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    <title>Francisco Molinero</title>
    <link>https://escritura.social/fmolinero/</link>
    <description>1959- Autor: [@fmolinero@neopaquita.es](https://neopaquita.es/@fmolinero)</description>
    <pubDate>Sat, 05 Sep 2026 07:46:59 +0000</pubDate>
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      <title> Retrato de una historia de sexo</title>
      <link>https://escritura.social/fmolinero/retrato-de-una-historia-de-sexo</link>
      <description>&lt;![CDATA[A.- &#xA;&#xA;Cada mañana, muy temprano un correo me invita a aumentar el tamaño de mi pene. Pienso en ello. Pienso sobre todo si mi mujer recibirá un correo matinal que le invite a aumentar su deseo sexual, porque si no es así el desperdicio de una verga más allá de lo natural, mejor dicho, de mi propia naturaleza, se vería tristemente destinada a la masturbación. &#xA;El mundo me ofrece lo que no deseo y sin embargo me escatima lo que más quiero y así cada día empieza con una perplejidad y se desarrolla sobresalto tras sobresalto hasta terminar apenas con un dolor pequeño, una especie de malestar detrás del cuello y la sensación brumosa de no estar a gusto, pero es algo más.&#xA;Necesito cambiar mi vida inmediatamente, lo que pasa que ni mi trabajo, ni mi pasado me permiten grandes dosis de maniobra. ¡qué digo! estoy metido en una vía muerta y la máquina se mueve a velocidades de AVE. &#xA;&#xA;Luba no era una mujer que se quedase dormida después del sexo. Muchas veces me interrogaba con los ojos, o aprovechando mi indolencia jugaba con mi espalda, pasaba sus dedos por mi columna y a veces, la noche que nos reencontramos en Belgrado en contra de nuestras dos agencias y convencidos de que nuestra vida tenía precio, le daba por pedirme que hiciera de Sherezade.&#xA;-Cuéntame una historia.&#xA;Ella sabía que me gustaba hacer volar la imaginación y de vez en cuando se aprovechaba.&#xA;Una historia de sexo, puntualizó.&#xA;-No se me dan bien las escenas de sexo soy más de acción y al decir esto nos miramos y nos reímos.&#xA;-¿Seguro?&#xA;-Bueno, todo es ponerse, supongo&#xA;-Todo&#xA;Disparé a bocajarro, para que no se pensara otra cosa y mientras ella se recostaba sobre su codo apoyando la cabeza y acariciando mi pecho empecé.&#xA;Yo una vez estaba en un hotel, subía a cenar al restaurante que estaba en el último piso, la chef era una mujer madura, muy madura. Yo había subido todas las noches durante el mes que estuve allí y siempre me trataba muy amablemente, ella no hablaba español y su inglés era muy básico, el caso es que a mi me pareció que se interesaba por mí más de lo necesario para servirme la comida y se me ocurrió un truco, en parte sin intención, en parte como una especie de reto, para llamar su atención y de paso comprobar si las señales que yo recibía estaban siendo interpretadas de manera correcta:&#xA;El hotel era muy antiguo, de esos que en las llaves pone el número de la habitación en una enorme bola para evitar que te olvides de dejarlas en la recepción, yo, descuidadamente coloqué mis llaves sobre la mesa esa noche..&#xA;-Je, sonrió Luba, que listillo y se le iluminaron los ojos picarones imaginando por dónde apuntaba la historia.&#xA;Me puse interesante, sintiéndome el centro de aquella cama y seguí con el relato.&#xA;Ella al venir a servirme se fijó en la maniobra, miró las llaves que mostraban a las claras el número de mi habitación, me miró y sonrió.&#xA;Era mi ultima cena en esa ciudad, de echo fue la última vez que he cenado allí, así que, en parte no tenia nada que perder y ella, aunque mayor, conservaba un aire de belleza que no habían borrado los años, los muchos que la cumplían.&#xA;La cena transcurrió con cierta normalidad, aunque las miradas, los gestos, eran evidentes..&#xA;-Estoy expectante, terció Luba que se había encendido un cigarrillo, no quiero interrumpir.&#xA;Luba tenía un aspecto de belleza antigua cuando fumaba, o quizá yo no estaba acostumbrado, el caso es que me parecía excitante ver como aspiraba a través y exhalaba con parsimonia.&#xA;Terminé tarde, apenas quedaron dos mesas cuando yo me iba a bajar y ella vino a mi mesa con una copa de coñac regalo de la casa, según entendí por mi partida. Sonreí y se lo agradecí como pude, gesticulando, sonriendo y seguramente ruborizándome.&#xA;-¿Se quedó a beber contigo?&#xA;No, ella no podía hacer eso. Yo me bajé a la habitación esperando... no sé lo que esperaba.&#xA;-¡Pues a que llamara a tu puerta, supongo!&#xA;Si, supongo que si, pero eso podría ser terrible.&#xA;¿Por qué?&#xA;No sé, no tenía mucho sentido, el caso es que no llamó a la puerta, pero en cierto momento sonó el teléfono, nadie me podía llamar a ese teléfono que nadie conocía, ni yo mismo y mi estancia allí era secreta hasta donde yo sabía. Me sorprendió y en parte me puso en guardia,lo descolgué y hable:&#xA;¿Aló?&#xA;-¿Quién contestó?&#xA;Nadie, nadie. Se oía respirar, pero nadie contestaba.&#xA;¿Aló?&#xA;-Un poco de miedo, ¿no?&#xA;De pronto reconocí su voz, pero no entendí lo que me decía.&#xA;¡Ay! ¿y que dijiste?&#xA;Do you want to come to my room?&#xA;Me pareció que solo había un camino.&#xA;-Si, la expresión corporal.&#xA;Ella dijo algo, le repetí la pregunta y entendí que me preguntaba en un rudimentario inglés: Tomorrow flight? Sí, le contesté; se hizo de nuevo el silencio y después de unos segundos que a mí me parecieron larguísimos ella me dijo: lo siento, gracias y colgó.&#xA;-¡Qué tensión! y ¿cómo te quedaste?&#xA;Sorprendido, empalmado.&#xA;-Normal.&#xA;Y en parte satisfecho, creo que la mujer agradeció mi deseo.&#xA;-Seguro&#xA;Aunque no fuera posible.&#xA;Luba apagó el cigarro, se dio la vuelta y como si el ciclo se hubiese cumplido, se durmió plácidamente, satisfecha y yo me quedé pensando en aquella noche y en lo que pasó realmente.&#xA;&#xA;CAPÍTULO I &#xA;Román Lahoz Goiko &#xA;&#34;El oficio de guardar secretos es corrosivo&#34; &#xA;&#xA;En contra de la primera imagen que nos asalta, la de esa persona que se esconde para saber y corre para contar, los espías pasan gran parte de su vida ocultando información sin poder compartirla con nadie. A veces por su seguridad, a veces por lealtad, algunas por supervivencia. &#xA;Román llevaba unas cuantas decenas de años atesorando información altamente inflamable sin ninguna posibilidad de compartirla, pero solo un secreto estaba a punto de acabar con él, de destruirle; Román guardaba un secreto inconfesable, incontable, que estaba consumiéndole desde dentro, como si se tratase de un incendio de turba, mientras todo desde el exterior parecía normal e incluso mejor de lo normal. &#xA;Esta es la historia de nuestros secretos y Román es solo un ejemplo curioso de cómo lo que eres capaz de hacer bien para tu trabajo, puede no valer nada para tu vida. &#xA;He tenido que cambiar nombres, datos, fechas y lugares y por supuesto, ni soy yo quien digo ser, ni Román es tal, pero ciertas rencillas con algunos colegas del otro bando no me permiten más claridad que la que se puede sacar de entre las líneas, de los espacios que dejan las palabras para que en ellas habiten las intenciones, los gestos que no se explican para que de esta manera no nos delaten. Lo contrario sería suicida y créame: nadie quiere morir y menos los que hemos sido funámbulos en el alambre de la muerte. &#xA;&#xA;B.- &#xA;&#x9;Estar casado y, ser espía para un gobierno que además no quiere tenerte en nómina oficial me empujó al adulterio. O al menos eso es lo que yo me digo cada vez que me veo con alguna de las mujeres que en cualquier parte del mundo me acogen entre sus brazos. &#xA;Esto no es culpa mía, ¡son las circunstancias!&#xA;&#x9;Mi mujer seguramente lo sabe todo, pero nunca me lo ha echado en cara. Puede que le interese o quizá sea simplemente que no le merece la pena la bronca para conseguir más bien poco. Hemos llegado a un punto de equilibrio en el que cuando estamos juntos, -no estamos junto muchos días al año y eso ayuda- somos felices y podría decirse que en cierta manera nos queremos. Amarnos es mucho decir, hace medio siglo que la pasión es esquiva. Esquiva es poco decir, ni está ni se la espera. Claro que es muy posible que ella también víctima de este trabajo imposible tenga un amante; más no creo, pienso yo que las mujeres son más dadas a volcarse en pocas tareas para así poder involucrarse. Yo no. La soledad me ha ido empujando de cama en cama, de hotel en hotel y de cocina en cocina y víctima de este sinsentido ahora no sé muy bien como desenredar la madeja sin que nadie salga perjudicado.&#xA;&#xA;CAPÍTULO II &#xA;Conocí a Román cuando los dos éramos unos chiquillos de barrio, en aquellos barrios que Madrid iba pariendo cada vez más lejos del centro, al abrigo () de las olas de migrantes que llegaban de Andalucía, Extremadura o del resto de la meseta castellana. Crecimos en medio de bloques recién construidos, jardines que apuntaban maneras, obras y la sensación de que la ciudad estaba lejos, tan lejos como la distancia renqueante que recorría el viejo autobús que cada hora acercaba a nuestras madres a cualquier sitio donde vendieran algo. Los promotores de la época solo pensaron en dónde deberían vivir los trabajadores de la creciente economía del país.&#xA;&#x9;Pocos coches, casi ninguno, alguna motocicleta, mucho terreno y una dosis de libertad que contrastaba con la política del régimen, hicieron de nosotros y de muchos de nuestros compañeros de juegos, personas con tendencia a no atarnos demasiado, no digo revolucionarios, que alguno hubo aunque no fuera lo más común, pero sí dotados de una cierta libertada de espíritu que ayudó a muchos a vivir sin todos los nudos que la vida te pone y a nosotros a escoger una profesión que terminaría llevándonos al otro lado de la ley, o como le gustaba decir al teniente Zamora, a vivir infiltrados en las líneas enemigas para que los nuestros durmieran sin miedo.&#xA;Después de muchos años  y de haber acabado con la vida de más de una persona, no tengo claro donde está la línea. Román sí lo sabía y me lo recordaba de vez en cuando.&#xA;-Esto está mal, Miguel, esto está mal.&#xA;Pero su sentido prusiano del deber le permitía no poner reparos incluso a lo que sentía como inmoral.&#xA;&#xA;CAPÍTULO XXX&#xA;&#x9;Allí escondido entre las cajas de pescado apiladas, después de más de tres horas en las que el frío había conseguido hacer lentamente las labores de anestésico, pistola en mano, Román pensaba en lo que hubiera querido ser y evidentemente no era. Las cazas, como él las llamaba, le eran muy propicias a este tipo de divagaciones en las que su cabeza buscaba entre las revueltas de la memoria lo que seguramente nunca había existido. Durante años pensó que lo más importante que podría haber hecho es salvar vidas, pero no fue capaz, luego probó su faceta artística pero los balbuceantes pasos por las tablas sonaron más a fracaso que a premio de la crítica, después la música, los pinitos en la cocina, los negocios, la investigación... Cincuenta años más tarde, esperando que su presa apareciera para acabar con su vida, en este caso sí, con una maestría que los que le conocían apreciaban como exquisita, convertido en agente doble y fundamentalmente en asesino a sueldo, caía en la cuenta de tener por delante la ingente tarea de asumir que en algún momento el guarda agujas se había posicionado en contra. Román no era un tipo blando, ni en lo físico, ni mentalmente y es posible que en este caso debido a la humedad del almacén o a que la falta de azúcar le estaba haciendo mella, sintió un escalofrío, un temblor minúsculo y durante un instante que ni siquiera ocupó tiempo, pena de sí mismo y como si la historia no pudiera entrecortarse, no tuviera tiempo para las cosas pequeñas, la puerta de atrás se abrió, los goznes giraron en la jamba y al mismo tiempo en la columna de Román, que se curvó como un gato, detuvo la respiración, bajó los hombros, alzó sutilmente la pistola ante sus ojos abiertos para mejorar la puntería y disparó una sola bala certera al cuello de la mujer que acababa de entrar. Allí en el suelo, sin poder gritar, destrozada su faringe por el disparo preciso de Román tuvo que escuchar el «recado» de quien la había mandado matar:&#xA;-Ya no te quiero.&#xA;&#xA;La piedad de un tiro en la nuca remató la escena, otra más, tan incompresible para él como su vida, la que tenía a pesar de no desearla.&#xA;&#xA;C.-&#xA;&#x9;Me molesta trabajar como asesino a sueldo, y creo que es por esa razón por la que estoy escribiendo estos diarios casi sin sentido, que en algún momento me van a complicar la vida. Los que mandan matar no tienen derecho a hacerlo. Una persona que desea la muerte de otro tiene que ser el verdugo, debe poder apuntar y sentir la presión del gatillo al llegar al punto del disparo, notar el calor de la sangre cuando rebosa el cuello tajado, aguantar los temblores de quien se debate buscando aire con tus manos apretando inmisericorde su garganta. Solo de esta manera entiendo que es posible considerar ético el asesinato, cuando el deseo se materializa personalmente, cuando el odio se hace físico y captura todo el ser humano que llevamos dentro para matar. Matar es un acto muy íntimo, personal, costoso. Pagar por hacerlo es de una bajeza moral que siempre me ha repugnado.&#xA;&#xA;CAPÍTULO XX&#xA;Se te va la fuerza por la boca.&#xA;No es verdad. Se me va la fuerza por cada poro. Estoy cansado, aburrido, peor aun, descreído&#xA;¿Por eso no aprestaste el gatillo?&#xA;Puede ser.&#xA;¿Puede ser? Ni siquiera en esa actitud te reconozco. Tenemos que hacer algo o te van a terminar pegando un tiro o abriéndote la garganta con una hoja roñosa.&#xA;Te lo agradezco, Jonás, de corazón, pero ya es tarde. Los dos sabemos que la primera duda es el aviso final.&#xA;¡No jodas! Estamos hablando de ciclos.&#xA;De ciclos no. No te engañes, se trata de una línea continua, una línea tenue con su principio y su final y sobre todo con sus pendientes. Nada se repite y sólo hay que estar atento a uno mismo para saber cuando la línea ha tomado decididamente la cuesta abajo.&#xA;Estos se arregla con un par de cervezas y una buena mamada de la rubia aquella del 7 y medio.&#xA;Eres incansable. Esto no se arregla. lo dejo.&#xA;Sabes que no puedes decirme eso.&#xA;Ya lo sé.&#xA;Sabes que al final me va a tocar a mi arreglar este marrón.&#xA;Lo sé.&#xA;Y arreglar significa quitarte de en medio.&#xA;Lo sé. Lo he sabido siempre.&#xA;Entonces ¿por qué te empeñas?&#xA;Déjalo, vamos a por esas cervezas y la rubia que dices, que por cierto se llama Julia y de francés nada.&#xA;&#x9;Nunca pensé que aquella conversación fuera tan premonitoria. Cuando maté a Román junto a la estafeta de correos me vino a la cabeza como un fogonazo. Sus palabras y sus ojos mirándome y perdonándome ya desde ese momento. Ni siquiera cuando tuvimos que trabajar juntos en Escocia y estuvieron a punto de cogernos los ingleses tengo la sensación más vívida de saber que nuestras vidas estaban entrelazadas de tal manera que cada uno era realmente el dueño del otro.&#xA;Z.-&#xA;&#x9;Escucho un sonido, veo una forma y ambas sensaciones se vinculan eternamente en mi cerebro. La forma suena y es más que todo un conjunto. Permaneces en mi recuerdo como un olor. Después el placer de sentirme dentro, la humedad. Sólo necesito tirar de un hilo para traerte, de una forma, de un sonido, del olor de tus besos. Sólo necesito tirar y el recuerdo se materializa, vive.&#xA;Hace tiempo que no te metes en mi cama.&#xA;Si, hace tiempo que no siento placer al hacerte daño.&#xA;No sé si es bueno o malo esto que me dices.&#xA;Ya, no sabes nada, por eso has dejado de interesarme.&#xA;Entonces «tout c&#39;est fini»&#xA;Absolutely.&#xA;&#xA;CAPÍTULO XX&#xA;&#x9;Esta vez el viaje, que normalmente resultaba sencillo, se habría de complicar. Román pertenecía a un grupo muy especial de agentes secretos que trabajaban al margen de la nómina habitual. Apenas 10 o 12 personas en todo el país estaban en esta sección sin contacto con otros funcionarios y recibiendo solamente órdenes de un supervisor que era distinto para cada uno de ellos. Lejos del estereotipo del espía, Román casi nunca llevaba armas y sus misiones por lo general no exigían de el un valor fuera de lo común ni siquiera unas condiciones físicas extraordinarias que le permitieran luchar contra los malos en interminables peleas dentro de fábricas abandonadas. Todo era más prosaico como suele ocurrir en la vida fuera del celuloide. Este grupo de agentes tenía como única misión servir de enlace para enviar y recibir mensajes entre los servicios de seguridad de los distintos países, al margen de cualquier sistema mecánico o electrónico. Le llamaban los palomos en alusión a la antigua costumbre de utilizar a estos animales para el correo.&#xA;Cuando los servicios secretos de un país querían entrar en contacto con otro de forma muy privada, enviaban un palomo al otro país o a veces a un tercero que se reunía con alguien y le transmitía el mensaje, siempre de viva voz.&#xA;La vida de los palomos era casi normal, trabajaban o vivían de sus negocios y solamente tenían un rasgo común, debido a sus ocupaciones necesitaban viajar al extranjero con cierta frecuencia. El centro se encargaba de que sus problemas laborales o empresariales no interfirieran ni comprometieran sus misiones, les remuneraba generosamente y les pedía a cambio muy pocas cosas:&#xA;Que no revelaran su condición absolutamente a nadie y esto incluía familiares, amigos o conocidos, bajo ninguna circunstancia y que no revelaran salvo a su supervisor el contenido del mensaje. Que aprendieran inglés a la perfección y generalmente otro idioma que dependía de la zona de intercambio que cubrían como el ruso, el chino, el árabe o el swahili y que los contactos con los palomos de las otras agencias se limitasen estrictamente al trabajo sin otro intercambio que el objetivo de su viaje y sin más referencias.&#xA;Esta última condición que al principio resultó algo extraña a Román, se reveló como comprensible cuando descubrió que algunos de sus colegas de otros países eran mujeres. Las agencias querían evitar a toda costa que se entablara cualquier tipo de relación, que pudiera poner en peligro el sistema.&#xA;Los palomos gozaban de autonomía en sus misiones, salvo para los mecanismos de contacto que se definían con gran precisión en el tiempo y el espacio con un estricto protocolo. Cuando surgía una misión, cada uno recibía la orden de su supervisor de preparar un viaje a tal o cual país y a tal o cual ciudad, en unas fechas dadas y con una duración que solía ser de entre cuatro y quince días. Una vez en el país recibían la información del primer contacto, que consistía en un lugar , una fecha y una hora exacta donde encontrarían a su colega y si el intercambio resultaba fallido recibirían una segunda tanda de datos que permitiera un segundo contacto. Si tenían la menor sospecha de estar siendo vigilados, seguidos o controlados debían abandonar la misión y regresar a España después de terminar su viaje de negocios o trabajo con normalidad.&#xA;Muchos de ellos no recibían encomiendas durante meses e incluso años y en gran número de ocasiones los mensajes transmitidos resultaban ininteligibles para ellos mismos pues eran crípticos para evitar que el mensajero fuera consciente de lo que transmitía.&#xA;Román cubría los países de lo que se llamó el telón de acero, en especial Rusia y sus antiguas repúblicas, así que conocía el idioma a la perfección, lo hablaba con fluidez y su trabajo en una empresa de ingeniería le permitía viajar sin levantar sospechas con facilidad a cualquiera de estos países. Allí conoció en 1985 a Luba con quién cruzaría la línea y con la que mantuvo una relación de unas horas, que sin embargo le marcaría por años. Luego vinieron más misiones y más mujeres y más relaciones, pero ninguna marcaría tanto la vida de Román como aquella. Yo creo que la amó de verdad y que todo lo que pasó después tiene que ver con la imposibilidad de tenerla siempre. &#xA;Bueno, eso y el destino, que puede que conspire o que simplemente sea un hijo de la gran puta, pero que de una manera u otra dio tantas vueltas a todo que terminó por hacer absolutamente imposible nada que no fuera un final trágico y rocambolesco.&#xA;&#xA;CAPÍTULO XX&#xA;&#x9;Lo había estado esperando toda la tarde, realmente toda la vida, pero esas últimas horas habían sido tan largas, tan densas, que el resto de los años aguantando el aliento habían perdido peso. En el banco de la destartalada estación del norte, donde de chiquillo pasó noches en vela ayudando a los peregrinos que venían de Lourdes, había repetido cientos, miles de veces las palabras mágicas, el mantra que le debería salvar. Caía la tarde y el olor de la creosota de las vías había perdido intensidad. La costumbre. Luego todo se precipitó. Al fondo, desde la pequeña puerta que conecta con la sala de espera un hombre vestido con chaqueta y pantalón marrones se adentró en los andenes buscando con la mirada; el corazón aceleró el ritmo, como los trenes hacían cuando el hombre al cargo de la estación señalaba con aquel palo envuelto en un paño rojo la orden de salida. Se apoyó en el bastón y se levantó en el banco para hacerse visible, si cabe, pues los años le habían mermado en todos los sentidos. Los años en general y sobre todo los dos que pasó en Auschwitz-Birkenau hasta el 27 de enero de 1945 cuando los rusos le acariciaron y le dieron de beber. Todo fue muy rápido, se miraron y se reconocieron inmediatamente, la conversación fue tan breve como necesaria:&#xA;-No creí que te volvería a ver.&#xA;-Lo imagino.&#xA;-Ni lo creía ni lo deseaba y ya ves, al final he venido&#xA;-No tenías escapatoria, nadie es capaz de dejar las puertas entreabiertas y dormir en paz, necesitamos cerrar los círculos y tu sabes que yo cierro el tuyo.&#xA;-No sé, no sé, me está pareciendo que quizá no valga tanto la burra.&#xA;-Yo no la maté&#xA;-Da igual, tampoco la amaste y eso al fin y al cabo fue lo definitivo.&#xA;-¿Me perdonas?&#xA;-No puedo hacer lo que tu ni siquiera deseas.&#xA;Giró sobre su centro y se alejó buscando la misma puerta por donde entró, después nunca más se vieron.&#xA;CAPÍTULO XX&#xA;&#x9;Tuvo que hacer la maleta de una forma tan apresurada que olvidó poner algunos pañuelos por si se constipaba. Ahora todo el mundo utiliza los de papel en la creencia de que son más higiénicos, aunque la verdadera razón es la presión comercial de las grandes papeleras. Laín no consentía que su piel fuera usurpada por semejante producto y desde siempre viajaba con media docena de pañuelos bordados con sus iniciales FLU. Realmente no hicieron falta ni los pañuelos ni el resto de ajuar que viajó con él en la maleta desde Barcelona hasta el aeropuerto Jomo Kenyata y que finalmente se perdió en la vorágine aeroportuaria y corrupta de Kenia. Su visita a la cumbre sobre el cambio climático se había disfrazado dentro de la representación de una mediana organización española apoyada por el ministerio de medioambiente que manejaban los verdes con el placet del PSOE en aquellos años. La cita fue en Nakuru, en las afueras del mercado y apenas duró quince minutos. Luego la noticia en el Kenya daily de la muerte de un turista de cuatro puñaladas apenas reflejaba lo que verdaderamente pasó y porqué no hizo uso de la pistola astra que llevaba en su pernera después de haberla recogido de su contacto en la universidad cercana. La misión quedó abortada, los pañuelos inútiles y la maleta perdida llegó a manos de Ángela un mes después haciendo que la herida se abriera de nuevo. La vida es injusta y más si la tratamos con tanta vehemencia que no la dejamos expresarse con tranquilidad&#xA;&#xA;Una epístola al final&#xA;&#xA;&#x9;Es verdad que me has escrito, ¡tan sencillo hoy en día!, cómodamente con el laptop en tu regazo, simplemente unas frases que huelen a disculpa, a moho espiritual. Todo esto es verdad y que la huella de lo que supuso nuestra sociedad de solitarios, tejió más redes que las que el tiempo y una muy mal disimulada frialdad pueden desanudar. Tan verdad como que me he decidido a coger mi vieja estilográfica, la he limpiado despacio, con tanta minuciosidad como he podido y después de rebuscar entre las cajitas de madera que guardo en el armario de mi despacho, la tinta del color que me gustaba, la he recargado como si se tratara de una Magnum, para escribirte esta carta. Y he querido que sea así, a la antigua, por correo postal, con su sobre y sus señas y su sello con los bordes en forma de medios círculos, para que tarde unos días en llegarte y así mi espera y tu desconocimiento jueguen al ratón y al gato del tiempo. No quiero que me escribas más, no quiero que busques y rebusques las palabras más frías del orbe, las más insustanciales y aparentes para parecer interesada; al recibo de la presente espero te encuentres bien, como se decían mis padres cuando escribían, yo bien, gracias a Dios, lamiéndome las heridas tantos años después, porque hay cosas, hay momentos que se olvidan mal y lo sé por experiencia de cuando estuve en el ejército, hay momentos que se reservan una esquina de la memoria para mirarte cada día desde la penumbra y recordarte que estás herido, que las cosas que antes eran sencillas, las que estaban al alcance de la mano o del deseo, ahora parecen haberse mudado al último anaquel de la alacena, inalcanzables como si se tratara del chocolate con almendras de casa de mis tíos. No quiero saber más de ti, ni de tu vida, ni siquiera por si ocurre finalmente que alguien, algo, alguna situación te llevan, como me llevaste tú al dolor, no quiero saber si te mudas de ciudad o si te casas al fin, o si el cáncer de mama con el que soñabas, al que temías, anda creciendo poco a poco en tu pecho; no quiero saber nada y así podré imaginar, imaginarte a mi conveniencia o incluso mejor, podré olvidarte y recordarte según el día; azul olvido marino, gris recuerdo marengo, imaginar que vuelves o que te vas definitivamente, crearte alta o blanca o cóncava, imaginarte amante o distante como casi siempre. No quiero que la realidad me castigue más, prefiero que las cosas se me adapten, me respeten y sé que necesito para ello cortar el hilo que nos une desde el primer beso, ese beso que no querías darme y que yo no debí robar nunca de tus labios, ese y todos los demás, los que fueron carne y pasión y los tibios, los huidizos de los últimos seis meses y medio. No quiero oírte, ni verte, ni tan siquiera que el olor de tus manos de una u otra manera me despierte de nuevo y por eso te escribo esta carta, para suplicar tu ausencia, para siempre, desde ahora.&#xA;Almond - Paris 1975&#xA;Nota manuscrita del oficial de policía: El presente documento (carta) se encontraba en el bolsillo interior izquierdo de la chaqueta de Mr. Lahoz cuando se le encontró junto a la estafeta de correos de la Rue Villard.&#xA;Esta carta manuscrita y la nota posterior han sido traducidas por el traductor jurado Antonio Garman Real nº de colegiado 26.207, en Madrid el 28 de octubre de 2009 a petición de Amelia Catalia Millán y a los simples efectos de su custodia como recuerdo y sin valor legal ninguno.&#xA;&#xA;EXTRA&#xA;Y después de acabar con toda la tira de tela enrollada entre sus manos, se acostó sobre su corazón y pensó en él, cerró los ojos y poco a poco notó como el aire penetraba todo su cuerpo.&#xA;­---&#xA;¿Luba?&#xA;Sí, dime...&#xA;Soy Román.&#xA;Si, ya sé, te he conocido la voz, ¿qué tal? ¿cómo es que me llamas?&#xA;No lo sé, era una necesidad, un deseo.&#xA;¿Te pasa algo?&#xA;Nada, no me pasa nada. Es eso.&#xA;&#x9;El objetivo una vez más era Rusia, y una vez allí alojado en el Novotel del aeropuerto de Cheremetievo recibió el encargo de dirigirse a la ciudad de Voronezh y de estar el jueves 10 de noviembre de 2005 a las 13:35 junto a la estatua de Platonov, así que una vez más se dirigió a la estación Paveleskaya para tomar el expreso nocturno con dirección a la ciudad que vio nacer la flota rusa.&#xA;&#x9;Siempre que pasaba por aquella estación aprovechaba para sumergirse en los frescos de la sala de espera. Sin duda el trabajo del arquitecto Alexander Krasovsky debió cumplir a la perfección cuando en 1924 los moscovitas acudieron a rendir homenaje al cuerpo del fallecido Lenin.&#xA;&#xA;RECETAS&#xA;&#x9;Por mucho que se había esforzado con Román las cosas no habían salido bien. El problema era puramente el sexo, sin más. La falta de entendimiento había llegado a límites espeluznantes y lo peor, o lo mejor, lo más gracioso era que en su caso no tenía que ver con la eterna disputa sobre la frecuencia. Tenía que ver con el ritmo. Para Román nada como el sexo en cámara lenta, ralentizado al máximo y para Luba el orgasmo, los orgasmos, solo llegaban con un ritmo frenético.&#xA;Se veía venir y vino, así que para preparar el territorio árido de la despedida Luba recopiló todo lo necesario, 75 ml de aceite de oliva virgen,1 cebolleta, 2 cucharadas de pistachos, 12 puerros gordos, sal, 2 tomates rojos y vinagre de Módena.&#xA;&#x9;Mientras preparaba la cena pensaba en que solamente algunas veces habían conseguido la perfección, generalmente después de un arranque vibrante, enérgico en el que ella alcanzaba el clímax para pasar a un segundo asalto lento, oriental en el que el reloj se detenía casi. Iba y venía transitando por estos y otros recuerdos mientras limpiaba los puerros, dejando sólo la parte blanca, y los lavaba, procurando eliminar toda la tierra que traían. Los puso en el cesto de bambú cortados y en ramos de tres en tres que había atado con unas finas tiras de puerro sacadas de las hojas verdes del exterior y puso el cesto sobre el vapor de una olla en la que cocían un diente de ajo y el resto de los puerros limpios.&#xA;Se acordó entonces de la manía de Román por las felaciones y de que a ella no siempre le apetecía.&#xA;Una vez cocidos, los dejó enfriar y en un recipiente, mezcló la sal con el vinagre y el aceite, le añadió los pistachos, la cebolleta picada y el tomate pelado, sin semillas y cortado en daditos pequeños.&#xA;Estaba decidida, sólo compañía con el mismo ritmo, el mismo gusto, las mismas aficiones relativas a la piel, colocó los ramos de puerro en el plato, añadió la vinagreta y una ensalada de pimientos rojos templados para que Román se sintiera tranquilo. Lo que le esperaba necesitaba un comienzo realmente sorprendente.&#xA;&#x9;A Irishka le hacía falta tiempo para poder pensar con claridad y encontrar en el mercado tripas de vaca, había sido una coincidencia tranquilizadora. Después de la escapada de Sasha el mundo se había hundido bajo sus pies y salvo el ajetreo propio del trabajo nada había conseguido sacarle de su depresión. Limpió con cuidado y ayudada de un limón los callos y rebuscó en su memoria la receta que su amigo Daniel le explicara en aquella velada fascinante hace años en su escondrijo de Tiblisi. Puso agua fría en el puchero y una cabeza de ajos entera sin pelar, echó unos leños al fuego añadió sal suficiente y esperó el primer hervor del cocido para cambiar el agua. La verdad solo es necesaria a quien beneficia, eso le había dicho su amiga Tania cuando hablaban de lo que había pasado y ella no terminaba de estar convencida; lo mejor hubiera sido aclararse personalmente antes de tomar cualquier decisión y no involucrar a tantas personas que ahora sufrían por su culpa. Los callos cocían dejando que el tiempo les adelantara mientras Iriska freía distraídamente unos trozos de jamón y chorizo que había recibido de Dani meses atrás. La primera vez que comió callos tuvo que vencer la repugnancia de su procedencia y el tacto meloso en la boca, después este plato siempre le traía a su cabeza los momentos más intensos de su lucha política y le recordaba a España sin que nunca hubiera estado allí. A veces cuando se sentía apenada los cocinaba como si fuera un conjuro contra la tristeza y los cielos plomizos de su país y sentía que era la rusa que mejor cocinaba este plato al este del Volga. Con Dani había compartido todo menos su cama y le debía algunos de los trucos de supervivencia que más había utilizado en su agitada vida de revolucionaria anarquista. Peló y troceó en pequeñas porciones media cebolla y la doró en el aceite que quedó de freír el chorizo, doró allí mismo dos cucharadas de pan rallado para después añadir un par de tomates triturados y mientras daba vueltas al sofrito se puso a pensar con que frialdad había descrito Tania la situación, incluso cuando la espetó si no recordaba cuando ella había estado locamente enamorada alguna vez, la duda de Tania le pareció más una precaución que la búsqueda del recuerdo. No culpaba a nadie, salvo a si misma, de la falta de decisión en el amor que contrastaba con su arrojo en el resto de su vida, tres horas después de empezar a cocer, retiró los callos del fuego, comprobó que estaban suficientemente blandos y añadió a su sofrito tres pimientos rojos secos, lamentó que no le quedara algo de pimentón picante y un poco del caldo con el que había cocido la carne.&#xA;&#x9;Debía haber dado el paso y pedirle a Sasha que viviera con ella. Ahora ya no tenía remedio y el había puesto tierra de por medio y como le recordara Tania, los hombres son más inconscientes, impulsivos, no piensan en las consecuencias, lo que quieren lo piden, lo toman, lo roban y las mujeres piensan en el futuro cuando deciden. El apaño había cocido durante unos minutos y entonces lo añadió al resto del agua con los callos y puso todo a hervir de nuevo, muy lentamente, hasta que apareciese ese caldo trabado, untuoso cuyo olor le transportaba tan fácilmente a tiempos mejores.&#xA;&#x9;Dani siempre le advirtió que este plato es peligroso, quien lo come y le gusta no lo olvida jamás y si las fuerzas fallan, la nieve cae día tras día y parece que el mundo se fuera a derrumbar tan despacio que pudiéramos ver nuestra propia ruina, resultan un remedio infalible, sobre todo si se han cocido suficiente; deben estar blandos y han de servirse en platos de barro para que se cumpla el adagio que le gustaba repetir a Dani. &#34;Los callos son como el amor, solo se pueden comer calientes&#34;.&#xA;Hola, me han dicho que has vuelto de Rusia.&#xA;Si, hace un par de días. Pensaba haberte llamado.&#xA;Bueno, me he adelantado, espero que no te importe. Me ha podido la ansiedad de oír tu voz de nuevo.&#xA;No sé&#xA;¿Qué es lo que no sabes?&#xA;No sé si emocionarme o asustarme. Mi voz.&#xA;No solo tu voz, tengo tu olor en mi cabeza desde la última vez.&#xA;¿Sigues ahí?&#xA;Si, si, perdona, me he quedado noqueado.&#xA;Me debes una invitación.&#xA;Es verdad y ya se lo que voy a cocinar.&#xA;No es importante. Cualquier cosa seguro que sirve si la haces tu.&#xA;No lo creo.&#xA;Hazme caso, yo solamente quiero acariciar tu cabeza cuando la pones en mi regazo.&#xA;El martes a mediodía te espero.&#xA;No faltaré.&#xA;&#x9;Nada más colgar el teléfono Román empezó a notar como su cabeza empezaba a girar sin control, la receta de las patatas a la importancia se hacía con todo el espacio y se repetía como una letanía, como un mantra sexual y sin querer empezó a cocinar en su mente; Las patatas cortadas en rodajas anchas, casi de un dedo para luego salarlas y rebozarlas con huevo y harina. La imagen de una sartén amplia y bien llena de aceite se aparecía entre el resto de las preocupaciones diarias y en ella las patatas rebozadas se iban dorando muy lentamente. Pensó en los huevos fritos y recordó la frase que Miranda dijo la primera vez que los comió: &#34;Me gusta sobre todo el pan para rebañar, sacia los sentidos.&#34; Ese era el objetivo, colmar, rebosar, llenar el vaso del placer hasta el borde. Vueltas y vueltas, las imágenes de las patatas bien doradas y retiradas en una besuguera amplia donde solamente había una capa empezaba a tomar cuerpo. Solo faltaba dorar una cebolla muy despacito en el aceite y añadirle un majado de ajo con unas hebras de azafrán y una cucharada de harina y una vez trabado, pasar todo por un colador y cubrir las patatas de la besuguera con el caldo para que cuezan media hora por lo menos.&#xA;Por fin se pudo dormir, eran más de las cuatro de la madrugada y en la mesa de su imaginación se podían ver dos platos grandes, cada uno de ellos con un par de huevos fritos, ligeramente dorados y de yemas deseando reventar, acompañados de unas exquisitas patatas rebozadas que desprendían un olor a azafrán imposible de resistir. El buen sexo estaba garantizado.&#xA;&#xA;------------------&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: &#xD;&#xA;@fmolinero@neopaquita.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/&#34; Fediverso /a o a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/feed/&#34; mediante RSS. /a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes a href=&#34;https://share.joinmastodon.org/#text=Mira%20que%20entrada%20m%C3%A1s%20interesante%20he%20visto&#34; target=&#34;_blank&#34; rel=&#34;noopener&#34;Compartir en Mastodon/a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>A.-</p>

<p>Cada mañana, muy temprano un correo me invita a aumentar el tamaño de mi pene. Pienso en ello. Pienso sobre todo si mi mujer recibirá un correo matinal que le invite a aumentar su deseo sexual, porque si no es así el desperdicio de una verga más allá de lo natural, mejor dicho, de mi propia naturaleza, se vería tristemente destinada a la masturbación.
El mundo me ofrece lo que no deseo y sin embargo me escatima lo que más quiero y así cada día empieza con una perplejidad y se desarrolla sobresalto tras sobresalto hasta terminar apenas con un dolor pequeño, una especie de malestar detrás del cuello y la sensación brumosa de no estar a gusto, pero es algo más.
Necesito cambiar mi vida inmediatamente, lo que pasa que ni mi trabajo, ni mi pasado me permiten grandes dosis de maniobra. ¡qué digo! estoy metido en una vía muerta y la máquina se mueve a velocidades de AVE.</p>

<p>Luba no era una mujer que se quedase dormida después del sexo. Muchas veces me interrogaba con los ojos, o aprovechando mi indolencia jugaba con mi espalda, pasaba sus dedos por mi columna y a veces, la noche que nos reencontramos en Belgrado en contra de nuestras dos agencias y convencidos de que nuestra vida tenía precio, le daba por pedirme que hiciera de Sherezade.
-Cuéntame una historia.
Ella sabía que me gustaba hacer volar la imaginación y de vez en cuando se aprovechaba.
Una historia de sexo, puntualizó.
-No se me dan bien las escenas de sexo soy más de acción y al decir esto nos miramos y nos reímos.
-¿Seguro?
-Bueno, todo es ponerse, supongo
-Todo
Disparé a bocajarro, para que no se pensara otra cosa y mientras ella se recostaba sobre su codo apoyando la cabeza y acariciando mi pecho empecé.
Yo una vez estaba en un hotel, subía a cenar al restaurante que estaba en el último piso, la chef era una mujer madura, muy madura. Yo había subido todas las noches durante el mes que estuve allí y siempre me trataba muy amablemente, ella no hablaba español y su inglés era muy básico, el caso es que a mi me pareció que se interesaba por mí más de lo necesario para servirme la comida y se me ocurrió un truco, en parte sin intención, en parte como una especie de reto, para llamar su atención y de paso comprobar si las señales que yo recibía estaban siendo interpretadas de manera correcta:
El hotel era muy antiguo, de esos que en las llaves pone el número de la habitación en una enorme bola para evitar que te olvides de dejarlas en la recepción, yo, descuidadamente coloqué mis llaves sobre la mesa esa noche..
-Je, sonrió Luba, que listillo y se le iluminaron los ojos picarones imaginando por dónde apuntaba la historia.
Me puse interesante, sintiéndome el centro de aquella cama y seguí con el relato.
Ella al venir a servirme se fijó en la maniobra, miró las llaves que mostraban a las claras el número de mi habitación, me miró y sonrió.
Era mi ultima cena en esa ciudad, de echo fue la última vez que he cenado allí, así que, en parte no tenia nada que perder y ella, aunque mayor, conservaba un aire de belleza que no habían borrado los años, los muchos que la cumplían.
La cena transcurrió con cierta normalidad, aunque las miradas, los gestos, eran evidentes..
-Estoy expectante, terció Luba que se había encendido un cigarrillo, no quiero interrumpir.
Luba tenía un aspecto de belleza antigua cuando fumaba, o quizá yo no estaba acostumbrado, el caso es que me parecía excitante ver como aspiraba a través y exhalaba con parsimonia.
Terminé tarde, apenas quedaron dos mesas cuando yo me iba a bajar y ella vino a mi mesa con una copa de coñac regalo de la casa, según entendí por mi partida. Sonreí y se lo agradecí como pude, gesticulando, sonriendo y seguramente ruborizándome.
-¿Se quedó a beber contigo?
No, ella no podía hacer eso. Yo me bajé a la habitación esperando... no sé lo que esperaba.
-¡Pues a que llamara a tu puerta, supongo!
Si, supongo que si, pero eso podría ser terrible.
¿Por qué?
No sé, no tenía mucho sentido, el caso es que no llamó a la puerta, pero en cierto momento sonó el teléfono, nadie me podía llamar a ese teléfono que nadie conocía, ni yo mismo y mi estancia allí era secreta hasta donde yo sabía. Me sorprendió y en parte me puso en guardia,lo descolgué y hable:
¿Aló?
-¿Quién contestó?
Nadie, nadie. Se oía respirar, pero nadie contestaba.
¿Aló?
-Un poco de miedo, ¿no?
De pronto reconocí su voz, pero no entendí lo que me decía.
¡Ay! ¿y que dijiste?
Do you want to come to my room?
Me pareció que solo había un camino.
-Si, la expresión corporal.
Ella dijo algo, le repetí la pregunta y entendí que me preguntaba en un rudimentario inglés: Tomorrow flight? Sí, le contesté; se hizo de nuevo el silencio y después de unos segundos que a mí me parecieron larguísimos ella me dijo: lo siento, gracias y colgó.
-¡Qué tensión! y ¿cómo te quedaste?
Sorprendido, empalmado.
-Normal.
Y en parte satisfecho, creo que la mujer agradeció mi deseo.
-Seguro
Aunque no fuera posible.
Luba apagó el cigarro, se dio la vuelta y como si el ciclo se hubiese cumplido, se durmió plácidamente, satisfecha y yo me quedé pensando en aquella noche y en lo que pasó realmente.</p>

<p>CAPÍTULO I
Román Lahoz Goiko
“El oficio de guardar secretos es corrosivo”</p>

<p>En contra de la primera imagen que nos asalta, la de esa persona que se esconde para saber y corre para contar, los espías pasan gran parte de su vida ocultando información sin poder compartirla con nadie. A veces por su seguridad, a veces por lealtad, algunas por supervivencia.
Román llevaba unas cuantas decenas de años atesorando información altamente inflamable sin ninguna posibilidad de compartirla, pero solo un secreto estaba a punto de acabar con él, de destruirle; Román guardaba un secreto inconfesable, incontable, que estaba consumiéndole desde dentro, como si se tratase de un incendio de turba, mientras todo desde el exterior parecía normal e incluso mejor de lo normal.
Esta es la historia de nuestros secretos y Román es solo un ejemplo curioso de cómo lo que eres capaz de hacer bien para tu trabajo, puede no valer nada para tu vida.
He tenido que cambiar nombres, datos, fechas y lugares y por supuesto, ni soy yo quien digo ser, ni Román es tal, pero ciertas rencillas con algunos colegas del otro bando no me permiten más claridad que la que se puede sacar de entre las líneas, de los espacios que dejan las palabras para que en ellas habiten las intenciones, los gestos que no se explican para que de esta manera no nos delaten. Lo contrario sería suicida y créame: nadie quiere morir y menos los que hemos sido funámbulos en el alambre de la muerte.</p>

<p>B.–
    Estar casado y, ser espía para un gobierno que además no quiere tenerte en nómina oficial me empujó al adulterio. O al menos eso es lo que yo me digo cada vez que me veo con alguna de las mujeres que en cualquier parte del mundo me acogen entre sus brazos.
Esto no es culpa mía, ¡son las circunstancias!
    Mi mujer seguramente lo sabe todo, pero nunca me lo ha echado en cara. Puede que le interese o quizá sea simplemente que no le merece la pena la bronca para conseguir más bien poco. Hemos llegado a un punto de equilibrio en el que cuando estamos juntos, -no estamos junto muchos días al año y eso ayuda- somos felices y podría decirse que en cierta manera nos queremos. Amarnos es mucho decir, hace medio siglo que la pasión es esquiva. Esquiva es poco decir, ni está ni se la espera. Claro que es muy posible que ella también víctima de este trabajo imposible tenga un amante; más no creo, pienso yo que las mujeres son más dadas a volcarse en pocas tareas para así poder involucrarse. Yo no. La soledad me ha ido empujando de cama en cama, de hotel en hotel y de cocina en cocina y víctima de este sinsentido ahora no sé muy bien como desenredar la madeja sin que nadie salga perjudicado.</p>

<p>CAPÍTULO II
Conocí a Román cuando los dos éramos unos chiquillos de barrio, en aquellos barrios que Madrid iba pariendo cada vez más lejos del centro, al abrigo (*) de las olas de migrantes que llegaban de Andalucía, Extremadura o del resto de la meseta castellana. Crecimos en medio de bloques recién construidos, jardines que apuntaban maneras, obras y la sensación de que la ciudad estaba lejos, tan lejos como la distancia renqueante que recorría el viejo autobús que cada hora acercaba a nuestras madres a cualquier sitio donde vendieran algo. Los promotores de la época solo pensaron en dónde deberían vivir los trabajadores de la creciente economía del país.
    Pocos coches, casi ninguno, alguna motocicleta, mucho terreno y una dosis de libertad que contrastaba con la política del régimen, hicieron de nosotros y de muchos de nuestros compañeros de juegos, personas con tendencia a no atarnos demasiado, no digo revolucionarios, que alguno hubo aunque no fuera lo más común, pero sí dotados de una cierta libertada de espíritu que ayudó a muchos a vivir sin todos los nudos que la vida te pone y a nosotros a escoger una profesión que terminaría llevándonos al otro lado de la ley, o como le gustaba decir al teniente Zamora, a vivir infiltrados en las líneas enemigas para que los nuestros durmieran sin miedo.
Después de muchos años  y de haber acabado con la vida de más de una persona, no tengo claro donde está la línea. Román sí lo sabía y me lo recordaba de vez en cuando.
-Esto está mal, Miguel, esto está mal.
Pero su sentido prusiano del deber le permitía no poner reparos incluso a lo que sentía como inmoral.</p>

<p>CAPÍTULO XXX
    Allí escondido entre las cajas de pescado apiladas, después de más de tres horas en las que el frío había conseguido hacer lentamente las labores de anestésico, pistola en mano, Román pensaba en lo que hubiera querido ser y evidentemente no era. Las cazas, como él las llamaba, le eran muy propicias a este tipo de divagaciones en las que su cabeza buscaba entre las revueltas de la memoria lo que seguramente nunca había existido. Durante años pensó que lo más importante que podría haber hecho es salvar vidas, pero no fue capaz, luego probó su faceta artística pero los balbuceantes pasos por las tablas sonaron más a fracaso que a premio de la crítica, después la música, los pinitos en la cocina, los negocios, la investigación... Cincuenta años más tarde, esperando que su presa apareciera para acabar con su vida, en este caso sí, con una maestría que los que le conocían apreciaban como exquisita, convertido en agente doble y fundamentalmente en asesino a sueldo, caía en la cuenta de tener por delante la ingente tarea de asumir que en algún momento el guarda agujas se había posicionado en contra. Román no era un tipo blando, ni en lo físico, ni mentalmente y es posible que en este caso debido a la humedad del almacén o a que la falta de azúcar le estaba haciendo mella, sintió un escalofrío, un temblor minúsculo y durante un instante que ni siquiera ocupó tiempo, pena de sí mismo y como si la historia no pudiera entrecortarse, no tuviera tiempo para las cosas pequeñas, la puerta de atrás se abrió, los goznes giraron en la jamba y al mismo tiempo en la columna de Román, que se curvó como un gato, detuvo la respiración, bajó los hombros, alzó sutilmente la pistola ante sus ojos abiertos para mejorar la puntería y disparó una sola bala certera al cuello de la mujer que acababa de entrar. Allí en el suelo, sin poder gritar, destrozada su faringe por el disparo preciso de Román tuvo que escuchar el «recado» de quien la había mandado matar:
-Ya no te quiero.</p>

<p>La piedad de un tiro en la nuca remató la escena, otra más, tan incompresible para él como su vida, la que tenía a pesar de no desearla.</p>

<p>C.-
    Me molesta trabajar como asesino a sueldo, y creo que es por esa razón por la que estoy escribiendo estos diarios casi sin sentido, que en algún momento me van a complicar la vida. Los que mandan matar no tienen derecho a hacerlo. Una persona que desea la muerte de otro tiene que ser el verdugo, debe poder apuntar y sentir la presión del gatillo al llegar al punto del disparo, notar el calor de la sangre cuando rebosa el cuello tajado, aguantar los temblores de quien se debate buscando aire con tus manos apretando inmisericorde su garganta. Solo de esta manera entiendo que es posible considerar ético el asesinato, cuando el deseo se materializa personalmente, cuando el odio se hace físico y captura todo el ser humano que llevamos dentro para matar. Matar es un acto muy íntimo, personal, costoso. Pagar por hacerlo es de una bajeza moral que siempre me ha repugnado.</p>

<p>CAPÍTULO XX
Se te va la fuerza por la boca.
No es verdad. Se me va la fuerza por cada poro. Estoy cansado, aburrido, peor aun, descreído
¿Por eso no aprestaste el gatillo?
Puede ser.
¿Puede ser? Ni siquiera en esa actitud te reconozco. Tenemos que hacer algo o te van a terminar pegando un tiro o abriéndote la garganta con una hoja roñosa.
Te lo agradezco, Jonás, de corazón, pero ya es tarde. Los dos sabemos que la primera duda es el aviso final.
¡No jodas! Estamos hablando de ciclos.
De ciclos no. No te engañes, se trata de una línea continua, una línea tenue con su principio y su final y sobre todo con sus pendientes. Nada se repite y sólo hay que estar atento a uno mismo para saber cuando la línea ha tomado decididamente la cuesta abajo.
Estos se arregla con un par de cervezas y una buena mamada de la rubia aquella del 7 y medio.
Eres incansable. Esto no se arregla. lo dejo.
Sabes que no puedes decirme eso.
Ya lo sé.
Sabes que al final me va a tocar a mi arreglar este marrón.
Lo sé.
Y arreglar significa quitarte de en medio.
Lo sé. Lo he sabido siempre.
Entonces ¿por qué te empeñas?
Déjalo, vamos a por esas cervezas y la rubia que dices, que por cierto se llama Julia y de francés nada.
    Nunca pensé que aquella conversación fuera tan premonitoria. Cuando maté a Román junto a la estafeta de correos me vino a la cabeza como un fogonazo. Sus palabras y sus ojos mirándome y perdonándome ya desde ese momento. Ni siquiera cuando tuvimos que trabajar juntos en Escocia y estuvieron a punto de cogernos los ingleses tengo la sensación más vívida de saber que nuestras vidas estaban entrelazadas de tal manera que cada uno era realmente el dueño del otro.
Z.-
    Escucho un sonido, veo una forma y ambas sensaciones se vinculan eternamente en mi cerebro. La forma suena y es más que todo un conjunto. Permaneces en mi recuerdo como un olor. Después el placer de sentirme dentro, la humedad. Sólo necesito tirar de un hilo para traerte, de una forma, de un sonido, del olor de tus besos. Sólo necesito tirar y el recuerdo se materializa, vive.
Hace tiempo que no te metes en mi cama.
Si, hace tiempo que no siento placer al hacerte daño.
No sé si es bueno o malo esto que me dices.
Ya, no sabes nada, por eso has dejado de interesarme.
Entonces «tout c&#39;est fini»
Absolutely.</p>

<p>CAPÍTULO XX
    Esta vez el viaje, que normalmente resultaba sencillo, se habría de complicar. Román pertenecía a un grupo muy especial de agentes secretos que trabajaban al margen de la nómina habitual. Apenas 10 o 12 personas en todo el país estaban en esta sección sin contacto con otros funcionarios y recibiendo solamente órdenes de un supervisor que era distinto para cada uno de ellos. Lejos del estereotipo del espía, Román casi nunca llevaba armas y sus misiones por lo general no exigían de el un valor fuera de lo común ni siquiera unas condiciones físicas extraordinarias que le permitieran luchar contra los malos en interminables peleas dentro de fábricas abandonadas. Todo era más prosaico como suele ocurrir en la vida fuera del celuloide. Este grupo de agentes tenía como única misión servir de enlace para enviar y recibir mensajes entre los servicios de seguridad de los distintos países, al margen de cualquier sistema mecánico o electrónico. Le llamaban los palomos en alusión a la antigua costumbre de utilizar a estos animales para el correo.
Cuando los servicios secretos de un país querían entrar en contacto con otro de forma muy privada, enviaban un palomo al otro país o a veces a un tercero que se reunía con alguien y le transmitía el mensaje, siempre de viva voz.
La vida de los palomos era casi normal, trabajaban o vivían de sus negocios y solamente tenían un rasgo común, debido a sus ocupaciones necesitaban viajar al extranjero con cierta frecuencia. El centro se encargaba de que sus problemas laborales o empresariales no interfirieran ni comprometieran sus misiones, les remuneraba generosamente y les pedía a cambio muy pocas cosas:
Que no revelaran su condición absolutamente a nadie y esto incluía familiares, amigos o conocidos, bajo ninguna circunstancia y que no revelaran salvo a su supervisor el contenido del mensaje. Que aprendieran inglés a la perfección y generalmente otro idioma que dependía de la zona de intercambio que cubrían como el ruso, el chino, el árabe o el swahili y que los contactos con los palomos de las otras agencias se limitasen estrictamente al trabajo sin otro intercambio que el objetivo de su viaje y sin más referencias.
Esta última condición que al principio resultó algo extraña a Román, se reveló como comprensible cuando descubrió que algunos de sus colegas de otros países eran mujeres. Las agencias querían evitar a toda costa que se entablara cualquier tipo de relación, que pudiera poner en peligro el sistema.
Los palomos gozaban de autonomía en sus misiones, salvo para los mecanismos de contacto que se definían con gran precisión en el tiempo y el espacio con un estricto protocolo. Cuando surgía una misión, cada uno recibía la orden de su supervisor de preparar un viaje a tal o cual país y a tal o cual ciudad, en unas fechas dadas y con una duración que solía ser de entre cuatro y quince días. Una vez en el país recibían la información del primer contacto, que consistía en un lugar , una fecha y una hora exacta donde encontrarían a su colega y si el intercambio resultaba fallido recibirían una segunda tanda de datos que permitiera un segundo contacto. Si tenían la menor sospecha de estar siendo vigilados, seguidos o controlados debían abandonar la misión y regresar a España después de terminar su viaje de negocios o trabajo con normalidad.
Muchos de ellos no recibían encomiendas durante meses e incluso años y en gran número de ocasiones los mensajes transmitidos resultaban ininteligibles para ellos mismos pues eran crípticos para evitar que el mensajero fuera consciente de lo que transmitía.
Román cubría los países de lo que se llamó el telón de acero, en especial Rusia y sus antiguas repúblicas, así que conocía el idioma a la perfección, lo hablaba con fluidez y su trabajo en una empresa de ingeniería le permitía viajar sin levantar sospechas con facilidad a cualquiera de estos países. Allí conoció en 1985 a Luba con quién cruzaría la línea y con la que mantuvo una relación de unas horas, que sin embargo le marcaría por años. Luego vinieron más misiones y más mujeres y más relaciones, pero ninguna marcaría tanto la vida de Román como aquella. Yo creo que la amó de verdad y que todo lo que pasó después tiene que ver con la imposibilidad de tenerla siempre.
Bueno, eso y el destino, que puede que conspire o que simplemente sea un hijo de la gran puta, pero que de una manera u otra dio tantas vueltas a todo que terminó por hacer absolutamente imposible nada que no fuera un final trágico y rocambolesco.</p>

<p>CAPÍTULO XX
    Lo había estado esperando toda la tarde, realmente toda la vida, pero esas últimas horas habían sido tan largas, tan densas, que el resto de los años aguantando el aliento habían perdido peso. En el banco de la destartalada estación del norte, donde de chiquillo pasó noches en vela ayudando a los peregrinos que venían de Lourdes, había repetido cientos, miles de veces las palabras mágicas, el mantra que le debería salvar. Caía la tarde y el olor de la creosota de las vías había perdido intensidad. La costumbre. Luego todo se precipitó. Al fondo, desde la pequeña puerta que conecta con la sala de espera un hombre vestido con chaqueta y pantalón marrones se adentró en los andenes buscando con la mirada; el corazón aceleró el ritmo, como los trenes hacían cuando el hombre al cargo de la estación señalaba con aquel palo envuelto en un paño rojo la orden de salida. Se apoyó en el bastón y se levantó en el banco para hacerse visible, si cabe, pues los años le habían mermado en todos los sentidos. Los años en general y sobre todo los dos que pasó en Auschwitz-Birkenau hasta el 27 de enero de 1945 cuando los rusos le acariciaron y le dieron de beber. Todo fue muy rápido, se miraron y se reconocieron inmediatamente, la conversación fue tan breve como necesaria:
-No creí que te volvería a ver.
-Lo imagino.
-Ni lo creía ni lo deseaba y ya ves, al final he venido
-No tenías escapatoria, nadie es capaz de dejar las puertas entreabiertas y dormir en paz, necesitamos cerrar los círculos y tu sabes que yo cierro el tuyo.
-No sé, no sé, me está pareciendo que quizá no valga tanto la burra.
-Yo no la maté
-Da igual, tampoco la amaste y eso al fin y al cabo fue lo definitivo.
-¿Me perdonas?
-No puedo hacer lo que tu ni siquiera deseas.
Giró sobre su centro y se alejó buscando la misma puerta por donde entró, después nunca más se vieron.
CAPÍTULO XX
    Tuvo que hacer la maleta de una forma tan apresurada que olvidó poner algunos pañuelos por si se constipaba. Ahora todo el mundo utiliza los de papel en la creencia de que son más higiénicos, aunque la verdadera razón es la presión comercial de las grandes papeleras. Laín no consentía que su piel fuera usurpada por semejante producto y desde siempre viajaba con media docena de pañuelos bordados con sus iniciales FLU. Realmente no hicieron falta ni los pañuelos ni el resto de ajuar que viajó con él en la maleta desde Barcelona hasta el aeropuerto Jomo Kenyata y que finalmente se perdió en la vorágine aeroportuaria y corrupta de Kenia. Su visita a la cumbre sobre el cambio climático se había disfrazado dentro de la representación de una mediana organización española apoyada por el ministerio de medioambiente que manejaban los verdes con el placet del PSOE en aquellos años. La cita fue en Nakuru, en las afueras del mercado y apenas duró quince minutos. Luego la noticia en el Kenya daily de la muerte de un turista de cuatro puñaladas apenas reflejaba lo que verdaderamente pasó y porqué no hizo uso de la pistola astra que llevaba en su pernera después de haberla recogido de su contacto en la universidad cercana. La misión quedó abortada, los pañuelos inútiles y la maleta perdida llegó a manos de Ángela un mes después haciendo que la herida se abriera de nuevo. La vida es injusta y más si la tratamos con tanta vehemencia que no la dejamos expresarse con tranquilidad</p>

<p>Una epístola al final</p>

<p>    Es verdad que me has escrito, ¡tan sencillo hoy en día!, cómodamente con el laptop en tu regazo, simplemente unas frases que huelen a disculpa, a moho espiritual. Todo esto es verdad y que la huella de lo que supuso nuestra sociedad de solitarios, tejió más redes que las que el tiempo y una muy mal disimulada frialdad pueden desanudar. Tan verdad como que me he decidido a coger mi vieja estilográfica, la he limpiado despacio, con tanta minuciosidad como he podido y después de rebuscar entre las cajitas de madera que guardo en el armario de mi despacho, la tinta del color que me gustaba, la he recargado como si se tratara de una Magnum, para escribirte esta carta. Y he querido que sea así, a la antigua, por correo postal, con su sobre y sus señas y su sello con los bordes en forma de medios círculos, para que tarde unos días en llegarte y así mi espera y tu desconocimiento jueguen al ratón y al gato del tiempo. No quiero que me escribas más, no quiero que busques y rebusques las palabras más frías del orbe, las más insustanciales y aparentes para parecer interesada; al recibo de la presente espero te encuentres bien, como se decían mis padres cuando escribían, yo bien, gracias a Dios, lamiéndome las heridas tantos años después, porque hay cosas, hay momentos que se olvidan mal y lo sé por experiencia de cuando estuve en el ejército, hay momentos que se reservan una esquina de la memoria para mirarte cada día desde la penumbra y recordarte que estás herido, que las cosas que antes eran sencillas, las que estaban al alcance de la mano o del deseo, ahora parecen haberse mudado al último anaquel de la alacena, inalcanzables como si se tratara del chocolate con almendras de casa de mis tíos. No quiero saber más de ti, ni de tu vida, ni siquiera por si ocurre finalmente que alguien, algo, alguna situación te llevan, como me llevaste tú al dolor, no quiero saber si te mudas de ciudad o si te casas al fin, o si el cáncer de mama con el que soñabas, al que temías, anda creciendo poco a poco en tu pecho; no quiero saber nada y así podré imaginar, imaginarte a mi conveniencia o incluso mejor, podré olvidarte y recordarte según el día; azul olvido marino, gris recuerdo marengo, imaginar que vuelves o que te vas definitivamente, crearte alta o blanca o cóncava, imaginarte amante o distante como casi siempre. No quiero que la realidad me castigue más, prefiero que las cosas se me adapten, me respeten y sé que necesito para ello cortar el hilo que nos une desde el primer beso, ese beso que no querías darme y que yo no debí robar nunca de tus labios, ese y todos los demás, los que fueron carne y pasión y los tibios, los huidizos de los últimos seis meses y medio. No quiero oírte, ni verte, ni tan siquiera que el olor de tus manos de una u otra manera me despierte de nuevo y por eso te escribo esta carta, para suplicar tu ausencia, para siempre, desde ahora.
Almond – Paris 1975
Nota manuscrita del oficial de policía: El presente documento (carta) se encontraba en el bolsillo interior izquierdo de la chaqueta de Mr. Lahoz cuando se le encontró junto a la estafeta de correos de la Rue Villard.
*Esta carta manuscrita y la nota posterior han sido traducidas por el traductor jurado Antonio Garman Real nº de colegiado 26.207, en Madrid el 28 de octubre de 2009 a petición de Amelia Catalia Millán y a los simples efectos de su custodia como recuerdo y sin valor legal ninguno.</p>

<p>EXTRA
Y después de acabar con toda la tira de tela enrollada entre sus manos, se acostó sobre su corazón y pensó en él, cerró los ojos y poco a poco notó como el aire penetraba todo su cuerpo.
­—-
¿Luba?
Sí, dime...
Soy Román.
Si, ya sé, te he conocido la voz, ¿qué tal? ¿cómo es que me llamas?
No lo sé, era una necesidad, un deseo.
¿Te pasa algo?
Nada, no me pasa nada. Es eso.
    El objetivo una vez más era Rusia, y una vez allí alojado en el Novotel del aeropuerto de Cheremetievo recibió el encargo de dirigirse a la ciudad de Voronezh y de estar el jueves 10 de noviembre de 2005 a las 13:35 junto a la estatua de Platonov, así que una vez más se dirigió a la estación Paveleskaya para tomar el expreso nocturno con dirección a la ciudad que vio nacer la flota rusa.
    Siempre que pasaba por aquella estación aprovechaba para sumergirse en los frescos de la sala de espera. Sin duda el trabajo del arquitecto Alexander Krasovsky debió cumplir a la perfección cuando en 1924 los moscovitas acudieron a rendir homenaje al cuerpo del fallecido Lenin.</p>

<p>RECETAS
    Por mucho que se había esforzado con Román las cosas no habían salido bien. El problema era puramente el sexo, sin más. La falta de entendimiento había llegado a límites espeluznantes y lo peor, o lo mejor, lo más gracioso era que en su caso no tenía que ver con la eterna disputa sobre la frecuencia. Tenía que ver con el ritmo. Para Román nada como el sexo en cámara lenta, ralentizado al máximo y para Luba el orgasmo, los orgasmos, solo llegaban con un ritmo frenético.
Se veía venir y vino, así que para preparar el territorio árido de la despedida Luba recopiló todo lo necesario, 75 ml de aceite de oliva virgen,1 cebolleta, 2 cucharadas de pistachos, 12 puerros gordos, sal, 2 tomates rojos y vinagre de Módena.
    Mientras preparaba la cena pensaba en que solamente algunas veces habían conseguido la perfección, generalmente después de un arranque vibrante, enérgico en el que ella alcanzaba el clímax para pasar a un segundo asalto lento, oriental en el que el reloj se detenía casi. Iba y venía transitando por estos y otros recuerdos mientras limpiaba los puerros, dejando sólo la parte blanca, y los lavaba, procurando eliminar toda la tierra que traían. Los puso en el cesto de bambú cortados y en ramos de tres en tres que había atado con unas finas tiras de puerro sacadas de las hojas verdes del exterior y puso el cesto sobre el vapor de una olla en la que cocían un diente de ajo y el resto de los puerros limpios.
Se acordó entonces de la manía de Román por las felaciones y de que a ella no siempre le apetecía.
Una vez cocidos, los dejó enfriar y en un recipiente, mezcló la sal con el vinagre y el aceite, le añadió los pistachos, la cebolleta picada y el tomate pelado, sin semillas y cortado en daditos pequeños.
Estaba decidida, sólo compañía con el mismo ritmo, el mismo gusto, las mismas aficiones relativas a la piel, colocó los ramos de puerro en el plato, añadió la vinagreta y una ensalada de pimientos rojos templados para que Román se sintiera tranquilo. Lo que le esperaba necesitaba un comienzo realmente sorprendente.
    A Irishka le hacía falta tiempo para poder pensar con claridad y encontrar en el mercado tripas de vaca, había sido una coincidencia tranquilizadora. Después de la escapada de Sasha el mundo se había hundido bajo sus pies y salvo el ajetreo propio del trabajo nada había conseguido sacarle de su depresión. Limpió con cuidado y ayudada de un limón los callos y rebuscó en su memoria la receta que su amigo Daniel le explicara en aquella velada fascinante hace años en su escondrijo de Tiblisi. Puso agua fría en el puchero y una cabeza de ajos entera sin pelar, echó unos leños al fuego añadió sal suficiente y esperó el primer hervor del cocido para cambiar el agua. La verdad solo es necesaria a quien beneficia, eso le había dicho su amiga Tania cuando hablaban de lo que había pasado y ella no terminaba de estar convencida; lo mejor hubiera sido aclararse personalmente antes de tomar cualquier decisión y no involucrar a tantas personas que ahora sufrían por su culpa. Los callos cocían dejando que el tiempo les adelantara mientras Iriska freía distraídamente unos trozos de jamón y chorizo que había recibido de Dani meses atrás. La primera vez que comió callos tuvo que vencer la repugnancia de su procedencia y el tacto meloso en la boca, después este plato siempre le traía a su cabeza los momentos más intensos de su lucha política y le recordaba a España sin que nunca hubiera estado allí. A veces cuando se sentía apenada los cocinaba como si fuera un conjuro contra la tristeza y los cielos plomizos de su país y sentía que era la rusa que mejor cocinaba este plato al este del Volga. Con Dani había compartido todo menos su cama y le debía algunos de los trucos de supervivencia que más había utilizado en su agitada vida de revolucionaria anarquista. Peló y troceó en pequeñas porciones media cebolla y la doró en el aceite que quedó de freír el chorizo, doró allí mismo dos cucharadas de pan rallado para después añadir un par de tomates triturados y mientras daba vueltas al sofrito se puso a pensar con que frialdad había descrito Tania la situación, incluso cuando la espetó si no recordaba cuando ella había estado locamente enamorada alguna vez, la duda de Tania le pareció más una precaución que la búsqueda del recuerdo. No culpaba a nadie, salvo a si misma, de la falta de decisión en el amor que contrastaba con su arrojo en el resto de su vida, tres horas después de empezar a cocer, retiró los callos del fuego, comprobó que estaban suficientemente blandos y añadió a su sofrito tres pimientos rojos secos, lamentó que no le quedara algo de pimentón picante y un poco del caldo con el que había cocido la carne.
    Debía haber dado el paso y pedirle a Sasha que viviera con ella. Ahora ya no tenía remedio y el había puesto tierra de por medio y como le recordara Tania, los hombres son más inconscientes, impulsivos, no piensan en las consecuencias, lo que quieren lo piden, lo toman, lo roban y las mujeres piensan en el futuro cuando deciden. El apaño había cocido durante unos minutos y entonces lo añadió al resto del agua con los callos y puso todo a hervir de nuevo, muy lentamente, hasta que apareciese ese caldo trabado, untuoso cuyo olor le transportaba tan fácilmente a tiempos mejores.
    Dani siempre le advirtió que este plato es peligroso, quien lo come y le gusta no lo olvida jamás y si las fuerzas fallan, la nieve cae día tras día y parece que el mundo se fuera a derrumbar tan despacio que pudiéramos ver nuestra propia ruina, resultan un remedio infalible, sobre todo si se han cocido suficiente; deben estar blandos y han de servirse en platos de barro para que se cumpla el adagio que le gustaba repetir a Dani. “Los callos son como el amor, solo se pueden comer calientes”.
Hola, me han dicho que has vuelto de Rusia.
Si, hace un par de días. Pensaba haberte llamado.
Bueno, me he adelantado, espero que no te importe. Me ha podido la ansiedad de oír tu voz de nuevo.
No sé
¿Qué es lo que no sabes?
No sé si emocionarme o asustarme. Mi voz.
No solo tu voz, tengo tu olor en mi cabeza desde la última vez.
¿Sigues ahí?
Si, si, perdona, me he quedado noqueado.
Me debes una invitación.
Es verdad y ya se lo que voy a cocinar.
No es importante. Cualquier cosa seguro que sirve si la haces tu.
No lo creo.
Hazme caso, yo solamente quiero acariciar tu cabeza cuando la pones en mi regazo.
El martes a mediodía te espero.
No faltaré.
    Nada más colgar el teléfono Román empezó a notar como su cabeza empezaba a girar sin control, la receta de las patatas a la importancia se hacía con todo el espacio y se repetía como una letanía, como un mantra sexual y sin querer empezó a cocinar en su mente; Las patatas cortadas en rodajas anchas, casi de un dedo para luego salarlas y rebozarlas con huevo y harina. La imagen de una sartén amplia y bien llena de aceite se aparecía entre el resto de las preocupaciones diarias y en ella las patatas rebozadas se iban dorando muy lentamente. Pensó en los huevos fritos y recordó la frase que Miranda dijo la primera vez que los comió: “Me gusta sobre todo el pan para rebañar, sacia los sentidos.” Ese era el objetivo, colmar, rebosar, llenar el vaso del placer hasta el borde. Vueltas y vueltas, las imágenes de las patatas bien doradas y retiradas en una besuguera amplia donde solamente había una capa empezaba a tomar cuerpo. Solo faltaba dorar una cebolla muy despacito en el aceite y añadirle un majado de ajo con unas hebras de azafrán y una cucharada de harina y una vez trabado, pasar todo por un colador y cubrir las patatas de la besuguera con el caldo para que cuezan media hora por lo menos.
Por fin se pudo dormir, eran más de las cuatro de la madrugada y en la mesa de su imaginación se podían ver dos platos grandes, cada uno de ellos con un par de huevos fritos, ligeramente dorados y de yemas deseando reventar, acompañados de unas exquisitas patatas rebozadas que desprendían un olor a azafrán imposible de resistir. El buen sexo estaba garantizado.</p>

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      <guid>https://escritura.social/fmolinero/retrato-de-una-historia-de-sexo</guid>
      <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 08:53:43 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title> Miedo</title>
      <link>https://escritura.social/fmolinero/miedo-bp2s</link>
      <description>&lt;![CDATA[Arrastro el miedo como un jirón&#xA;un collar de pequeños temores ensartados&#xA;&#xA;------------------&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: &#xD;&#xA;@fmolinero@neopaquita.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/&#34; Fediverso /a o a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/feed/&#34; mediante RSS. /a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes a href=&#34;https://share.joinmastodon.org/#text=Mira%20que%20entrada%20m%C3%A1s%20interesante%20he%20visto&#34; target=&#34;_blank&#34; rel=&#34;noopener&#34;Compartir en Mastodon/a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Arrastro el miedo como un jirón
un collar de pequeños temores ensartados</p>

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      <guid>https://escritura.social/fmolinero/miedo-bp2s</guid>
      <pubDate>Wed, 02 Sep 2026 08:44:18 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title> Idioma</title>
      <link>https://escritura.social/fmolinero/idioma</link>
      <description>&lt;![CDATA[He vuelto a traducir software. &#xA;Hace muchos años estuve al cargo de la traducción de Ubuntu al español. Fueron años interesantes creando un equipo de traductores, unas normas y una forma de hacer que acercara el software a cualquier persona que lo quisiera usar en su idioma natal. Lo dejé, en parte cansado de tantos años de curro voluntario y en parte porque se impusieron algunas normas de trabajo que no me agradaron.&#xA;Gracias a esas colaboraciones fui invitado a una reunión de desarrolladores de Canonical en Los Ángeles que fue toda una experiencia para mí. Allí conocí a Mark Shuttleworth y solo diré que no me causó buena impresión.&#xA;La cuestión de la que quería hablar es que leí en Mastodon el llamamiento de Framasoft para ayudar a traducir el software de Peetube al español y me animé de nuevo.  He estado traduciendo estos días y me he vuelto a encontrar algunas de las cosas con las que ya peleé en su momento como el tuteo o el uso de anglicismos innecesarios. Playlist es una lista de reproducción y los archivos no se &#34;remueven&#34;, se eliminan o se borran. Ya no me peleo demasiado, comprendo que es trabajo voluntario y es estéril intentar unificar criterios. Si que me he decidido a introducir lenguaje NB y user es usuarie. Creo que no voy a tener éxito, pero esa va a ser mi colina en este momento.&#xA;Unido a este tema estoy un poco desolé que dirían los franceses al ver cómo calan palabras del inglés en el hablar diario. La última ha sido farmear. No es solo que existan equivalentes en castellano, es que su uso supone la rendición a la cultura del imperio USA. Resulta gracioso su uso, lo usan los medios de comunicación que quieren hacer artículos simulando estar a la última y se cuelan. Es sutil, pero detrás de esta vaguería intelectual yo vislumbro una predisposición a dejarse dominar, a estar rendido de primeras dadas y me rebelo.&#xA;También sé que tengo la batalla perdida, pero no por eso la voy a dejar de dar.&#xA;&#xA;------------------&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: &#xD;&#xA;@fmolinero@neopaquita.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/&#34; Fediverso /a o a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/feed/&#34; mediante RSS. /a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes a href=&#34;https://share.joinmastodon.org/#text=Mira%20que%20entrada%20m%C3%A1s%20interesante%20he%20visto&#34; target=&#34;_blank&#34; rel=&#34;noopener&#34;Compartir en Mastodon/a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>He vuelto a traducir software.
Hace muchos años estuve al cargo de la traducción de Ubuntu al español. Fueron años interesantes creando un equipo de traductores, unas normas y una forma de hacer que acercara el software a cualquier persona que lo quisiera usar en su idioma natal. Lo dejé, en parte cansado de tantos años de curro voluntario y en parte porque se impusieron algunas normas de trabajo que no me agradaron.
Gracias a esas colaboraciones fui invitado a una reunión de desarrolladores de Canonical en Los Ángeles que fue toda una experiencia para mí. Allí conocí a Mark Shuttleworth y solo diré que no me causó buena impresión.
La cuestión de la que quería hablar es que leí en Mastodon el llamamiento de Framasoft para ayudar a traducir el software de Peetube al español y me animé de nuevo.  He estado traduciendo estos días y me he vuelto a encontrar algunas de las cosas con las que ya peleé en su momento como el tuteo o el uso de anglicismos innecesarios. Playlist es una lista de reproducción y los archivos no se “remueven”, se eliminan o se borran. Ya no me peleo demasiado, comprendo que es trabajo voluntario y es estéril intentar unificar criterios. Si que me he decidido a introducir lenguaje NB y user es usuarie. Creo que no voy a tener éxito, pero esa va a ser mi colina en este momento.
Unido a este tema estoy un poco desolé que dirían los franceses al ver cómo calan palabras del inglés en el hablar diario. La última ha sido farmear. No es solo que existan equivalentes en castellano, es que su uso supone la rendición a la cultura del imperio USA. Resulta gracioso su uso, lo usan los medios de comunicación que quieren hacer artículos simulando estar a la última y se cuelan. Es sutil, pero detrás de esta vaguería intelectual yo vislumbro una predisposición a dejarse dominar, a estar rendido de primeras dadas y me rebelo.
También sé que tengo la batalla perdida, pero no por eso la voy a dejar de dar.</p>

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      <guid>https://escritura.social/fmolinero/idioma</guid>
      <pubDate>Tue, 25 Aug 2026 07:22:27 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title> El funcionamiento del cuerpo</title>
      <link>https://escritura.social/fmolinero/el-funcionamiento-del-cuerpo</link>
      <description>&lt;![CDATA[Cuando me ocurre algo inesperado, súbito y grave, mi cuerpo bloquea las emociones, gran parte de las reacciones y se dedica a analizar la situación en un estado de tensión física y con la necesidad absoluta de focalizar. Es una respuesta no habitual, parece que me paraliza y sin embargo me permite calcular mis acciones posteriores con mucha frialdad, sin pasión y termino reaccionando con cero intervenciones sentimentales. &#xA;¿Es una buena estrategia? No lo sé. El cuerpo me funciona así. Lo que sé es que tiene consecuencias. El bloqueo lo que hace es remansar los sentimientos y cuando se quita aparecen todos de manera torrencial. Generalmente esa noche no duermo y a la mañana siguiente estoy profundamente deprimido. La sensación que me invade es la de no verle sentido a la vida. No aparecen ideaciones suicidas, simplemente incomprensión y pena.&#xA;Así reaccioné a la muerte de mis padres, primero mi madre y luego mi padre. Realmente entiendo que visto desde fuera parezco insensible. Lo que nadie ve es la digestión de todo eso, la que se produce días después a veces meses. &#xA;&#xA;------------------&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: &#xD;&#xA;@fmolinero@neopaquita.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/&#34; Fediverso /a o a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/feed/&#34; mediante RSS. /a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes a href=&#34;https://share.joinmastodon.org/#text=Mira%20que%20entrada%20m%C3%A1s%20interesante%20he%20visto&#34; target=&#34;_blank&#34; rel=&#34;noopener&#34;Compartir en Mastodon/a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Cuando me ocurre algo inesperado, súbito y grave, mi cuerpo bloquea las emociones, gran parte de las reacciones y se dedica a analizar la situación en un estado de tensión física y con la necesidad absoluta de focalizar. Es una respuesta no habitual, parece que me paraliza y sin embargo me permite calcular mis acciones posteriores con mucha frialdad, sin pasión y termino reaccionando con cero intervenciones sentimentales.
¿Es una buena estrategia? No lo sé. El cuerpo me funciona así. Lo que sé es que tiene consecuencias. El bloqueo lo que hace es remansar los sentimientos y cuando se quita aparecen todos de manera torrencial. Generalmente esa noche no duermo y a la mañana siguiente estoy profundamente deprimido. La sensación que me invade es la de no verle sentido a la vida. No aparecen ideaciones suicidas, simplemente incomprensión y pena.
Así reaccioné a la muerte de mis padres, primero mi madre y luego mi padre. Realmente entiendo que visto desde fuera parezco insensible. Lo que nadie ve es la digestión de todo eso, la que se produce días después a veces meses.</p>

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]]></content:encoded>
      <guid>https://escritura.social/fmolinero/el-funcionamiento-del-cuerpo</guid>
      <pubDate>Thu, 23 Jul 2026 09:55:53 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title> Tiempo</title>
      <link>https://escritura.social/fmolinero/tiempo-1ct3</link>
      <description>&lt;![CDATA[Vengo a recordaros que el tiempo no es lineal, que no fluye como la experiencia nos parece demostrar y que los conceptos de pasado y futuro son construcciones humanas con poca o nula base científica.&#xA;Pero no vengo a explicaros cosas de física que no sé entender yo de una manera cabal. Vengo a hablaros de mi experiencia del tiempo y lo que es más interesante, de la vida y como transcurre esta en una especie de ciclos cortos que terminan componiendo un ciclo medio que acaba por ser un ciclo de  largo recorrido.&#xA;La vida no la siento como una flecha que va desde el nacimiento hasta la muerte, la siento como un muelle que en cada vuelta me aleja del principio pero me lleva a una situación similar a la de la vuelta anterior. Ligeramente parecida, ligeramente distinta y si me paro a pensar en ello soy capaz de encontrar cierto sentido en lo que pasa y si me encadeno a la actividad irreflexiva, diaria, me consume en un tedio repetitivo que me agota.&#xA;No espero que estas reflexiones de filósofo barato os ayuden mucho, más espero que me ayuden a mi a sobrellevar un cierto cansancio de vivir que se me hace cada vez más empinado.&#xA;&#xA;------------------&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: &#xD;&#xA;@fmolinero@neopaquita.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/&#34; Fediverso /a o a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/feed/&#34; mediante RSS. /a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes a href=&#34;https://share.joinmastodon.org/#text=Mira%20que%20entrada%20m%C3%A1s%20interesante%20he%20visto&#34; target=&#34;_blank&#34; rel=&#34;noopener&#34;Compartir en Mastodon/a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Vengo a recordaros que el tiempo no es lineal, que no fluye como la experiencia nos parece demostrar y que los conceptos de pasado y futuro son construcciones humanas con poca o nula base científica.
Pero no vengo a explicaros cosas de física que no sé entender yo de una manera cabal. Vengo a hablaros de mi experiencia del tiempo y lo que es más interesante, de la vida y como transcurre esta en una especie de ciclos cortos que terminan componiendo un ciclo medio que acaba por ser un ciclo de  largo recorrido.
La vida no la siento como una flecha que va desde el nacimiento hasta la muerte, la siento como un muelle que en cada vuelta me aleja del principio pero me lleva a una situación similar a la de la vuelta anterior. Ligeramente parecida, ligeramente distinta y si me paro a pensar en ello soy capaz de encontrar cierto sentido en lo que pasa y si me encadeno a la actividad irreflexiva, diaria, me consume en un tedio repetitivo que me agota.
No espero que estas reflexiones de filósofo barato os ayuden mucho, más espero que me ayuden a mi a sobrellevar un cierto cansancio de vivir que se me hace cada vez más empinado.</p>

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]]></content:encoded>
      <guid>https://escritura.social/fmolinero/tiempo-1ct3</guid>
      <pubDate>Fri, 17 Jul 2026 07:30:09 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title> Leotupoema</title>
      <link>https://escritura.social/fmolinero/leotupoema</link>
      <description>&lt;![CDATA[Con este hastag hemos empezado en Mastodon a poner poemas que luego son leídos por la gente.&#xA;Se trata de ver cómo la poesía adquiere altura cuando el poema se regala y cada une la interpreta. Las voces, la composición, los acentos, las pausas y la comprensión de cómo se debe leer un poema son particulares, en cierta forma íntimas y cuando le autore las oye comprende como su trabajo se ha ensanchado, el tajo se ha hecho más profundo y ha llegado al hueso, ahí donde todes les poetes queremos llegar, donde se siente que la palabra tiene sentido, produce un temblor, hace rodar la lágrima, evoca, sana, lo explica todo, si es que algo tiene explicación.&#xA;Este es el resumen de lo que terminó saliendo.&#xA;&#xA;Autore: @SrMoshuelo@masto.es&#xA;&#xA;sois lo que se ve&#xA;abajo al otro lado a plena luz&#xA;oculto en el hacer sinvergüenza&#xA;ayudadme a no incrustar&#xA;mi deseo en este panorama&#xA;milimétrico de edificios&#xA;y emociones sometidas&#xA;sois sin saberlo el brote&#xA;en lo más alto de la atalaya&#xA;en vuestra voz y vuestros gestos&#xA;me reconozco&#xA;me detengo&#xA;me permito el alivio y la esperanza&#xA;&#xA;Así lo lee @fmolinero@neopaquita.es&#xA;Así lo lee @gabrielTandil@rebel.ar&#xA;Así lo lee @bettie@masto.es&#xA;Así lo lee @jpuntoavi@masto.es&#xA;Así lo lee @aguedapoesia@masto.es&#xA;Así lo lee @cienfrasesMP@mastodon.social&#xA;Así lo lee @Hirundosylvatica@masto.es&#xA;&#xA;------------------&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: &#xD;&#xA;@fmolinero@neopaquita.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/&#34; Fediverso /a o a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/feed/&#34; mediante RSS. /a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes a href=&#34;https://share.joinmastodon.org/#text=Mira%20que%20entrada%20m%C3%A1s%20interesante%20he%20visto&#34; target=&#34;blank&#34; rel=&#34;noopener&#34;Compartir en Mastodon/a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Con este hastag hemos empezado en Mastodon a poner poemas que luego son leídos por la gente.
Se trata de ver cómo la poesía adquiere altura cuando el poema se regala y cada une la interpreta. Las voces, la composición, los acentos, las pausas y la comprensión de cómo se debe leer un poema son particulares, en cierta forma íntimas y cuando le autore las oye comprende como su trabajo se ha ensanchado, el tajo se ha hecho más profundo y ha llegado al hueso, ahí donde todes les poetes queremos llegar, donde se siente que la palabra tiene sentido, produce un temblor, hace rodar la lágrima, evoca, sana, lo explica todo, si es que algo tiene explicación.
Este es el resumen de lo que terminó saliendo.</p>

<p>Autore: <a href="https://escritura.social/@/SrMoshuelo@masto.es" class="u-url mention" rel="nofollow">@<span>SrMoshuelo@masto.es</span></a></p>

<p>sois lo que se ve
abajo al otro lado a plena luz
oculto en el hacer sinvergüenza
ayudadme a no incrustar
mi deseo en este panorama
milimétrico de edificios
y emociones sometidas
sois sin saberlo el brote
en lo más alto de la atalaya
en vuestra voz y vuestros gestos
me reconozco
me detengo
me permito el alivio y la esperanza</p>

<p><a href="https://kdrive.infomaniak.com/app/share/1527404/7d3e639b-f42b-476d-aca7-c390877cde39" rel="nofollow">Así lo lee <a href="https://escritura.social/@/fmolinero@neopaquita.es" class="u-url mention" rel="nofollow">@<span>fmolinero@neopaquita.es</span></a></a>
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      <guid>https://escritura.social/fmolinero/leotupoema</guid>
      <pubDate>Tue, 07 Jul 2026 11:40:45 +0000</pubDate>
    </item>
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      <title> Reto 1 like 1 dato</title>
      <link>https://escritura.social/fmolinero/reto-1-like-1-dato</link>
      <description>&lt;![CDATA[Ayer me apunté a este reto y aunque no conseguí terminarle creo que salieron algunas historias interesantes que alguien me animó a llevar al blog para que no se pierdan. Aquí van:&#xA;&#xA;1.- En mi casa había tres habitaciones y vivíamos mis padres, mi hermana, mi abuela y yo. Me quedé sin habitación, así que dormía en la terraza que mis padres acristalaron, en un sofá cama que cada noche había que montar. ¡Me encantaba! era rojo y tenía una luz en el cabecero.&#xA;&#xA;2.- Charlando con une amigue pensamos que podríamos hacer un servidor con UNIX que permitiera a la gente enviarse mensajes unes a otres. Usamos la red Videotex y montamos una empresa que se llamó Correo Telemático, Fracasamos estrepitosamente a pesar de alojar la página del parlamento europeo. Ni era el momento, ni era el país.&#xA;&#xA;3.- Íbamos paseando por un parque mi novia (hoy mi mujer) y otra pareja de amigos cuando un coche Seat 1500 sale de la carretera, nos corta el paso y de él se bajan dos individuos muy mal encarados. Sacan las carteras y se identifican como policías. Nos detienen y nos llevan a la comisaría de Los Cármenes donde permanecemos detenidos durante horas sin saber por qué. Descubren que somos menores y que se han equivocado, nosotros no habíamos robado ninguna moto. A las 12 de la noche llaman a nuestros padres que nos sacan de allí. ACAB.&#xA;&#xA;4.-Éramos jóvenes y escribíamos poesía. No era fácil abrirse camino entonces (ahora tampoco) y decidimos hacer una revista de poesía que hoy sería un fanzine. La llamamos La Alcayata y la vendíamos en la Cuesta de Moyano junto a las casetas de libros antiguos. La enviábamos por correo a la gente que nos la pedía. Un editor se apiadó de nosotres y nos publicó un libro que tituló Poetas Universitarios.&#xA;&#xA;5.- Durante el servicio militar pasé una temporada en el hospital militar de Ceuta internado. En el jardín de delante de mi habitación crecían unas hermosas amapolas blancas que mis conocimientos de botánica me decían que eran las amapolas del opio. Cogí varias cápsulas y cuando me liberaron del secuestro las traje a Europa.&#xA;¡No veas las risas cuando me paró la policía militar en Algeciras!!!&#xA;&#xA;6.- Aprendí a nadar tirándome de una roca en el Cabo de Palos en Cartagena. Mi padre en vez de estar abajo por si me ahogaba, lo grabó todo en su nueva cámara de Super8. Hay constancia.&#xA;&#xA;7.-Éramos jóvenes y nos parecía que no teníamos barreras. Nos propusimos construir un kart. Compramos tubos de acero, los doblamos, los cortamos, los soldamos, un motor de un seat 600, frenos, cables, ruedas... y el kart arrancó. Un más que previsible accidente hizo que el bidón donde llevábamos la gasolina en la parte posterior se derramara incendiando el vehículo y poniendo en peligro la vida del conductor que con los años se hizo ingeniero y diseño algunas de las partes del que fue el primer minisatélite español lanzado al espacio.&#xA;&#xA;8.-Estudiaba segundo de medicina. No había entonces numerus clausus y mi grupo era enorme. Llegó una muchacha rubia, americana, sobresaliente para todos aquellos gañanes que andábamos hasta arriba de hormonas y se incorporó a los estudios. &#xA;La histología era jodida, el examen consistía en que te ponían en un microscopio, te daban una muestra y tenías que identificar el tejido del que se trataba, el tipo de células y responder a las preguntas de alguno de los profesores, todos del opus, que a los que teníamos largas greñas nos decían en voz baja: &#34;con esos pelos no pensarás aprobar?! La americana aprobaba siempre. &#xA;Ese verano me subí a Cangas de Onís a ver el descenso de las piraguas y allí me la encontré, en íntima conexión con el sinvergüenza del catedrático de histología.&#xA;&#xA;9.-Acabo de ser elegido concejal en mi pueblo. Apenas nadie me conoce y denuncio que Gran Hermano se está rodando sin los correspondientes permisos a cambio de mordidas al grupo de gobierno. El tema se enciende y yo voy andando por la plaza de camino al ayuntamiento. Reconozco al dueño de la finca donde se rodaba que está hablando con otra persona. Alcanzo a oír que le dice muy enfadado al otro: &#34;ha sido el hijo de puta del comunista, si le pillo le mato&#34;. Fueron días, semanas duras. Gran Hermando dejó de hacerse en mi pueblo, hubo un juicio en el que estuve de testigo y aprendí qué es lo que se siente cuando te llaman al teléfono para decirte que tu familia peligra.&#xA;&#xA;11.- Es mi primer día en el ayuntamiento y me presento al secretario con mis credenciales para que se me pueda nombrar oficialmente concejal. Fernando, que así se llamaba me dice: &#34;eres el Francisco Molinero que has escrito en un libro que se llama Poetas Universitarios&#34;. Sí, contesto algo sorprendido. Saca del cajón un ejemplar, me lo entrega y me pide: &#34;lo puedes firmar para mi mujer que es muy fan tuya&#34;.&#xA;Y así es como firmé mi primer libro de poesía.&#xA;&#xA;12.- He llegado a Voronezh después de una larga noche en tren desde Moscú. En el andén de la estación me espera Irina Kruskih que será mi intérprete durante mi estancia en la central nuclear. En el mismo tren viaja un grupo de tres japoneses que se embarcan con nosotres en el pequeño minibus que nos llevará hasta Novovoronezh. No son demasiados kilómetros pero la carretera no es especialmente buena, hace calor y estoy cansado. Irina y yo charlamos cuando el conductor nos indica algo en ruso. Irina me traduce que debemos parar porque hay un paso a nivel. Bajamos del vehículo y pasan los minutos sin que se adivine ningún tren, hasta que de pronto una enorme locomotora se acerca tirando de un larguísimo convoy con decenas de tanques y piezas de artillería en los vagones. Une de les japoneses saca la cámara y empieza a hacer fotos. El conductor grita, gesticula e intenta parar la acción. Es tarde. Los militares que están custodiando el paso se nos acercan corriendo. Irina sale al encuentro e intenta mediar. La situación es tensa y los japos están con cara de no entender nada, supongo que pálidos pero su tez no me permite saberlo. Termina el parlamento e Irina me dice que nos requisan los pasaportes y que nos tenemos que presentar en la comisaría del pueblo para saber que van a hacer con nosotros. El jefe del grupo de japoneses les echa una bronca que aunque no entiendo lo que dice es monumental. El fotógrafo y el otro están con la cabeza agachada aguantando el chaparrón. Se vuelven hacia mi, se arrodillan y me piden perdón, o al menos yo entiendo eso. El asunto se resuelve en el pueblo sin grandes problemas. Se decide que no somos espías si no más bien tontos de baba por hacer fotos de un convoy militar, se requisa la cámara y un susto pasad&#xA;&#xA;13.- Me casé en los juzgados de la Calle de María de Molina en Madrid. Entonces no había un salón específico para las bodas por lo criminal, como decía mi tío y se celebraban en un salón con cierta prestancia y mucha madera. El juez es un hombre amable y teniendo en cuenta que la familia y amigues hemos estado más de media hora en las escaleras esperando turno, intenta acelerar, pero con toda la solemnidad que puede. Nos lee los correspondientes artículos del código civil que han de regir nuestra vida en común y apostilla: &#34;estáis obligados, que no condenados, a vivir juntos&#34; Risas entre les invitades.&#xA;&#xA;14.- Me han asignado otra central nuclear que visitar en Rusia. No la conozco. El pueblo parece llamarse Leninskaya o al menos eso reza en el visado que el consulado ha expedido para mi viaje. En aquellos tiempos el visado en Rusia exigía el lugar o lugares de destino y había que presentarlo ante las autoridades locales cuando se llegaba. En los hoteles de las centrales nucleares la presentación del visado ante la recepción suplía el requisito de ir a la comisaría.&#xA;Me recogen en el aeropuerto de Cheremetievo en un Lada enorme y me llevan a la central. El viaje es un horror que ya conozco con un conductor muy charlatán, en ruso. Llego al hotel, presento mi visa y la mujer que me atiende pone cara de que la cosa no va bien. Me señala el nombre que pone en mi visado y me dice que ese pueblo ya no existe. ¿Cómo? esto no es Leninskaya? Niet, con la caída del muro muchos enclaves con nombres de antiguos dirigentes comunistas han cambiado y en concreto el de ese pueblo es uno de ellos. Vaaale, le digo en inglés ooook, pero es un pequeño error del consulado en Madrid que no tiene importancia. La cara de la mujer se tuerce un poco más y mira alrededor por ver si hay alguien escuchando. Mi visado no vale. Estoy ilegalmente en el país, me dice. Llamo a mi contacto en España, habla con el jefe de la central y me transmiten que no se puede hacer nada, que me dejan dormir en el hotel pero me tengo que marchar al día siguiente de madrugada. El mismo conductor charlatán me recogerá y me llevará al aeropuerto. Vale, me iré a dar una vuelta por el pueblo. Las malas caras se multiplican. Consigo que me expliquen. La zona está muy cerca de Chechenia y yo, querides, tengo una cara de checheno que no puedo con ella, según me dicen. Me aconsejan no salir y tentar a la suerte con la policía. No hice caso.&#xA;&#xA;15.- Si pudiera calcular creo que he pasado más horas solo que en compañía de alguien.&#xA;&#xA;16.- Quise ser maquinista de tren o al menos conducir un gran camión una vez. No lo descarto&#xA;&#xA;17.- Mi mujer y yo llevamos dos años separados, el divorcio es complicado y solamente hemos ido al notario a hacer separación de bienes. Decido volver a pirineos donde siempre había sido feliz y me encaro a subir al Possets en solitario. Varias horas de caminata y lo consigo, corono mi primer 3.000 pero a la bajada me lesiono en una rodilla y paso unas cuantas horas solo en la montaña cojeando y tratando de llegar al refugio. Cuando lo consigo recibo la bronca de todos les montañeres por ir solo. Duermo y a la mañana siguiente me bajo al pueblo, llamo a Raquel y le digo que la quiero mucho, ella se coje un tren y me rescata de mi mismo. Hasta ahora.&#xA;&#xA;18.- Tuve una orquesta e íbamos por los pueblos en fiestas. Yo conducía el camión y protegía a la cantante en los intermedios.&#xA;&#xA;19.- La última huelga general me pilló en Barcelona. Iba con mi cámara y me metí con los fotógrafos en la parte de delante. Nos gasearon, nos lanzaron pelotas de goma, cargaron y les tuvimos que lanzar unas cuantas jardineras que atrancamos hasta hacerles retroceder. Viví la inconsciencia del peligro refugiado detrás de una cámara.&#xA;&#xA;20.- Junto con dos amigues montanos una empresa de instalaciones solares. No había casi nadie que hiciese eso y estábamos segures de triunfar. Luego M.Rajoy hizo una ley para acabar con la fotovoltaica y nos arruinó. Mal momento, mal país otra vez.&#xA;&#xA;21.- Nunca he tenido ni me he puesto un pantalón vaquero.&#xA;&#xA;22.- Quisimos montar una comuna. Compramos un terreno y yo me fui a la escuela de cunicultura a aprender la cría del conejo. Construimos la nave y cuando estaba a medio hacer un vendaval la derribó. Marcial fue el único que aguantó, fue cabrero durante años y así se jubiló hace poco.&#xA;&#xA;23.- Mi abuela era modista y me enseñó a coser. Mi mayor éxito fue hacerme una camisa&#xA;&#xA;24.- La habitación de mi hija tuvo todos los muebles hechos por mí.&#xA;&#xA;25.- Soy una persona triste pero lo disimulo perfectamente.&#xA;&#xA;26.- Una vez me dejaron pilotar un avión sobre el Po en Italia y fueron minutos inolvidables.&#xA;&#xA;27.- Trabajé de pinche de cocina en un hotel en la costa.&#xA;&#xA;28.- Tocaba el bombo leguero en un grupo que hacíamos música andina. Y se llamaba Tiahuanaco.Hoy sería de una apropiación cultural que daría vergüenza, pero entonces nos parecía un tributo a los pueblos originarios. Mea culpa,&#xA;&#xA;29.- Un día me rompí o me rompieron y desde entonces lloro con facilidad.&#xA;&#xA;30.- En el aeropuerto de Cheremetievo en Moscú estaba esperando que anunciaran mi vuelo. Hasta que no lo hacían no se podía pasar el control y eso te exponía al peligro de ser retenido por la policía y posteriormente extorsionado. Se me acercó una mujer de unos 35 años. Hablaba inglés perfectamente y me dijo que si la podía atender unos instantes.uy rápidamente me explicó que deseaba que una carta que ella me la iba a dar fuera echada al buzón en España, porque si la echaba en Rusia nunca llegaría. Me dio la carta que estaba abierta y me pidió que la leyera para asegurarme de que no era nada ilegal. Estaba dirigida a una empresa española que se dedicaba a buscar hombres para casarse con rusas y así sacarlas del país. Tenía dos carreras, hablaba tres idiomas y tocaba el piano. Traje su carta y la eché en el buzón. La vida era muy difícil entonces en aquél país.&#xA;&#xA;31.- He visto muchos muertos y ha muerto gente en mis brazos.&#xA;&#xA;32.- La empresa me encargó un estudio estadístico sobre las bajas laborales, sus causas y tendencia. Entre otras conclusiones escribí en mi informe que las mujeres tenían un índice menor de días de baja que los hombres. El jefe de departamento me llamó para decirme que estaba equivocado, que posiblemente no había contado las bajas por maternidad (entonces solo eran derecho para las mujeres). Le demostré que no era cierto lo que decía. El párrafo nunca apareció en el informe&#xA;&#xA;33.- Años 70, no se llevaban los grafittis en España. Un grupo de amigos decidimos pintar un gran mural en el túnel que cruzaba la autovía de la N5 a su paso por el barrio. Era una imagen del barrio que se levantaba por una esquina como si fuera un papel y al estilo de la piel del agua de Dalí y donde aparecía la naturaleza. Nacho terminó siendo catedrático de arte en la universidad, mostraba maneras.&#xA;&#xA;34.- Me gusta hablar con la gente que no conozco.&#xA;&#xA;35.-Mi amigo de juventud se veía que iba a prosperar en la vida, aunque tenía una relación tormentosa con sus padres que hacía que le tuviera yo que cubrir en muchas ocasiones. Ha terminado siendo un alto ejecutivo de uno de los dos mayores bancos de este país. El secreto de sus salidas nocturnas travestido de mujer queda en mi memoria.&#xA;&#xA;36.- ETA-pm acababa de disolverse constituyendo el partido Euskadiko Ezkerra. Yo militaba en la agrupación Mingorria de Madrid y teníamos un problema con una persona a la que no habían dejado entrar por Barajas. El asunto involucraba a los Tamiles y a alguien de Euskadi. Un grupo fuimos a Bilbao a discutir lo que nos había parecido una mala gestión del partido. Nuestra sorpresa fue cuando nos digeron que el mencionado solo merecía un tiro bien dao. Costaba deshacerse de las armas y de las costumbres.&#xA;&#xA;37.-Conocí a Gloria Fuertes en persona, pasé una tarde en su casa haciendo una entrevista para nuestra revista La Alcayata. Yo quería ser poeta como ella.&#xA;&#xA;38.- Mi primer trabajo serio fue de electricista, colocando ICP en las casas para que la gente tuviese que contratar más potencia. Cuando has trabajado para el diablo sabes cómo huele el azufre&#xA;&#xA;39.- La primera vez que salí de España fui a París. Me enamoré de la ciudad y del museo Rodin.&#xA;&#xA;40.-1987 salgo del aeropuerto Jomo Keniata en Nairobi con dirección a Nakuru, al Congreso Mundial de las Girl Guides. He alquilado un coche pero no he sido precavido y no he seguido las instrucciones de cambiar mi dinero en moneda local. Apenas a 1Km me encuentro una patrulla militar, o algo parecido. Son dos chavales con traje de campaña y armados con sendos fusiles automáticos. Me paran, bajo la ventanilla y el que está por mi lado me encañona. El muchacho sonríe mientras me va interrogando, de dónde vengo, a dónde voy. dónde está España.....Entiendo que lo que quieren es dinero. Me dice que no es razonable salir a esas horas solo por la carretera. Le explico que me ESTÁN ESPERANDO en Nakuru y el se ríe. Me pide el pasaporte y yo aprovecho para meter un billete de mil pesetas entre las hojas. Lo abre, se sonríe y deja ed encañonarme. Se lo enseña al compañero y se encoje de hombros. ¿Cuántos dólares son? me pregunta. Estoy rápido y el contesto que algo menos de 1.000 dólares, depende. Se le encienden los ojillos, me da una palmada y me desea un feliz viaje.&#xA;&#xA;41.- Trabajaba en una de construcción.  Su propietario era un individuo malvado y abusón que ejercía su jefatura con mano de hierro y corazón con pelos. &#xA;&#xA;En la parte de construcción éramos unes cuarenta trabajadores a los que en un momento dado me dediqué a convencer de que deberíamos sindicarnos y luchar por nuestros derechos. El 100% de la plantilla nos afiliamos a las CC.OO. y planteamos una huelga indefinida para cobrar los salarios que nos debía desde meses y que se negaba a pagar. &#xA;La cuestión es que después de parar y no conseguir nuestros derechos nos propusimos crear un piquete que evitara la salida de camiones del recinto de la empresa.&#xA;El piquete informativo se apostó a primera hora de esa mañana en las cocheras. Frente a nosotros la hilera de camiones, furgonetas y compañeros que nos increpaban. El jefe llamó a la policía que se presentó e intentó mediar en el conflicto. El policía a cargo del operativo me preguntó por las intenciones. Le dije que allí no se movía nadie hasta que nos prometiera el pago de lo adeudado y en un momento, Félix, que así se llamaba el mal nacido, se subió al camión que estaba frente a nosotros, arrancó y se tiró contra la primera fila del piquete.&#xA;Todo sucedió en un instante, los compañeros que estaban en primera línea conmigo saltaron para librarse y yo me quedé solo ante el camión.&#xA;&#xA;De pronto vi en mi cara la imagen del pegaso que lucía el camión en la rejilla delantera y oí el soplido de los frenos al activarse para parar justo delante de mi.&#xA;Me quedé petrificado. No fue un acto heroico como así pareció entonces. Simplemente me quedé helado y quieto. Es verdad que no pestañee, ni grité, ni hice aspavientos, simplemente me quedé ahí de pie delante de la mole cargada de materiales para las obras.&#xA;El policía que había venido a mediar se dio cuenta de lo que estaba pasando, saltó a la cabina y arrastró fuera de ella a mi jefe para después detenerlo. Mis compañeros volvieron a la formación, me felicitaron y se recompusieron.&#xA;&#xA;42.- Tengo la mecha muy corta. He mejorado, pero tengo muy mal carácter.&#xA;&#xA;43.- He salido en TV varias veces actuando, he pisado las tablas de un teatro, he actuado en una peli de Almodovar  y durante un tiempo de mi vida que estuve en paro casi dos años, pensé ganarme la vida como Papa Nöel en los grandes almacenes.&#xA;&#xA;44.- Una tarde se presentó una mujer en mi puerta:  &#34;¿es usted Francisco Molinero?&#34; mmm, pues depende pa qué. Soy fulanita de tal, abogada y le comunico que tiene usted una herencia esperando a que la cobre.... y la cobré.&#xA;&#xA;45.-En un viaje de la empresa, la persona que compraba los billetes de avión se equivocó de aeropuerto y me mandó a 150 km de mi destino. Los taxis en Alemania son caros para esas distancias.&#xA;&#xA;46.- Mi hijo llevaba dos años en Canadá y nos fuimos a pasar el verano con él. Alquilé una enorme autocaravana e hice la reserva de todos los sitios donde debíamos parar para conocer las montañas de la Columbia Británica con la suficiente antelación. Me gustan las cosas bien planificadas. Al día siguiente de llegar a Vancouver llamé a la agencia para que me dieran las instrucciones para recoger la autocaravana y fue entonces cuando me informaron que la reserva que yo había hecho era para el año siguiente. Parece un desastre, pero posiblemente este despiste salvó la vida de mi mujer.&#xA;&#xA;47.- A mi padre le tocó la lotería y nos regaló a cada une de la familia una cosa. A mí me regaló un órgano electrónico.&#xA;&#xA;------------------&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: &#xD;&#xA;@fmolinero@neopaquita.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/&#34; Fediverso /a o a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/feed/&#34; mediante RSS. /a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes a href=&#34;https://share.joinmastodon.org/#text=Mira%20que%20entrada%20m%C3%A1s%20interesante%20he%20visto&#34; target=&#34;_blank&#34; rel=&#34;noopener&#34;Compartir en Mastodon/a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Ayer me apunté a este reto y aunque no conseguí terminarle creo que salieron algunas historias interesantes que alguien me animó a llevar al blog para que no se pierdan. Aquí van:</p>

<p>1.– En mi casa había tres habitaciones y vivíamos mis padres, mi hermana, mi abuela y yo. Me quedé sin habitación, así que dormía en la terraza que mis padres acristalaron, en un sofá cama que cada noche había que montar. ¡Me encantaba! era rojo y tenía una luz en el cabecero.</p>

<p>2.– Charlando con une amigue pensamos que podríamos hacer un servidor con UNIX que permitiera a la gente enviarse mensajes unes a otres. Usamos la red Videotex y montamos una empresa que se llamó Correo Telemático, Fracasamos estrepitosamente a pesar de alojar la página del parlamento europeo. Ni era el momento, ni era el país.</p>

<p>3.– Íbamos paseando por un parque mi novia (hoy mi mujer) y otra pareja de amigos cuando un coche Seat 1500 sale de la carretera, nos corta el paso y de él se bajan dos individuos muy mal encarados. Sacan las carteras y se identifican como policías. Nos detienen y nos llevan a la comisaría de Los Cármenes donde permanecemos detenidos durante horas sin saber por qué. Descubren que somos menores y que se han equivocado, nosotros no habíamos robado ninguna moto. A las 12 de la noche llaman a nuestros padres que nos sacan de allí. ACAB.</p>

<p>4.-Éramos jóvenes y escribíamos poesía. No era fácil abrirse camino entonces (ahora tampoco) y decidimos hacer una revista de poesía que hoy sería un fanzine. La llamamos La Alcayata y la vendíamos en la Cuesta de Moyano junto a las casetas de libros antiguos. La enviábamos por correo a la gente que nos la pedía. Un editor se apiadó de nosotres y nos publicó un libro que tituló Poetas Universitarios.</p>

<p>5.– Durante el servicio militar pasé una temporada en el hospital militar de Ceuta internado. En el jardín de delante de mi habitación crecían unas hermosas amapolas blancas que mis conocimientos de botánica me decían que eran las amapolas del opio. Cogí varias cápsulas y cuando me liberaron del secuestro las traje a Europa.
¡No veas las risas cuando me paró la policía militar en Algeciras!!!</p>

<p>6.– Aprendí a nadar tirándome de una roca en el Cabo de Palos en Cartagena. Mi padre en vez de estar abajo por si me ahogaba, lo grabó todo en su nueva cámara de Super8. Hay constancia.</p>

<p>7.-Éramos jóvenes y nos parecía que no teníamos barreras. Nos propusimos construir un kart. Compramos tubos de acero, los doblamos, los cortamos, los soldamos, un motor de un seat 600, frenos, cables, ruedas... y el kart arrancó. Un más que previsible accidente hizo que el bidón donde llevábamos la gasolina en la parte posterior se derramara incendiando el vehículo y poniendo en peligro la vida del conductor que con los años se hizo ingeniero y diseño algunas de las partes del que fue el primer minisatélite español lanzado al espacio.</p>

<p>8.-Estudiaba segundo de medicina. No había entonces numerus clausus y mi grupo era enorme. Llegó una muchacha rubia, americana, sobresaliente para todos aquellos gañanes que andábamos hasta arriba de hormonas y se incorporó a los estudios.
La histología era jodida, el examen consistía en que te ponían en un microscopio, te daban una muestra y tenías que identificar el tejido del que se trataba, el tipo de células y responder a las preguntas de alguno de los profesores, todos del opus, que a los que teníamos largas greñas nos decían en voz baja: “con esos pelos no pensarás aprobar?! La americana aprobaba siempre.
Ese verano me subí a Cangas de Onís a ver el descenso de las piraguas y allí me la encontré, en íntima conexión con el sinvergüenza del catedrático de histología.</p>

<p>9.-Acabo de ser elegido concejal en mi pueblo. Apenas nadie me conoce y denuncio que Gran Hermano se está rodando sin los correspondientes permisos a cambio de mordidas al grupo de gobierno. El tema se enciende y yo voy andando por la plaza de camino al ayuntamiento. Reconozco al dueño de la finca donde se rodaba que está hablando con otra persona. Alcanzo a oír que le dice muy enfadado al otro: “ha sido el hijo de puta del comunista, si le pillo le mato”. Fueron días, semanas duras. Gran Hermando dejó de hacerse en mi pueblo, hubo un juicio en el que estuve de testigo y aprendí qué es lo que se siente cuando te llaman al teléfono para decirte que tu familia peligra.</p>

<p>11.– Es mi primer día en el ayuntamiento y me presento al secretario con mis credenciales para que se me pueda nombrar oficialmente concejal. Fernando, que así se llamaba me dice: “eres el Francisco Molinero que has escrito en un libro que se llama Poetas Universitarios”. Sí, contesto algo sorprendido. Saca del cajón un ejemplar, me lo entrega y me pide: “lo puedes firmar para mi mujer que es muy fan tuya”.
Y así es como firmé mi primer libro de poesía.</p>

<p>12.– He llegado a Voronezh después de una larga noche en tren desde Moscú. En el andén de la estación me espera Irina Kruskih que será mi intérprete durante mi estancia en la central nuclear. En el mismo tren viaja un grupo de tres japoneses que se embarcan con nosotres en el pequeño minibus que nos llevará hasta Novovoronezh. No son demasiados kilómetros pero la carretera no es especialmente buena, hace calor y estoy cansado. Irina y yo charlamos cuando el conductor nos indica algo en ruso. Irina me traduce que debemos parar porque hay un paso a nivel. Bajamos del vehículo y pasan los minutos sin que se adivine ningún tren, hasta que de pronto una enorme locomotora se acerca tirando de un larguísimo convoy con decenas de tanques y piezas de artillería en los vagones. Une de les japoneses saca la cámara y empieza a hacer fotos. El conductor grita, gesticula e intenta parar la acción. Es tarde. Los militares que están custodiando el paso se nos acercan corriendo. Irina sale al encuentro e intenta mediar. La situación es tensa y los japos están con cara de no entender nada, supongo que pálidos pero su tez no me permite saberlo. Termina el parlamento e Irina me dice que nos requisan los pasaportes y que nos tenemos que presentar en la comisaría del pueblo para saber que van a hacer con nosotros. El jefe del grupo de japoneses les echa una bronca que aunque no entiendo lo que dice es monumental. El fotógrafo y el otro están con la cabeza agachada aguantando el chaparrón. Se vuelven hacia mi, se arrodillan y me piden perdón, o al menos yo entiendo eso. El asunto se resuelve en el pueblo sin grandes problemas. Se decide que no somos espías si no más bien tontos de baba por hacer fotos de un convoy militar, se requisa la cámara y un susto pasad</p>

<p>13.– Me casé en los juzgados de la Calle de María de Molina en Madrid. Entonces no había un salón específico para las bodas por lo criminal, como decía mi tío y se celebraban en un salón con cierta prestancia y mucha madera. El juez es un hombre amable y teniendo en cuenta que la familia y amigues hemos estado más de media hora en las escaleras esperando turno, intenta acelerar, pero con toda la solemnidad que puede. Nos lee los correspondientes artículos del código civil que han de regir nuestra vida en común y apostilla: “estáis obligados, que no condenados, a vivir juntos” Risas entre les invitades.</p>

<p>14.– Me han asignado otra central nuclear que visitar en Rusia. No la conozco. El pueblo parece llamarse Leninskaya o al menos eso reza en el visado que el consulado ha expedido para mi viaje. En aquellos tiempos el visado en Rusia exigía el lugar o lugares de destino y había que presentarlo ante las autoridades locales cuando se llegaba. En los hoteles de las centrales nucleares la presentación del visado ante la recepción suplía el requisito de ir a la comisaría.
Me recogen en el aeropuerto de Cheremetievo en un Lada enorme y me llevan a la central. El viaje es un horror que ya conozco con un conductor muy charlatán, en ruso. Llego al hotel, presento mi visa y la mujer que me atiende pone cara de que la cosa no va bien. Me señala el nombre que pone en mi visado y me dice que ese pueblo ya no existe. ¿Cómo? esto no es Leninskaya? Niet, con la caída del muro muchos enclaves con nombres de antiguos dirigentes comunistas han cambiado y en concreto el de ese pueblo es uno de ellos. Vaaale, le digo en inglés ooook, pero es un pequeño error del consulado en Madrid que no tiene importancia. La cara de la mujer se tuerce un poco más y mira alrededor por ver si hay alguien escuchando. Mi visado no vale. Estoy ilegalmente en el país, me dice. Llamo a mi contacto en España, habla con el jefe de la central y me transmiten que no se puede hacer nada, que me dejan dormir en el hotel pero me tengo que marchar al día siguiente de madrugada. El mismo conductor charlatán me recogerá y me llevará al aeropuerto. Vale, me iré a dar una vuelta por el pueblo. Las malas caras se multiplican. Consigo que me expliquen. La zona está muy cerca de Chechenia y yo, querides, tengo una cara de checheno que no puedo con ella, según me dicen. Me aconsejan no salir y tentar a la suerte con la policía. No hice caso.</p>

<p>15.– Si pudiera calcular creo que he pasado más horas solo que en compañía de alguien.</p>

<p>16.– Quise ser maquinista de tren o al menos conducir un gran camión una vez. No lo descarto</p>

<p>17.– Mi mujer y yo llevamos dos años separados, el divorcio es complicado y solamente hemos ido al notario a hacer separación de bienes. Decido volver a pirineos donde siempre había sido feliz y me encaro a subir al Possets en solitario. Varias horas de caminata y lo consigo, corono mi primer 3.000 pero a la bajada me lesiono en una rodilla y paso unas cuantas horas solo en la montaña cojeando y tratando de llegar al refugio. Cuando lo consigo recibo la bronca de todos les montañeres por ir solo. Duermo y a la mañana siguiente me bajo al pueblo, llamo a Raquel y le digo que la quiero mucho, ella se coje un tren y me rescata de mi mismo. Hasta ahora.</p>

<p>18.– Tuve una orquesta e íbamos por los pueblos en fiestas. Yo conducía el camión y protegía a la cantante en los intermedios.</p>

<p>19.– La última huelga general me pilló en Barcelona. Iba con mi cámara y me metí con los fotógrafos en la parte de delante. Nos gasearon, nos lanzaron pelotas de goma, cargaron y les tuvimos que lanzar unas cuantas jardineras que atrancamos hasta hacerles retroceder. Viví la inconsciencia del peligro refugiado detrás de una cámara.</p>

<p>20.– Junto con dos amigues montanos una empresa de instalaciones solares. No había casi nadie que hiciese eso y estábamos segures de triunfar. Luego M.Rajoy hizo una ley para acabar con la fotovoltaica y nos arruinó. Mal momento, mal país otra vez.</p>

<p>21.– Nunca he tenido ni me he puesto un pantalón vaquero.</p>

<p>22.– Quisimos montar una comuna. Compramos un terreno y yo me fui a la escuela de cunicultura a aprender la cría del conejo. Construimos la nave y cuando estaba a medio hacer un vendaval la derribó. Marcial fue el único que aguantó, fue cabrero durante años y así se jubiló hace poco.</p>

<p>23.– Mi abuela era modista y me enseñó a coser. Mi mayor éxito fue hacerme una camisa</p>

<p>24.– La habitación de mi hija tuvo todos los muebles hechos por mí.</p>

<p>25.– Soy una persona triste pero lo disimulo perfectamente.</p>

<p>26.– Una vez me dejaron pilotar un avión sobre el Po en Italia y fueron minutos inolvidables.</p>

<p>27.– Trabajé de pinche de cocina en un hotel en la costa.</p>

<p>28.– Tocaba el bombo leguero en un grupo que hacíamos música andina. Y se llamaba Tiahuanaco.Hoy sería de una apropiación cultural que daría vergüenza, pero entonces nos parecía un tributo a los pueblos originarios. Mea culpa,</p>

<p>29.– Un día me rompí o me rompieron y desde entonces lloro con facilidad.</p>

<p>30.– En el aeropuerto de Cheremetievo en Moscú estaba esperando que anunciaran mi vuelo. Hasta que no lo hacían no se podía pasar el control y eso te exponía al peligro de ser retenido por la policía y posteriormente extorsionado. Se me acercó una mujer de unos 35 años. Hablaba inglés perfectamente y me dijo que si la podía atender unos instantes.uy rápidamente me explicó que deseaba que una carta que ella me la iba a dar fuera echada al buzón en España, porque si la echaba en Rusia nunca llegaría. Me dio la carta que estaba abierta y me pidió que la leyera para asegurarme de que no era nada ilegal. Estaba dirigida a una empresa española que se dedicaba a buscar hombres para casarse con rusas y así sacarlas del país. Tenía dos carreras, hablaba tres idiomas y tocaba el piano. Traje su carta y la eché en el buzón. La vida era muy difícil entonces en aquél país.</p>

<p>31.– He visto muchos muertos y ha muerto gente en mis brazos.</p>

<p>32.– La empresa me encargó un estudio estadístico sobre las bajas laborales, sus causas y tendencia. Entre otras conclusiones escribí en mi informe que las mujeres tenían un índice menor de días de baja que los hombres. El jefe de departamento me llamó para decirme que estaba equivocado, que posiblemente no había contado las bajas por maternidad (entonces solo eran derecho para las mujeres). Le demostré que no era cierto lo que decía. El párrafo nunca apareció en el informe</p>

<p>33.– Años 70, no se llevaban los grafittis en España. Un grupo de amigos decidimos pintar un gran mural en el túnel que cruzaba la autovía de la N5 a su paso por el barrio. Era una imagen del barrio que se levantaba por una esquina como si fuera un papel y al estilo de la piel del agua de Dalí y donde aparecía la naturaleza. Nacho terminó siendo catedrático de arte en la universidad, mostraba maneras.</p>

<p>34.– Me gusta hablar con la gente que no conozco.</p>

<p>35.-Mi amigo de juventud se veía que iba a prosperar en la vida, aunque tenía una relación tormentosa con sus padres que hacía que le tuviera yo que cubrir en muchas ocasiones. Ha terminado siendo un alto ejecutivo de uno de los dos mayores bancos de este país. El secreto de sus salidas nocturnas travestido de mujer queda en mi memoria.</p>

<p>36.– ETA-pm acababa de disolverse constituyendo el partido Euskadiko Ezkerra. Yo militaba en la agrupación Mingorria de Madrid y teníamos un problema con una persona a la que no habían dejado entrar por Barajas. El asunto involucraba a los Tamiles y a alguien de Euskadi. Un grupo fuimos a Bilbao a discutir lo que nos había parecido una mala gestión del partido. Nuestra sorpresa fue cuando nos digeron que el mencionado solo merecía un tiro bien dao. Costaba deshacerse de las armas y de las costumbres.</p>

<p>37.-Conocí a Gloria Fuertes en persona, pasé una tarde en su casa haciendo una entrevista para nuestra revista La Alcayata. Yo quería ser poeta como ella.</p>

<p>38.– Mi primer trabajo serio fue de electricista, colocando ICP en las casas para que la gente tuviese que contratar más potencia. Cuando has trabajado para el diablo sabes cómo huele el azufre</p>

<p>39.– La primera vez que salí de España fui a París. Me enamoré de la ciudad y del museo Rodin.</p>

<p>40.-1987 salgo del aeropuerto Jomo Keniata en Nairobi con dirección a Nakuru, al Congreso Mundial de las Girl Guides. He alquilado un coche pero no he sido precavido y no he seguido las instrucciones de cambiar mi dinero en moneda local. Apenas a 1Km me encuentro una patrulla militar, o algo parecido. Son dos chavales con traje de campaña y armados con sendos fusiles automáticos. Me paran, bajo la ventanilla y el que está por mi lado me encañona. El muchacho sonríe mientras me va interrogando, de dónde vengo, a dónde voy. dónde está España.....Entiendo que lo que quieren es dinero. Me dice que no es razonable salir a esas horas solo por la carretera. Le explico que me ESTÁN ESPERANDO en Nakuru y el se ríe. Me pide el pasaporte y yo aprovecho para meter un billete de mil pesetas entre las hojas. Lo abre, se sonríe y deja ed encañonarme. Se lo enseña al compañero y se encoje de hombros. ¿Cuántos dólares son? me pregunta. Estoy rápido y el contesto que algo menos de 1.000 dólares, depende. Se le encienden los ojillos, me da una palmada y me desea un feliz viaje.</p>

<p>41.– Trabajaba en una de construcción.  Su propietario era un individuo malvado y abusón que ejercía su jefatura con mano de hierro y corazón con pelos.</p>

<p>En la parte de construcción éramos unes cuarenta trabajadores a los que en un momento dado me dediqué a convencer de que deberíamos sindicarnos y luchar por nuestros derechos. El 100% de la plantilla nos afiliamos a las CC.OO. y planteamos una huelga indefinida para cobrar los salarios que nos debía desde meses y que se negaba a pagar.
La cuestión es que después de parar y no conseguir nuestros derechos nos propusimos crear un piquete que evitara la salida de camiones del recinto de la empresa.
El piquete informativo se apostó a primera hora de esa mañana en las cocheras. Frente a nosotros la hilera de camiones, furgonetas y compañeros que nos increpaban. El jefe llamó a la policía que se presentó e intentó mediar en el conflicto. El policía a cargo del operativo me preguntó por las intenciones. Le dije que allí no se movía nadie hasta que nos prometiera el pago de lo adeudado y en un momento, Félix, que así se llamaba el mal nacido, se subió al camión que estaba frente a nosotros, arrancó y se tiró contra la primera fila del piquete.
Todo sucedió en un instante, los compañeros que estaban en primera línea conmigo saltaron para librarse y yo me quedé solo ante el camión.</p>

<p>De pronto vi en mi cara la imagen del pegaso que lucía el camión en la rejilla delantera y oí el soplido de los frenos al activarse para parar justo delante de mi.
Me quedé petrificado. No fue un acto heroico como así pareció entonces. Simplemente me quedé helado y quieto. Es verdad que no pestañee, ni grité, ni hice aspavientos, simplemente me quedé ahí de pie delante de la mole cargada de materiales para las obras.
El policía que había venido a mediar se dio cuenta de lo que estaba pasando, saltó a la cabina y arrastró fuera de ella a mi jefe para después detenerlo. Mis compañeros volvieron a la formación, me felicitaron y se recompusieron.</p>

<p>42.– Tengo la mecha muy corta. He mejorado, pero tengo muy mal carácter.</p>

<p>43.– He salido en TV varias veces actuando, he pisado las tablas de un teatro, he actuado en una peli de Almodovar  y durante un tiempo de mi vida que estuve en paro casi dos años, pensé ganarme la vida como Papa Nöel en los grandes almacenes.</p>

<p>44.– Una tarde se presentó una mujer en mi puerta:  “¿es usted Francisco Molinero?” mmm, pues depende pa qué. Soy fulanita de tal, abogada y le comunico que tiene usted una herencia esperando a que la cobre.... y la cobré.</p>

<p>45.-En un viaje de la empresa, la persona que compraba los billetes de avión se equivocó de aeropuerto y me mandó a 150 km de mi destino. Los taxis en Alemania son caros para esas distancias.</p>

<p>46.– Mi hijo llevaba dos años en Canadá y nos fuimos a pasar el verano con él. Alquilé una enorme autocaravana e hice la reserva de todos los sitios donde debíamos parar para conocer las montañas de la Columbia Británica con la suficiente antelación. Me gustan las cosas bien planificadas. Al día siguiente de llegar a Vancouver llamé a la agencia para que me dieran las instrucciones para recoger la autocaravana y fue entonces cuando me informaron que la reserva que yo había hecho era para el año siguiente. Parece un desastre, pero posiblemente este despiste salvó la vida de mi mujer.</p>

<p>47.– A mi padre le tocó la lotería y nos regaló a cada une de la familia una cosa. A mí me regaló un órgano electrónico.</p>

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      <guid>https://escritura.social/fmolinero/reto-1-like-1-dato</guid>
      <pubDate>Fri, 19 Jun 2026 09:54:06 +0000</pubDate>
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    <item>
      <title> Sobre el tiempo</title>
      <link>https://escritura.social/fmolinero/sobre-el-tiempo-vzk3</link>
      <description>&lt;![CDATA[En el año 1995 me presenté en la candidatura de IU a las elecciones locales en Soto del Real y salí elegido. 331 votos consiguió la candidatura. El pleno constaba de 11 concejales y además de mi presencia había un concejal del PSOE, José Luís Izquierdo. El resto eran del PP y de una candidatura local tan de derechas como el PP. José Luís ya tenía experiencia como concejal pues había estado en la legislatura anterior y aunque solo fuera por afinidad ideológica terminamos haciendo amistad aunque las estrategias en la oposición fueron muy distintas. La agrupación local del PSOE en Soto estaba compuesta fundamentalmente por inmigrantes e hijos de inmigrantes procedentes de Extremadura que en los años 50 y 60 habían viajado a Madrid en busca de trabajo. Trabajadores de la construcción ellos, limpiadoras y cuidadoras ellas. En IU sin embargo la militancia estaba más ligada a la pequeña migración de jóvenes que habíamos sido expulsados de la capital por los precios de la vivienda. Profesionales independientes, generalmente con estudios y poca militancia obrerista.&#xA;Fueron años interesantes y duros. Él ya estaba más curtido y tenía un grupo detrás que le respaldaba, yo era un novato y mi grupo de apoyo se disolvió como un azucarillo a las primeras de cambio. Sufrí la soledad, las amenazas, tener que ir a los juzgados... pero no quería hablar de mí sino de José Luís.&#xA;Con el paso de los años y tras bastantes avatares políticos el PSOE se hizo con el gobierno local. Yo ya no era concejal entonces y fueron pasando los años y la falta de trato hizo que la distancia se ampliara entre nosotros.&#xA;José Luís era cerrajero y en aquellos primeros años me hizo un par de trabajos para la casa que entonces acabábamos de construir y que aun le faltaban muchas cosas. Barandillas para la escalera, puertas para el horno y la barbacoa del jardín, cosas de ese jaez.&#xA;En la casa que entonces era de mis padres ahora vive mi hija y tantos años después de la construcción de la vivienda necesita algunas mejoras y reparaciones. El caso es que volviendo a mi costumbre de antaño le propuse construir el mueble donde apoyar la pileta del lavabo nosotros mismos. Un sencillo mueble de hierro cuadrado con tablero de madera y algunas baldas. Para la estructura metálica y a pesar de que en su momento hice mis pinitos soldando hierro con arco, me acordé de José Luís y le llamé. Sabía por un breve encuentro que tuve el día de la votación en las últimas elecciones locales que no andaba bien de salud, así que hechas las presentaciones en la llamada le pregunté por su salud.&#xA;Me dijo que estaba en casa con oxígeno. Apenas podía salir y menos trabajar. Uno de los pulmones estaba bastante colapsado a causa de la enfermedad causada por los asbestos que aspiró en sus trabajos de juventud.&#xA;Este pueblo le debe a José Luís, mejor dicho a su perseverancia, no estar bajo el yugo de la derecha y sí, sé lo que es el PSOE y lo he discutido tantas veces con él que no necesito lecciones. Hemos coincidido y discrepado, le he visto pelear y oponerse con tanta convicción como falta de teoría política. No me uní a ellos cuando me lo ofrecieron porque yo creía en otros modelos, pero su capacidad de no abandonar es para mi, admirable.&#xA;En la política local hay parámetros que se miden con otra regla. Ahora está muy enfermo y yo creo que se merece que no digamos que todos los políticos son iguales, porque es una mentira infecta.&#xA;&#xA;------------------&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: &#xD;&#xA;@fmolinero@neopaquita.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/&#34; Fediverso /a o a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/feed/&#34; mediante RSS. /a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes a href=&#34;https://share.joinmastodon.org/#text=Mira%20que%20entrada%20m%C3%A1s%20interesante%20he%20visto&#34; target=&#34;_blank&#34; rel=&#34;noopener&#34;Compartir en Mastodon/a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>En el año 1995 me presenté en la candidatura de IU a las elecciones locales en Soto del Real y salí elegido. 331 votos consiguió la candidatura. El pleno constaba de 11 concejales y además de mi presencia había un concejal del PSOE, José Luís Izquierdo. El resto eran del PP y de una candidatura local tan de derechas como el PP. José Luís ya tenía experiencia como concejal pues había estado en la legislatura anterior y aunque solo fuera por afinidad ideológica terminamos haciendo amistad aunque las estrategias en la oposición fueron muy distintas. La agrupación local del PSOE en Soto estaba compuesta fundamentalmente por inmigrantes e hijos de inmigrantes procedentes de Extremadura que en los años 50 y 60 habían viajado a Madrid en busca de trabajo. Trabajadores de la construcción ellos, limpiadoras y cuidadoras ellas. En IU sin embargo la militancia estaba más ligada a la pequeña migración de jóvenes que habíamos sido expulsados de la capital por los precios de la vivienda. Profesionales independientes, generalmente con estudios y poca militancia obrerista.
Fueron años interesantes y duros. Él ya estaba más curtido y tenía un grupo detrás que le respaldaba, yo era un novato y mi grupo de apoyo se disolvió como un azucarillo a las primeras de cambio. Sufrí la soledad, las amenazas, tener que ir a los juzgados... pero no quería hablar de mí sino de José Luís.
Con el paso de los años y tras bastantes avatares políticos el PSOE se hizo con el gobierno local. Yo ya no era concejal entonces y fueron pasando los años y la falta de trato hizo que la distancia se ampliara entre nosotros.
José Luís era cerrajero y en aquellos primeros años me hizo un par de trabajos para la casa que entonces acabábamos de construir y que aun le faltaban muchas cosas. Barandillas para la escalera, puertas para el horno y la barbacoa del jardín, cosas de ese jaez.
En la casa que entonces era de mis padres ahora vive mi hija y tantos años después de la construcción de la vivienda necesita algunas mejoras y reparaciones. El caso es que volviendo a mi costumbre de antaño le propuse construir el mueble donde apoyar la pileta del lavabo nosotros mismos. Un sencillo mueble de hierro cuadrado con tablero de madera y algunas baldas. Para la estructura metálica y a pesar de que en su momento hice mis pinitos soldando hierro con arco, me acordé de José Luís y le llamé. Sabía por un breve encuentro que tuve el día de la votación en las últimas elecciones locales que no andaba bien de salud, así que hechas las presentaciones en la llamada le pregunté por su salud.
Me dijo que estaba en casa con oxígeno. Apenas podía salir y menos trabajar. Uno de los pulmones estaba bastante colapsado a causa de la enfermedad causada por los asbestos que aspiró en sus trabajos de juventud.
Este pueblo le debe a José Luís, mejor dicho a su perseverancia, no estar bajo el yugo de la derecha y sí, sé lo que es el PSOE y lo he discutido tantas veces con él que no necesito lecciones. Hemos coincidido y discrepado, le he visto pelear y oponerse con tanta convicción como falta de teoría política. No me uní a ellos cuando me lo ofrecieron porque yo creía en otros modelos, pero su capacidad de no abandonar es para mi, admirable.
En la política local hay parámetros que se miden con otra regla. Ahora está muy enfermo y yo creo que se merece que no digamos que todos los políticos son iguales, porque es una mentira infecta.</p>

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      <guid>https://escritura.social/fmolinero/sobre-el-tiempo-vzk3</guid>
      <pubDate>Thu, 11 Jun 2026 06:49:59 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title> Un futuro mejor</title>
      <link>https://escritura.social/fmolinero/un-futuro-mejor</link>
      <description>&lt;![CDATA[Pro primera vez desde hace mucho tiempo estoy preocupado con el futuro. Por fijar bien el sentimiento creo que es mejor expresarlo como desánimo y en gran parte temor.&#xA;El run run de fondo es el, a mi juicio imparable deterioro medioambiental. Viene de lejos y ejerce fuertemente como el beat de fondo de la banda sonora de la vida. Más ruidoso a veces o menos, poco a poco se manifiesta en la vida diaria bajo la mirada escandalizada de un pequeño sector de la población y la distancia consciente de la inmensa mayoría. En este territorio mi recuerdo vuelve a la famosa carta del jefe Seattle, al presidente Franklin Pierce que en mi juventud, hace más de cuarenta años, ya era símbolo de deterioro medioambiental y que terminaba con un mensaje letal: ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.&#xA;Sin embargo el disparo que ha causado mi angustia tiene más que ver con la contemplación pornográfica del genocidio palestino. Ver todos los días como se ejecuta una exterminación brutal apoyado en el silencio cómplice de los gobiernos del norte está siendo más de lo que mi alma puede aguantar. Y no le veo solución. Es más, me parece que todo esto va a ir a peor y está ligado a la enorme ofensiva de los sectores más reaccionarios de la sociedad que se están coordinando de manera efectiva para hacer retroceder los tímidos sistemas democráticos en aquellos países que se lo habían podido permitir durante el final del siglo XX.&#xA;Nada es casual y yo no soy tan inteligente ni tengo tanta información para saber si se trata de un plan establecido, tal y como afirman muchos o estamos ante una ofensiva que se manifiesta como un complot de los poderosos contra el mundo.&#xA;Detrás, de esto no me cabe duda, están las compañías tecnológicas estadounidenses. El enorme músculo económico que han creado en los últimos años les permite comprar la voluntad de quien organiza el devenir político y al paso, generar los suficientes mecanismos de control social en forma de aplicaciones informáticas o sistemas de inteligencia artificial.&#xA;Lo que me da miedo no son sus planes, lo que me da miedo es la enorme aceptación acrítica del 99% de la población. Bajo la alfombra de la inevitabilidad, el amparo del uso extendido, la trampa de una coherencia que hace imposible la vida y la sensación, la necesidad de no ser tan distinto que el gran grupo te aparte, toda la población, toda en un sentido absolutamente literal, participa de forma entusiasta en el uso de aplicaciones que nos controlan, que almacenan nuestros datos, que generan sistemas de vigilancia y escrutinio, que se preparan para evitar con mano de hierro cualquier revuelta o insurrección que pudiera hacer cambiar las cosas.&#xA;Están asesinando gazatíes todos los días ante nuestros ojos mientras bajamos el cursor para ver un vídeo más en Instagram y no vislumbro, ni siquiera en los márgenes del sistema, ni la más mínima reacción verdaderamente revolucionaria. Hace semanas me parecía que al menos tejer redes, contactos, complicidades nos podría salvar. Hoy no estoy seguro y de ahí el miedo y la tristeza.&#xA;&#xA;Post scriptum. Perdón por el título que al final trabaja como un verdadero pescaclics&#xA;&#xA;------------------&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: &#xD;&#xA;@fmolinero@neopaquita.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/&#34; Fediverso /a o a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/feed/&#34; mediante RSS. /a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes a href=&#34;https://share.joinmastodon.org/#text=Mira%20que%20entrada%20m%C3%A1s%20interesante%20he%20visto&#34; target=&#34;_blank&#34; rel=&#34;noopener&#34;Compartir en Mastodon/a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Pro primera vez desde hace mucho tiempo estoy preocupado con el futuro. Por fijar bien el sentimiento creo que es mejor expresarlo como desánimo y en gran parte temor.
El run run de fondo es el, a mi juicio imparable deterioro medioambiental. Viene de lejos y ejerce fuertemente como el beat de fondo de la banda sonora de la vida. Más ruidoso a veces o menos, poco a poco se manifiesta en la vida diaria bajo la mirada escandalizada de un pequeño sector de la población y la distancia consciente de la inmensa mayoría. En este territorio mi recuerdo vuelve a la famosa carta del jefe Seattle, al presidente Franklin Pierce que en mi juventud, hace más de cuarenta años, ya era símbolo de deterioro medioambiental y que terminaba con un mensaje letal: ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia.
Sin embargo el disparo que ha causado mi angustia tiene más que ver con la contemplación pornográfica del genocidio palestino. Ver todos los días como se ejecuta una exterminación brutal apoyado en el silencio cómplice de los gobiernos del norte está siendo más de lo que mi alma puede aguantar. Y no le veo solución. Es más, me parece que todo esto va a ir a peor y está ligado a la enorme ofensiva de los sectores más reaccionarios de la sociedad que se están coordinando de manera efectiva para hacer retroceder los tímidos sistemas democráticos en aquellos países que se lo habían podido permitir durante el final del siglo XX.
Nada es casual y yo no soy tan inteligente ni tengo tanta información para saber si se trata de un plan establecido, tal y como afirman muchos o estamos ante una ofensiva que se manifiesta como un complot de los poderosos contra el mundo.
Detrás, de esto no me cabe duda, están las compañías tecnológicas estadounidenses. El enorme músculo económico que han creado en los últimos años les permite comprar la voluntad de quien organiza el devenir político y al paso, generar los suficientes mecanismos de control social en forma de aplicaciones informáticas o sistemas de inteligencia artificial.
Lo que me da miedo no son sus planes, lo que me da miedo es la enorme aceptación acrítica del 99% de la población. Bajo la alfombra de la inevitabilidad, el amparo del uso extendido, la trampa de una coherencia que hace imposible la vida y la sensación, la necesidad de no ser tan distinto que el gran grupo te aparte, toda la población, toda en un sentido absolutamente literal, participa de forma entusiasta en el uso de aplicaciones que nos controlan, que almacenan nuestros datos, que generan sistemas de vigilancia y escrutinio, que se preparan para evitar con mano de hierro cualquier revuelta o insurrección que pudiera hacer cambiar las cosas.
Están asesinando gazatíes todos los días ante nuestros ojos mientras bajamos el cursor para ver un vídeo más en Instagram y no vislumbro, ni siquiera en los márgenes del sistema, ni la más mínima reacción verdaderamente revolucionaria. Hace semanas me parecía que al menos tejer redes, contactos, complicidades nos podría salvar. Hoy no estoy seguro y de ahí el miedo y la tristeza.</p>

<p>Post scriptum. Perdón por el título que al final trabaja como un verdadero pescaclics</p>

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      <pubDate>Tue, 02 Jun 2026 06:46:02 +0000</pubDate>
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      <title> La suerte del principiante</title>
      <link>https://escritura.social/fmolinero/la-suerte-del-principiante</link>
      <description>&lt;![CDATA[El sábado estuve en las islas Cíes. Iba en una excursión que nos prepararon las buenas gentes de Fiare Banca Ética de Galiza. Por supuesto llevé mi cámara con el íntimo deseo de fotografiar algún ave que no tuviera en mi colección. &#xA;El viernes a la tarde la gente del lugar rebajó mis expectativas. No vas a encontrar nada interesante, gaviotas, cormoranes, poca cosa más. Les reté: seguro que aparece algo que merezca la pena y con la moral alta y la cámara en ristre me embarqué en el Pirata de las Cíes que fue el barco que nos acercó a las islas.&#xA;El viaje fue movido y salvo algunas gaviotas a la salida del puerto no vi nada más.&#xA;En la isla nos esperaban las guías que nos iban a enseñar las islas. Explicaciones sobre el fondo marino, las dunas, la playa, vegetación autóctona y la de eucaliptos y pinos que manchan el paisaje de la isla.&#xA;Pocos detalles sobre aves. Mención a las gaviotas patiamarillas y a los cormoranes y en un momento de la visita, en una posible zona ed nidificación, mención especial al Chorlitejo patinegro y la necesidad de tener cuidado en ciertas playas de no pisar en esas zonas limítrofes del arenal y la vegetación.&#xA;Me dejé caer del grupo unos metros, porque a pesar de los esfuerzos de la guía para evitar el ruido, las charlas intrascendentes o no iban subiendo de tono según avanzaba el paseo.&#xA;Así, en una cierta soledad pude ir escuchando Carboneros garrapinos, Currucas capirotadas, Mirlos, Petirrojos, Pinzones, Jilgueros, Serines y me pareció que la visita, una vez más, quedaba coja, dejando a todos esos animales fuera del foco. Siempre que voy al campo con alguien que no ha pajareado nunca me gusta  enseñarle a ir en silencio, tener paciencia, esperar y oír cantar a los pájaros. No solo para las aves. Cualquier contemplación de la naturaleza, en mi opinión, requiere de un cierto estado personal de calma, de alguna manera la intención de mimetizarse, de ser uno más, uno que no molesta. De esa manera he conseguido muchas buenas fotos, porque muchas aves terminan acostumbrándose a la presencia de los seres humanos si estos se comportan de forma pacífica.&#xA;Hice fotos hermosas de Gaviotas patiamarillas, una pareja de Cormoranes moñudos pescando cerca de la playa a escasos metros del ruidos grupo de visitantes y de pronto en el cielo apareció una silueta distinta. Para un fotógrafo de aves la duda es un fallo. Hay un instante en el que una silueta aunque sea muy lejana como era el caso dispara un resorte en el cerebro. Cámara a la cara, ajuste para aves en vuelo girando tres puntos el selector de la cámara, enfoque y disparos. Era algún tipo de Águila, pero en esos momentos, a mi al menos, no me suele dar el cerebro para fotografiar y discernir claramente lo que estoy viendo. Me pareció un Águila calzada, o al menos mi memoria la catalogó de esa manera sin más precisión.&#xA;Yo tenía razón y siempre hay que esperar que aparezca lo que no esperamos. La visita ya había merecido la pena. La excursión volvía y me crucé con le grupo que charlaban animados. Me acerqué a la guía y le dije: he fotografiado una Águila calzada, creo. Se la enseño en el visor de la cámara y se sorprende. El año pasado creo que se avistó una. Llama a un compañero y le espeta, mira este amigo ha fotografiado un Águila calzad. No lo creé. A ver, me espeta. Busco en la cámara y se la muestro. ¡Joder, la suerte del principiante! A ver, principiante, principiante no soy, le dije y suerte no he tenido, es que ando buscando aves que fotografiar. Hubo un momento tenso. Siempre pienso qué le impulsa al ser humano a despreciar a los demás, su historia, sus conocimientos, su sensibilidad. &#xA;En ese instante recordé la primera vez que visité las Cíes, seguramente él no había nacido aun y yo planeaba con otres buscar un sitio para vivir en Galiza y montar una comuna. En aquella ocasión no nos acompañó la suerte del principiante.&#xA;&#xA;PD. Resultó ser un Busardo Ratonero.&#xA;Busardo ratonero bajo un cielo azul.&#xA;&#xA;------------------&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: &#xD;&#xA;@fmolinero@neopaquita.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/&#34; Fediverso /a o a href=&#34;https://escritura.social/fmolinero/feed/&#34; mediante RSS. /a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes a href=&#34;https://share.joinmastodon.org/#text=Mira%20que%20entrada%20m%C3%A1s%20interesante%20he%20visto&#34; target=&#34;blank&#34; rel=&#34;noopener&#34;Compartir en Mastodon/a&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>El sábado estuve en las islas Cíes. Iba en una excursión que nos prepararon las buenas gentes de Fiare Banca Ética de Galiza. Por supuesto llevé mi cámara con el íntimo deseo de fotografiar algún ave que no tuviera en mi colección.
El viernes a la tarde la gente del lugar rebajó mis expectativas. No vas a encontrar nada interesante, gaviotas, cormoranes, poca cosa más. Les reté: seguro que aparece algo que merezca la pena y con la moral alta y la cámara en ristre me embarqué en el Pirata de las Cíes que fue el barco que nos acercó a las islas.
El viaje fue movido y salvo algunas gaviotas a la salida del puerto no vi nada más.
En la isla nos esperaban las guías que nos iban a enseñar las islas. Explicaciones sobre el fondo marino, las dunas, la playa, vegetación autóctona y la de eucaliptos y pinos que manchan el paisaje de la isla.
Pocos detalles sobre aves. Mención a las gaviotas patiamarillas y a los cormoranes y en un momento de la visita, en una posible zona ed nidificación, mención especial al Chorlitejo patinegro y la necesidad de tener cuidado en ciertas playas de no pisar en esas zonas limítrofes del arenal y la vegetación.
Me dejé caer del grupo unos metros, porque a pesar de los esfuerzos de la guía para evitar el ruido, las charlas intrascendentes o no iban subiendo de tono según avanzaba el paseo.
Así, en una cierta soledad pude ir escuchando Carboneros garrapinos, Currucas capirotadas, Mirlos, Petirrojos, Pinzones, Jilgueros, Serines y me pareció que la visita, una vez más, quedaba coja, dejando a todos esos animales fuera del foco. Siempre que voy al campo con alguien que no ha pajareado nunca me gusta  enseñarle a ir en silencio, tener paciencia, esperar y oír cantar a los pájaros. No solo para las aves. Cualquier contemplación de la naturaleza, en mi opinión, requiere de un cierto estado personal de calma, de alguna manera la intención de mimetizarse, de ser uno más, uno que no molesta. De esa manera he conseguido muchas buenas fotos, porque muchas aves terminan acostumbrándose a la presencia de los seres humanos si estos se comportan de forma pacífica.
Hice fotos hermosas de Gaviotas patiamarillas, una pareja de Cormoranes moñudos pescando cerca de la playa a escasos metros del ruidos grupo de visitantes y de pronto en el cielo apareció una silueta distinta. Para un fotógrafo de aves la duda es un fallo. Hay un instante en el que una silueta aunque sea muy lejana como era el caso dispara un resorte en el cerebro. Cámara a la cara, ajuste para aves en vuelo girando tres puntos el selector de la cámara, enfoque y disparos. Era algún tipo de Águila, pero en esos momentos, a mi al menos, no me suele dar el cerebro para fotografiar y discernir claramente lo que estoy viendo. Me pareció un Águila calzada, o al menos mi memoria la catalogó de esa manera sin más precisión.
Yo tenía razón y siempre hay que esperar que aparezca lo que no esperamos. La visita ya había merecido la pena. La excursión volvía y me crucé con le grupo que charlaban animados. Me acerqué a la guía y le dije: he fotografiado una Águila calzada, creo. Se la enseño en el visor de la cámara y se sorprende. El año pasado creo que se avistó una. Llama a un compañero y le espeta, mira este amigo ha fotografiado un Águila calzad. No lo creé. A ver, me espeta. Busco en la cámara y se la muestro. ¡Joder, la suerte del principiante! A ver, principiante, principiante no soy, le dije y suerte no he tenido, es que ando buscando aves que fotografiar. Hubo un momento tenso. Siempre pienso qué le impulsa al ser humano a despreciar a los demás, su historia, sus conocimientos, su sensibilidad.
En ese instante recordé la primera vez que visité las Cíes, seguramente él no había nacido aun y yo planeaba con otres buscar un sitio para vivir en Galiza y montar una comuna. En aquella ocasión no nos acompañó la suerte del principiante.</p>

<p>PD. Resultó ser un Busardo Ratonero.
<img src="https://imagenes.escritura.social/uploads/fmolinero/DSCN2176_01.jpg" alt="Busardo ratonero bajo un cielo azul."></p>

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      <pubDate>Tue, 19 May 2026 10:58:43 +0000</pubDate>
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