Francisco Molinero

1959- Autor: @fmolinero@neopaquita.es

En el año 1995 me presenté en la candidatura de IU a las elecciones locales en Soto del Real y salí elegido. 331 votos consiguió la candidatura. El pleno constaba de 11 concejales y además de mi presencia había un concejal del PSOE, José Luís Izquierdo. El resto eran del PP y de una candidatura local tan de derechas como el PP. José Luís ya tenía experiencia como concejal pues había estado en la legislatura anterior y aunque solo fuera por afinidad ideológica terminamos haciendo amistad aunque las estrategias en la oposición fueron muy distintas. La agrupación local del PSOE en Soto estaba compuesta fundamentalmente por inmigrantes e hijos de inmigrantes procedentes de Extremadura que en los años 50 y 60 habían viajado a Madrid en busca de trabajo. Trabajadores de la construcción ellos, limpiadoras y cuidadoras ellas. En IU sin embargo la militancia estaba más ligada a la pequeña migración de jóvenes que habíamos sido expulsados de la capital por los precios de la vivienda. Profesionales independientes, generalmente con estudios y poca militancia obrerista. Fueron años interesantes y duros. Él ya estaba más curtido y tenía un grupo detrás que le respaldaba, yo era un novato y mi grupo de apoyo se disolvió como un azucarillo a las primeras de cambio. Sufrí la soledad, las amenazas, tener que ir a los juzgados... pero no quería hablar de mí sino de José Luís. Con el paso de los años y tras bastantes avatares políticos el PSOE se hizo con el gobierno local. Yo ya no era concejal entonces y fueron pasando los años y la falta de trato hizo que la distancia se ampliara entre nosotros. José Luís era cerrajero y en aquellos primeros años me hizo un par de trabajos para la casa que entonces acabábamos de construir y que aun le faltaban muchas cosas. Barandillas para la escalera, puertas para el horno y la barbacoa del jardín, cosas de ese jaez. En la casa que entonces era de mis padres ahora vive mi hija y tantos años después de la construcción de la vivienda necesita algunas mejoras y reparaciones. El caso es que volviendo a mi costumbre de antaño le propuse construir el mueble donde apoyar la pileta del lavabo nosotros mismos. Un sencillo mueble de hierro cuadrado con tablero de madera y algunas baldas. Para la estructura metálica y a pesar de que en su momento hice mis pinitos soldando hierro con arco, me acordé de José Luís y le llamé. Sabía por un breve encuentro que tuve el día de la votación en las últimas elecciones locales que no andaba bien de salud, así que hechas las presentaciones en la llamada le pregunté por su salud. Me dijo que estaba en casa con oxígeno. Apenas podía salir y menos trabajar. Uno de los pulmones estaba bastante colapsado a causa de la enfermedad causada por los asbestos que aspiró en sus trabajos de juventud. Este pueblo le debe a José Luís, mejor dicho a su perseverancia, no estar bajo el yugo de la derecha y sí, sé lo que es el PSOE y lo he discutido tantas veces con él que no necesito lecciones. Hemos coincidido y discrepado, le he visto pelear y oponerse con tanta convicción como falta de teoría política. No me uní a ellos cuando me lo ofrecieron porque yo creía en otros modelos, pero su capacidad de no abandonar es para mi, admirable. En la política local hay parámetros que se miden con otra regla. Ahora está muy enfermo y yo creo que se merece que no digamos que todos los políticos son iguales, porque es una mentira infecta.


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Pro primera vez desde hace mucho tiempo estoy preocupado con el futuro. Por fijar bien el sentimiento creo que es mejor expresarlo como desánimo y en gran parte temor. El run run de fondo es el, a mi juicio imparable deterioro medioambiental. Viene de lejos y ejerce fuertemente como el beat de fondo de la banda sonora de la vida. Más ruidoso a veces o menos, poco a poco se manifiesta en la vida diaria bajo la mirada escandalizada de un pequeño sector de la población y la distancia consciente de la inmensa mayoría. En este territorio mi recuerdo vuelve a la famosa carta del jefe Seattle, al presidente Franklin Pierce que en mi juventud, hace más de cuarenta años, ya era símbolo de deterioro medioambiental y que terminaba con un mensaje letal: ¿Dónde está el matorral? Destruido. ¿Dónde está el águila? Desapareció. Termina la vida y empieza la supervivencia. Sin embargo el disparo que ha causado mi angustia tiene más que ver con la contemplación pornográfica del genocidio palestino. Ver todos los días como se ejecuta una exterminación brutal apoyado en el silencio cómplice de los gobiernos del norte está siendo más de lo que mi alma puede aguantar. Y no le veo solución. Es más, me parece que todo esto va a ir a peor y está ligado a la enorme ofensiva de los sectores más reaccionarios de la sociedad que se están coordinando de manera efectiva para hacer retroceder los tímidos sistemas democráticos en aquellos países que se lo habían podido permitir durante el final del siglo XX. Nada es casual y yo no soy tan inteligente ni tengo tanta información para saber si se trata de un plan establecido, tal y como afirman muchos o estamos ante una ofensiva que se manifiesta como un complot de los poderosos contra el mundo. Detrás, de esto no me cabe duda, están las compañías tecnológicas estadounidenses. El enorme músculo económico que han creado en los últimos años les permite comprar la voluntad de quien organiza el devenir político y al paso, generar los suficientes mecanismos de control social en forma de aplicaciones informáticas o sistemas de inteligencia artificial. Lo que me da miedo no son sus planes, lo que me da miedo es la enorme aceptación acrítica del 99% de la población. Bajo la alfombra de la inevitabilidad, el amparo del uso extendido, la trampa de una coherencia que hace imposible la vida y la sensación, la necesidad de no ser tan distinto que el gran grupo te aparte, toda la población, toda en un sentido absolutamente literal, participa de forma entusiasta en el uso de aplicaciones que nos controlan, que almacenan nuestros datos, que generan sistemas de vigilancia y escrutinio, que se preparan para evitar con mano de hierro cualquier revuelta o insurrección que pudiera hacer cambiar las cosas. Están asesinando gazatíes todos los días ante nuestros ojos mientras bajamos el cursor para ver un vídeo más en Instagram y no vislumbro, ni siquiera en los márgenes del sistema, ni la más mínima reacción verdaderamente revolucionaria. Hace semanas me parecía que al menos tejer redes, contactos, complicidades nos podría salvar. Hoy no estoy seguro y de ahí el miedo y la tristeza.

Post scriptum. Perdón por el título que al final trabaja como un verdadero pescaclics


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El sábado estuve en las islas Cíes. Iba en una excursión que nos prepararon las buenas gentes de Fiare Banca Ética de Galiza. Por supuesto llevé mi cámara con el íntimo deseo de fotografiar algún ave que no tuviera en mi colección. El viernes a la tarde la gente del lugar rebajó mis expectativas. No vas a encontrar nada interesante, gaviotas, cormoranes, poca cosa más. Les reté: seguro que aparece algo que merezca la pena y con la moral alta y la cámara en ristre me embarqué en el Pirata de las Cíes que fue el barco que nos acercó a las islas. El viaje fue movido y salvo algunas gaviotas a la salida del puerto no vi nada más. En la isla nos esperaban las guías que nos iban a enseñar las islas. Explicaciones sobre el fondo marino, las dunas, la playa, vegetación autóctona y la de eucaliptos y pinos que manchan el paisaje de la isla. Pocos detalles sobre aves. Mención a las gaviotas patiamarillas y a los cormoranes y en un momento de la visita, en una posible zona ed nidificación, mención especial al Chorlitejo patinegro y la necesidad de tener cuidado en ciertas playas de no pisar en esas zonas limítrofes del arenal y la vegetación. Me dejé caer del grupo unos metros, porque a pesar de los esfuerzos de la guía para evitar el ruido, las charlas intrascendentes o no iban subiendo de tono según avanzaba el paseo. Así, en una cierta soledad pude ir escuchando Carboneros garrapinos, Currucas capirotadas, Mirlos, Petirrojos, Pinzones, Jilgueros, Serines y me pareció que la visita, una vez más, quedaba coja, dejando a todos esos animales fuera del foco. Siempre que voy al campo con alguien que no ha pajareado nunca me gusta enseñarle a ir en silencio, tener paciencia, esperar y oír cantar a los pájaros. No solo para las aves. Cualquier contemplación de la naturaleza, en mi opinión, requiere de un cierto estado personal de calma, de alguna manera la intención de mimetizarse, de ser uno más, uno que no molesta. De esa manera he conseguido muchas buenas fotos, porque muchas aves terminan acostumbrándose a la presencia de los seres humanos si estos se comportan de forma pacífica. Hice fotos hermosas de Gaviotas patiamarillas, una pareja de Cormoranes moñudos pescando cerca de la playa a escasos metros del ruidos grupo de visitantes y de pronto en el cielo apareció una silueta distinta. Para un fotógrafo de aves la duda es un fallo. Hay un instante en el que una silueta aunque sea muy lejana como era el caso dispara un resorte en el cerebro. Cámara a la cara, ajuste para aves en vuelo girando tres puntos el selector de la cámara, enfoque y disparos. Era algún tipo de Águila, pero en esos momentos, a mi al menos, no me suele dar el cerebro para fotografiar y discernir claramente lo que estoy viendo. Me pareció un Águila calzada, o al menos mi memoria la catalogó de esa manera sin más precisión. Yo tenía razón y siempre hay que esperar que aparezca lo que no esperamos. La visita ya había merecido la pena. La excursión volvía y me crucé con le grupo que charlaban animados. Me acerqué a la guía y le dije: he fotografiado una Águila calzada, creo. Se la enseño en el visor de la cámara y se sorprende. El año pasado creo que se avistó una. Llama a un compañero y le espeta, mira este amigo ha fotografiado un Águila calzad. No lo creé. A ver, me espeta. Busco en la cámara y se la muestro. ¡Joder, la suerte del principiante! A ver, principiante, principiante no soy, le dije y suerte no he tenido, es que ando buscando aves que fotografiar. Hubo un momento tenso. Siempre pienso qué le impulsa al ser humano a despreciar a los demás, su historia, sus conocimientos, su sensibilidad. En ese instante recordé la primera vez que visité las Cíes, seguramente él no había nacido aun y yo planeaba con otres buscar un sitio para vivir en Galiza y montar una comuna. En aquella ocasión no nos acompañó la suerte del principiante.

PD. Resultó ser un Busardo Ratonero. Busardo ratonero bajo un cielo azul.


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Hoy he bajado a correos a hacer varias gestiones.

Tenía que recoger un misterioso envío desde Francia, sin más detalle por parte del aviso que Correos me dejó en el buzón y que ha resultado ser la foto que entregaré a @fanta@mastodon.green como ganador del sorteo en la selección de imágenes para SEO Birdlife y de paso comprar sellos para mis envíos de #corresponderias .

Tenía que comprar un sello para enviar a México. La mujer que me ha atendido ha comprobado que tenía dos opciones: una con la cara del Rey y otra del 450 Aniversario de la fundación de San Agustín de la Florida. Me pregunta: ¿va a querer la del Rey? Respondo: pues no, la verdad es que preferiría no usar ese sello. Ya, casi nadie lo quiere, espeta. No me extraña, apostillo con aire republicano y ella me sonríe. Lo que pasa, continúo, es que la carta va a México y me vas a dar el sello con la jeta de un conquistador en misión evangelizadora que allí entienden más como depredadora y asesina. Vuelve a reírse, se encoge de hombros y me dice: no tengo más, si quiere buscamos componer el valor con otros sellos, pero es que no tenemos muchos.

Que en Correos no tengan muchos sellos habla mal de la costumbre casi perdida de enviar cartas, que como muy bien nos recordaba @gonzalo@neopaquita.es en su toot está ya extinta en las nuevas generaciones y en las mías es ya casi un vestigio.

Después de conocer este fantástico dato sociológico sobre la aceptación del Rey entre les escribanes e infiero sin base científica, entre les ciudadanes en general, le pido otros diez sellos para envíos dentro de España. Los mira y me dice: son del descenso del Sella en Asturias. ¡Ah! pues muy bonito, ese está mejor que los que enviamos allende los mares, que digo yo que podrían cuidar un poco más la filatelia que les endosamos a los americanos, que junto con la Ayuso, más parecen insultos que estampillas para la colección.

El CIS no quiere preguntar y hace como los chiquillos, se tapa los ojos con las manitas, porque si no lo ve, quizá no exista, pero el elefante blanco está en medio de la sala aunque no se nombre y una vez más parece que el tema es transversal y si bien tendrá escoras de mayor o menor calado según las personas se sientan más de derechas o de izquierdas, empieza a ser un rumor que se agiganta.


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Ir tarde llegar tarde estar a destiempo, desubicade como una brisa en un pabellón.

El reloj me marca una hora cualquiera una en la que no estoy a la que no llegaré a la que no quiero llegar para no desdecirme no ser yo tan fuera de sitio tan excéntrico.

Ir tarde esperando que todo haya pasado y no quede salvo el vacío la huella inexistente de lo que hubo en otro momento. Llegar tarde al reparto de los problemas los que mi reloj me trajo hasta su destierro.


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Recuerdo cuando leí El nombre de la Rosa de Umberto Eco. Fue un libro que me impactó y me conectó con lecturas que había tenido de Cortázar y otras. Luego vino la película de Jean-Jacques Annaud, con aquella escena en la que Adso está observando la portada de la iglesia de la Abadía, cuando se encuentra con el hermano Salvatore que interpreta magistralmente Ron Perlman, gritando: ¡Penitentiagite! ¡Penitentiagite!

Tardé años en saber que Penitentiagite era el grito de los dulcinitas que tenían entre sus ideales:
la oposición a la jerarquía eclesiástica y la conversión de la iglesia a los ideales de pobreza y humildad, la oposición al sistema feudal, la liberación de los hombres de cualquier restricción, la organización de una sociedad igualitaria, de ayuda y respeto mutuos, basada en la propiedad comunitaria y en la igualdad de sexos.

Se dedicaban a matar al clero rico. Querían vivir la pobreza y hacer que la iglesia la viviera y terminaron martirizados y quemados en la hoguera.

Me lo ha recordado el rifirafe que ha tenido el Papa actual con Trump y creo que hubiera estado bien que Robert Francis Prevost, conocido entre sus seguidores como León XIV le hubiera exhortado al homicida ¡PENITENTIAGITE! Penitentia agite como diríamos ahora ¡Haz penitencia!

En la secuencia se hace referencia a los temas iconográficos que corresponden al Apocalipsis y al Purgatorio, con toda una galería de animales fantásticos recogidos en los libros Bestiarios. Hoy esos bestiarios modernos son las armas con las que estos genocidas han masacrado a miles y miles de personas en Gaza, Irán o el Líbano. Les tiene que llegar el momento de la penitencia, seguro. Estoy esperanzado.


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Hay mucha gente que está muy sola. Aquí la palabra muy tiene un significado distinto. Claro, no se puede estar algo sola, muy solo, casi solo, o sí, pero yo a lo que me quiero referir con el muy es que está sola en contra de su voluntad. Mi experiencia es que en muchos casos estas personas sufren distintos problemas de orden psicológico. Nunca he sabido si estos problemas son la causa o el efecto de la soledad, pero sé que están vinculados. Es fácil encontrarles en grupos de activismo autogestionado, en los que toda participación es bienvenida y las prioridades de los grupos están firmemente amarradas a los cuidados. No hacer sentir a nadie mal, cuidarnos unes a otres, etc. La cuestión es que tras estos mimbres en muchos casos no hay más que un firme deseo de no hacer daño, de ser amables y respetuoses pero nada más allá. Quiero decir que una vez terminada la reunión, el acto, la acción, cada une se va a su casa y no hay más cuidados que valgan. Es lógico, el grupo se ha generado para hacer algo en concreto, leer un libro, oponerse a un centro de datos, lo que fuere y no tiene como objetivo generar lazos estrechos, es más en muchos casos hay mucha gente que no tiene fácil las relaciones personales, neurodivergencias u otras predisposiciones culturales o personales hacen que el grupo se interpreta en un sentido de utilidad práctica, sin más corazón.

A esto se suma que los grupos de activismo usan las redes sociales para coordinarse. Grupos de mensajería donde debatir o coordinarse. La gente que está muy sola usa estos grupos de mensajería como una medicina contra su mucha soledad. Escribe mensajes a todas horas, opina o pide opinión, comparte en unos grupos lo que ha visto en otros, escribe en privado para pedir explicaciones y termina cansando al grupo, haciéndose incomode, aburriendo, pero nadie sabe cómo enderezar la situación. Mensajes que no generan respuesta, menciones al hecho “genérico” de que no hay que usar el grupo salvo para lo que está pensado. Asambleas donde algunes se quejan del exceso de mensajes ed una manera general sin llegar a decir nombres, señales de todo tipo que pasan absolutamente inadvertidos para les muy soles hasta que es tarde y alguien lo dice claro y la persona se siente herida y se va y nadie mueve una mano para evitarlo y hay un dolor pequeño, una herida, un desgarrón que acompaña a una sensación de alivio que se siente culpable.

Ahora hay una persona muy sola que lo está más.


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Ayer asistí a un debate entre Nazanin Armanian y Rafael Poch, ambos analistas políticos, ella más especialista en Irán y él en Rusia, sobre la situación en la guerra contra Irán que está sucediendo en la actualidad.

Pocas certezas y bastantes incertidumbres y especulaciones. Por ejemplo aprendí que en Irán hay dos ejércitos, uno llamemosle regular y otro que es la Guardia Revolucionaria. Son independientes y después del asesinato de gran parte de los líderes del país muy malamente coordinados.

Nazanin nos habló de una línea estratégica que se inicia tras la caída de la URSS y el derrocamiento del Sha por parte del pueblo Iraní. Irán entonces es un fuerte aliado de EE.UU. y la estrategia a partir de ese momento consiste en imponer al anticomunista Jomeini al frente e instaurar la República Islámica que se dedica a masacrar cualquier atisbo de oposición por la vía del asesinato de miles y miles de personas. Kurdos, izquierdistas, ateos, palestinos. Sí Jomeini es el encargado de acabar con Arafat y su partido político Al Fatah que a los ojos de EE.UU. y de Irán estaba lleno de ateos e izquierdistas. La estrategia según esta analista, de los EE.UU. es la de ir acabando con todas las revoluciones árabes que se daban en la zona. Acaban con Irak, con Libia, con Afganistán, con Líbano, con Siria, con Pakistán, con Palestina y crean un círculo de seguridad alrededor de Israel. El ataque a Irán es un paso más de esta estrategia. Poch sin embargo considera que la decisión de los EE.UU., no la de Israel, es absolutamente improvisada y el resultado es bastante incierto dado que el levantamiento del descontento popular para derrocar al gobierno no parece plausible. La respuesta de Irán ha causado estupor en el bando atacante. Cierre en la práctica del estrecho de Ormuz por donde pasan importantes cantidades de Petróleo, Gas y comercio en general. Golpeo de infraestructuras militares en los países árabes de la región, hostigamiento en territorio de Israel, especialmente en Tel Aviv. Cada día que pasa la guerra se complica más para los EE.UU. que necesita gran cantidad de armamento de intercepción (misiles Patriot o similares) con costes de más de tres millones de dólares, frente a drones con costes de poco más de 50.000$. En el año 2025 se construyeron 620 misiles tipo Patriot. Ukrania se ve afectada y ya sabe que no contará con esta ayuda. China presta ayuda de inteligencia con sus satélites al gobierno Iraní, pero no se moja a la espera de que su enemigo se parta los dientes en una guerra sin estrategia según describía The Economist. Rusia se debate entre esperar y ver o lanzar una nueva ofensiva en Ukrania aprovechando la situación.

La guerra puede durar unas semanas, quién sabe, los efectos económicos van a aflorar y puede que revienten las burbujas que se han creado como la de la IA, cada día siguen muriendo civiles en medio de un escenario de estrategias de dominación, decisiones impulsivas y gobiernos repugnantes.

EE.UU. es un imperio que muere y piensa hacerlo matando.


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La palabra, como tantos anglicismos usados en la actualidad, tiene carga. La podríamos traducir como convertir en fantasma a alguien. Matarle para las relaciones sociales y hacerle transparente o invisible que de las dos maneras se siente la persona condenada como fantasma. Ignorar es más sencillo y creo que aplica bien salvo porque en el acto de convertirte en fantasma hay una intención malévola. La persona que te ignora de esta manera quiere que sufras y lo quiere de una forma consciente, quiere hacer daño. No ignora por desatención o falta de tacto, quiere que sepas que eres ignorade, que lo que hagas o lo que digas va a perderse en un universo de silencio, en un espacio vacío donde no hay propagación para tus palabras y que con eso te castiga y la peor parte del castigo es que tú no sabrás nunca cuál es el pecado cometido y no sabiendo qué pudiste haber hecho mal, no tienes ninguna forma de remediarlo, revertir la actitud, pedir perdón, reparar el daño. Estás condenade a vagar como un espíritu sin que tu presencia cause ninguna respuesta, pensando en el error, haciendo que este se convierta en ti en culpa y la culpa se vaya destilando para que tu autoestima se haga tan fina que desaparezca por arte de magia. Las redes sociales son el ámbito natural de la actitud. Te dejo que me sigas pero no contesto tus mensajes, no reacciono, no comento tus ocurrencias, has dejado de existir, eres un fantasma para mi. Les psicólogues lo caracterizan como maltrato y evidentemente lo es, quien lo sufre lo sabe, quien lo ejerce lo controla con fuerza para que duela. Hay un punto en la vida en la que nos hacemos invisibles para muches, salvo para quien nos quiere. Puede que aquelles que ahora nos invisibilizan sufran la transparencia más tarde. ¿Karma? no creo en el más allá.


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Me gustaría pensar con claridad, pero para eso debería rebajar el ruido de mi deseo, la punzada de los sentimientos y no soy capaz. Hay un pozo que se va llenando con lo que no hago, las conversaciones que no he tenido. A mí me gusta hablar con la gente. Voy a contratiempo, lo sé, pero es así como me reconozco, entendiendo lo que pasa debajo de la piel de otres. Sé que para traspasar la barrera hay que dar y ahora estoy en una fase en la que soy capaz de dar mucho, desprenderme de las capas que he ido tejiendo porque la cuenta atrás ya ha comenzado y no merece la pena llevar alforjas, ni quedarse la experiencia. No me alcanza para saber qué debí hacer y tengo una sensación de estarme equivocando que no me deja ver claro. Ahora solo deseo tener el tiempo suficiente, no el de ahora, el de después, el que me rescate del error.


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