Se busca dragón

Se busca dragón. Un dragón casero que entre sin problemas en una habitación. Digamos doméstico, pero no domesticado y que sepa convivir como un buen ciudadano.

Se busca dragón. Un dragón dragonero que ejerza de mi amigo (tengo cinco años y medio). Será, pues, un dragón abierto, experto en jugar, y que tenga título de charlatán.

Se busca dragón. Un dragón bombero que use su cola para apagar fuegos. Se le presta casco y uniforme entero. Pero mejor... jugamos sin fuego.

Se busca dragón, un dragón que acompañe. Por la mañana al cole y después al parque. Que acompañe también a inglés y a baile. Y que en la ducha no se resbale.

Se busca dragón. Un dragón majareta que cante fatal, y que le guste hablar con las estrellas. Y que en las noches de luna llena me cuente mil cuentos hasta que me duerma.

Se busca dragón. Un dragón dormilón que a las ocho y media ya esté preparado con su pijama y los dientes lavados. Y con dos bostezos, uno en cada mano. Un dragón que ronque cuando todos duermen y que cada mañana me despierte, a la hora de siempre, con una sonrisa de trescientos dientes.


publicado bajo licencia Creative Commons por Ignatius Oscoz. Comentarios y saludos siempre bienvenidos.