que ahora sufrían por su culpa. Los callos cocían dejando que el tiempo les adelantara mientras Iriska freía distraídamente unos trozos de jamón y chorizo que había recibido de Dani meses atrás. La primera vez que comió callos tuvo que vencer la repugnancia de su procedencia y el tacto meloso en la boca, después este plato siempre le traía a su cabeza los momentos más intensos de su lucha política y le recordaba a España sin que nunca hubiera estado allí. A veces cuando se sentía apenada los cocinaba como si fuera un conjuro contra la tristeza y los cielos plomizos de su país y sentía que era la rusa que mejor cocinaba este plato al este del Volga. Con Dani había compartido todo menos su cama y le debía algunos de los trucos de supervivencia que más había utilizado en su agitada vida de revolucionaria anarquista. Peló y troceó en pequeñas porciones media cebolla y la doró en el aceite que quedó de freír el chorizo, doró allí mismo dos cucharadas de pan rallado para después añadir un par de tomates triturados y mientras daba vueltas al sofrito se puso a pensar con que frialdad había descrito Tania la situación, incluso cuando la espetó si no recordaba cuando ella había estado locamente enamorada alguna vez, la duda de Tania le pareció más una precaución que la búsqueda del recuerdo. No culpaba a nadie, salvo a si misma, de la falta de decisión en el amor que contrastaba con su arrojo en el resto de su vida, tres horas después de empezar a cocer, retiró los callos del fuego, comprobó que estaban suficientemente blandos y añadió a su sofrito tres pimientos rojos secos, lamentó que no le quedara algo de pimentón picante y un poco del caldo con el que había cocido la carne. Debía haber dado el paso y pedirle a Sasha que viviera con ella. Ahora ya no tenía remedio y el había puesto tierra de por medio y como le recordara Tania, los hombres son más inconscientes, impulsivos, no piensan en las consecuencias, lo que quieren lo piden, lo toman, lo roban y las mujeres piensan en el futuro cuando deciden. El apaño había cocido durante unos minutos y entonces lo añadió al resto del agua con los callos y puso todo a hervir de nuevo, muy lentamente, hasta que apareciese ese caldo trabado, untuoso cuyo olor le transportaba tan fácilmente a tiempos mejores. Dani siempre le advirtió que este plato es peligroso, quien lo come y le gusta no lo olvida jamás y si las fuerzas fallan, la nieve cae día tras día y parece que el mundo se fuera a derrumbar tan despacio que pudiéramos ver nuestra propia ruina, resultan un remedio infalible, sobre todo si se han cocido suficiente; deben estar blandos y han de servirse en platos de barro para que se cumpla el adagio que le gustaba repetir a Dani. “Los callos son como el amor, solo se pueden comer calientes”. Hola, me han dicho que has vuelto de Rusia. Si, hace un par de días. Pensaba haberte llamado. Bueno, me he adelantado, espero que no te importe. Me ha podido la ansiedad de oír tu voz de nuevo. No sé ¿Qué es lo que no sabes? No sé si emocionarme o asustarme. Mi voz. No solo tu voz, tengo tu olor en mi cabeza desde la última vez. ¿Sigues ahí? Si, si, perdona, me he quedado noqueado. Me debes una invitación. Es verdad y ya se lo que voy a cocinar. No es importante. Cualquier cosa seguro que sirve si la haces tu. No lo creo. Hazme caso, yo solamente quiero acariciar tu cabeza cuando la pones en mi regazo. El martes a mediodía te espero. No faltaré. Nada más colgar el teléfono Román empezó a notar como su cabeza empezaba a girar sin control, la receta de las patatas a la importancia se hacía con todo el espacio y se repetía como una letanía, como un mantra sexual y sin querer empezó a cocinar en su mente; Las patatas cortadas en rodajas anchas, casi de un dedo para luego salarlas y rebozarlas con huevo y harina. La imagen de una sartén amplia y bien llena de aceite se aparecía entre el resto de las preocupaciones diarias y en ella las patatas rebozadas se iban dorando muy lentamente. Pensó en los huevos fritos y recordó la frase que Miranda dijo la primera vez que los comió: “Me gusta sobre todo el pan para rebañar, sacia los sentidos.” Ese era el objetivo, colmar, rebosar, llenar el vaso del placer hasta el borde. Vueltas y vueltas, las imágenes de las patatas bien doradas y retiradas en una besuguera amplia donde solamente había una capa empezaba a tomar cuerpo. Solo faltaba dorar una cebolla muy despacito en el aceite y añadirle un majado de ajo con unas hebras de azafrán y una cucharada de harina y una vez trabado, pasar todo por un colador y cubrir las patatas de la besuguera con el caldo para que cuezan media hora por lo menos. Por fin se pudo dormir, eran más de las cuatro de la madrugada y en la mesa de su imaginación se podían ver dos platos grandes, cada uno de ellos con un par de huevos fritos, ligeramente dorados y de yemas deseando reventar, acompañados de unas exquisitas patatas rebozadas que desprendían un olor a azafrán imposible de resistir. El buen sexo estaba garantizado.

 
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from El escritorio de McAllus

La chapa que voy a dar en esta entrada sé que no le interesa a nadie, pero a mí poner las cosas por escrito me ayuda a descargar la mente y poder avanzar en mis temas pendientes, aunque sean de ocio.

Hemos empezado septiembre y aunque yo hasta no hace tanto medía mis años de forma natural, desde que empecé en el Taller de Escritura de Librería Luces (impartido por Laura Santiago) mis años ahora empiezan en septiembre. Aunque es verdad que este año el inicio del taller se ha ido a octubre, mi agenda “escolar” empieza en septiembre y este mes es también el retorno a la jornada completa así que lo voy a mantener como el mes de inicio de mi año.

El verano pasó volando

Para mí el verano empieza con mis vacaciones de la segunda quincena de junio y se prolonga durante julio y agosto con la jornada reducida en el curro. Una vez llega el 1 de septiembre para mí acaba el verano aunque todavía quede calor que aguantar y la estación oficialmente no haya acabado. En las vacaciones descansé y durante ellas y principios de julio avancé bastante en videojuegos, lecturas y escritura, pero llegó la segunda mitad de julio y se desató el Caos.

Y es que decidí mudarme con mi madre. No lo había dicho abiertamente en redes hasta este momento porque en parte me da vergüenza este “paso atrás”, pero era necesario tanto para mi madre, que tiene 74 años, necesita ayuda y especialmente compañía desde que en años consecutivos perdió a mi padre (su marido) y a su gato, como para mí que con los precios que pagaba ya de alquiler y los gastos de la vida no conseguía prácticamente ahorrar al ritmo necesario para ir más rápido que las subidas de la vivienda. Ahora existe la posibilidad de que incluso manteniendo el ritmo de subida actual pueda comprarme algo en un año y medio o dos.

De todas formas no he venido aquí a hablar de mi vida personal no friki más allá de este pequeño comentario. Vamos con lo que de verdad es interesante en la vida: el ocio.

Último cuatrimestre del año

Entramos en los últimos cuatro meses del año y toca un poco reorganizarme con varias cosas que quería hacer este año y que, por supuesto, no he cumplido bien porque han dejado de interesarme o bien porque la vida me ha pasado por encima.

Rol

Una de estas cosas por la que perdí interés es acabar por tercera vez La maldición de Strahd para D&D quinta edición (la de 2014, la edición buena), y es que aunque es un grupo de jugadores que adoro entre las agendas horribles de ellos para quedar, la mudanza de uno fuera de Málaga y la paternidad de otro la campaña quedó pausada a falta de un tema pendiente e ir al castillo de Strahd a acabar con el villano o morir en el intento. Ahora ha sacado uno de los jugadores, el que se fue fuera, que podemos ir a su casa a rematar la campaña… La verdad es que me da pereza, pero supongo que la retomaremos: aunque en cuanto empiecen a darme problemas de agenda o me cancelen a última hora una sola sesión se acabó.

También tenemos pendiente dirigir a dos directores la segunda parte de una aventura de Warhammer 40000 Imperium Maledictum... A ver si mi co-director saca hueco y nos la quitamos de encima. Después de esto no pienso dirigir nada más de Imperium Maledictum, aunque si tengo ocasión espero jugarlo con el que es mi compañero en la dirección que me dijo que sí tiene interés en seguir dirigiéndolo.

Y ahora cosa de rol que sí quiero dirigir: Delta Green, Dragonbane, Coriolis, Cyberpunk Red, Fabula Ultima y Legendary Kingdoms. Desgranemos con cada título lo que quiero hacer.

Delta green

De este quiero dirigir en el club todas las aventuras de Una noche en la Ópera (6 aventuras). La idea es jugar cada una de ellas con quien se vaya apuntando. Tengo pensado que los personajes vayan evolucionando de una aventura a la siguiente, pero no necesariamente repetirán los jugadores. Yo voy a poner fechas y quienes se apunten juegan la aventura completa que toque (no las he leído todavía, pero espero que sean pocas sesiones cada una).

Y para la siguiente aventura si alguno repite le doy el personaje que usó la anterior vez y si son todos nuevos no pasa nada porque los casos no van a estar conectados. Si veo mucho interés en el club por este juego, pues las volveré a dirigir todas una vez acabe el primer recorrido por el libro.

Para final de septiembre a ver si puedo estar empezando, que de reglas es solo releer porque ya dirigí la aventura que venía con la pantalla un par de veces cuando salió el Manual del agente y ese suplemento.

Dragonbane

Este sí lo quiero dirigir en forma de campaña, pero será cuando acabe (o cancele) la maldición de Strahd que no quiero estar dirigiendo dos campañas de fantasía a la vez. De este no he leído más que en diagonal el manual por lo que tengo que leerlo bien y preparar las aventuras así que dudo que lo empiece antes de octubre o incluso noviembre. Pero que este retraso no os confunda, tengo muchísimas ganas de dirigirlo (aunque en verdad me hubiera gustado más ser jugador).

Cyberpunk red

Aunque ya tenemos los pdfs provisionales (y dijeron en la newsletter que en breve tendremos los definitivos), yo esperaré a recibirlo en físico para leerlo y empezar a preparar cosas. Si no hay retrasos debería ser en octubre de este año (y conociendo a HT Publishers no se irán de fecha o el retraso será mínimo).

Con este juego tengo pensado hacer lo mismo que con Delta Green nada de campaña. Usaré el libro de aventuras Los relatos del Rojo e ir dirigiéndolas de forma independiente en el club, con los personajes mejorando y aumentando un poco su trasfondo. Ellos repetirán de aventura en aventura, los jugadores irán rotando según los que se apunten a la siguiente aventura. A los que repitan les daré el mismo personaje que ya usaron y el resto para los nuevos.

Me imagino que dirigiré primero las de Delta Green y luego las de Cyberpunk Red, así que dudo que antes de noviembre o incluso diciembre vea mesa. Lo bueno es que justo a final de noviembre estoy de vacaciones así que seguro que ahí lo dejo todo listo para empezar en diciembre a jugar en Night City.

Y después de pasar por todas las aventuras de los relatos del Rojo, si hubo “lista de espera” iré alternando aventuras de Delta Green y Cyberpunk Red para días que tenga sueltos sin planes yo y que se apunte quien quiera (en esta segunda pasada ya no sé si haré lo de hacer evolucionar a los personajes).

Y en el improbable caso de que Cyberpunk Red no genere interés en el club, pues tiraré del modo solitario y así escribo algunos relatos de mis aventuras en solitario por Night City (de Delta Green no tengo esa duda porque los mitos y lo sobrenatural es lo que más mola en el club).

Coriolis

Este ha sido un capricho para nada previsto en mi planificación de novedades roleras del año (igual que el siguiente juego). Me gusta mucho la ciencia ficción, Traveller es uno de mis juegos favoritos, pero la verdad es que no tengo muchas ganas de ese sistema. Y me he decidido por este Coriolis por los siguientes motivos: – sale en unos días (el 11 de septiembre), – usa el sistema sencillito de Zero Engine, – los jugadores empiezan con una nave espacial, que será el centro de la campaña, – una mitología, Las mil y una noches, que no conozco con tanto detalle como la griega, nórdica o la japonesa, pero me resulta muy atractiva, – y como extra tiene modo de un solo jugador.

Y es que este juego lo empezaré con el modo de un solo jugador para contar mis pequeñas historias de ciencia ficción, que me apetece escribir de este género. Aunque de todas formas seguro que saco hueco en lo que queda de 2026 para dirigir en el club la aventura introductoria que viene en el manual.

Fabula Ultima

No os hacéis una idea lo que me cuesta no acentuar las dos palabras del título de este juego.

Esta es una ambientación a construir más o menos por jugadores y director (por lo que tengo entendido). La verdad es que lo he comprado un poco a ciegas por ser la experiencia jrpg llevada al rol y porque me lo ha recomendado alguien de cuyo criterio me fío. Siendo realistas es el que tiene menos posibilidades de que lo lleve a mesa en este 2026, pero trataré de hacerle hueco lo antes posible.

Este juego me gustaría que fuera una campaña también y no sé si tendría tiempo de llevar dos campañas para adelante a la vez (junto a los oneshots de los otros juegos), más teniendo en cuenta que para este juego no hay ninguna publicada en español y tendría que escribirla+improvisarla. Quizás haga sondeo en el club de interesados en Dragonbane y Fabula Ultima para los domingos y elija el que tenga más votos. En cualquier caso como dije antes primero debo acabar o cancelar la maldición de Strahd.

Legendary Kingdoms

Tengo el primer volumen, El Valle de los Huesos, de los tres publicados en español. Este es muy fácil saber cuando voy a jugarlo: a partir del próximo fin de semana. Porque es un juego de rol para un solo jugador y este finde el sábado por la tarde se me ha quedado libre y no creo que meta una quedada de última hora así que va a ser el momento de empezarlo. Probablemente, traiga en forma de relatos mis aventuras por ese juego.

Si me gusta la experiencia del primer volumen seguro que acaban cayendo los otros dos (como estoy en modo ahorrar me he contenido y no he hecho la locura de comprar los tres a ciegas)

Leer

El objetivo es seguir leyendo al ritmo de los últimos meses. Aquí no tengo nada planificado, más allá de las tres series de Marvel una de mutantes en grapa y dos en tomo (que saldrán cada 5 o 6 meses). Por supuesto, estará la lectura mensual del Club de Lectura de Librería Luces y reducir mi pila de libros pendientes.

Escribir

Además de escribir la tarea del Taller de escritura, que me gustaría usar para plantear relatos que luego completaré aparte, para acabar el taller con una antología de relatos de diferentes géneros y temáticas lista para publicar (tras la debida revisión) una vez acabado el taller en junio de 2027 (autopublicar seguramente aunque si me gusta la calidad tal vez me anime con alguna editorial).

También me gustaría terminar algunas de las obras pequeñas que tengo empezadas: – La Herencia (un relato largo tipo slasher universitario que tengo completamente planificado y del que ya tengo escritas cuatro de las escenas), – Un relato largo (o novela muy corta) policial+sobrenatural sin título del que también tengo escritas cinco escenas (y para cuyo personaje tengo otros dos casos esperando que me gustaría acabar escribiendo), – Un relato corto para el certamen de Fantarquía (que ya he empezado y tengo que acabar antes del 15 de octubre si lo quiero presentar). Este relato corto a su vez lo incorporaré en el relato largo (o novela muy corta) de corte cyberpunk del que ya tengo dos capítulos completos (no hay exclusividad de publicación ni aunque ganes el concurso).

Lo que he descartado es escribir mi novela de fantasía hasta que no tenga más soltura y confianza escribiendo, ya que se me ha ido completamente de las manos el tamaño de ese proyecto (del que tengo escritos ya siete capítulos con múltiples escenas cada uno).

Videojuegos

No dedico ya tantas horas como antaño a jugar, pero en lo que queda de 2026 espero jugar dos novedades: Star Wars Zero Company y Final Fantasy Resonance. Después de eso tengo Wolverine en el radar pero no sé si quiero apoyar nada que tenga que ver con Sony, aunque el juego me apetece mucho (quizás podría ser mi última compra para PS5 en las vacaciones de Navidad, lo meditaré).

Star Wars Zero Company

Ya lo tengo empezado, llevo unas cinco horas, y me está encantado. Una historia de Star Wars original e intrigante que estoy deseando seguir descubriendo. La jugabilidad es la de un X-com (vamos, es que parece un X-com con una skin de La Guerra de las Galaxias). Si sois fans de al menos una de las dos cosas el juego es muy recomendable.

Final Fantasy Resonance

Un nuevo juego de esta franquicia de jrpgs de la que he disfrutado tantas de sus entregas. Aunque del XI al XVI me hayan parecido basura sigue teniendo un lugar especial en mi corazón (me reconcilié gracias a Final Fantasy VII remake y rebirth). En este caso nos vamos a una especie de “3D pixelart” de lo más bonito y la vuelta del combate por turnos más tradicional que tanto adoro. Sale el 22 de octubre y espero que para su salida me haya acabado los dos juegos anteriores, en caso contrario quizás retrase un poco su compra, pero no creo que tarde mucho en estar jugándolo.

Conclusiones

Como veis intento mantenerme ocupado todo lo que me permite mi tiempo libre, aunque no os preocupéis, que de vez en cuando me seguiré tomando mi fin de semana de aislamiento social para poder recargar pilas (que en caso de que no lo haga colapso y soy incapaz de relacionarme correctamente). ¿Podré decir que todo está cumplido en mi tradicional entrada del ocio del año que se va? No lo sé.

¿Y vuestro verano qué tal? ¿Tenéis planificado vuestro ocio para lo que queda de año o vais improvisando sobre la marcha?

#Rol #Escritura #Lectura #Videojuegos

 
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from Compendio de historia anul

Las especificaciones corresponden al ejemplar acordado: la cresta es gruesa, forma tres arcos invertidos desde la testuz hasta el cuello, y dos más pequeños y elásticos en la articulación que se une con el lomo. Las membranas son del azul rutilante solicitado, pero los cartílagos se han mantenido del gris ceniciento habitual en este tipo de corcel. Por esta razón, el lomo es de un plateado azulado, aunque para darle un poco más de color, se han tomado la libertad de añadirle un moteado que resplandece con particular intensidad bajo la luz solar. Carece de cualquier tipo de fosforescencia que pueda alterar el ambiente nocturno, tal y como también se ha solicitado.

Se han realizado a su vez unas pequeñas modificaciones respecto a la descripción original. El hueso frontal de la cresta se une al hocico con un sesgo de menos de diez grados con respecto a la vertical; se ha hecho así para dotar al ejemplar de un mejor equilibrio, esencial en este ingenio. Asimismo, se han acortado los cuernos que sobresalen de las orejas y pulido el extremo de modo que no resulte afilado, aunque siga siendo puntiagudo. Para compensar esta apariencia hosca, se han agrandado las orejas del dasei, que ahora tienen una caída similar a la de la aleta que sobresale del extremo de la cola.

Se ha puesto especial cuidado en la composición de esta. Extendida, como lo haría la de un dasei en plena carrera, alcanza la misma longitud de su cruz. Se ha colocado arqueada sobre el lomo, en semejanza a la figura del dasei que se adjuntó como ejemplo.

Ha sido un reto conservar la mayor fidelidad posible en las patas: ni el fémur, ni la tibia de un dasei de carne y hueso poseen el carácter cóncavo del modelo adquirido, pero esta pequeña concesión era preferible a una talla completa de madera como soporte del dasei sobre su anatomía. Como se observa, tanto en la figura de las patas, como de las pezuñas han sido cuidadosamente colocadas para que el equilibrio se mantenga durante el balanceo, por exagerado que sea este.

De ser necesario algún reajuste, las indicaciones dictan que basta con modificar los extensores de las patas traseras para regular el peso, y las abrazaderas de la cresta para la altura. La cola es prensil, de modo que si el pequeño crece, pueda moverla para sujetarse con mayor comodidad.

Tsali está en éxtasis con su nueva montura.

De una antigua carta mejor conservada que la montura, posible juguete, de la que trata. ¡Tendremos que seguir soñando, conociendo tan solo esta somera descripción de esa bestia fabulosa de un tiempo lejano!

#montura

 
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from La cripta de Patt

Un pequeño comentario sobre esto de que el presente es una mierda

¿Es quizá «Esto es distópico» la frase que más escuchamos en el big 2026? ¿Se nos queda pequeño el género de la distopía para describir el presente? ¿Qué puede aportarnos la literatura respecto a esto y qué limitaciones encontramos en las tendencias actuales? ¿Hemos perdido la capacidad de imaginar futuros mejores?

Cada vez que encendemos la televisión vemos, horrorizadas, un desfile de noticias que rozan el delirio. La posibilidad de un desastre futuro nos sabe a poco, porque el presente comienza a ser un cuento de terror como nunca lo habíamos imaginado. Y en este contexto no es ninguna coincidencia que el género de la distopía esté en alza.

Lo he dicho en numerosas ocasiones: todo es político, por tanto la ficción es política. Que escojamos una serie de géneros para leer, que un tipo de historias pueblen las estanterías de novedades o los catálogos de streaming, o que estén en el candelero de la conversación pública no es coincidencia, ni es nuevo.

En temporadas de miedo e incertidumbre una serie de géneros son los que nos interpelan. Quizá lo que en este tiempo es la distopía (o el re-re-re-auge del terror que estamos viendo en el cine, con películas taquillerísimas como Obsession o Backrooms), es lo que en el siglo XIX hizo el gótico ingés, con estos ambientes asfixiantes que reflejaban lo constreñido de la sociedad inglesa.

Fotograma de la pelicula obsession

Muy a tope con esta tendencia de sacar los colores a los incels en esta ola de cine de terror.

La ficción es, indudablemente, un reflejo de nuestra sociedad: de cómo se ordena, de lo que nos preocupa, de lo que consideramos normal y lo que está en un espacio marginal.

Si el futuro no existe, ¿Qué nos queda en el presente?

Hablamos más que nunca de un futuro que ya no es futuro sino que es presente. Me planteo diariamente si incluso ha cambiado el matiz hipotético futurista de la distopía para dotar a nuestro presente de ese cariz que parece ficcional. El futuro, o la noción de futuro que teníamos, ya no existe. No nos da tiempo a imaginárnoslo entre tanto horror.

La promesa de un futuro avanzado, un futuro mejor en el que todas cupiésemos, parece haberse roto. Me parece especialmente curioso el caso de las estéticas informáticas de los 2000, como el Frutiger aero, que nos permitía imaginar ese futuro en la que la tecnología hacía del mundo uno mejor (o más aesthetic, que a ojos del capitalismo y viéndolo con las lentes del 2026 viene a ser lo mismo). Ahora la utilizamos como método de refugio nostálgico.

Anuncio de móviles antiguo

Un anuncio del 2004 de móviles Toshiba con la cantante BoA

Siempre acabo rondando el mismo tema: la ficción nos ayuda a explicar el presente, a digerirlo con una cierta distancia que nos permite analizar y empatizar con situaciones que, en la vida real, se nos hacen grandes. Si al encender el telediario vemos el colapso y el horror, en las novelas distópicas lo asumimos y lo podemos mirar a la cara.

Pero no es la primera vez que hablamos de insensibilización, de conformismo, de nihilismo, de absurdismo. ¿Estamos realmente siendo conscientes de los horrores que nos rodean o nos estamos quedando a dormir en ellos, sin ser capaces de movilizarnos o de aspirar a un futuro mejor? El cambio climático, el auge de la extrema derecha, el aumento de la desigualdad, el racismo, la LGBTIfobia, el poder las grandes corporaciones y sus tecnoligarcas, la precarización, la exacerbación de la sociedad del consumo y la hedonia depresiva de la que hablaba Mark Fisher, el dominio de la IA… Todas ellas son preocupaciones en nuestro punto de mira, que caben cada vez más en nuestros libros y en nuestras películas.

meme en el que pone another day, another wtf

Algunas obras de ficción (y no ficción) pertinentes

Portadas de los libros y la serie mencionadas a continuación
  • De dos novelas que he leído recientemente: Cadáver (VVAA) habla sobre la espectacularización de los genocidios, Apócrifas (Lola Nieto) enlaza con los cuerpos y tiene varios relatos interesantísimos sobre las posibilidades de la tecnología a la hora de servir al capitalismo.
  • 1984 sale en la conversación cada vez que hablamos de autócratas pinzados, como sucedió cuando Trump salió elegido en su primer mandato. Las ventas de la novela se dispararon, por cierto.
  • Series como Severance nos habla del dominio corporativo, aunque se queda corto viendo lo que los tecnofascistas están llegando a hacer en pos de su aceleracionamismo apocalíptico. Todo esto lo describe muy bien Michel Nieva en el ensayo Ciencia Ficción Capitalista.
titular sobre la cosmovision de Peter Thiel

Rabbithole que propongo: Peter Thiel y el manifiesto de Palantir. De película de terror. De Jacobinlat.com

  • La noche de la esvástica fue escrito en 1937 y aun así es sumamente actual en un mundo en el que se cuestionan los derechos de las mujeres, incluso su derecho a voto. *La desigualdad ante la crisis climática los tenemos también en otras distopías contemporáneas como Ritos privados o Las indignas.

Teniendo en cuenta todo lo que estamos viviendo (y que, reconozco, mucho de ello ocurre en Estados Unidos, y quizá estamos desviando el foco de lo que tenemos en casa), el auge distópico me parece lógico.

Este momento presente nos obliga a mirar el día a día porque la sensación general es que no existe el futuro. Culturalmente prolifera la cultura de fluir, de vivir el presente, como una respuesta reactiva a esa meritocracia fallida que nos prometía triunfo y felicidad perpetua. Por tanto: si no hay futuro y si ese vivir presente se parece de una manera tan peligrosa a aquellas ficciones que hace unos años eran impensables, nos preguntamos qué nos queda. Nos refugiamos en la distopía porque qué otra manera hay de explicar lo que estamos experimentando. Quizá nos queda recogernos, meternos en nuestro cuarto y no salir jamás.

Más allá de la distopía

Un take valiente por mi parte: al poder y al status quo le viene muy bien que tengamos esta sensación de desasosiego que nos hace pensar que no hay solución, y que siempre se encuentra alimentado por las cámaras de eco que provocan las redes sociales. Que, total, debemos claudicar con lo que nos toca vivir.

Si esa promesa de futuro mejor queda rota, si se vuelve insondable e inhabitable en cierto modo, nos inunda una sensación pesimista nos desmoviliza por completo, que nos invita a no hacer nada. Y aunque no todos pensemos así, creo que estaremos de acuerdo en que parece ser el ambiente general.

Pero es por todo esto que eso no podemos quedarnos a vivir ahí, en ese estado de melasudaporqueestamosyamuertos. Francisco Martorell en Contra la distopía (Lacajabooks, 2021) dice algo muy interesante:

A la totalidad imprecisa que llamamos sistema le da igual que la denuncien y la desenmascaren. Ni se inmuta. Mientras no existan alternativas ilusionantes susceptibles de engendrar deseos de un ordenamiento social nuevo, dormirá a pierna suelta, conocedora de que los adversarios, a lo sumo, resisten.

Y sí, siempre hablo largo y tendido sobre cómo el terror (y la distopía en este caso, que considero que es terror al fin y al cabo por el efecto que causa) nos ayuda a conocer más profundamente aquellas cuestiones sociales más o menos tabúes que nos costaría horrores acercarnos de manera real, desgranándolos y analizándolos para mirarlos, por fin, a la cara. Pero es que la clave está en qué hacemos con esa introspección, con esa rabia.

titular sobre replantear las redes sociales

La unión, el compañerismo, el llevar fuera de las redes esta conversación como bien se apunta en este articulo el El Salto.

Recomiendo sobre esto leer Política del malestar, de Alicia Valdés, en la que analiza este hartazgo general y propone posibles caminos muy interesantes que vale la pena echar un ojo. Expresa es la idea del no-todo, de abogar por prácticas de resistencia que se amolden al cambio constante y a las necesidades del momento en lugar de perdernos en la teoría absoluta del cambio. Y Valdés dice:

El deseo del no-todo es un deseo de molestar, de presentarte como síntoma de aquello que es conflicto, de lo que excluye y violenta. Es volver a tomar las calles cada vez que tocan a una.y quejarnos porque los avances nunca son para todas.

Una conclusión

La ficción distópica y la realidad tienen una curiosa manera de unirse, pues son unos hilos invisibles y muy delicados. Y nuestra relación con esta ficción dependerá en gran medida de nuestro contexto. Podemos utilizarla como muleta a la hora de comprender los hechos actuales, o puede ser una manera de envolvernos de un sentimiento de pesimismo anestesiante.

Por supuesto hay ficciones y temáticas de este tipo que son sumamente esperanzadoras, y también es importante sujetarnos ellas, como es el solarpunk o las utopías (se me ocurre Concordia de Lola Robles, pero tengo que reconocer que no soy muy ducha en el género). De hecho, mi lectura actual es Utopia no es una isla, de Layla Martínez, lo que está siendo para mí bastante sanador.

Al final, y como siempre ocurre (y lo que llevo leído del libro mencionado me lo confirma), la respuesta pasa por la colectividad. Por unirnos, hacer cosas juntas, aunque sea ir a hacer la compra. Crear un mundo en el que nos sostenemos las unas a las otras.

Siempre que imaginemos un futuro mejor, y debemos hacerlo para que nuestras luchas tengan la fuerza de la esperanza además de la de la rabia, debemos tratar con un especial cariño nuestro presente. Es el presente lo que tenemos ahora mismo.

 
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from La cripta de Patt

Hacía bastante tiempo que me apetecía algo como esto. Llevo varios años en redes sociales, hablando de libritos, pelis y más ficciones, y es una cosa que me encanta hacer. Disfruto buscando información, disfruto mucho interactuando, conociendo gente.

Pero es que me está empezando a saturar un poco todo lo que conlleva. Y veo noticias sobre los grandes gigantes tecnológicos y me da un nosequé. Quizá soy una hipócrita, porque por otro lado no dejo dichas redes, porque en el fondo estoy igual de enganchada que cualquiera. Pero en fin, haber encontrado el fediverso (más abajo está mi arroba de mastodon) y haber descubierto este espacio me da un poco de esperanza.

Al margen de los lloros, un poco sobre mí

Soy Patricia, tengo 31 años y estoy obsesionada con muchas cosas. Con escribir, en un primer lugar. Con las historias, por otro lado. Con contar historias, con hablar de historias. De estudios hice comunicación audiovisual (historias), me he especializado en narrativas transmedia y cosas digitales (historias) y además soy profesora ocasional (historias). Creo que se intuye por los caminos por los que vuelco mis inquietudes.

Mi objetivo con todo este espacio es recuperar ese espíritu de blog que tanto me gustaba llevar cuando tenía 15, 18, 20 años. Escribir por aquí lo que me apetezca, sin estar pendiente de si sube el alcance o de si ningún algoritmo me entierra. Estoy ya cansada y saturada, y me gusta demasiado la virtualidad como para mandarla al carajo porque algunos intenten retirarnos de nuestros espacios.

Así que aquí irán mis comentarios, análisis y reflexiones sobre lo que veo, leo y empapo. También irá algún cuento que escriba, o lo que se me vaya ocurriendo. Y me hace una ilusión tremenda.

Nos vemos pronto.

 
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from Reflexiones desde el Keuper

Ya he comentado alguna vez en Mastodon que llevo un tiempo utilizando mucho Obsidian para escribir, para gestionar colecciones personales, gastos, y también para bastantes cosas del trabajo. Las entradas del blog las tengo todas en Obsidian (tuve que importarlas todas) y ahora las escribo en Obsidian y luego las copio y las pego en el blog. Llevaba un tiempo buscando un plugin que me permitiese automatizar este paso y acabo de encontrar uno que podría ser lo que estaba buscado, Obsidian-Writefreely. Y después de utilizarlo, os doy unos consejos que os pueden ser útiles si vais a utilizarlo.

No voy a escribir sobre la instalación, porque en la página de github explican bien como instalarlo. Una vez activado, aparecerá en la parte superior derecha (al lado de donde aparecen los 3 puntos de las opciones y el cambio de vista de lectura y edición) una nueva opción, que pondrá local hasta que se publiquen las entradas.

Las entradas nuevas no van a suponeros ningún problema. El título de la entrada lo coge del título de la nota y añade las propiedades que le son necesarias para su funcionamiento, pero se pueden añadir todas las propiedades que sean necesarias.

El “problema” viene cuando queremos mantener actualizado todo el blog con las entradas antiguas que tenemos en Obsidian. Lo único que tenemos que hacer con esas entradas es añadir a las propiedades de la nota las siguientes (yo he copiado y pegado desde la vista de código fuente):

wf_post_id: [código alfanumérico único para cada entrada]
wf_collection: [nombre de usuario o del blog si hay más de uno asociado a la cuenta]
wf_status: published
wf_published_at: [se deja en blanco para que lo recupere del blog]

Una vez incluido estas opciones solo hay que ir a buscar el post_id. Esta es la parte que tiene un poco de truco, porque no aparece en la vista de edición de las entradas. Se puede obtener exportando las entradas del blog y buscando una a una. Lo copias, lo pegáis en la propiedad wf_post_id y, en la parte superior, donde aparece una flecha y al lado el texto Published, clicáis y seleccionáis la opción Update published post. Podréis comprobar que ha funcionado porque en wf_published_at aparecerá la fecha en la que se publicó el post.

Pero ¿qué ocurre si no podéis exportar los posts? (error que aparece en la versión 0.17 con la que está funcionando escritura.social). Se puede solucionar fácilmente utilizando el siguiente enlace (cambiando [USUARIO] por vuestro usuario).

https://escritura.social/api/collections/[USUARIO]/posts

Con este enlace solo veréis las entradas de la primera página, pero si añadis ?page=2 (o 3, 4, etc...) al final de posts, iréis viendo los posts que aparecen en cada una de las páginas de vuestro blog.

Creo que pocas veces he actualizado las entradas publicadas en el blog, pero me viene muy bien para poder actualizar las entradas recopilatorias.

A este plugin le vendría muy bien una opción para poder limitar en que carpetas puede funcionar la función de publicar. El blog lo tengo en la bóveda personal, junto a otras muchas cosas, pero solo me interesa que puedan publicarse las entradas que están dentro de la carpeta Blog. Eso evitaría que algo se publicase en el blog por error. No sé si este plugin tendrá muchas actualizaciones y no sé si lo veremos, espero equivocarme.


Los hashtags para esta entrada son:

#software #Obsidian #WriteFreely

 
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from Reflexiones desde el Keuper

El otro día comencé la lectura de El elogio de la sombra de Junichiro Tanizaki, libro que lleva en mi lista de pendientes desde 2017, cuando se lo regalé a una amiga por su defensa de tesis. Todavía no voy ni por la mitad del libro, y eso que es cortito, pero merece una lectura pausada. Hay un pequeño fragmento, en el que Tanizaki escribe sobre las estilográficas, que quiero compartir y comentar aquí.

“He aquí un ejemplo muy simple. He publicado hace poco en los Bungei-Shunju un artículo en el que comparaba la estilográfica y el pincel; pues bien, supongamos que el inventor de la estilográfica hubiera sido un japonés o un chino de otra época. Es evidente que no habría dotado a su punta de una plumilla metálica sino de un pincel. Y que lo que habría intentado que bajara del depósito hasta las cerdas del pincel no sería tinta azul, sino algún tipo de líquido parecido a la tinta china. Por lo tanto, como los papeles de tipo occidental no sirven para el uso del pincel, para responder a la creciente demanda se tendría que producir una cantidad industrial de papel análogo al papel japonés, una especie de hanshi mejorado, y si el papel, la tinta china y el pincel hubieran seguido este desarrollo, la pluma metálica y la tinta occidental nunca habrían conocido su auge actual, los partidarios de los caracteres latinos no habrían tenido ningún eco y los ideogramas o los kana habrían gozado de un unánime y poderoso favor. Pero esto no es todo: nuestro pensamiento y nuestra propia literatura no habrían imitado tan servilmente a Occidente y, quién sabe, probablemente nos habríamos encaminado hacia un mundo nuevo completamente original. Con esta digresión he querido mostrar que la forma de un instrumento aparentemente insignificante puede tener repercusiones infinitas.” (Tanizaki, 2025, pp. 20-22)

Cuando leí este fragmento, pensé en las estilográficas que conocía, con plumín de acero o de oro y con una gran diversidad de grosores, tamaños y estilos. Gracias a Mastodon, descubrí hace poco la existencia de las estilográficas con punta de vidrio, como las que se usan para escribir sumergiéndolas en un tintero, pero con sistema de carga. ¿Existirán estilográficas con punta de pincel, como las que soñaba Tanizaki en 1933?

Buscando en la Wikipedia, he descubierto que existe el fudepen, una suerte de estilográfica con depósito de tinta y punta de pincel. Lo inventó en 1972 la empresa japonesa Sailor, casi 40 años después de la digresión de Tanizaki.

No sé si sería capaz de escribir con una estilográfica con punta de pincel, pero ahora tengo ganas de probar una. Lo bueno es que ya tengo el papel japonés, porque uno de mis cuadernos de escritura es de Midori. Quizás otro día comparta la reflexión de Tanizaki sobre el papel japonés.


Tanizaki, J. (2025). El elogio de la sombra (48ª abril, 2025). Siruela.


El hashtag no podía ser otro que #Estilográficas

 
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from El escritorio de McAllus

Fotografía de la mayoría de los títulos de los que hablo en el artículo. No es necesario para entender el artículo.

Este mes he leído menos que el mes pasado porque ha sido la parte dura de la mudanza y hacernos a la nueva casa (tanto yo como las gatas). Y llevando aquí ya un mes en parte me arrepiento de mi decisión, pero eso es historia para otro tipo de entrada. Quizás debería hacer un diario o volver a tener un mini podcast para soltar mis chorradas (quizás hacerlo andando con un buen micro que al fin y al cabo me tiro de paseos bastantes horas a la semana).

En fin, vamos con el resumen: 20 grapas de cómics americanas (en distintos formatos), 1 manga, 2 revistas y una novela. De todo esto, ¿algo forma parte de mis lecturas previstas en el anterior resumen? Pues sí he cumplido con la lectura de todos los cómics en formatos grapa y tomo de tapa blanda de Panini. Lo que no he cumplido es empezar con “Cómo escribir ciencia-ficción y fantasía” y la Torre Oscura porque la mudanza se alargó más de lo previsto, además, la novela de Cautivo se me atravesó un poco y estuve leyendo junto a ella Ghost in the Shell e It para poder tragarla.

Caballero Luna Puño de Konshu 2: Jungla subterránea

Tomo en tapa blanda con 5 números americanos

En este número cierra el arco con el problema de drogas, policial y mafioso que se abría en el tomo anterior (que leí en julio). Buenas escenas de acción, una colección de villanos clásicos del Caballero Luna apareciendo en escena y una Tigra que me encanta cada vez más. Además, tenemos confirmación con las últimas viñetas que esta serie tiene aún futuro por delante. Ojalá no tardemos en tener otro tomo del Caballero Luna por aquí.

Patrulla-X Unida 2

Grapa equivalente a un número americano

Continúa la nueva cabecera los mutantes que contiene la parte “escolar” de la franquicia. Este segundo número empieza con la animadversión de Cíclope contra la nueva escuela de Emma Frost y demás. Este autor ha decidido poner a Cíclope como un auténtico gilipollas y me gusta porque es un personaje que nunca me ha generado simpatía.

Y también tenemos en este número la primera misión de la escuala fuera de la misma en colaboración con el Capitán América, que les trae una petición muy personal fuera de los Vengadores u otros grupos. Este trabajo por parte de los mutantes la encabeza Laura (profesora), Melée (alumna mentora) y Oscilación (alumna). En cuanto al objetivo en sí por no hacer spoilers no diré nada más, pero no termina en este número y tengo ganas de ver como resuelven esta trama que proponen.

Revista Manual 17

Una revista de videojuegos en papel semestral que da un enfoque diferente en el contenido a revistas de quiosco que solo buscan vender espacios de publicidad entre sus páginas o los blogs de videojuegos que existen (que en verdad también solo buscan que sufras sus banners de publicidad). Entrevistas de calidad, análisis y opinión que sí quiero leer y que sí las escriben con sentido no para cubrir páginas/entradas para mantenerse arriba de SEO y publicad.

De verdad, que con Manual y GTM yo no necesito más lecturas sobre videojuegos, a pesar de que por el formato no puedan estar al minuto de la noticia, es que yo tampoco necesito estar al minuto de la actualidad (REPETID CONMIGO: EL FOMO ES NUESTRO ENEMIGO)

Ultimate Wolverine 5

Grapa con lomo que contiene 4 números americanos

La verdad es que cuando terminó la grapalomo 4 pensé que Lobezno se uniría directamente al evento Endgame, pero no. Aún quedaban otros cuatro números para terminar de cerrar toda la trama de Eurasia con la cacería de Magik. Sí se sabe por la referencia a Latveria, que estos números ocurren alrededor de los 3 primeros números de Endgame y tal y como terminan espero verlo aparecer en el quinto número de endgame o habrá ocurrido una muy mala sicronización entre autores/editores. Y sobre los números en sí están muy chulos, tal y como ha estado esa serie completa.

The Ultimates 8

Grapa con lomo que contiene 3 números americanos

Como viene siendo habitual en la serie aquí tenemos dos números que podrían ser la cabecera de una colección (Capitán América y Thor) y luego un tercer número ya sí más como grupo que al igual que ha pasado en todas las series nos envían directos a Endgame, en esta serie al número 5 concretamente.

Ultimate Endgame 5

Grapa individual

En general creo que la serie al completo ha estado flojilla como cierre, escondiendo en paradojas e inconsistencias temporales explicadas de forma “compleja” (más bien mal explicadas) para hacer el cierre de este relanzamiento. Queda correcto, que ya es más de lo que se puede decir de la mayoría de cierres del universo Marvel.

Universo Ultimate Final

Grapa individual más gorda de lo habitual

Básicamente es un epílogo tras Endgame a las colecciones de Spiderman, Black Panther, Xmen, Wolverine y The Ultimates para decirnos que están haciendo tras la derrota del aHacedor. Además, termina con un “El Universo Ultimate regresará”… Mira que mintieron diciendo que no habría más y la verdad es que yo quería creerles porque quería comprar algo cerrado, limitado a un plan coordinado de dos años. Aunque colecciones como Spiderman, Wolverine y The Ultimates me han gustado mucho, no creo que cuando regresen me suba al carro (quizás me suscriba a Marvel Unlimited para leerlo y así practico inglés… que quiero dejar de acumular cómics en casa)

Revista devuego 1

Una revista de videojuegos centrada principalmente en el mercado español. Está editada por la asociación devuego que ya se encarga de mantener bien organizados todos los datos posibles sobre la industria española del videojuego. Hay análisis, reportajes, entrevistas, retro-reportajes y mucho más en su interior. Una publicación recomendable para los amantes del videojuego especialmente si es patrio. Hasta donde sé solo puede comprarse en amazon (me imagino que usan el sistema de impresión bajo demanda). Aun así, esta revista no es para mí.

Ghost in the Shell

Con motivo de la serie que se estrenó durante este año en Prime Video me apeteció volver a leer el manga original. Y lo primero que debo decir de todo es que me sorprendió mucho lo fiel que la serie era al manga (el manga lo tenía muy olvidado).

El manga sigue leyéndose muy bien hoy en día. Yo he leído la edición más reciente que está anotada (y mutilada) por el autor. Si bien es cierto que la autocensura que aplicó el autor al manga no son para nada importantes para la trama, es sorprendente que decidiera quitar los desnudos porque creo que aportaban a la personalida de Kusanagi con su aspecto bisexual.

Y encuanto a las anotaciones del autor muchas son una auténtica chorrada y otras creo que sobreexplican lo que ya se puede leer en el manga. Y debo decir que la edición para ser de tapa dura y con tan buen papel le pesa tener un tamaño tan pequeño porque las anotaciones y algunos bocadillos es que son microscópicos. Esta clase de ediciones de lujo deberían hacerse en formatos más grandes.

Hechicera suprema 1: Rebelión mágica

Tomo de tapa blanda con cinco números americanos

Una de las consecuencias del evento de Un mundo bajo Muerte fue que Wanda adquirió, por voluntad propia, el manto de Hechicera Suprema, pero los Vishanti no estaban de acuerdo en que no fuera su elegida así que todo el primer arco contenido en este tomo se centra en las consecuencias de esa “usurpación” del título de protectora arcana de toda la realidad 616. El número 5 termina con la presentación del enemigo para el siguiente arco.

Sigue al frente de la historia Steve Orlando, mientras que se incorpora como dibujante Bernard Chang. Aunque creo que Chang tiene un dibujo, especialmente para las escenas mágicas mejor que los anteriores artistas (bueno, el de las escenas de terror de una de las mini series me gustó mucho), en algunos momentos de “civil” de Wanda le hace un dibujo bastante rato (imagino que con los plazos de entrega prefiere darlo todo en la parte arcana y dejar la mundana más “sencilla”).

Seguiré la serie con mucho interés, aunque teniendo que recopilar cinco números en otro tomo no creo que lleguemos a ver un segundo tomo en 2026 o ya tocará esperar a principios de 2027. A ver si hay suerte y dejan a Orlando tener una serie larga de Wanda y no mini series de 10 o 5 números como hasta ahora.

Cautivo

Libro del club de lectura para septiembre de 2026. No tengo claro cuanto me ha gustado y cuanto no. Es un libro que nos cuenta la vida de Cervantes desde el punto de vista de un narrador ficticio que compartió prisión con él en Argel y al que Miguel le fue relatando sus pericias, especialmente centrado en la parte de amoríos varios.

El narrador muy pronto nos dice expresamente que no es un narrador fiable porque maquilla cosas y cambia algunas para no hacer daño al buen nombre de Cervantes. Reconozco que a mi eso en un libro de novela histórica que decide ser biográfico de un personaje real me chirria un poco, pero bueno entré más o menos en el juego propuesto por su autor Francisco Morales.

Una cosa que sí se me hizo un poco cargante del libro es la forma de expresarse del castellano antiguo, y es que con este calor (aunque es verdad que ha aflojado un poco estos días), a mí me apetece leer cosas más ligeras. Otra cosa un poco liosa como no estés atento o dejes pasar días entre capítulos es el cambio de narrador entre el personaje ficticio y el propio Cervantes (aunque no es complejo de seguir) y los saltos temporales.

Sobre el final, sin entrar en spoilers, me pareció como muy acelerado; en plan tengo que acabar con este número de páginas. Nunca pensé que haría esta comparación pero me recordó el final apresurado a las novelas de Warhammer 40k que siempre parecen hacer como un “resumen rápido” de toda la parte final más que narrar con el ritmo que han llevado el resto de la novela.


Las posibles lecturas de septiembre

Empezaré, y espero terminar ya que tengo un viaje en tren, el libro de octubre para el club de lectura de Librería Luces: La Maldición de Ramfis de Sergio Ramírez. También seguiré con IT (que espero rematarlo ese mes porque voy por el 86%) y también empezaré el primer libro que tengo reservado de eBiblio, el Sauce Oscuro.

Con el fin del Universo Ultimate de cómics solo tengo planificada la lectura de Patrulla-X Unida 3. Además, debería recibir la nueva revista manual, que esta vez intentaré leerla en cuanto me llegue y no meses después.

También debería continuar con Delta Green. Que se supone que iba a volver a dirigirlo durante septiembre y, la verdad es que con la mudanza no me ha dado tiempo ni a repasar las reglas ni preparar la primera aventura del suplemento Una noche en la ópera.

Como veis dentro de lo que cabe no son muchísimas cosas planificadas como otros meses así que espero en septiembre poder tirar de mi lista de pendientes de una vez.

#Lectura #LecturasDelMes #Libros #Cómics #Marvel #ClubDeLectura

 
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from El escritorio de McAllus

Ilustración del personaje de la leyenda de los cinco anillos Shosuro Akari. Un samurai Escorpión que está a punto de quitarse su máscara con forma de demonio que le cubre la boca (sus ojos quedan al aire)

Ante ti se despliegan unos pergaminos pulcramente escritos en lo que parece texto rokuganí, sin embargo, las palabras no tienen ningún tipo de sentido. Probablemente, estén codificados con algún tipo de clave familiar. Descifrarlos será imposible salvo para alguien de la familia Shosuro del Clan Escorpión.

Día 1

Hoy ha sido un día muy largo en el que no he parado desde que puse los pies en la Ciudad de la Rana Rica en compañía de mis padres Shosuro Fujioki y Shosuro Aki, estuvo a punto de acompañarnos mi hermana mayor Kisa pero sus asuntos de tejedora la llevaron a otro lugar.

Esta ciudad está gobernada por el venerable Miya Tetsua-sama que se encarga de impedir que estalle la tensión siempre presente entre los tres distritos que la forman gobernados cada uno de ellos por los Clanes Dragón, León y Unicornio. Qué buen campo de juego para alguien con mis aptitudes sería este, lástima que los asuntos familiares y el lío en que me ha metido un miembro de la familia Mirumoto me alejen de la diversión. Mirumoto que el destino quiso que estuviera en la misma posada tomando algo con un desaliñado shugenja Halcón.

Llegamos a primera hora de la mañana y nos instalamos en la posada El Dragón bajo la Luna. Tras limpiarnos de los rigores del viaje nos preparamos para esperar a Shiba Umako-sama y Shiba Soma-sama, que a la postre serán mis suegros y Shiba Yoteko-san quien está destinada (o condenada como ella bien me insinuó más tarde) a convertirse en mi esposa. La reunión fue cordial y protocolaria con preguntas por los progenitores de ambas familias y respuestas escuetas y directas por parte mía y de mi prometida, que debo decir es hermosa aunque quizás demasiado fuerte para mi gusto, lo cual tiene sentido porque entrena para convertirse en yojimbo.

Imagen de una samurai del Clan Fénix que sujeta la katana con una mano apuntando hacia la "cámara". Viste una armadura de samurai típica con los colores anaranjados del clan. Tiene el pelo largo moreno suelto al viento

Nuestros padres nos invitaron a dar un paseo para conocernos mientras ellos terminaban de sellar el acuerdo. Después de nuestro paseo casi que hubiera preferido que se rompiera el acuerdo, cosa que no fue así. Y es que en el paseo al lado del río, por el distrito Dragón (o más bien debería decir Libélula porque salvo dos Mirumoto no había más rastro de los hijos de Togashi), Yoteko-san se mostró reacia al matrimonio no por mi sino porque la apartaba de sus sueños de ejercer como yojimbo para su clan. Pensé que tal vez podría ser mi propia yojimbo, pero me contuve en sugerirlo porque sería una gran mentira. Ella tendrá que quedarse en casa llevando las cuentas y siendo la madre de mis hijos.

Cuando estaba más tensa la situación apareció Tonbo Ayame-sama del clan Libelula, prima del joven gobernador del distrito Tonbo Kuma. Resultó que mi prometida y la joven se conocían. Intercambiamos unas pocas palabras de cortesía y luego Tonbo Ayame-sama que resultó ser una shugenja muy unida al kami del río, nos contó el peligro que corría la ciudad por culpa de la furia del kami. Nos dijo que esperaba a un poderoso shugenja Toritaka para ayudarla, le dije que en la posada había un miembro del Halcón. Al girarnos para ir a la posada nos encontramos de bruces con quienes se presentaron como Mirumoto Kenshiro y Toritaka Takeshi, los dos que estaban en la posada.

Kenshiro-san conocía a Tonbo Ayame-sama de antes y nos presentó a Takeshi-san. Resulta que el joven Halcón venía en representación de su maestro que era a quien la joven esperaba. Se la vio un poco defraudada, aunque de igual manera le encomendó a Takeshi ponernos al corriente mientras ella y Yoteko-san se iban a ponerse un poco al día. Kenshiro-san miró de arriba a abajo a mi prometida y les propuso a ambas que se unieran a nosotros en una temprana cena. Tuve el presentimiento de que el espadachín Dragón no despetaría mis simpatías nunca.

Mirumoto-san nos contó que habían descubierto que algunos de los ronin que hacían de magistrados imperiales para Miya-sama en la ciudad estaban robando arroz del clan Libelula y llevándolo a los almacenes del clan León. Eso a su vez podría haber sido la causa de que hubieran asesinado al joven elegido del kami del río puesto que vio algo que no debía. Esa es la causa de la furia del kami del río y de la profecía de Tonbo Ayame-sama de que la ciudad acabará inundada por esa ira descontrolada.

Fuimos a conseguir algo de información sobre los ronin, que se conocen como Kaeru (una especie de nombre familiar pero sin estar reconocidos como tal). Y claro para encontrar información nada mejor que hablar con una viuda Shosuro, Aiko-san, quien regenta la Rana Sonriente. Un tipo de posada que me es más familiar y agradable que donde las apariencias nos llevaron a reunirnos con la familia Shiba. Aiko ya conocía también a Kenshiro-san, como descubriría después es que él y sus padres son nativos de la ciudad. Shosuro-san, que mantenía su belleza y peligrosidad a pesar de la edad, nos habló de algunos Ronin que saben mucho de los Kaeru, aunque sin pertenecer a ellos: La Rana Blanca, Espina Roja, Luna Turbia, Mano Rota y Gorrión Gris.

De esos cinco los más propensos a ayudarnos podrían ser la Rana Blanca y Luna Turbia, de nombre Rei. Esta última aseguró Aiko-san que era buena chica y nos propuso una reunión con ella esta noche después de la cena. Ojalá esto nos ayude a avanzar en la investigación donde he acabado por ayudar a una amiga de mi prometida, con el único fin de hacer que Yoteko-san me mire con mejores ojos. Y es que aunque sé que probablemente nunca nos amemos, deseo un matrimonio tranquilo y respetuoso.

Navegamos en una barca hasta la zona donde encontraron el cuerpo del heimin y allí Takeshi-san entró en comunión con el kami del río. Tuvo una visión que, gracias a mis habilidades de actividades al margen de la ley imperial, nos permitió encontrar un altar vacío donde dejamos unas ofrendas y Kenshiro-san realizó unas plegarias para intentar calmar al kami, al menos un tiempo. Le pedimos al hijo del heimin elegido que a partir de ahora él cuidara este templo secreto para que el kami no se sintiera desatendido. No soy muy ducho en temas teológicos, solo puedo esperar que esto funcione… o al menos que mis padres, los de mi prometida, ella y yo mismo estemos lejos de la ciudad si se desencadena esta terrible venganza de la naturaleza.

Tras esto la última parada antes de la cena fue interrogar a dos heimin que tenían prisioneros en la casa de Kenshiro-san, por lo visto unos compañeros con los que se enemistó le dejaron el regalo como parte de la investigación antes de desaparecer. Los heimin no sabían nada útil así que ante su negativa a hablar más, los dejamos marchar. Tras eso Kenshiro-san volvió a su casa y Takeshi-san y yo a la posada. Quedamos en vernos en la cena.

Al llegar a la posada me despedí del Halcón para hablar con mis padres brevemente sobre nuestros paseos y, sin entrar en detalles, les comenté que estaba ayudando a una amiga de mi prometida. Me dieron el visto bueno y se quedaron ellos cenando solos. Yo subí a mi habitación para descansar un poco y poner este día por escrito. Quizás algún día mis textos sirvan de ayuda para educar a otros Infiltradores Shosuro, como para mi lo fueron las historias de mi sensei no oficial Soshi Hineko.

Creo que va siendo hora de cerrar esta entrada de diario y bajar a cenar. En el fondo quiero que Yoteko-san tenga un compromiso con sus padres y no pueda acompañarnos en la cena, pero estoy bastante convencido de que los kami no me van a favorecer con ese deseo.


¿Qué son estos diarios?

Banner en el que puede verse un paisaje de corte japonés con pequeñas islas con árboles conectadas por un puente, al fondo se ve un pequeño castillo y un Torii. A la derecha está el logo del juego de rol de La Leyenda de los Cinco Anillos en letras blancas y con fondo rojo

Son el resumen de las partidas de rol que voy echando a una campaña de la leyenda de los cinco anillos dirigida por Maxi y que jugamos en el local del Club Averno. Por cierto, las ilustraciones que salen de personajes o lugares se supone que son dibujos hechos por mi personaje ya que una de sus habilidades, y motivo de rencillas con su madre, es la de ser pintor.

Os dejo por aquí el índice de entradas relacionadas:

#Relato #LaLeyendaDeLosCincoAnillos #Rol #Fantasía

 
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