Dispongo las posibilidades
las alternativas
cada una de las derivaciones que pudieran aparecer,
dispongo los atajos
los planes de escape
todas las herramientas que me permitan
zafarme
escabullirme
evitar lo indeseado.
Despliego el plano de operaciones
en la mesa de debate,
la cuadrícula del territorio
mi alma entera sobre el tablero desnudo
desnuda
para ver mis probabilidades
si tuviera escapatoria, calibrar los riesgos
evaluar si todo está tan difícil como parece
si es verdad el pálpito oscuro
o no es más que miedo innecesario.
Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon:
@fmolinero@neopaquita.es
Obamb era un hombre curtido, posiblemente mayor de 30 años y había visto otras veces este calor, por eso en cuclillas, con sus brazos abrazando sus piernas y una varita de cedro entre sus manos dejaba que sus ojos se perdieran más allá de las montañas y sonreía como si no pasase nada.
Para los jóvenes y los niños la situación era agobiante, reunidos todos bajo el árbol de las historias apenas podían moverse sin perder el aliento y le miraban esperando cualquier signo que les permitiera saber algo del futuro
Las mujeres pergeñaban en sus cabañas lo mínimo para comer y procuraban que los recién nacidos no tuvieran que sufrir el aliento del infierno en su cuerpo. Hacía un calor verdaderamente insoportable.
Obamb pensaba en Alia, en su cuerpo oscuro, delgado y hermoso y en que quizá esta noche no quisiera demostrarle su amor. Sin decir nada movió su cabeza de un lado al otro sumido en sus pensamientos, contrariado y todos interpretaron que la situación era verdaderamente difícil, pero Obamb solo pensaba en que debería esperar para amar a su gacela.
Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon:
@fmolinero@neopaquita.es
Orten Lewis camina despacio, con cuidado de no resbalar y caerse en medio del parque ante la mirada del resto de paseantes. Se le nota que no está habituado a andar sobre un camino helado en el que unas mujeres encorvadas, muy de mañana, han vertido una mezcla rojiza de arena y sal. Aparentando seguridad, aplomo, bajo un cielo que se acerca tanto a la tierra que apenas deja sitio a las personas, Orten no sabe que su condición de extranjero va a ser fundamental para salvar la vida del pequeño Yuri, pero es que la vida se dispara o se detiene sin que nada nos avise de sus razones.
Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon:
@fmolinero@neopaquita.es
Primer día de rodaje y estoy muerto. Cansado, quiero decir. Me duelen las rodillas y si no fuera porque llevo toda la tarde en pelotas bañándome en la piscina y tomando café con hielo, creo que mañana no volvería.
Lo peor es que no he hecho nada. Mejor dicho no he hecho nada productivo, salvo esperar y esperar y esperar. Ocho horas esperando. Y eso que la mañana se presentaba la mar de sugerente cuando una vez embutido en mi traje de judío ruso me llevaron a maquillaje y me sentaron junto a la actriz Silvia Abascal. ¡Qué emoción! Soy un adolescente, gordo y viejo, pero un adolescente.
Entré en la sala, me saludó, le saludé y me senté en mi butaca mientras una excelente profesional intensamente perfumada me empolvaba todo aquello que en mi cara pudiera brillar en algún momento. Apenas duró un par de minutos, pero allí estaba yo en carne mortal, a solas salvo las maquilladoras que no cuentan, junto a una hermosa actriz de rostro adolescente y pálido. Silvia Abascal. Luego fuese y no hubo nada. Pero nada de nada y a partir de ese momento álgido todo se desarrolló por una pendiente de tedio que nos llevo hasta las puertas mismas del aburrimiento más supino. He descubierto que nuestro papel en la obra es muy marginal; tan marginal que apenas entramos en algunos encuadres y que hoy solamente tocaba rodar uno de ellos, así que hemos estado ocho horas sin hacer nada y a fe mía que eso cansa más que faenar.
Lo más curioso ocurrió cuando a las doce paramos para el refrigerio. De un ambiente como el de la farándula, tan vinculado a la izquierda, cabría esperar un ambiente de camaradería como no hay en otras industrias. Pues no. Los actores principales a desayunar a sus lujosos camerinos, los trabajadores, técnicos, modistas, peluqueras y demás profesionales de la casa a un lado del pasillo y por último los figurantes y músicos a tomar vientos al otro lado. Me ha resultado extraño. Grotesco. Carca. Yo en vista de que voy de músico y los músicos ya se sabe que tienen fama de pasar mucho hambre me he metido entre culo y cojón dos bocadillos de salchichón que no desmerecían el deseo con el que les busqué, un refresco y a seguir esperando. Luego mucho «Motor», «estamos rodando», «cinco y acción», «corten», «vale» y demás jerga de la profesión que como todas tienen argot y ritual, modos y costumbres y discriminan bien a quien no las conoce y se le nota. Yo estuve camaleónico y es que eso se me da de perlas.
Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon:
@fmolinero@neopaquita.es