Escritura Social

Para leer...

Lee las últimas entradas de Escritura Social.

from FURBY FUCSIA FUMADOR

Nado. Por primera vez en todo el año (se dice pronto) tengo tiempo libre. He decidido que así sea. No podía continuar mi camino hacia los lugares a los que me dirijo con toda la carga que me impuse llevar a cuestas. Hay cargas imprescindibles y cargas innecesarias y también otras, como ésta que me he quitado del medio, que me empujan en dirección contraria. Porque al sitio al que voy se llega nadando y una mochila demasiado pesada me arrastra hacia abajo, hacia abajo, hacia abajo. Y toda la fuerza la empleo en no hundirme. En lugar de en ir hacia adelante.

Tengo tiempo libre y nado. Nadar es leer, hacer recados, pasear y beber con amigas y tintarme el pelo. No me tintaba el pelo desde los veinte años. Y de camino hacia la peluquería, pienso. Me permito fluir en el agua, ligera. No me estoy leyendo ninguno de mis libros pendientes. Abandonados desde diciembre, se resignan. Leo lo que se me ocurre, lo que se me cruza, lo que me apetece. No voy a seguir ni una lista más de cosas que hacer en mi tiempo libre. Ninguna. Lo juro.

Nadando me descubro fértil. ¿Qué puede crecer en un cerebro embotado, concentrado y con prisa? Nada.

Parece obvio, pero, a la hora de la verdad, las cosas más obvias son las que más pasamos por alto. Mi mentora actual de dibujo dice: «common sense is not common practice». La adoro. Estoy segura de que cree que soy un desastre, y quizás lo sea. Quizás lo sea. Pero este desastre está aprendiendo, está creando, se expande.

 
Leer más...

from Páramo Imperfecto

#Poemas

Wow, dos posts casi seguidos. No os acostumbréis mucho, no soy muy capaz de seguir un ritmo de publicación ni lo quiero ser. ¿Qué es esto? ¿Poesía? ¿Prosa poética? Ni yo lo tengo muy claro. Quizá no tenga que definirse. Pero allá va.


Somos buenas personas heridas y cansadas que hacen lo que pueden con lo que tienen. Evitando como podemos que la sangre de nuestras heridas salpique a las heridas que tienen los demás.

Recuerda lo bueno. Eres buena persona. La semilla de bondad está en ti. Las buenas personas cometen errores y hacen lo que pueden para repararlos. Las buenas personas son imperfectas. Las buenas personas son suficientes y bellas.

Somos buenas personas y a veces no sabemos que lo somos, jugamos a que somos malas y nos dormimos en el trance de la falta de valía. A lo mejor esto es despertar respirar hondo y conectar con la bondad, con la belleza, el disfrute, jugar a que somos buenas y podemos reparar.

Las personas que parecen crueles y malvadas son las que no entienden que estamos juntos en esto. Las que quieren recibir sin dar, inhalar sin exhalar. (Se quedan sin aire igual.) No son malvadas, son ignorantes. Tratan de protegerse, dividiendo entre “yo” y “los otros”. Cuando intersomos. Juntes en todo. Con un destino entrelazado. No saben que no evitarán su daño nunca mientras lo causan a les demás. Descansa. Respira. Mira al mundo de verdad. No es tu juguete. No puedes extraer más. Dejemos de explotar tierras, cuerpos, mentes, seres completos que desean prosperar. Basta ya. Recuperar el equilibrio natural. Recibir. Dar. Inhalar. Exhalar. Descansar, dormir, jugar. Actuar y nadear* Nadear por nadear (No para más productividad, de eso no necesitamos más) Todo en su justa medida. Dejar de explotar y quemar. Hoy toca reposar, ser horizontal. Que la tierra me sostenga, sin más.


*Nadear es el maravilloso arte de no hacer nada. El turbocapitalismo trata de venderlo como un tiempo de ocio más, para ser más productives luego. Pero yo lo considero la nada por la nada. Ratos de respirar y ya está. Como podréis comprobar, este texto está muy inspirado por Juan Evaristo Valls Boix. La otra gran inspiración ha sido Thich Nhat Hanh, quien acuñó el concepto de “interser”.

 
Leer más...

from Páramo Imperfecto

#Pensamientos

ATENCIÓN, SPOILERS A CONTINUACIÓN: Pequeños spoilers de “Monje y robot”, de Becky Chambers, y spoilers enormes de “Steven Universe”. También hay algún spoiler de mi vida, pero eso, por lo que sea, es mucho menos interesante.

ATENCIÓN OTRA VEZ: El texto tiene más idas de olla de su auter que ideas realmente coherentes. Avisades quedáis.

Hace poco me sorprendí a mí misme reflexionando sobre Steven Universe.

Empecé con una visión comparativa de “Monje y robot” y “Steven Universe”. Las Diamantes y su dominio como un reflejo de la maquinaria brutal del capitalismo y el crecentismo. La línea de pensamientos de las Diamantes bien podría ser algo así: “Como soy superior a estos seres orgánicos y al resto de las gemas, puedo someterlos y expandir mi imperio hasta el infinito. Extraer todo lo que pueda de cada planeta para seguir creciendo. El fin y el medio, lo mismo, sin cuestionarlo. Es lo que hacemos, no hay más. Al fin y al cabo, ¿tengo algo mejor que hacer? Claro que no. No es solamente lo que hago, es mi propósito. Ser una líder. Guiarlas hacia la gloria. Hacia mi propia definición de gloria, claro.”

Ese propósito, ¿hasta qué punto se lo han auto impuesto ellas y hasta qué punto es asignado por Diamante Blanco (líder de líderes)? En cualquier caso, no parecen haberlo elegido de forma consciente.

Por otro lado, están las gemas y los robots de las fábricas de Panga. Tenían un propósito asignado (desde fuera, claramente) y lo rechazaron. Pasan de ser las herramientas de esos sistemas crecentistas brutales para hacerse conscientes y libres. Para los robots, ciertamente, con mucha más facilidad que para las gemas, a quienes cuestionar el sistema les sale muy caro. Las gemas ya eran conscientes desde el principio, eso sí. No obstante, si tratar de ser libre te condena al ostracismo o la destrucción, ¿hasta qué punto te lo planteas?

También tenemos a Rose. La primera (que sepamos) en elegir poner un pie fuera del sistema y cuestionarse todo lo que creía de su mundo y de sí misma hasta entonces. Elegir su nombre, elegir su forma, elegir su lucha. Aunque siguió haciendo lo que se suponía que debía hacer una Diamante: liderar. Salirse del tiesto, pero no mucho. Nunca fue la heroína que creímos que era. ¿Tampoco la heroína que necesitaban? Quizá no. Marcó a las Gemas de Cristal para bien y para mal. Sus motivaciones nunca nos quedan del todo claras, aunque las quiera vender como muy nobles. Era imperfecta. Al menos comprendió eso mejor que las otras Diamantes. Acabó eligiendo su propia impermanencia, como hicieron los robots originales de las fábricas. Y hasta aquí llegan las comparaciones con “Monje y robot”, porque luego la línea de pensamientos se me ha ido a otra cosa.

He acabado viendo a Steven como un reflejo... De mí. Sus fans tenemos una cosa muy clara: ese crío necesita terapia. No pongo en duda que a mí también me viene bien. Empecé pensando en lo guay que sería conocerlo. Una cosa llevó a la otra y al repentino pensamiento de “Joder, nos parecemos MUCHO”.

Está en una búsqueda constante de su lugar en el mundo. No encaja del todo entre las gemas, pero tampoco entre los seres humanos. ¿Os suena, mis panas neurodivergentes? Hasta su madre se lo dice en el vídeo. Es lo extraordinario de ser humano (Onfalina/Mosscap también sabe que es fascinante). El mundo está lleno de posibilidades y experiencias. Tendremos que elegir la nuestra.

Viviendo a la sombra de una figura de apego sin saber muy bien qué debería sentir por ella. ¿La quiero? ¿La odio? ¿Quiero ser como ella, como lo que ella quería ser o más bien quiero ser todo lo contrario de eso?

Esa tendencia que tiene (tenemos) de querer cuidar hasta el extremo... De quemarse. Aunque mucho tarda en llegar hasta ahí, eso sí. Tampoco le podemos pedir tanto realismo.

Oh, y su relación con Connie. Su evolución. Se acercó a ella cuando era vulnerable. Quería cuidarla. Cuando ella quiso protegerlo, no soportaba la idea. Hasta el punto de hacer lo que él nunca quiso que ella hiciera: se sacrificó por ella (por todos). Pasando por la aceptación de “estamos en esto juntos”. Cuando llegó el momento de cuestionarse cuál era su papel en el nuevo mundo que había ayudado a crear, quiso llevar ese “estar juntos” hasta el extremo. (Hey, cuídame, porque no sé pedirlo y no sé muy bien qué me está pasando). El dolor del rechazo. (No me das lo que yo creo que necesito y no entiendo por qué). Sabemos estar en una relación en el lado de la persona que cuida. No sabemos estar en el lado de la persona que necesita que la cuiden. Y cuando estamos en ese lado, él y yo la cagamos.

El punto de darse cuenta de que sus circunstancias han cambiado mucho. Ya no hay un mundo que salvar. Debe reinventarse a sí mismo y su forma de relacionarse con el mundo. Pasando también por un duelo más al darse cuenta de que la infancia que tuvo (tuvimos) no es la que él eligió, sino la que sus padres eligieron. Con todo lo bueno y con todo lo malo que eso conlleva. ¿Qué elijo ahora? Lo que estoy eligiendo, ¿lo elijo yo o es lo que alguien más quiere que elija?

Damos juntos y a destiempo el paso a la vida adulta, eligiendo cómo queremos que sea esta vida y nuevas formas para vincularnos. Nos hacemos conscientes DE VERDAD de que nuestro mayor poder es CAMBIAR. Pero no cambiar las cosas, como en la peli. Sino cambiarse a sí mismo. Cambiarme a mí misme. Elegir el cambio cuando lo que hay ya no sirve. Sabiendo que cambio no es desechar, sino reparar, reinventar. Cambiar y elegir si queremos ser monstruos o personas imperfectas. Siempre habrá alguien que nos odie por las mismas razones que otres nos aman. Pero si miramos a la Estrella Polar, volveremos a encontrar nuestro camino.

Porque sí, la compasión es nuestra Estrella Polar compartida, querido Steven. La que hemos elegido para nuestra vida. Pero a veces podemos perder el norte, no actuar como nos habría gustado, y eso forma parte del proceso. Parte del camino. Para poder tener la paz y amor que ansiamos en nuestro planeta Tierra, tendremos que cultivar la paz y amor en nosotres. Eso también puede implicar partir unas cuantas caras en nombre de la paz, aunque la primera elección sea el diálogo.

Tendremos también que darnos cuenta, como lo hicieron las Diamantes, de que no somos seres perfectos y superiores. El simple hecho de ser Diamantes o seres humanos no nos da potestad para someter y usar a otros seres a nuestro antojo. Tampoco somos, ay, querido Steven, seres perfectos y superiores para poder salvar, proteger y ayudar pase lo que pase. No tenemos el poder de arreglarlo todo, ni de controlarlo todo. Y está bien así.

Somos algo fascinante y extraordinario. Merecemos nuestra propia compasión. Merecemos cuidados. Y merecemos existir sin cuestionar que lo merecemos. Aunque no tachemos ni una sola cosa más de nuestra interminable lista de tareas, merecemos existir. Merecemos despertar y vivir cada día lo mejor que podamos. Aunque al final del día no salvemos a nadie más que a nosotres mismes.

 
Leer más...

from Diario de una Dragomana

Frente a la peligrosa hegemonía de las grandes empresas en los servicios tecnológicos, la solución que proponen muchos techies es alojar uno mismo esos servicios (self-hosting). Por ejemplo, en vez de usar Google Drive, instálate Nextcloud en una Raspberry Pi, o alquila un VPS para tu instancia de Mastodon y huye para siempre de Twitter. Esas cosas que sabe hacer hasta mi sobrino de 5 años, vaya.

Cómic de xkcd. Mujer: "La química de los silicatos es algo básico para nosotros los geoquímicos, así que es fácil olvidar que alguien cualquiera solo conoce las fórmulas del olivino y de uno o dos feldespatos." . Hombre: "Y la del cuarzo, por supuesto". Mujer: "Por supuesto". Texto descriptivo: Los expertos de cualquier materia sobreestiman la familiaridad de alguien cualquiera con su campo, incluso cuando intentan ponerse en su lugar.

En esta entrada, explicaré por qué mi opinión se resume en «No, pero sí».

Primero el no

Con todo el respeto, es como sugerir que en vez ir a comprar fruta a precios inflados al Mercadona te compres una parcelita y aprendas a cultivarla, o que aprendas a confeccionar tu propia ropa para no depender de ninguna empresa de Inditex. Son actividades estupendas si las disfrutas, y habilidades muy útiles, pero no es realista esperar que todo el mundo pueda o sepa (¡o quiera!) ponerlas en práctica en el mundo en que vivimos. Y, sobre todo, hace que recaiga toda la responsabilidad sobre uno mismo; es decir, en vez de solucionar el hiperindividualismo que nos asola, lo acentúa.

En el caso del self-hosting, reconozco que es una actividad por la que profeso una relación de amor-odio. Esta relación comenzó en la primavera de 2025, cuando la que aquí escribe, informática extraoficial de la familia pero aún con escasos conocimientos de programación y sin idea ninguna de redes ni administración de sistemas, adquirió un dominio baratito y un mini-PC de segunda mano y se dispuso a instalar YunoHost, un sistema operativo pensado para usarse en servidores personales y con un catálogo de servicios instalables. Llevar un tiempo en Mastodon me hace hacer cosas extrañas.

Tras superar algunos baches en la configuración, estaba muy contenta: tenía mi propio CryptPad, un servicio de ofimática colaborativa cifrado, pero con un montón de espacio que me habría salido mucho más caro a largo plazo alquilar en la nube. Les dije emocionada a mi pareja y a mi hermana que podían registrarse y usarlo, que aunque el aparatejo estaba en mi habitación podían acceder a través de Internet. Y podía hacer mucho más: autoalojar mi web y mis futuros repositorios de código, crear nuevos nodos en el fediverso, probar bloqueadores de publicidad a nivel de red local... ¡Y estaba empezando a manejarme mínimamente en la terminal! El haberlo hecho yo y haber conseguido esa independencia me provocaba un sentimiento de satisfacción y poderío muy grande.

Sin embargo, al cabo de cierto tiempo, esa euforia inicial se convirtió en otra cosa: frustración y, sobre todo, miedo.

La frustración venía de los problemas con los que me encontraba al instalar o configurar ciertas cosas, y a los que dediqué demasiado tiempo porque me faltaban conocimientos. No todo estaba bien explicado en la documentación, bien por escueta, bien por inexistente, y a veces un usuario había tenido la misma duda que yo en el foro pero no le habían respondido. No quiero con esto desmerecer el trabajo de los voluntarios que hay detrás de YunoHost, porque la frustración habría sido mucho más grande si lo hubiera tenido que hacer todo desde cero con Docker o algo por el estilo.

Y el miedo llegó al darme cuenta de lo que podía pasar. Porque en mi zona a veces hay cortes de luz, y ¿qué pasaría entonces con lo que tuviera guardado en un dispositivo que tiene cosas importantes dentro y siempre debe mantenerse encendido para cumplir su función? Apagones aparte, en algún momento podía desenchufar el mini-PC para limpiar o lo que sea; ¿y si en ese momento mi pareja estaba trabajando en la oficina que hay almacenada en él? A todo esto, ¿cada cuánto debía hacer copias de seguridad? Y aun habiéndolas hecho, si tras actualizar el sistema o una aplicación hubiera fallos, ¿sería yo capaz de solucionarlo?

Empezaba a estar intranquila con todo lo que nunca pasa pero acaba pasando, porque ahora la responsabilidad era mía. Y es que además no era solo comerme yo las meteduras de pata, sino que podían afectar a otras personas que estuvieran usando el servidor. Resulta que la libertad soñada venía acompañada de una responsabilidad abrumadora. ¿De qué me suena eso? Ahhh, ya..., de los años que fui autónoma.

Una de las grandes cargas que más me pesaban cuando trabajaba por cuenta propia era hacerlo todo sola. No había un sindicato que defendiera a trabajadores como yo frente a las condiciones injustas impuestas por los intermediarios que contrataban nuestros servicios y que acumulaban casi todo el capital de negociación. Había intentos de ello por parte de asociaciones profesionales, pero ni la ley ni las circunstancias nos permitían hacer fuerza colectiva. Cuando yo me plantaba y defendía mi posición, me encontraba como respuesta un «Los demás lo hacen más barato» por parte de clientes potenciales y el silencio por parte de los que habían sido habituales. Llegó un momento en el que la libertad de ser mi propia jefa dejó de ser tal. Los últimos meses de mi actividad empecé a ir a una psicóloga, otra vez; había recaído en la depresión.

La frase «Si quieres huir de las big tech, haz self-hosting» me empieza a sonar a «Si no te gusta tu trabajo, hazte autónomo»: falsas soluciones individuales a problemas sistémicos. Yo acabaré queriendo hacer self-hosting y sabiendo hacerlo porque soy muy friki, pero no puedes pedirle a todo el mundo que haga lo mismo, igual que no me puedes pedir que plante en mi piso todos los tomates que necesito comer al año. Porque, además, es que a día de hoy somos más de 8000 millones de personas en el mundo: ¿de verdad se puede esperar que cada una de nosotras aplique el método Juan Palomo (yo me lo guiso, yo me lo como) para la informática y para todo? ¿Hay recursos suficientes para eso?

Luego el sí... y el cómo

El caso es que el panorama tecnofeudalista actual, en el que dependemos de unos ciberterratenientes a los que pagamos mes a mes con una suscripción y/o con nuestros datos por sus infraestructuras y servicios, es desolador. Algo se podrá hacer. Y sí, se puede hacer, pero hay que salirse un poco del sistema: no se puede arreglar el capitalismo con más individualismo.

Parte del temario que es común en España a todas las FP, como la que estoy estudiando ahora, es la prevención de riesgos laborales. Resulta que en este campo se tiene clarísimo que se debe priorizar las medidas colectivas frente a las individuales. Por ejemplo, si hay riesgo de una enfermedad infecciosa tipo COVID en un espacio de trabajo cerrado, está muy bien proporcionar EPI a todos los trabajadores, pero es prioritario instalar un sistema de ventilación que evite que se concentren las bacterias o virus en ese espacio, porque es una medida mucho más eficaz.

Creo que nos iría mucho mejor como sociedad si aplicáramos esta visión colectiva a todo. La hemos perdido porque ciertos políticos se han encargado de socavar el Estado de bienestar que prometía servicios sociales a cambio de pagar impuestos y tener una clase política. Otros se encargan de que no volvamos a creer en esa promesa, teniendo como proyecto político el no tener proyecto político. Vivimos una soledad epidémica a la vez que habitamos entornos urbanos cada vez más densos, y algunos jóvenes empiezan a ver con buenos ojos la implantación de un régimen autoritario, tal vez porque ofrecería algo de certidumbre en estos tiempos inciertos. Pero somos una especie que perduró gracias a la cooperación, y, con Estado o sin él, como sociedad necesitamos volver a conectar con los demás.

Volviendo a los ejemplos que puse al principio, tal vez no puedas ser agricultor o modista a tiempo parcial, pero normalmente hay alternativas mejores a las grandes empresas promotoras de la explotación laboral y la destrucción del medioambiente. Hay cooperativas de pequeños productores, hay comercio local que prioriza ese tipo de producción al elegir proveedores, hay redes vecinales (el vecino que puede ir con el coche a comprar naranjas al productor para su familia y también para la tuya) y familiares (la prima de la que heredas ropa que ya no necesita pero a ti te viene bien). Son alternativas basadas en el apoyo mutuo y en la verdad universal de que la unión hace la fuerza. Me habría gustado formar una cooperativa con alguien de confianza cuando era traductora, porque seguro que habría sido todo más fácil, sobre todo si la otra persona hubiera tenido las habilidades comerciales de las que yo carecía, pero me faltaron contactos.

Llevado esto al plano tecnológico, he estado leyendo sobre colectivos que hacen cosas parecidas.

  • En el mundo francófono está la red CHATONS ('gatitos'), que agrupa pymes que ofrecen servicios tecnológicos basados en software de código abierto y la privacidad. Entre ellas está Nubo, una de las que más me ha llamado la atención no solo por lo original y bonito que es el diseño de su web, sino por haberse creado en forma de cooperativa: aparte de pagar por los servicios de correo y nube en sí, puedes adquirir participaciones a un precio asequible y tener voto en las decisiones. También tengo ahí a la vista para el futuro Alsace Réseau Neutre, en cuyos VPS da la opción de instalar YunoHost directamente para que te montes tus cosas sin preocuparte de cuando se te vaya la luz en casa.
  • En otros sitios de Europa tenemos colectivos como Disroot, Pub Solar y Private Coffee, que ofrecen una variedad de servicios, la mayoría gratuitos, con un modelo de financiación basado en las donaciones.
  • Otros son de pago 100 %, pero el precio se mantiene bajo gracias al carácter voluntario del trabajo de gestión y mantenimiento o al reparto de los costes. Es el caso de la comunidad de Lectura Social, en cuya instancia de WriteFreely se aloja este blog y que recibe el apoyo técnico de Cuates, o del grupo autogestionado Anartist.
  • Hay proveedores como Maadix que no ofrecen esos espacios directamente, pero sí facilitan su creación.

Así pues, y para concluir, tenemos varias opciones para depender menos de las grandes tecnológicas:

  • Self-hosting, pero en grupo. Si tienes la capacidad técnica de alojar recursos informáticos propios, no te la quedes pa ti: que lo que te montes sea para un grupo de amigos o familiares, y así de paso se reparten los costes. Seguro que a tus padres no les da tanta pereza usar XMPP en vez de WhatsApp si se lo dejas tú hecho.
  • Pymes y cooperativas. Puede ser un proyecto de emprendimiento difícil porque los consumidores en general nos hemos acostumbrado a no pagar por el correo+nube básico ni por las redes sociales (a pesar del consabido «si es gratis, el producto eres tú»), pero dados los escándalos mediáticos que evidencian los intentos de eliminar nuestra privacidad creo que se puede ir creando conciencia, o por lo menos llegar a un público concreto (el usuario medio de Mastodon, vamos). Como consumidor, intenta dar preferencia a este tipo de proyectos frente a Google y compañía.
  • Colectivos sin ánimo de lucro más formales o menos. Una asociación con toda la parafernalia jurídica y fiscal, que es un rollo, pero da legitimidad para recibir subvenciones y con eso ampliar los servicios o contribuir a proyectos de código abierto, o simplemente una web con un Ko-fi para las donaciones.
  • El mal menor. Por ejemplo, si usas la nube de una big tech, que sea solo para aquello que te merezca la pena y evitando subir datos sensibles, o cifra tus archivos con Cryptomator para hacerles la peineta y que no puedan hacer nada con ellos.

Dicho esto, quiero que quede algo muy claro: si por tus circunstancias no puedes recurrir a alternativas más éticas, te pido que no te castigues. No puedes hacerlo todo, ni tienes por qué. No es lo natural, aunque nos hayan intentado convencer de lo contrario.

Enlaces relacionados


#informática #SelfHosting #BigTech

 
Leer más...

from LaCar

Identitarisme

Aquells que menystenen l'“identitarisme” i posen per damunt la lluita de classe, no saben que les identitats de les quals parlen són corporalitats, i que l'opressió de classe es fonamenta en l’opressió de cossos. No entenen que la matriu colonial es nodreix de la destrucció corporal. Ens fan treballar fins a l’extenuació i no ens deixen fruir de la nostra corporalitat. Només qui viu una corporalitat normativa i s’aferra al seu ridícul privilegi no entén això.

 
Leer más...

from LaCar

Aliment Trans/No binari

El meu esperit trans/no binari s’alimenta de solidaritat amb altres opressions. Em lliuro a la interseccionalitat que demano per a mi. El meu queer es fa fort quan lluito amb germanis racialitzadis, quan lluito contra lleis de migració, quan lluito pels drets de treballadoris de la llar. M’allunyo de mi mateixa i em llevo importància. Això m’enforteix davant de l’enemic. Soc part d’una matriu revolucionària. Les meves lluites es nodreixen d’altres tan importants com la meva.

 
Leer más...

from Lo necesario imposible

Lo primero los falsos dilemas morales, esas exposiciones de supuestos atolladeros en los que se pone en jaque toda nuestra forma de vivir sin mencionar siquiera que lo nuestro no tiene que ser lo mejor y lo único. Cuidarse hoy es desertar de la carrera constante, de la presencia espectral en todos los sitios. Ayudarnos a descreer de la solidez de lo que dice venir a solucionarte la vida y que no es más que toneladas de pladur, discursos regurgitados y cinismo ilustrado para que no nos salgamos de nuestro papel de bestia de carga fungible.

Cuidarse es huir de las gentes, lugares, tiempos y discursos que nos quieren mantener rígidos y timoratos, convencernos de que nada hay fuera, solo monstruos.

Me quedo con el meme de tirar para el bosque, perderse en él y convertirnos precisamente en esos monstruos con los que pretenden aplacar nuestra curiosidad y la evidencia de que la realidad ha saltado por los aires.

OMELAS

en la labor de abandonar los terrenos baldíos repletos de escorzos sobrevive un miedo ancestro a tomar el camino equivocado

pero no perdemos el rostro sino la costra cuando dejamos Omelas atrás sus calles pulidas de oro promesas fanfarrias confeti pan que cruje de vida no hay resta en desertar de lo muy feliz que se aferra al cielo con tensores de espuma de la sospecha hueso quiste vómito sin sendero alivio huir del sótano donde se tortura al único corazón noble no es una derrota

por mucho que te escueza la historia de la costumbre sobre la piel mansa y ciudadana no se malgasta la existencia si es espectro sostenido por la ley de servidumbre

nada queda en las ciudades perfectas para aquel que descubre la catacumba y contempla con su propio pecho el horror que da cuerda a la alegría en superficie

la vida comienza en el desierto en el casi en la punta en la intuición que se escurre por la barbilla en la gota que retumba contra el suelo del primer refugio sin condiciones

en el regazo que no comprende se dibuja benévola la loma que nos muestra todas las direcciones posibles

por la puerta trasera sin prestigio en silencio portando los carteles asignados por las lenguas que se quedan ratas rotos renegados

desertar de la masacre creer en dioses sin fama saborear el aire que aún no ha sido mancillado por traiciones


#poesía #revisiones

 
Leer más...

from LaCar

Nosaltres al menys sabem el que no som.

És molt important que les persones trans o no binàries no li donem massa importància a la ignorància de la gent que ens tracta de forma indeguda. Ningú sap el que és, nosaltres almenys sabem el què no som, perquè el món és una infinitud de maneres de ser i la societat blanca colonial capitalista heteropatriarcal només té nom per a algunes maneres de ser, i fins i tot d’aquestes maneres la majoria són una impostura sense cap autenticitat.

 
Leer más...

from LaCar

A la nació que construirem.

A la nació que construirem, per aconseguir i mantenir la ciutadania, S'EXIGIRÀ amb rigor un examen periòdic de compassió, un altre d'empatia, un d'honestedat i un altre d'amor al proïsme. No importarà si l'aplicant és d'un lloc geogràfic o d'un altre, ni quina llengua parli, ni el gènere, ni el sexe, ni la religió, ni moltes coses més.

 
Leer más...

from Retales, por @editora


Estos últimos días Marcos (@euklidiadas), ha estado publicando en su cuenta de Mastodon varios hilos interesantísimos sobre infancia, urbanismo y relaciones vecinales. Como su contenido tiene Licencia CC BY 4.0 recopilo aquí uno de ellos en formato post, a modo de archivo, para que no se pierda en el timeline de Mastodon.

Otro de esos hilos está recopilado en un post de otro blog: La gran perdedora


«Prohibido jugar»

Autor: @euklidiadas@masto.es Toot original: https://masto.es/@euklidiadas/114937516232897902 Fecha: 29 de julio de 2025

Las plazas están repletas de carteles de “PROHIBIDO JUGAR”, no se puede correr por las áreas peatonales y las pocas aceras de que disponíamos en las que la estancia era viable han sido transformadas en terrazas donde no poder estar si no se consume.

Lo más curioso es que, al mismo tiempo que sabemos que aquellas familias que permiten jugar a sus niños y niñas en la calle se sienten más conectados a sus vecinos y vecinas —un tipo de resiliencia que ha caracterizado los asentamientos humanos desde nuestros primeros intentos por convivir colaborando— estamos creando sociedades individualistas y completamente fraccionadas.

Algo tan básico como permitir el juego infantil en una plaza puede ser el primer ladrillo con el que erigir la ciudad de los cuidados. Y es que tiene sentido trabajar por tejer estas redes. Si un día mi vecina me llama y me pide que me haga cargo de su pequeña, mi respuesta será afirmativa. Compartimos pasillo, comidas, consejos domésticos y movilidad en bicicleta por la ciudad y nos llevamos muy bien, gracias en parte a que ambos hogares hemos propiciado encuentros que apuntalan estos lazos supra-familiares.

Históricamente, no ha existido problema con dejar a los hijos e hijas de varias familias a cargo de un responsable provisonal que podía ser un vecino, un familiar o algún otro progenitor del bloque, del barrio o del colegio. Es más, algunas de las personas que leéis esto recordaréis haber pasado tiempo a cargo de algún tendero de barrio con el que vuestra familia tenía buena relación. Esta forma de confianza se ha erosionado durante las últimas décadas, en parte derivado de la falta de espacios comunes en los que hacer vida, de terceros lugares adaptados a todas las edades y capacidades, y con su desgaste hemos perdido la capacidad de tejer lazos entre vecinos y vecinas.

Recuperar los espacios de juego libre y no reglado en nuestros barrios no es la panacea, pero es sin lugar a duda uno de los puntos de acción más importantes. Y eso exige tirar algunas vallas, plantar algunas sombras, invertir en columpios abiertos que no obliguen a determinado tipo de juego específico, recuperar espacio destinado a estacionamiento, y fomentar la estancia multigeneracional, entre otros elementos.

Esta última propuesta es probablemente la más significativa cuando se analiza el espacio público destinado al ocio sin pagar. Disponemos de parques infantiles vallados de todo lo demás, de elementos para ejercitar a la tercera edad completamente aislados del resto de actividades (y a menudo bajo el yugo de los elementos, que también hay que señalar esto), de parques de calistenia para deportistas que no se tocan ni con las áreas infantiles ni con las áreas para mayores, de plazas en las que el juego está prohibido, de entornos con bancos en los que ninguna de las otras actividades se permite.

Hemos diseñado un tipo de urbanismo que fragmenta actividades por diseño, ¿y nos sorprende que nos estemos volviendo más individualistas? Tenemos canchas deportivas con canastas y porterías pero sin apenas gradas desde las que mirar, haciendo difícil que quienes no quieran participar del juego activo puedan acompañar de otros modos. Hacer deporte al lado del juego infantil de tu hijo o hija es prácticamente imposible, participar en su juego de forma activa también es difícil. Los abuelos y las abuelas no pueden pedalear sentados en sus asientos adaptados mientras cuidan de sus nietos y nietas porque ambas actividades están completamente separadas. Es difícil acudir a leer a un parque con tus padres mayores porque allí donde ellos tienen equipación para el ejercicio ligero no hay bancos, ni siquiera un arenero infantil.

Lo que sí tenemos es individualismo por diseño: o juega el pequeño, o juegas tú, o juegan tus padres, pero nada de actividades multigeneracionales, nada de hablar con cualquier otro colectivo y, si me apuras, con ninguna otra persona. Hasta los bancos para familiares se ubican alejados unos de otros, haciendo más difícil todavía cualquier tipo de conversación intrascendente sobre el tiempo, semilla a su vez de futuras amistades de barrio.

El juego no es simplemente un momento de ocio y esparcimiento; es un laboratorio fundamental para el desarrollo de la libertad y la experimentación social. Cuando los niños y niñas juegan, no solo ocupan el espacio y manipulan objetos de formas innovadoras, sino que también forjan sus propias normas, las negocian y debaten entre ellos. Se asignan roles, exploran los límites de la autoridad y ponen a prueba nociones elementales de justicia.

(Gracias, @JanaDelBosco por las palabras que te robo)

En otras palabras, el juego trasciende la mera creación de amistades e historias; es una inmersión profunda en el tejido mismo de la socialidad que incluye incluye pelotas que ruedan fuera de las lindes de un campo imaginario, conversaciones aleatorias e inesperadas con transeúntes, manipulación y movimiento de objetos. Sin embargo, esta valiosa oportunidad de aprendizaje se ve sesgada cuando la presencia constante de los adultos y sus dictados sobre lo que se debe hacer o lo que es justo, cercenan un espacio crucial para el desarrollo de la creatividad, la autonomía y la socialidad infantil.

La intervención excesiva, aunque bienintencionada, priva a los más pequeños de la posibilidad de experimentar por sí mismos con las complejidades de la interacción humana y de construir sus propias herramientas para navegar el mundo social.

 
Leer más...

from Lo necesario imposible

Esto que parece haberse convertido casi en un mantra que repiten hasta vaciarlo de sentido algunos gurús espabilaos, es en realidad una verdad contundente, que pesa, que puede experimentarse a poco que salgamos de la inercia hiperverídica de nuestras vidas.

El cuerpo sabe, el cuerpo se queja, el cuerpo señala, no abandonemos el cuerpo, dejemos que sus dolores nos adviertan, fundemos sobre sus gañidos y crujidos, sobre sus balbuceos, un nuevo pueblo en mitad de la extrañeza.

Cuando cesa el trabajo esclavo, asalariado, el que nos dicen que nos dará para ganarnos la vida, entonces es cuando nuestra carne empieza a componer borrones que se van aclarando y que nos lo dicen todo, todo lo que necesitamos para ir desertando de los lugares comunes colonizados.

TRIPALIUM

desatender el trabajo dispuesto para resquebrajar la querencia y mantenernos al filo de lo conforme

entregar la materia y apagar la razón hundir primero los pies en el hacer imaginativo en la caricia de lo roto para ir desvistiéndonos del peso

zambullirnos después tras comprobar cómo ceden las grietas que el agua no da mordiscos y nos reserva una temperatura ideal para la vida posible

entregar la virtud y lo perfecto a las cunetas que mantienen lo salvaje ser el animal que conserva de lo humano el deseo sin doblez

igual que dejamos secar la angustia la olvidamos en las azoteas hasta que el sol la muerde para hacerla jirones abandonemos la máquina que fabrica alimentos sin hondura

seamos la alimaña que regresa a por los huesos blancos sin memoria

en las ciudades quedarán varados sudando miedo bajo la armadura los últimos hombres útiles aferrados al origen

el trabajo sin su nombre el sustento sin usura la canción para dormir seguro en una tierra sin sótanos


#poesía #revisiones

 
Leer más...

from Seluloquio

Nunca he llorado tanto como los últimos tres años. He tenido ganas de llorar muchas veces a lo largo de mi vida, pero en mi entorno no tenía ejemplos de libertad de llanto, así que tragaba lágrimas de forma involuntaria, reforzado por el dogma social de que los hombres no lloran. A ver, no digo que nunca haya llorado, pero sí que es verdad que no me sentía libre de hacerlo. Desde hace tres años, estoy cada día aprendiendo a integrar el llanto en mi vida, conociendo sus bondades y beneficios.

Tres años tiene mi hijo mayor, por cierto. Que no lo había dicho. Sí que es cierto que lloro más en silencio que abiertamente. Qué difícil es luchar contra nuestras creencias… Últimamente lloro por pura frustración, por pena, por desorientación, por ansiedad, por miedo, por agotamiento… Por sentir que no soy suficientemente bueno. A ver, alguna vez también lloro de alegría, no pienses que todo es negativo. Aunque de alegría no tantas, en realidad. O sea, que sí que hay muchas veces que estoy súper contento, pero pocas tanto como para llorar. Madre mía, que me estoy liando. Y todo esto desde que tengo hijos. ¿Qué fuerte, no? Decirlo en voz alta, a ti, mi íntimo y desconocido espectador. Además, suele ser aún más frustrante pensar que son para toda la vida. Insuficiente vitalicio. ¿De verdad esta intensidad nunca va a acabar?

Hace un mes, el día antes de empezar a escribir este monólogo, lloré. Lloré mucho. De hecho, tuve una crisis de ansiedad. Mira, imagínate. El niño llevaba cuatro días con fiebre, encerrados todos en casa, sin espacio para pensar, sin tiempo para idear nada. Llega la noche, y mañana tengo que tener listo el borrador de este texto para avanzar en los ensayos. Llevo tres días sin ducharme, así que me meto al agua, aprovechando que las criaturas están dormidas. El agua está muy caliente, pero no soy consciente del todo porque el contraste con mi cerebro hirviendo, perdido porque no se me ocurre nada bueno para el monólogo, hace que sienta el agua tibia. Salgo mareado de la ducha, mareado por la incapacidad de crear algo que merezca la pena. ¿Tanta intensidad y no hay nada que contar?¿En serio? No me veo capaz. ¿Qué cojones tengo que decir yo, que lo único que hago es cuidar de mis hijos y de mi casa? ¿Cómo que lo único? ¿Te parece poco? ¿Por qué? ¿Lo que hacía tu madre por vosotros era poco? ¿Por qué para un hombre como yo no es suficiente con estar presente y sostener lo privado? Si además lo he decidido yo, si es lo mejor para mi familia y creo firmemente en ello. ¿Por qué me siento así? No puc mes.

Encima el puñetero mareo al salir de la ducha no es de pensar tanto, es una bajada de tensión por el agua hirviendo. Piernas entumecidas, angustia, calor en el pecho. Y todavía me tengo que sentar a escribir el monólogo… Entonces lloro. Lloro por no tener la capacidad de crear como antes. De ser el de antes. Y me acuerdo de mi madre, siempre diciéndome que quería estudiar psicología en la UNED, y yo todo chulo: pues hazlo, no lo digas tanto y hazlo.

¿Te cuento una cosa?: he empezado en los últimos años una carrera, un master y un curso de especialista. Voy a título abandonado por año. Doctor honoris causa perdida. Porque cuidar, cuando cuidas de verdad, cuando le pones corazón, cuerpo y TIEMPO, todo tu tiempo, te succiona. Muchas generaciones de madres, ayer y hoy, absorbidas, despojadas de sus anhelos porque no había ni espacio ni tiempo para ellas. Yo estoy llorando, pero puedo estar aquí, subido a un escenario, compartiendo esto contigo. Aprovechemos el momento para pensar cómo ocupamos lo privado. A ver si conseguimos que todas tengamos el mismo tiempo para llorar y para soñar. Nosotros somos responsables, no víctimas. ¿qué cambios tenemos que llevar a cabo, chicos, para que la igualdad llegue también a lo privado?

 
Leer más...