Francisco Molinero

1959- Autor: @fmolinero@neopaquita.es

Hacía casi dos años que estábamos separados. No solamente es que viviéramos en casas diferentes sino que ante el notario llevamos nuestra discrepancia matrimonial con la esperanza de divorciarnos pasado el tiempo que la ley imponía en aquél momento.

Yo vivía sólo entonces. Durante ese periodo otra mujer compartió mi vida pero finalmente se fue después de hacerme daño y aquél verano me encontraba especialmente deprimido y confuso. Decidí ir a los Pirineos donde recordaba haber sido muy feliz y tras un breve y alocado paso por Zaragoza y Francia, me planté en el refugio de Viadós dispuesto a retarme a mi mismo, a demostrarme que podía vencer el miedo y a hacerlo subiendo a la cumbre del Posets en solitario. Años antes lo había intentado en compañía de Pedro y Maribel pero a pesar de ser un 3.000 modesto no nos fue posible y la espinita de aquella cumbre se me quedó clavada como ninguna otra.

Salí temprano del refugio para que el amanecer me asombrara pasado el bosque del Clot donde los árboles terminan y empiezan las dificultades y ya entrada la mañana había pasado los neveros, dejado atrás los últimos regatos y me enfrentaba a la desagradable pedrera que te lleva hasta la arista más aérea e impresionante que he conocido.

Durante unos minutos eternos, sin atreverme a ponerme en pie, sólo, tan cerca de la cumbre, me encontré de cara con mi miedo, mi vértigo y mis ganas de huir una vez más. Respiré me levanté, controlé los temblores y crucé la arista lentamente hasta hacer cima en solitario sobre mi mismo. La vista desde Posets no se puede describir fácilmente y aunque lloré durante minutos también fui consciente de que por fin había dado el paso, que era fuerte mentalmente y que estaba preparado para lo que debía haber hecho hace tiempo.

El descenso fue penoso debido a una lesión en mi rodilla que decidió reproducirse en medio de la bajada y que me llevó a alcanzar las granjas de Viadós a última hora de la tarde, con la pierna vendada, cojo, agotado y abroncado por el resto de los montañeros que estaban en el refugio y que me recordaron que nunca se debe ir solo a la montaña.

Al día siguiente dejé el refugio, baje hasta Hospital y me subí a Bielsa para hospedarme en el hotel desde donde cogí el teléfono y llamé a Raquel para decirle que la quería y que necesitaba que viniera a estar conmigo. Durante unos segundos esperé su respuesta, de pie, aguantando el miedo, esperando un reproche merecido, pero no hubo tal y desde entonces vivimos juntos.


Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @fmolinero@neopaquita.es

Puedes seguir este blog desde cualquier red del Fediverso o mediante RSS.

También puedes Compartir en Mastodon

Me gusta pensar que me quieres aunque sé que no tiene tanta importancia.

Me recreo, hago cábalas con la idea comienzo viajes, escapadas, huidas por países recónditos

Luego, como no me lo dices se me cae el alma a los pies y me paraliza.

Me deprimo, tengo pesadillas con la idea comienzo estancias aburridas en habitaciones blancas.

Voy y vengo.

Y tú no me dices nada de nada.


Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @fmolinero@neopaquita.es

Puedes seguir este blog desde cualquier red del Fediverso o mediante RSS.

También puedes Compartir en Mastodon

No suelo contestar a los comentarios, salvo a los de Nacho que sé que le gusta el debate y por eso le contesto, y porque le quiero y a muy pocos comentarios más, creo que un blog no es un foro, pero hoy he leído dos, de personas a las que no conozco, sobre poesías mías. De todo lo que escribo son los poemas mis hijos más queridos, más íntimos, así que cuando alguien los lee, aunque sé que son pocos, y sobre todo cuando siente el impulso de decir algo sobre ellos, me siento agradecido, recompensado.

No diré aquello de las folclóricas del agradecimiento a este público que tanto quiero y al que tanto debo, pero si quiero que podáis leer esto:

Cobro vida en tus ojos los que me leen, en tus dedos que pulsan las teclas.

Te regalo mi palabra y me la devuelves engrandecida como una semilla que germina como si hubiéramos hecho el amor.


Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @fmolinero@neopaquita.es

Puedes seguir este blog desde cualquier red del Fediverso o mediante RSS.

También puedes Compartir en Mastodon

INGREDIENTES:

200 GR DE PESCADO BLANCO (RAPE, MERLUZA) 200 GR DE LANGOSTINOS COCIDOS 1 CEBOLLA LECHE ENTERA 50 GR DE HARINA LEVADURA 1 YEMA 2 HUEVOS 3 CUCHARADAS DE TOMATE FRITO ACEITE Y SAL

Lo primero limpiar el pescado, cortarlo en pequeños trozos y guardarlo para después o como dicen los entendidos: reservar. Se pelan los langostinos, se cortan y se dejan junto con el pescado Pelamos la cebolla, la picamos y en una sartén con un poco de aceite de oliva y a baja temperatura la freímos hasta que esté dorada

¿Cómo hacer la masa?:

Con el fuego al mínimo añadimos el pescado y el marisco troceados, tomate, 25 gr de harina, un pellizco de sal y leche hasta conseguir una masa compacta pero suave Quitamos el fuego y añadimos una yema de huevo que habremos batido previamente y dejamos que se enfríe la masa Con una cuchara pequeña vamos haciendo bolas del tamaño de una nuez y las rebozamos en harina que habremos mezclado con la levadura.

Freír y servir

Preparamos una sartén con aceite abundante y la calentamos. Cada bola enharinada la pasamos por el huevo batido y la freímos hasta que esté dorada. A mi me gusta servirlas con verdura.

PS No lo he hecho nunca pero se pueden intentar en los hornitos de aire que llaman airfryer y quedarán menos grasientos


Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @fmolinero@neopaquita.es

Puedes seguir este blog desde cualquier red del Fediverso o mediante RSS.

También puedes Compartir en Mastodon

Me dicen que el infinito es una cuestión de perspectiva. No me cuadra pero el mensaje es cautivador, como la mujer que me lo ha dicho y dado que además de otras virtudes no hablo de alguien que no le hubiera dado vueltas al cacumen, por esta me voy a fiar de ella. Yo asocio el infinito con la soledad. He pasado muchas horas en soledad, muchos días en hoteles, en viajes y la perspectiva de una tarde y una noche sin nadie con quien compartir nada es para mi el territorio de lo demasiado extenso, lo inabarcable y luego la noche, insomne y el tiempo que casi se detiene. Me recuerdo contando los pasos de mi habitación, dibujándola, tumbado en mi cama mirando el techo y esperando simplemente que el tiempo no se hubiera detenido definitivamente. En este sentido acepto pulpo como animal de compañía, sin que sirva de precedente y teniendo en cuenta que hoy el horno no está para bollos que ya eran muchas semanas de alegría.


Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @fmolinero@neopaquita.es

Puedes seguir este blog desde cualquier red del Fediverso o mediante RSS.

También puedes Compartir en Mastodon

Se agradece que los amigos te ayuden a mejorar aunque sea diciéndote que hay demasiadas faltas de ortografía en lo escrito, porque es verdad, así que tomo nota y prometo aplicarme en lo sucesivo. Se agradecen aun más las aportaciones de manos negras, de agujeros negros o incluso los errores cósmicos, en ciertos momentos se agradece cualquier señal de que quien te quiere está cerca y te lee y te escucha y se emociona o simplemente se conmueve lo necesario para mostrarse, aunque no sea eso lo que ahora más quiere. No eran entradas sino carnets y algo peor, no soy Camus sino Paco «Ça c’est tout», pero la idea era buena y aunque yo prefiriera bitácora, siempre me rindo ante lo evidente, la belleza, la inteligencia.

Hay un tiempo gastronómico desde luego, lento y dedicado a los demás, un tiempo amable, solitario para quien prepara y multitudinario para quien degusta, hay una cocina que tiene que ver con el amor, que no es simplemente supervivencia y que se hace para seducir, para atraer al otro, para que se sienta amado o por lo menos querido y aunque desconocemos el propósito de la existencia somos capaces de vivirla intensamente si alguien nos regala su amistad en forma de sopa de almendras. Somos así, inconscientes, vitales.

Estas entradas van por ustedes.


Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @fmolinero@neopaquita.es

Puedes seguir este blog desde cualquier red del Fediverso o mediante RSS.

También puedes Compartir en Mastodon

Creo que bordeamos el río más de lo debido por miedo por vergüenza.

Al final, cuando crucemos será tarde o estaremos lejos.


Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @fmolinero@neopaquita.es

Puedes seguir este blog desde cualquier red del Fediverso o mediante RSS.

También puedes Compartir en Mastodon

Recorro la mancha, de Madrid hasta Albacete, voy recordando a María y el atascaburras, pero no es época, veo modernos campos de colectores solares entre los trigales secos ya segados; la tecnología pugna por aprovechar el sol de manera distinta. La ciudad está alegre, calurosa y tiene un aire de actividad que no recordaba. Para comer unos ahumados que están simplemente aceptables y un entrecôte que a falta de ossobuco, está realmente tierno y bien cocinado, le acompaña medio tomate y unas pocas patatas asadas. Dos cervezas frías, muy frías y un maitre que está atento y resulta amable hacen del local «il Forno» en la calle Caba, algo grande para mí, un sitio recomendable y más si el gusto es de pizzas o pastas.

A la salida de la ciudad paso por la estación de autobuses, vetusta, como cansada y que conocí en su esplendor el año que la estrenaron, de camino a Alicante en busca de una mujer; el resto de la ruta es silenciosa, cansina, entre campos bastante yermos y caserones que aparecen medio abandonados.

La Mancha de nuevo se desparrama entre decenas de nuevos molinos que ventean y giran lentamente. ¡No son gigantes! o sí.


Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @fmolinero@neopaquita.es

Puedes seguir este blog desde cualquier red del Fediverso o mediante RSS.

También puedes Compartir en Mastodon

Estuvieron casados algo más de dos años y como antiguamente, provenían de un noviazgo largo e incluso algo cansino que hubieron de rematar con la boda como salida más digna. Esos dos años fueron como la hipoteca mínima indispensable, el luto obligado y aunque nunca tuvieron grandes trifulcas, ni se cruzaron insultos, ni siquiera discutieron con un tono más alto de lo normal, casi de forma voluntaria dejaron que el desdén se fuera colando entre las rendijas del cariño. La distancia se fue alargando, los comentarios irónicos que al principio eran esporádicos se adueñaron de la conversación y justo un segundo antes de que apareciera el odio decidieron divorciarse de común acuerdo. Nada distinto a tantas y tantas parejas. Realmente lo curioso es que durante esos años descubrieron cuán distintos eran y por momentos qué opuestos en gustos y lo más curioso en costumbres. Si a él le gustaba comer despacio y charlar en la mesa, ella apenas tardaba diez minutos en dar buena cuenta y en silencio del plato más frugal. Si ella disfrutaba hasta el éxtasis de la música clásica, él buscaba siempre el pop más insustancial. Cuando eligieron las vacaciones la distancia se fraguó entre los pirineos y el mediterráneo. Él era un insomne desde su adolescencia y ella no entendía levantarse si el sol no estaba picando en lo alto salvo por pura obligación. La ruptura por tanto no fue tal. Y salvo las familias, que se vieron sorprendidas por el desenlace como si resultara imposible a la luz de tantos años de conocimiento y que, de malas maneras intentaron mediar y pedir explicaciones, sobre todo a él, que asumió su papel de varón más tópico, teniendo que explicar que ninguna otra mujer era la causante del despropósito, no produjo ni dolor ni ausencia. Profesionales sin problemas económicos y sin hijos a los que compartir, como si de duelistas del XIX se tratara, pusieron espalda con espalda y empezaron a contar los pasos de su alejamiento.

Él encontró trabajo en una fábrica textil en Barcelona como jefe de administración y ella se embarcó en un proyecto de ayuda a la cooperación con la agencia española en la selva Lacandona Mejicana.


Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @fmolinero@neopaquita.es

Puedes seguir este blog desde cualquier red del Fediverso o mediante RSS.

También puedes Compartir en Mastodon

La coherencia política es normalmente complicada, pero es que hay familias políticas a las que se les ve más el plumero que a las demás: los liberales. Los liberales dicen creer que el estado no debe entrometerse en la vida de las personas porque el mercado y la iniciativa privada son más eficaces para resolver los conflictos. Entre los liberales los economistas son legión. Pocos ministros de economía de los que hemos disfrutado en esta España nuestra se escapan a esta bonita etiqueta, tanto los que ha puesto el PSOE como lo que ha puesto el PP y hasta la indocumentada de nuestra presidenta de Madrid tiene a gala ser una liberal de tomo y lomo. Luego llega la realidad y los liberales nos enseñan el culo, como cuando una cierta parte del sistema hipotecario estadounidense hizo aguas. La receta básica sería dejar que el mercado corrigiera el problema, sin embargo los presidentes de los bancos centrales, liberales todos ellos, elegidos de manera poco democrática todos ellos, con capacidad de decidir sobre el dinero que recaudan de nuestros impuestos, supongo que con gran asco ideológico, decidieron ¡INTERVENIR!, pisotear sus creencias, sus tesis doctorales y poner dinero, medios y leyes para salvar… ¿para salvar a quién? Algunas de las sociedades que quebraron estaban ejecutando hipotecas a los propietarios de viviendas que lo perdieron todo con el Katrina. Los liberales entonces apostaron por la iniciativa privada para la reconstrucción del desastre. Son peligrosos.

Los liberales son unos caraduras y los que les permitimos estar al mando unos inconscientes porque su única misión es el enriquecimiento personal y la salvaguardia de los intereses de los poderosos.


Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @fmolinero@neopaquita.es

Puedes seguir este blog desde cualquier red del Fediverso o mediante RSS.

También puedes Compartir en Mastodon