Francisco Molinero

1959- Autor: @fmolinero@neopaquita.es

Para hacer un arroz Pilaw, primero ponemos agua, cebolla, zanahoria, puerros y huesos de carne (caldo corto) o de pescado (fumet) troceados. Haremos fumet o caldo de carne dependiendo de si la guarnición es para un plato de carne o de pescado. Poner al fuego hasta que empiece a hervir. Bajar el fuego y cocer, quitando de vez en cuando la espuma que se crea. Colar y quedarse solo con el líquido. Picamos ajo y perejil y rehogamos con un poco de aceite, añadimos el arroz y dejamos que tome calor, mojamos con el caldo que hemos preparado, añadimos un poco de zumo de limón, ponemos a punto de sal, dejamos que hierva e introducimos al horno durante 15 o 18 minutos. Una vez fuera dejamos que repose durante 10 minutos y espolvoreamos perejil.


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He leído «El lector» de Bernhard Schilnk (Bielefeld, 1944) en la colección compactos de Anagrama. Antes había visto la película, casi entera, pues me metí en el cine para rellenar una espera que terminó antes que el desenlace.

Fantástica historia sobre la seducción, la pena, la inocencia, el remordimiento, basada en la revisión del III Reich que los alemanes, alguno, quizá no todos, han tenido que hacer alguna vez.

Como es normal recomiendo primero el libro y después la película. La lectura es siempre más evocadora y sorprendente, aunque en mi opinión la cinta está bien hecha y los actores se ajustan con bastante cercanía a los personajes.

El libro es triste, la historia no acaba bien y quizá no es muy adecuado para despejar la cabeza con banalidades, si esa es la necesidad, mejor Ruiz Safón


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Llevaba tiempo detrás de ello y tras los escarceos de juventud con Apuleyo Soto que terminaron en la edición conjunta de un pequeño poemario titulado Poetas Universitarios y las publicaciones de La Alcayata que vendíamos con tenacidad en la cuesta de Moyano, siempre me había quedado a las puertas. No cuento las ediciones manuscritas y personales que servían a otro propósito. Poco a poco fui recopilando escritos y lo que es más importante algunos lectores fieles, silenciosos pero fieles. Al final me decidí a publicar un muy pequeño libro de poesía. Luego vinieron más, las coplas y la novela que me ronda la cabeza y que ya sé que no verá la luz porque en algún momento me desencanté.

Elegir siempre cuesta porque aunque algunos no sean verdaderamente buenos poemas, al fin y al cabo los he escrito y como a cualquier hijo hay que quererlo aunque no tenga méritos más allá de la intención de tajar la piel de quien lo lee. Sobrevivieron cerca de 40 agrupados como se agruparon en mi cabeza, pensando en el volumen, la distancia, la luz y el tiempo y por eso el libro se llama «Tratado sobre la distancia la luz y otros conceptos de arquitectura y escultura». Cada poema es una imagen y así esperaba que se leyeran, una imagen que explica como se construye el amor y que relación tiene con el espacio.


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Tú te acercas y tu olor te recuerda


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No recuerdo quien me dijo por primera vez esta frase, pero la he usado y repetido muchas veces para representar la realidad cotidiana, el hecho casi siempre incontestable que no existe el infinito feliz y supongo que por contrapartida, tampoco la desdicha absoluta. Vivimos momentos muy difíciles con Europa empujada a pelear de nuevo, con Israel asesinando día sí y día también a inocentes, con un gobierno grogui que se empeña en simplemente sobrevivir, con ministros del interior que avergüenzan a cualquier persona decente, mientras los llamados simpatizantes de la derecha se enseñorean de los bares diciendo a quien quiera oírles, como deben abandonar el país los izquierdosos. Ya no me vale aquello que dijera Machado: «una de las dos españas, ha de helarte el corazón», porque ambas me dejan el cardio petrificado y cada día me reconozco menos entre mis paisanos.

Dicen que Gorki se fue con la frase: «Habrá guerras, prepárense» y todo esto parece oscuro y triste, lo sé, pero el otro día, cuando salía del hospital, donde me habían dicho aquello de la operación va bien, pero el ojo lo pierde, no tuve más remedio que acurrucarme en los brazos de la esperanza, pensar en cambiar de hábitos y como hacen mis gallinas cuando llueve, esperar con mucha paciencia que escampe.

Y escampa.


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Hannover no es bonito, le pasa lo que a Kiev. Sí que resulta una ciudad animada con muchos jóvenes, principalmente de bandas góticas y mods en medio de un ambiente más bien gris y frío. Muchos puestos en la calle con comida que huele fantásticamente bien, salchichas, bocadillos, panes de todos los tipos, dulces tartas. La comida alemana no es especialmente variada, pero la panadería, la bollería, la repostería resulta espectacular para alguien a quién los sequillos le parecían el colmo del arte repostero. Es verdad que era lo mejor que se podía comer en Humanes de Mohernando, eso y las tejas.


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Los ojos se me llenan de cristales

Tengo miles de historias en la cabeza imágenes que me golpean las sienes sensaciones, olores, palabras que quieren salir pero los ojos se me llenan de cristales y la boca de arena.

¡Quisiera deciros tanto! escribiros y apenas balbuceo algunos poemas.

Tengo miles de recuerdos en mi cabeza construidos con barro y sueños imágenes desordenadas en pulcras estanterías dolores punzantes y placeres intensos pero las manos aprietan agujas y la boca muerde el cieno

¡Quisiera deciros tanto! pulsar la tecla adecuada y apenas garabateo algunos versos.

Tengo miles de poemas en la cabeza sobre cristales en los ojos arena en la boca agujas en las manos una inmensa quemadura en la piel que no me atrevo a contaros.


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Hoy mientras recogía la ropa del tendedero me he descubierto hablando sin interlocutor. Por un instante me he callado, solamente dos segundos he tardado en ser consciente, callarme y resituarme sobre lo que me pasaba. Al cabo he continuado con la labor y he terminado de descolgar toda la ropa, ya seca y con ese olor que queda en los tejidos que se han secado al sol.


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Cuando nieva, llueve mucho o hace frío me da por amasar. Será cosa de la naturaleza o manía. Me inclino por esto último, o mejor, será porque amasar me da tiempo para otras cosas, para apaciguar los ánimos, para darle vueltas a la cabeza a cosas placenteras aprovechando el asunto de meter las manos en la harina. La cuestión es que hoy en plena nevada, además de una pan con masa madre me ha dado por los raviolis caseros. La masa es muy sencilla. Para cuatro personas

-400 grs. de harina de trigo.

-4 huevos batidos.

-1 cucharadita rasa de sal.

-1 cucharada de aceite de oliva.

En un bol se pone la harina, se hace un cráter en el centro y se ponen los huevos batidos la sal y el aceite de oliva junto con lo que quieras para darle sabor a la pasta, verdura triturada, tinta de calamar, azafrán, setas. Yo he puesto verdura desecada Se trata de conseguir una masa bien homogénea,, que no se pegue a las manos. Después yo uso una maquina de hacer pasta Imperia, pero se puede hacer a mano con un rodillo. Se trata de dividir la mas en dos y hacer dos cuadrados de un par de milímetros de espesor y dejarlos reposar durante media hora al menos.

Mientras reposa la masa yo he preparado el relleno con una lata de buen foie gras, carne picada, cebolla, pimienta, vegetta y romero. La he cocido en cerveza y luego la he consumido con aceite. Por último la he aplicado un pasecito por la turmix hasta conseguir una masa homogénea a mi gusto.

Ya sólo queda rellenar. Sobre una de las «mantas» de pasta he puesto con ayuda de una cucharilla una porción de relleno de forma que me ha quedado como una matriz de carne, he tapado la manta con la que tenía libre y he sellado con los dedos lo que luego van a ser los bordes de los raviolis apretando suavemente, con un cortamasa ondulado (valdría un cuchillo) he cortado en forma de rejilla de manera que me han quedado unos sellos de unos 4 x 4 cm con la masa dentro.

En una cacerola grande abundante agua (al menos 1,5 l.), 1 cucharada de sal, otra de aceite de oliva, unos granos de pimienta y una hoja de laurel, y la he puesto a cocer. He añadido de uno en uno los ravioli (si antes los pasas por harina y los sacudes será más difícil que se lleguen a pegar unos con otros y cuando estaban todos he reducido el fuego La pasta fresca se cuece mucho antes que la pasta seca; dependiendo de lo gruesa que te haya quedado, estará lista en 5-7 minutos. Ahora depende de como los sirvas, con salsa de queso, de tomate, carbonara…


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Me resisto, me resisto a casi todo y es que me parece que la mayoría de los ofrecimientos son sometimientos. Me resisto a leer mentiras en los periódicos, me resisto a pensar que no hay alternativas, a ser amable. Es un mal síntoma, es ni más ni menos que el síntoma de que las fuerzas me han abandonado, de lo contrario estaría atacando, inventando, organizando y no estaría resistiendo la lluvia mediocre. Al menos le planto cara.


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