viewSalivalberto
¡Cuidado! ¡Mucho cuidado!
Corred todos a cubierto
que aquello que se aproxima
y parece un aspersor
se llama Salivalberto
y, ante todo, es un señor.
Es persona muy normal
con la boca bien cerrada
pero si empieza a hablar
ya puedes llevar paraguas.
¡Pobre Salivalberto!
Moja sin querer a todos
aunque pasen a tres metros.
Con esto de tanta baba
la gente no se le acerca,
a no ser que lleven puestas
la ropa y las botas de agua.
Un día con poca suerte
para nuestro Salivalberto
le echaron de su trabajo
y se fue al paro obrero.
¡Entonces cambió su vida!
Porque encontró otro empleo
donde sí que aplaudían
su dominio del babeo.
¡Qué primor en sus tareas!
¡Qué elegancia y qué salero!
Da gloria ver trabajar
a este ufano jardinero.
Unas veces riega lejos,
y otras veces, más cerca.
Por allá por donde pasa
no queda una planta seca.
¡Qué feliz, Salivalberto,
tiene el trabajo perfecto!
Y aquí termina la historia
del señor Salivalberto.
(No la creáis, es un cuento.)
#poemas
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viewEl interruptor
Clic-cloc, clic-cloc,
pobre interruptor.
Sube, baja, sube,
¡cero diversión!
Solo en la pared,
¡ay, qué aburrimiento!
Espera el momento
en el que se acerque
el ansiado dedo
que al fin le permita
estirar el cuerpo.
(Y tampoco cambia
demasiado el cuento.)
Clic-cloc, clic-cloc,
pobre interruptor.
¡Si al menos fueras
un ventilador!
#poemas
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view
Es colmado muy curioso
el de los Nariz y Media.
Pides uno y llevas dos,
quieres veinte y llevas treinta.
Llámese de ultramarinos
o tienda de todo un poco,
lleva tu lista bien clara
que van a volverte loco.
«Mire, señora, no olvide
probar estos pepinillos;
no diga que quiere quince,
que quiere usted veinticinco».
«Oiga, señor Aniceto,
aquí está su coliflor.
¡Cómo le mira ese pavo!
Se lo pongo con arroz».
Sumando, siempre sumando
hacen negocio estos vivos,
pero ya muchos clientes
lo comentan en corrillos:
«Yo pedí cuatro melones
y me dieron dieciséis».
«Pues yo vine a por dos fresas
y me fui con un pastel».
«Una lata de sardinas
buscaba para mi tía,
y salí con tres merluzas,
¡no entraban en la cocina!»
Pues así es este colmado,
el de los Nariz y Media:
puedes pedir veinte olivas
y llevarte mil trescientas.
(Si no te gusta, no vayas;
y si entras, pues te arriesgas.)
#poemas
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viewSe busca dragón
Se busca dragón.
Un dragón casero
que entre sin problemas
en una habitación.
Digamos doméstico,
pero no domesticado
y que sepa convivir
como un buen ciudadano.
Se busca dragón.
Un dragón dragonero
que ejerza de mi amigo
(tengo cinco años y medio).
Será, pues, un dragón abierto,
experto en jugar,
y que tenga título
de charlatán.
Se busca dragón.
Un dragón bombero
que use su cola
para apagar fuegos.
Se le presta casco
y uniforme entero.
Pero mejor... jugamos sin fuego.
Se busca dragón,
un dragón que acompañe.
Por la mañana al cole
y después al parque.
Que acompañe también
a inglés y a baile.
Y que en la ducha
no se resbale.
Se busca dragón.
Un dragón majareta
que cante fatal,
y que le guste hablar
con las estrellas.
Y que en las noches de luna llena
me cuente mil cuentos
hasta que me duerma.
Se busca dragón.
Un dragón dormilón
que a las ocho y media
ya esté preparado
con su pijama
y los dientes lavados.
Y con dos bostezos,
uno en cada mano.
Un dragón que ronque
cuando todos duermen
y que cada mañana
me despierte,
a la hora de siempre,
con una sonrisa
de trescientos dientes.
#poemas
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