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    <title>VidaCotidiana &amp;mdash; Reflexiones desde el Keuper</title>
    <link>https://escritura.social/doclomieu/tag:VidaCotidiana</link>
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    <pubDate>Sat, 06 Jun 2026 23:57:22 +0000</pubDate>
    <item>
      <title>Mi historia con Linux</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/mi-historia-con-linux</link>
      <description>&lt;![CDATA[Tras unos años sin utilizar Linux, he vuelto con un portátil con Linux Mint y muchas ganas de cacharrear. El otro día, hablando con mi pareja, le contaba como entré yo en este mundillo y he pensado escribir esa historia aquí también.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Empecé la carrera en el año 2006 y ese mismo año me uní al Seminario de Ciencias Planetarias (refundado posteriormente como Grupo de Ciencias Planetarias y extinto actualmente, pero esa es otra historia). En ese grupo conocí a unas estudiantes de físicas y empezaron a meterme ideas raras en la cabeza, no tenía suficiente con las ciencias planetarias. Empezaron a hablarme de software libre y de sistemas operativos libres y gratuitos. En aquella época, la recomendación fue, por supuesto, Ubuntu. En casa, busqué en internet información hasta que me animé a descargar e instalar Ubuntu en mi ordenador. Creo que fue en las Navidades de 2006 cuando ya tenía corriendo en mi ordenador de sobremesa Ubuntu 6.10. Y reconozco que me gustó.&#xA;&#xA;Durante esos tiempos en el Seminario de Ciencias Planetarias, otros colegas me recomendaron nuevas distribuciones: &#34;prueba Arch&#34;, &#34;Ubuntu es el mal, usa Debian&#34;, &#34;únete a Fedora&#34;, etc. Como me gustaba tanto eso de los sistemas operativos libres decidí probar otras distribuciones (lo que ahora he descubierto que llaman distrohopping). No recuerdo cuantas ni cuáles probé durante el verano de 2007. OpenSuse seguro, aunque solo logré instalarla y no pude hacer nada más (la cambié cuando me harté de ser incapaz de configurar internet o alguna cosa así). Fedora y Arch creo que fui incapaz de instalarlas. Debian no recuerdo si la instalé o no, pero al final decidí quedarme con Ubuntu y, como era el ordenador de la familia, convivía en alegre sintonía con Windows en el mismo disco duro.&#xA;&#xA;En 2008 o 2009 me compré un Notebook con Windows hasta que se le acabó la garantía (momento en el que fue formateado y le instalé también Ubuntu). Fue el ordenador que me acompaño toda la carrera, el máster, la tesis y mi breve periplo en la universidad privada (un Notebook con 1 núcleo con turbo a 1,8 GHz, 1 GB de RAM y arquitectura de 32 bits). Estuve con Ubuntu hasta que se hizo demasiado pesado para el pobre Notebook y decidí cambiar a Lubuntu, que tiene un escritorio más ligero. En 2019 me compraron un portátil en el trabajo (con Windows) y el Notebook se quedó para un ocio más ligero, aunque de vez en cuando seguía utilizándolo para trabajar. Hasta que en enero de 2022, durante mi mudanza a las infames tierras francófonas, decidí que era hora de jubilarlo. No sé podía navegar ya por internet con él y hacer casi cualquier cosa lo llevaba al límite.&#xA;&#xA;En 2022 fue, por tanto, el último año que use una distribución de Linux de manera habitual... hasta hace unos meses, cuando me regalaron un MacBookAir de 2015 de tercera mano. Según lo recibí lo primero que hice fue instalarle Linux Mint. Y ahora es mi ordenador principal en casa. Tengo que probar si algunos de los programas de Windows del trabajo, que hace años no funcionaban en Linux con wine, ahora funcionan y si funcionan algunos videojuegos. Si todo funciona, creo que el portátil de casa lo formatearé para instalarle Linux (aunque quizás haga un poco de distrohopping y pruebe con Fedora u OpenSuse, que me gusta el escritorio de Plasma, o con Arch, que he visto que tiene PHREEQC en sus repositorios).&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;¿Esta entrada es #VidaCotidiana o #software? Bueno, dejo los dos hashtags.&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Tras unos años sin utilizar Linux, he vuelto con un portátil con Linux Mint y muchas ganas de cacharrear. El otro día, hablando con mi pareja, le contaba como entré yo en este mundillo y he pensado escribir esa historia aquí también.</p>



<p>Empecé la carrera en el año 2006 y ese mismo año me uní al <em>Seminario de Ciencias Planetarias</em> (refundado posteriormente como <em>Grupo de Ciencias Planetarias</em> y extinto actualmente, pero esa es otra historia). En ese grupo conocí a unas estudiantes de físicas y empezaron a meterme ideas raras en la cabeza, no tenía suficiente con las ciencias planetarias. Empezaron a hablarme de software libre y de sistemas operativos libres y gratuitos. En aquella época, la recomendación fue, por supuesto, Ubuntu. En casa, busqué en internet información hasta que me animé a descargar e instalar Ubuntu en mi ordenador. Creo que fue en las Navidades de 2006 cuando ya tenía corriendo en mi ordenador de sobremesa Ubuntu 6.10. Y reconozco que me gustó.</p>

<p>Durante esos tiempos en el <em>Seminario de Ciencias Planetarias</em>, otros colegas me recomendaron nuevas distribuciones: “prueba Arch”, “Ubuntu es el mal, usa Debian”, “únete a Fedora”, etc. Como me gustaba tanto eso de los sistemas operativos libres decidí probar otras distribuciones (lo que ahora he descubierto que llaman <em>distrohopping</em>). No recuerdo cuantas ni cuáles probé durante el verano de 2007. OpenSuse seguro, aunque solo logré instalarla y no pude hacer nada más (la cambié cuando me harté de ser incapaz de configurar internet o alguna cosa así). Fedora y Arch creo que fui incapaz de instalarlas. Debian no recuerdo si la instalé o no, pero al final decidí quedarme con Ubuntu y, como era el ordenador de la familia, convivía en alegre sintonía con Windows en el mismo disco duro.</p>

<p>En 2008 o 2009 me compré un Notebook con Windows hasta que se le acabó la garantía (momento en el que fue formateado y le instalé también Ubuntu). Fue el ordenador que me acompaño toda la carrera, el máster, la tesis y mi breve periplo en la universidad privada (un Notebook con 1 núcleo con turbo a 1,8 GHz, 1 GB de RAM y arquitectura de 32 bits). Estuve con Ubuntu hasta que se hizo demasiado pesado para el pobre Notebook y decidí cambiar a Lubuntu, que tiene un escritorio más ligero. En 2019 me compraron un portátil en el trabajo (con Windows) y el Notebook se quedó para un ocio más ligero, aunque de vez en cuando seguía utilizándolo para trabajar. Hasta que en enero de 2022, durante mi mudanza a las infames tierras francófonas, decidí que era hora de jubilarlo. No sé podía navegar ya por internet con él y hacer casi cualquier cosa lo llevaba al límite.</p>

<p>En 2022 fue, por tanto, el último año que use una distribución de Linux de manera habitual... hasta hace unos meses, cuando me regalaron un MacBookAir de 2015 de tercera mano. Según lo recibí lo primero que hice fue instalarle Linux Mint. Y ahora es mi ordenador principal en casa. Tengo que probar si algunos de los programas de Windows del trabajo, que hace años no funcionaban en Linux con wine, ahora funcionan y si funcionan algunos videojuegos. Si todo funciona, creo que el portátil de casa lo formatearé para instalarle Linux (aunque quizás haga un poco de <em>distrohopping</em> y pruebe con Fedora u OpenSuse, que me gusta el escritorio de Plasma, o con Arch, que he visto que tiene PHREEQC en sus repositorios).</p>

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]]></content:encoded>
      <guid>https://escritura.social/doclomieu/mi-historia-con-linux</guid>
      <pubDate>Fri, 22 May 2026 08:50:10 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>El calzado minimalista no es para mí</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/el-calzado-minimalista-no-es-para-mi</link>
      <description>&lt;![CDATA[Poco más que añadir, en principio, que lo ya indicado en el título de esta entrada. He probado el calzado minimalista, barefoot, y tras varios meses con un uso constante me he dado cuenta de que es un calzado que no se adapta a mí.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;El verano pasado, siempre que podía, estaba descalzo. Y eso hizo que, llegado un momento, me costase ponerme las deportivas. Mi hermana, que lleva años usando barefoot, me dijo que probase con este tipo de calzado y me dio una serie de consejos para acostumbrarme a ellos. Así que le hice caso y me compré unos escarpines para pasar lo que quedaba de verano. Y me encantaron. Los usaba diariamente hasta que llego el mal tiempo, momento en el que me decidí a comprarme unas botas barefoot.&#xA;&#xA;Ese ha sido mi calzado diario hasta hace unas semanas que he vuelto al calzado tradicional. Hará un par de meses empecé a notar unas molestias en la planta del pie al caminar y, por las mañanas, en los tobillos. En un principio, pensé que podría haberme hecho daño y no le di mayor importancia, pero cada vez las molestias eran mayores. Me di cuenta de que los días que no salía de casa esas molestias se atenuaban, por lo que decidí probar de nuevo con las deportivas. A los pocos días las molestias en los pies habían desaparecido.&#xA;&#xA;He intentado volver a utilizar los escarpines y las botas, pero siempre vuelven las molestias al usarlas. Aunque me gusta lo cómodo que es este tipo de calzado, está claro que no es para mí. Una lástima, porque a los escarpines les he hecho muchísimos kilómetros  y siguen como nuevos.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;VidaCotidiana &#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Poco más que añadir, en principio, que lo ya indicado en el título de esta entrada. He probado el calzado minimalista, <em>barefoot</em>, y tras varios meses con un uso constante me he dado cuenta de que es un calzado que no se adapta a mí.</p>



<p>El verano pasado, siempre que podía, estaba descalzo. Y eso hizo que, llegado un momento, me costase ponerme las deportivas. Mi hermana, que lleva años usando <em>barefoot</em>, me dijo que probase con este tipo de calzado y me dio una serie de consejos para acostumbrarme a ellos. Así que le hice caso y me compré unos escarpines para pasar lo que quedaba de verano. Y me encantaron. Los usaba diariamente hasta que llego el mal tiempo, momento en el que me decidí a comprarme unas botas <em>barefoot</em>.</p>

<p>Ese ha sido mi calzado diario hasta hace unas semanas que he vuelto al calzado tradicional. Hará un par de meses empecé a notar unas molestias en la planta del pie al caminar y, por las mañanas, en los tobillos. En un principio, pensé que podría haberme hecho daño y no le di mayor importancia, pero cada vez las molestias eran mayores. Me di cuenta de que los días que no salía de casa esas molestias se atenuaban, por lo que decidí probar de nuevo con las deportivas. A los pocos días las molestias en los pies habían desaparecido.</p>

<p>He intentado volver a utilizar los escarpines y las botas, pero siempre vuelven las molestias al usarlas. Aunque me gusta lo cómodo que es este tipo de calzado, está claro que no es para mí. Una lástima, porque a los escarpines les he hecho muchísimos kilómetros  y siguen como nuevos.</p>

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      <guid>https://escritura.social/doclomieu/el-calzado-minimalista-no-es-para-mi</guid>
      <pubDate>Fri, 01 May 2026 10:04:06 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Querido diario</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/querido-diario</link>
      <description>&lt;![CDATA[Sí, tengo un diario. Un cuaderno en el que escribo, aunque no diariamente, mis experiencias y mis emociones, es decir, mi día a día.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Sin embargo, tengo que reconocer que me costó llamarlo diario. Al principio, era solo el cuaderno. En él escribía un poco de todo. Unos días reflexionaba sobre alguna idea del trabajo, otros escribía algún microrrelato y otros días escribía para mi yo del futuro, que era cuando recogía los hechos que me habían ocurrido ese día. Estos escritos en el cuaderno se fueron haciendo cada vez más frecuentes, pero seguía sin llamarlo diario. Es más, en alguna ocasión reflexioné sobre esto en el cuaderno, ¿qué me impedía llamarlo diario? Me avergüenza reconocer que, tras un ejercicio de introspección, sentía que los diarios los había asociado inconscientemente con lo infantil y lo femenino. Entendí que, todas esas películas en las que aparece una joven escribiendo en un cuaderno &#34;Querido diario&#34;, habían hecho mella de algún modo en mí. Tras reconocerlo, decidí llamar a las cosas por su nombre y llamar diario a mi diario.&#xA;&#xA;Un tiempo después, hablando con un compañero de trabajo, le comenté que escribía un diario y me sorprendió que sus comentarios, ciertamente burlones, estuvieran relacionados con las cosas que aparecen en las películas (chicas adolescentes, amoríos, cuadernos rosas, bolígrafos con pompones...). Curiosamente, esto lo he vivido en varias ocasiones, siempre hablando con hombres (que, por supuesto, no escribían un diario), pero nunca me lo ha dicho ninguna mujer (escribiesen o no un diario).&#xA;&#xA;Nunca he escrito en el diario &#34;Querido diario&#34;, pero quizás debería terminar así los cuadernos donde los escribo, para agradecer el tiempo que hemos pasado juntos, que me haya permitido explayarme en sus páginas y que haya guardado mis secretos.&#xA;&#xA;Si ya escribís un diario, poco más tengo que deciros ya. Si no tenéis uno, os invito a que lo probéis (en papel o digital), ya seáis un hombre, una mujer, una persona de edad provecta o alguien en plena adolescencia. Estas fiestas son muy propicias, ya que el diario puede ser un sitio interesante donde hacer balance del año o donde reflexionar como abordar el nuevo año que entra. No penséis en como tenéis que empezarlo, simplemente escribid. Escribid y, pasados unos días, podéis ver si llevar un diario os gusta o no. Ya me contaréis.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Quizás alguien que no ha escrito nunca un diario se pregunte si hay que volver a leerlo o no. Yo jamás pensé que volvería a leerlo, me servía para desahogarme, para pensar, para abordar conflictos personales... pero no le veía el interés a hacer una relectura. Hace unos meses releí algunas de las cosas que escribí en 2022 y fue una grata sorpresa ver como han cambiado las cosas. Estoy seguro de que en el futuro seguiré releyendo algunas de las cosas que escribí.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Los hashtags de esta entrada son:&#xA;&#xA;#Escribir #VidaCotidiana&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Sí, tengo un diario. Un cuaderno en el que escribo, aunque no diariamente, mis experiencias y mis emociones, es decir, mi día a día.</p>



<p>Sin embargo, tengo que reconocer que me costó llamarlo diario. Al principio, era solo el cuaderno. En él escribía un poco de todo. Unos días reflexionaba sobre alguna idea del trabajo, otros escribía algún microrrelato y otros días escribía para mi yo del futuro, que era cuando recogía los hechos que me habían ocurrido ese día. Estos escritos en el cuaderno se fueron haciendo cada vez más frecuentes, pero seguía sin llamarlo diario. Es más, en alguna ocasión reflexioné sobre esto en el cuaderno, ¿qué me impedía llamarlo diario? Me avergüenza reconocer que, tras un ejercicio de introspección, sentía que los diarios los había asociado inconscientemente con lo infantil y lo femenino. Entendí que, todas esas películas en las que aparece una joven escribiendo en un cuaderno “Querido diario”, habían hecho mella de algún modo en mí. Tras reconocerlo, decidí llamar a las cosas por su nombre y llamar diario a mi diario.</p>

<p>Un tiempo después, hablando con un compañero de trabajo, le comenté que escribía un diario y me sorprendió que sus comentarios, ciertamente burlones, estuvieran relacionados con las cosas que aparecen en las películas (chicas adolescentes, amoríos, cuadernos rosas, bolígrafos con pompones...). Curiosamente, esto lo he vivido en varias ocasiones, siempre hablando con hombres (que, por supuesto, no escribían un diario), pero nunca me lo ha dicho ninguna mujer (escribiesen o no un diario).</p>

<p>Nunca he escrito en el diario “Querido diario”, pero quizás debería terminar así los cuadernos donde los escribo, para agradecer el tiempo que hemos pasado juntos, que me haya permitido explayarme en sus páginas y que haya guardado mis secretos.</p>

<p>Si ya escribís un diario, poco más tengo que deciros ya. Si no tenéis uno, os invito a que lo probéis (en papel o digital), ya seáis un hombre, una mujer, una persona de edad provecta o alguien en plena adolescencia. Estas fiestas son muy propicias, ya que el diario puede ser un sitio interesante donde hacer balance del año o donde reflexionar como abordar el nuevo año que entra. No penséis en como tenéis que empezarlo, simplemente escribid. Escribid y, pasados unos días, podéis ver si llevar un diario os gusta o no. Ya me contaréis.</p>

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<p>Quizás alguien que no ha escrito nunca un diario se pregunte si hay que volver a leerlo o no. Yo jamás pensé que volvería a leerlo, me servía para desahogarme, para pensar, para abordar conflictos personales... pero no le veía el interés a hacer una relectura. Hace unos meses releí algunas de las cosas que escribí en 2022 y fue una grata sorpresa ver como han cambiado las cosas. Estoy seguro de que en el futuro seguiré releyendo algunas de las cosas que escribí.</p>

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      <guid>https://escritura.social/doclomieu/querido-diario</guid>
      <pubDate>Tue, 23 Dec 2025 18:50:18 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>De la ociosidad</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/de-la-ociosidad</link>
      <description>&lt;![CDATA[El otro día, me dio por revisar mi diario, el primero que escribí. Lo empecé en 2023, en enero, y, en una de las primeras entradas (22 de enero), ya escribí un pequeño germen de la idea que tengo para esta entrada.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Esa primera entrada tenía un título. Aunque he dicho que era mi diario, en realidad, me costó mucho tiempo considerarlo como tal. Para mí era, al principio, un cuaderno de escritura, pero esta historia quizás la cuente en el blog en otro momento. Pero ese era el motivo de titular la entrada, cuyo título era &#34;Slow life (por llamarlo de algún modo)&#34;. Ese día escribí sobre mi necesidad de bajar el pistón, frenar y dedicar tiempo a mis aficiones y, más importante, a mí mismo.&#xA;&#xA;Para no dedicarle mucho tiempo y por si no me conocéis (los que me conocéis ya sabéis la historia), 2022 y 2023 han sido los peores años de mi vida. En 2022, me mudé a Francia, para trabajar, y estuve allí hasta enero de 2024 (cuando salí del país como alma que lleva el diablo). El primer año dejé todos mis hobbies. No fue hasta las Navidades de 2022 cuando decidí volver a retomar mis aficiones y empezar a cuidarme un poco más. En enero de 2023, tras pasar las Navidades en casa de mis padres, desempolvé estilográficas y tinteros y volví a escribir a mano, tanto en el trabajo como en casa. Empecé a afeitarme semanalmente mediante afeitado clásico, más lento pero más agradable y satisfactorio que el convencional. Y también empecé a cocinar un poco más.&#xA;&#xA;En Francia no me di cuenta, trabajaba todos los días, como mínimo de 8:30 a 18:30. Pero al llegar a Madrid, comprendí que no quería seguir con ese ritmo de vida, quería poder disfrutar de mi vida, mi pareja, familia, amigos y aficiones. Algo que no podría hacer con jornadas de, como mínimo, 50 horas semanales.&#xA;&#xA;Durante este año largo que ha pasado desde que he vuelto, han cambiado muchas cosas, todas para bien. Dos de las que más han cambiado han sido mi relación con el trabajo (ya no trabajo tanto) y la ociosidad. Ahora soy capaz de disfrutar de los largos cafés del fin de semana, en la terraza, mientras leo un libro. De los paseos tranquilos, de la escritura pausada, de una tarde de sofá, manta y películas. Placeres de los que no podía disfrutar en Francia sin sentirme culpable.&#xA;&#xA;Este verano, momento de máxima ociosidad, visité la librería del barrio y me compré varios libros sobre la ociosidad, la pereza y el derecho al descanso. Aunque pocos todavía, estos libros tienen su propio espacio en mis estanterías, a los que se ha sumado, por supuesto, &#34;La abolición del trabajo&#34;, que lleva en mi biblioteca muchos años. Reconozco que, en muchos casos, me he sentido muy identificado con las lecturas. En concreto, un párrafo sobre el burnout me hizo entender muchas cosas sobre mi relación con el trabajo.&#xA;&#xA;Y por eso, hoy, domingo, escribo en papel esta entrada para el blog, para pensarla y disfrutarla (y disfrutar también de la tinta de estilográfica que se acaba con esta entrada). Porque hoy soy capaz de disfrutar de mi tiempo libre, de parar y tomarme el tiempo necesario para hacer las cosas que me gustan. Quizás es hora de parafrasear la máxima tan manida y decir &#34;ya correré cuando esté muerto&#34;.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Los hashtags para esta entrada van a ser #VidaCotidiana y #Reflexiones&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>El otro día, me dio por revisar mi diario, el primero que escribí. Lo empecé en 2023, en enero, y, en una de las primeras entradas (22 de enero), ya escribí un pequeño germen de la idea que tengo para esta entrada.</p>



<p>Esa primera entrada tenía un título. Aunque he dicho que era mi diario, en realidad, me costó mucho tiempo considerarlo como tal. Para mí era, al principio, un cuaderno de escritura, pero esta historia quizás la cuente en el blog en otro momento. Pero ese era el motivo de titular la entrada, cuyo título era “<em>Slow life</em> (por llamarlo de algún modo)“. Ese día escribí sobre mi necesidad de bajar el pistón, frenar y dedicar tiempo a mis aficiones y, más importante, a mí mismo.</p>

<p>Para no dedicarle mucho tiempo y por si no me conocéis (los que me conocéis ya sabéis la historia), 2022 y 2023 han sido los peores años de mi vida. En 2022, me mudé a Francia, para trabajar, y estuve allí hasta enero de 2024 (cuando salí del país como alma que lleva el diablo). El primer año dejé todos mis hobbies. No fue hasta las Navidades de 2022 cuando decidí volver a retomar mis aficiones y empezar a cuidarme un poco más. En enero de 2023, tras pasar las Navidades en casa de mis padres, desempolvé estilográficas y tinteros y volví a escribir a mano, tanto en el trabajo como en casa. Empecé a afeitarme semanalmente mediante afeitado clásico, más lento pero más agradable y satisfactorio que el convencional. Y también empecé a cocinar un poco más.</p>

<p>En Francia no me di cuenta, trabajaba todos los días, como mínimo de 8:30 a 18:30. Pero al llegar a Madrid, comprendí que no quería seguir con ese ritmo de vida, quería poder disfrutar de mi vida, mi pareja, familia, amigos y aficiones. Algo que no podría hacer con jornadas de, como mínimo, 50 horas semanales.</p>

<p>Durante este año largo que ha pasado desde que he vuelto, han cambiado muchas cosas, todas para bien. Dos de las que más han cambiado han sido mi relación con el trabajo (ya no trabajo tanto) y la ociosidad. Ahora soy capaz de disfrutar de los largos cafés del fin de semana, en la terraza, mientras leo un libro. De los paseos tranquilos, de la escritura pausada, de una tarde de sofá, manta y películas. Placeres de los que no podía disfrutar en Francia sin sentirme culpable.</p>

<p>Este verano, momento de máxima ociosidad, visité la librería del barrio y me compré varios libros sobre la ociosidad, la pereza y el derecho al descanso. Aunque pocos todavía, estos libros tienen su propio espacio en mis estanterías, a los que se ha sumado, por supuesto, “La abolición del trabajo”, que lleva en mi biblioteca muchos años. Reconozco que, en muchos casos, me he sentido muy identificado con las lecturas. En concreto, un párrafo sobre el <em>burnout</em> me hizo entender muchas cosas sobre mi relación con el trabajo.</p>

<p>Y por eso, hoy, domingo, escribo en papel esta entrada para el blog, para pensarla y disfrutarla (y disfrutar también de la tinta de estilográfica que se acaba con esta entrada). Porque hoy soy capaz de disfrutar de mi tiempo libre, de parar y tomarme el tiempo necesario para hacer las cosas que me gustan. Quizás es hora de parafrasear la máxima tan manida y decir “ya correré cuando esté muerto”.</p>

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<p>Los hashtags para esta entrada van a ser <a href="/doclomieu/tag:VidaCotidiana" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">VidaCotidiana</span></a> y <a href="/doclomieu/tag:Reflexiones" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">Reflexiones</span></a></p>

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<p>Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en <strong>Mastodon</strong>: <a href="https://escritura.social/@/doclomieu@masto.es" class="u-url mention" rel="nofollow">@<span>doclomieu@masto.es</span></a></p>

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<p><img src="https://imagenes.escritura.social/uploads/doclomieu/LogoPers.jpg" alt="Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo."></p>
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      <guid>https://escritura.social/doclomieu/de-la-ociosidad</guid>
      <pubDate>Sun, 19 Oct 2025 18:22:37 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Del expurgo de una biblioteca</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/del-expurgo-de-una-biblioteca</link>
      <description>&lt;![CDATA[El año pasado, dimos ese gran salto con triple tirabuzón que es comprarse una casa. Tras 4 años de dar vueltas por el mundo, llegó, por fin, el momento. Tras unas obras un tanto aciagas, finalmente nos mudamos y empezamos a comprar todos los muebles que necesitábamos. Los últimos fueron los de los despachos (y tan últimos, ya que compré, la semana pasada, la última estantería de mi despacho). Llevo ya unos meses en el proceso de mudanza de libros. Y quiero escribir sobre como ha sido el proceso, que empezó en diciembre de 2023 y no ha terminado todavía.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Cuando hablé de la mudanza de mi biblioteca en Mastodon, Roberto Plà (@rpla@masto.es) me dijo unas sabias palabras: &#34;Te educan para cuidar los libros pero tienes que aprender solo a deshacerte de ellos&#34; (Toot original). Y es que esa parte, la del expurgo, ha sido la más difícil.&#xA;&#xA;No sé cuantos libros he tirado y vendido. Solo sé cuando comencé con esta aventura, en diciembre de 2023. Por aquel entonces, todavía vivía en el país que no debe ser nombrado (ellos saben quienes son, malditos franceses...), aunque ya sabía que en febrero comenzaría a trabajar en Madrid de nuevo. En Navidad, decidí empezar a hacer limpia de todos esos libros que no me había leído nunca y/o que eran ediciones que regalaban con la prensa. Los libros que sabía que no tenían ningún tipo de utilidad o interés, más allá del de ser reciclados. Ese día tiré al reciclaje más de 100 libros. Y pensé que había terminado, 100 libros menos que tendría que mover cuando me mudase.&#xA;&#xA;Hace unos meses, cuando compré dos estanterías para el despacho, fui a comer un día a casa de mis padres. Tenía que coger fuerzas para la ardua tarea a la que tenía que enfrentarme, mover todos los libros que tenía en su casa. Cuando me puse a ello, me di cuenta de que había libros, muchos libros, que ya no me interesaban. Algunos seguían sin valer ni el papel en el que estaban escritos, pero otros no tenían para mí ningún interés. Otros eran ediciones muy malas de grandes clásicos que ya me había leído. ¿Voy a leerme de nuevo La Ilíada? Puede ser, pero cuando eso ocurra, me compraré una edición buena, como la de la Biblioteca Gredos o la de Blackie Books con ilustraciones de Calpurnio (por poner un ejemplo). Y así comenzó el segundo expurgo de mi biblioteca. Esta vez vendí unos 80 libros y tiré... no quise contarlos, pero se fueron, mínimo, otros 200 libros al contenedor del papel.&#xA;&#xA;Ese día me marché de casa de mis padres con dos cajas de libros, que fueron directos a mi biblioteca. Podía sentir como los libros que quedaban en casa de mis padres temblaban de miedo, temiendo que podían ser los siguientes en irse directos al contenedor. Por ahora, cada vez que voy a comer a casa de mis padres, siempre me traigo una caja de libros para casa. Y no he vuelto a tirar ninguno más. No sé cuantos viajes más me quedan para traer el resto de libros, pero, aunque ya no me quedan allí muchos libros, siempre cabe la posibilidad de que alguno de ellos termine vendido o en el contenedor. Avisados quedan mis libros.&#xA;&#xA;Escribo estas líneas sin remordimiento alguno, lo cual es un cambio significativo en mi modo de ver mi biblioteca. Hace años siempre decía que, una vez que un libro entraba en mi biblioteca, nunca saldría de ella. Y ahora no he tenido ningún problema en vender y en tirar libros.&#xA;&#xA;Y creo que ha sido lo mejor que he podido hacer. Muy duro al principio, pero muy satisfactorio al ver mi biblioteca purgada de toda la morralla que fui acumulando a lo largo de los años.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Los hashtags de rigor: #VidaCotidiana #Reflexiones&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>El año pasado, dimos ese gran salto con triple tirabuzón que es comprarse una casa. Tras 4 años de dar vueltas por el mundo, llegó, por fin, el momento. Tras unas obras un tanto aciagas, finalmente nos mudamos y empezamos a comprar todos los muebles que necesitábamos. Los últimos fueron los de los despachos (y tan últimos, ya que compré, la semana pasada, la última estantería de mi despacho). Llevo ya unos meses en el proceso de mudanza de libros. Y quiero escribir sobre como ha sido el proceso, que empezó en diciembre de 2023 y no ha terminado todavía.</p>



<p>Cuando hablé de la mudanza de mi biblioteca en Mastodon, Roberto Plà (<a href="https://escritura.social/@/rpla@masto.es" class="u-url mention" rel="nofollow">@<span>rpla@masto.es</span></a>) me dijo unas sabias palabras: “Te educan para cuidar los libros pero tienes que aprender solo a deshacerte de ellos” (<a href="https://phanpy.social/#/masto.es/s/114122765105762819" rel="nofollow">Toot original</a>). Y es que esa parte, la del expurgo, ha sido la más difícil.</p>

<p>No sé cuantos libros he tirado y vendido. Solo sé cuando comencé con esta aventura, en diciembre de 2023. Por aquel entonces, todavía vivía en el país que no debe ser nombrado (ellos saben quienes son, malditos franceses...), aunque ya sabía que en febrero comenzaría a trabajar en Madrid de nuevo. En Navidad, decidí empezar a hacer limpia de todos esos libros que no me había leído nunca y/o que eran ediciones que regalaban con la prensa. Los libros que sabía que no tenían ningún tipo de utilidad o interés, más allá del de ser reciclados. Ese día tiré al reciclaje más de 100 libros. Y pensé que había terminado, 100 libros menos que tendría que mover cuando me mudase.</p>

<p>Hace unos meses, cuando compré dos estanterías para el despacho, fui a comer un día a casa de mis padres. Tenía que coger fuerzas para la ardua tarea a la que tenía que enfrentarme, mover todos los libros que tenía en su casa. Cuando me puse a ello, me di cuenta de que había libros, muchos libros, que ya no me interesaban. Algunos seguían sin valer ni el papel en el que estaban escritos, pero otros no tenían para mí ningún interés. Otros eran ediciones muy malas de grandes clásicos que ya me había leído. ¿Voy a leerme de nuevo La Ilíada? Puede ser, pero cuando eso ocurra, me compraré una edición buena, como la de la Biblioteca Gredos o la de Blackie Books con ilustraciones de Calpurnio (por poner un ejemplo). Y así comenzó el segundo expurgo de mi biblioteca. Esta vez vendí unos 80 libros y tiré... no quise contarlos, pero se fueron, mínimo, otros 200 libros al contenedor del papel.</p>

<p>Ese día me marché de casa de mis padres con dos cajas de libros, que fueron directos a mi biblioteca. Podía sentir como los libros que quedaban en casa de mis padres temblaban de miedo, temiendo que podían ser los siguientes en irse directos al contenedor. Por ahora, cada vez que voy a comer a casa de mis padres, siempre me traigo una caja de libros para casa. Y no he vuelto a tirar ninguno más. No sé cuantos viajes más me quedan para traer el resto de libros, pero, aunque ya no me quedan allí muchos libros, siempre cabe la posibilidad de que alguno de ellos termine vendido o en el contenedor. Avisados quedan mis libros.</p>

<p>Escribo estas líneas sin remordimiento alguno, lo cual es un cambio significativo en mi modo de ver mi biblioteca. Hace años siempre decía que, una vez que un libro entraba en mi biblioteca, nunca saldría de ella. Y ahora no he tenido ningún problema en vender y en tirar libros.</p>

<p>Y creo que ha sido lo mejor que he podido hacer. Muy duro al principio, pero muy satisfactorio al ver mi biblioteca purgada de toda la morralla que fui acumulando a lo largo de los años.</p>

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      <guid>https://escritura.social/doclomieu/del-expurgo-de-una-biblioteca</guid>
      <pubDate>Tue, 15 Apr 2025 18:34:54 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Mi mano con las plantas</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/mi-mano-con-las-plantas</link>
      <description>&lt;![CDATA[Nunca se me han dado bien las plantas. Siempre he dicho que a mí se me mueren hasta las plantas de plástico, y que la única planta que me ha sobrevivido es el potos de casa de mis padres, porque se alimentaba de mi odio.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Este verano, mi tía me regaló una caja con varias macetas en las que estaban plantadas diferentes plantas aromáticas. Todas murieron a los pocos días de estar en casa. Todas, excepto una, la menta. La menta sobrevivió al verano y a la obra posterior. Durante la obra, le cayó encima polvo, pintura, yeso... Algunas hojas estaban irrecuperables, completamente blancas y duras. Nada se podía hacer por ellas. Por eso, hace unos días, podé las ramitas que estaban mal.&#xA;&#xA;Ahora la menta tiene un aspecto muy sano y vivo. Tiene un color verde que da gusto verla. Y, si le da un poco de aire, huele la cocina a menta. Esta planta me ha hecho pensar que es un buen momento para retomar la idea que tuvimos cuando compramos la casa, montar un pequeño jardín de plantas aromáticas en la terraza. Creo que podemos tener 3 o 4 macetas con plantas aromáticas variadas. No sé donde las pondríamos, quizás colgadas debajo de la ventana. Aunque lo primero que tendríamos que decidir es que olores queremos tener en la terraza. También es cierto que, antes de plantarlas, debería leer algún libro sobre cuidado y mantenimiento de plantas aromáticas (la menta se cuida sola, pero no sé si todas serán igual). Lo último sería ir a comprar las macetas, el sustrato y las semillas para plantarlas. Es cierto que podríamos ir a un vivero a por las plantas, pero me gusta más la idea de plantarlas y verlas crecer.&#xA;&#xA;Si al final nos decidimos a hacerlo, me gustaría mucho que viviesen. Me gustaría poder decir que, por fin, tengo mano para las plantas. Siempre he querido tener un bonsái, pero soy consciente que requiere muchos cuidados. Además, son caros, y las posibilidades de que se mueran el primer mes de estar en casa son excesivamente altas. Así que cruzo los dedos para que, a final de año, podamos tener un pequeño jardín en la terraza (y que no sea un jardín de plantas de plástico).&#xA;&#xA;Menta recien podada en la pila de casa. Tiene un color verde brillante por estar recién regada.&#xA;&#xA;Aviso a navegantes: Las plantas se me han muerto por regarlas mucho, poco, por no hablarlas o hablarlas demasiado, por exceso y carencia de luz. Hasta tengo la teoría de que alguna de las plantas que cuidaba en casa de mis padres se murieron solo por joder, menos el maldito potos. Por eso digo que no tengo mano, porque haga lo que haga se mueren.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;VidaCotidiana&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Nunca se me han dado bien las plantas. Siempre he dicho que a mí se me mueren hasta las plantas de plástico, y que la única planta que me ha sobrevivido es el potos de casa de mis padres, porque se alimentaba de mi odio.</p>



<p>Este verano, mi tía me regaló una caja con varias macetas en las que estaban plantadas diferentes plantas aromáticas. Todas murieron a los pocos días de estar en casa. Todas, excepto una, la menta. La menta sobrevivió al verano y a la obra posterior. Durante la obra, le cayó encima polvo, pintura, yeso... Algunas hojas estaban irrecuperables, completamente blancas y duras. Nada se podía hacer por ellas. Por eso, hace unos días, podé las ramitas que estaban mal.</p>

<p>Ahora la menta tiene un aspecto muy sano y vivo. Tiene un color verde que da gusto verla. Y, si le da un poco de aire, huele la cocina a menta. Esta planta me ha hecho pensar que es un buen momento para retomar la idea que tuvimos cuando compramos la casa, montar un pequeño jardín de plantas aromáticas en la terraza. Creo que podemos tener 3 o 4 macetas con plantas aromáticas variadas. No sé donde las pondríamos, quizás colgadas debajo de la ventana. Aunque lo primero que tendríamos que decidir es que olores queremos tener en la terraza. También es cierto que, antes de plantarlas, debería leer algún libro sobre cuidado y mantenimiento de plantas aromáticas (la menta se cuida sola, pero no sé si todas serán igual). Lo último sería ir a comprar las macetas, el sustrato y las semillas para plantarlas. Es cierto que podríamos ir a un vivero a por las plantas, pero me gusta más la idea de plantarlas y verlas crecer.</p>

<p>Si al final nos decidimos a hacerlo, me gustaría mucho que viviesen. Me gustaría poder decir que, por fin, tengo mano para las plantas. Siempre he querido tener un bonsái, pero soy consciente que requiere muchos cuidados. Además, son caros, y las posibilidades de que se mueran el primer mes de estar en casa son excesivamente altas. Así que cruzo los dedos para que, a final de año, podamos tener un pequeño jardín en la terraza (y que no sea un jardín de plantas de plástico).</p>

<p><img src="https://imagenes.escritura.social/uploads/doclomieu/menta.jpg" alt="Menta recien podada en la pila de casa. Tiene un color verde brillante por estar recién regada."></p>

<p><em>Aviso a navegantes: Las plantas se me han muerto por regarlas mucho, poco, por no hablarlas o hablarlas demasiado, por exceso y carencia de luz. Hasta tengo la teoría de que alguna de las plantas que cuidaba en casa de mis padres se murieron solo por joder, menos el maldito potos. Por eso digo que no tengo mano, porque haga lo que haga se mueren.</em></p>

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<p><a href="/doclomieu/tag:VidaCotidiana" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">VidaCotidiana</span></a></p>

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      <guid>https://escritura.social/doclomieu/mi-mano-con-las-plantas</guid>
      <pubDate>Thu, 20 Feb 2025 10:02:09 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>¿Qué queréis ser de mayor?  - una réplica</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/que-quereis-ser-de-mayor</link>
      <description>&lt;![CDATA[¿Os suena el título de este post? Espero que sí, porque es el título de la entrada que escribió @DanielSanz@masto.es en su blog Daniel Sanz. Voy a aprovechar que ya he dado el paseo matinal para bajar los excesos del año pasado y que me he preparado un café para contestar a su pregunta.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Cuando era pequeño también me gustaba mucho escribir, como a Daniel y a gran parte del fediverso, que he visto que ha sido uno de los grandes propósitos para este nuevo año (incluido el mío). Escribía cuentos siempre que podía, y esto incluía los recreos del colegio. También leía por encima de mis posibilidades, y esto lo digo con toda la intención. Porque yo empecé a leer antes de saber leer. Me iba a la cama con los cuentos que me compraba mi madre (mucha ilustración y muy poco texto) y cada noche me leía uno a mí mismo (aunque, por supuesto, debería decir que me lo contaba o me lo inventaba). Siendo siempre los mismos cuentos, mi madre me ha dicho muchas veces que cada noche era un cuento distinto el que yo leía. Curiosamente, aunque me sigue gustando mucho leer y escribir, y algunas veces he fantaseado con ser escritor, editor, librero o bibliotecario, en realidad, no ha sido una profesión que haya resonado mucho conmigo.&#xA;&#xA;Las profesiones a las que de pequeño decía que me iba a dedicar eran o jardinero o vulcanólogo. Por suerte, para la vegetación y mi salud económica, no me he dedicado a ser jardinero. No me sobreviven las plantas en casa. Cuando vivía en casa de mis padres y en verano me quedaba encargado de cuidar las plantas, la única que sobrevivía era el poto. Planta que, por cierto, se alimentaba de mi odio, porque era la única con la que no seguía las instrucciones que me daba mi madre y que se pasaba dos meses enteros sin ser regada. Por tanto, me decanté por la vulcanología y me metí a estudiar la carrera de geología. Como se suele decir, ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo. Y cuando por fin llegué a tercero y empecé a estudiar la petrología ígnea... No me gustó. Por suerte, había encontrado otras cosas que sí que me gustaban, la cristalografía y la mineralogía. Que es a lo que me dedico actualmente, investigo e imparto asignaturas sobre estas dos ciencias.&#xA;&#xA;Por lo tanto, puedo decir que ya me dedico a lo que me gusta (aunque tenga sus más y sus menos y haya muchas cosas en las que tengamos que seguir trabajando para mejorarlas). Pero la pregunta de Daniel era más profunda que eso. Sin embargo, estoy seguro de que habréis pensado que ya he respondido a la pregunta. Todos asociamos el &#34;qué quieres ser de mayor&#34; con una profesión, pero Daniel decía en su post que quería escribir novelas, pero no hacer de ello su profesión.&#xA;&#xA;¿Qué quiero ser yo de mayor? Quiero ser una persona más despreocupada, no quiero estar siempre sobre pensando. Y es algo en lo que estoy trabajando y en lo que, por suerte, estoy mejorando. También quiero tener tiempo para dedicarme a mis aficiones, algo que durante los últimos años he dejado bastante desatendido. Quizás podría responder a la pregunta diciendo que quiero ser una mejor versión de mí mismo, fomentando un egoísmo sano que me permita no anteponer siempre las obligaciones. También estoy trabajando en ello. Desde que volví el año pasado de Francia he podido dejar de trabajar los fines de semana, y hasta he quitado las notificaciones del email del trabajo en el móvil por las tardes y los fines de semana. Es cierto que ha habido días que he estado casi 12 horas en el trabajo, pero me he permitido descansar otros días (aunque el balance sigue saliendo con horas extras, pro bono). Ahora tengo que seguir esforzándome para no caer en el doomscrolling o el &#34;sillonbolling&#34; y empezar a disfrutar de mis aficiones, leer, escribir, cocinar, cacharrear...&#xA;&#xA;Quizás, por terminar con un chascarrillo, lo que yo quiero ser de mayor es ser jubilado (aunque todavía me quedan muchos años para serlo, si es que lo llego a ser algún día, porque al paso que vamos...).&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Como no me decido por el hashtag que quiero utilizar, voy a utilizar dos:&#xA;&#xA;#VidaCotidiana #Reflexiones&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>¿Os suena el título de este post? Espero que sí, porque es el título de la entrada que escribió <a href="https://escritura.social/@/DanielSanz@masto.es" class="u-url mention" rel="nofollow">@<span>DanielSanz@masto.es</span></a> en su blog <a href="https://escritura.social/danielsanz/que-quereis-ser-de-mayor" rel="nofollow">Daniel Sanz</a>. Voy a aprovechar que ya he dado el paseo matinal para bajar los excesos del año pasado y que me he preparado un café para contestar a su pregunta.</p>



<p>Cuando era pequeño también me gustaba mucho escribir, como a Daniel y a gran parte del fediverso, que he visto que ha sido uno de los grandes propósitos para este nuevo año (incluido el mío). Escribía cuentos siempre que podía, y esto incluía los recreos del colegio. También leía por encima de mis posibilidades, y esto lo digo con toda la intención. Porque yo empecé a leer antes de saber leer. Me iba a la cama con los cuentos que me compraba mi madre (mucha ilustración y muy poco texto) y cada noche me leía uno a mí mismo (aunque, por supuesto, debería decir que me lo contaba o me lo inventaba). Siendo siempre los mismos cuentos, mi madre me ha dicho muchas veces que cada noche era un cuento distinto el que yo leía. Curiosamente, aunque me sigue gustando mucho leer y escribir, y algunas veces he fantaseado con ser escritor, editor, librero o bibliotecario, en realidad, no ha sido una profesión que haya resonado mucho conmigo.</p>

<p>Las profesiones a las que de pequeño decía que me iba a dedicar eran o jardinero o vulcanólogo. Por suerte, para la vegetación y mi salud económica, no me he dedicado a ser jardinero. No me sobreviven las plantas en casa. Cuando vivía en casa de mis padres y en verano me quedaba encargado de cuidar las plantas, la única que sobrevivía era el poto. Planta que, por cierto, se alimentaba de mi odio, porque era la única con la que no seguía las instrucciones que me daba mi madre y que se pasaba dos meses enteros sin ser regada. Por tanto, me decanté por la vulcanología y me metí a estudiar la carrera de geología. Como se suele decir, ningún plan sobrevive al contacto con el enemigo. Y cuando por fin llegué a tercero y empecé a estudiar la petrología ígnea... No me gustó. Por suerte, había encontrado otras cosas que sí que me gustaban, la cristalografía y la mineralogía. Que es a lo que me dedico actualmente, investigo e imparto asignaturas sobre estas dos ciencias.</p>

<p>Por lo tanto, puedo decir que ya me dedico a lo que me gusta (aunque tenga sus más y sus menos y haya muchas cosas en las que tengamos que seguir trabajando para mejorarlas). Pero la pregunta de Daniel era más profunda que eso. Sin embargo, estoy seguro de que habréis pensado que ya he respondido a la pregunta. Todos asociamos el “qué quieres ser de mayor” con una profesión, pero Daniel decía en su post que quería escribir novelas, pero no hacer de ello su profesión.</p>

<p>¿Qué quiero ser yo de mayor? Quiero ser una persona más despreocupada, no quiero estar siempre sobre pensando. Y es algo en lo que estoy trabajando y en lo que, por suerte, estoy mejorando. También quiero tener tiempo para dedicarme a mis aficiones, algo que durante los últimos años he dejado bastante desatendido. Quizás podría responder a la pregunta diciendo que quiero ser una mejor versión de mí mismo, fomentando un egoísmo sano que me permita no anteponer siempre las obligaciones. También estoy trabajando en ello. Desde que volví el año pasado de Francia he podido dejar de trabajar los fines de semana, y hasta he quitado las notificaciones del email del trabajo en el móvil por las tardes y los fines de semana. Es cierto que ha habido días que he estado casi 12 horas en el trabajo, pero me he permitido descansar otros días (aunque el balance sigue saliendo con horas extras, pro bono). Ahora tengo que seguir esforzándome para no caer en el <em>doomscrolling</em> o el “sillonbolling” y empezar a disfrutar de mis aficiones, leer, escribir, cocinar, cacharrear...</p>

<p>Quizás, por terminar con un chascarrillo, lo que yo quiero ser de mayor es ser jubilado (aunque todavía me quedan muchos años para serlo, si es que lo llego a ser algún día, porque al paso que vamos...).</p>

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<p>Como no me decido por el hashtag que quiero utilizar, voy a utilizar dos:</p>

<p><a href="/doclomieu/tag:VidaCotidiana" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">VidaCotidiana</span></a> <a href="/doclomieu/tag:Reflexiones" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">Reflexiones</span></a></p>

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]]></content:encoded>
      <guid>https://escritura.social/doclomieu/que-quereis-ser-de-mayor</guid>
      <pubDate>Thu, 02 Jan 2025 12:24:45 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Los bancos</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/los-bancos</link>
      <description>&lt;![CDATA[&#34;¿Pero los bancos buenos o los bancos malos?&#34;, os estaréis preguntando. Los buenos, por supuesto.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;A esta entrada le llevo dando vueltas unos días. A principios de semana, vi un post sobre la distribución de los bancos en las calles de la zona norte de Madrid. Curiosamente, también vi un post unos días antes sobre la limpieza de las calles en la misma zona. Ambos post coincidían, la zona más rica tenía más bancos y se limpiaba más a menudo que la zona más pobre.&#xA;&#xA;Esto me ha hecho pensar en mi barrio, Vallecas, y en cómo se organiza la vida alrededor de los bancos. En junio, nos mudamos a una nueva casa, tras mi vuelta de las pérfidas tierras allende los Pirineos. Así que este verano he dedicado mi atención, durante los paseos, a contemplar cómo es la vida vecinal.&#xA;&#xA;Me sorprendió ver que la vida vecinal está muy vinculada con los bancos o, donde no los hay, con las sillas plegables. Es un barrio en el que, por suerte, contamos con numerosos bancos y un gran parque. Este verano, los días de más calor, bajar al parque al mediodía ha sido un modo muy eficaz de combatir el calor, sentados en un banco a la sombra. En el parque, hemos visto gente y animales a cualquier hora a la que nos hemos pasado y, en los bancos de las calles, la vida bullía a partir de las 20:00. En casa, todas las noches, un perro ladraba religiosamente a las 21:30 en el banco que tenemos bajo la ventana y, a las 21:40, un vecino gritaba &#34;¡Calla al puto perro!&#34; Único inconveniente de tener el barrio plagado de bancos. ¿Y qué es esa pequeña molestia comparada con tener un barrio lleno de vida? No me importa que el perro ladre y el vecino grite, así puedo poner en hora mi reloj, pero sí me molestaría que quitasen los bancos de mi barrio.&#xA;&#xA;No creo que desde el fediverso me llegue está pregunta, pero me puedo imaginar a alguien diciendo &#34;¿Es que nadie va a pensar en la hostelería?&#34; A ti, amigo imaginario, te contesto. En el barrio tenemos muchos bares y restaurantes y, aunque el doble de cerveza tiene un precio medio de 3€, todas las noches se podían ver llenas las terrazas de los bares. Para que te pienses bien lo de venir con el bulldozer a ayudar a la hostelería reventándonos los bancos.&#xA;&#xA;Y para concluir, recordar que en Vallecas hay monumentos dedicados a gente famosa (p. ej., Lorca, Neruda o Fofó) y a gente &#34;desconocida&#34; (p. ej., la abuela roquera, las víctimas del aceite de colza o las víctimas del terrorismo), así como otro tipo de monumentos (p. ej., por la paz, la cabeza Olmeca o el oso y el madroño). Quizás sea hora de ponerle también un monumento a los bancos que vertebran nuestros barrios, por proporcionarnos asiento (y cama para aquellas personas que desgraciadamente viven en la calle), por darnos un espacio donde esperar, por darnos un espacio donde conversar, y por un largo etcétera más.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Los hashtags de la entrada de hoy:&#xA;&#xA;#Reflexiones #VidaCotidiana&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>“¿Pero los bancos buenos o los bancos malos?”, os estaréis preguntando. Los buenos, por supuesto.</p>



<p>A esta entrada le llevo dando vueltas unos días. A principios de semana, vi un post sobre la distribución de los bancos en las calles de la zona norte de Madrid. Curiosamente, también vi un post unos días antes sobre la limpieza de las calles en la misma zona. Ambos post coincidían, la zona más rica tenía más bancos y se limpiaba más a menudo que la zona más pobre.</p>

<p>Esto me ha hecho pensar en mi barrio, Vallecas, y en cómo se organiza la vida alrededor de los bancos. En junio, nos mudamos a una nueva casa, tras mi vuelta de las pérfidas tierras allende los Pirineos. Así que este verano he dedicado mi atención, durante los paseos, a contemplar cómo es la vida vecinal.</p>

<p>Me sorprendió ver que la vida vecinal está muy vinculada con los bancos o, donde no los hay, con las sillas plegables. Es un barrio en el que, por suerte, contamos con numerosos bancos y un gran parque. Este verano, los días de más calor, bajar al parque al mediodía ha sido un modo muy eficaz de combatir el calor, sentados en un banco a la sombra. En el parque, hemos visto gente y animales a cualquier hora a la que nos hemos pasado y, en los bancos de las calles, la vida bullía a partir de las 20:00. En casa, todas las noches, un perro ladraba religiosamente a las 21:30 en el banco que tenemos bajo la ventana y, a las 21:40, un vecino gritaba “¡Calla al puto perro!” Único inconveniente de tener el barrio plagado de bancos. ¿Y qué es esa pequeña molestia comparada con tener un barrio lleno de vida? No me importa que el perro ladre y el vecino grite, así puedo poner en hora mi reloj, pero sí me molestaría que quitasen los bancos de mi barrio.</p>

<p>No creo que desde el fediverso me llegue está pregunta, pero me puedo imaginar a alguien diciendo “¿Es que nadie va a pensar en la hostelería?” A ti, amigo imaginario, te contesto. En el barrio tenemos muchos bares y restaurantes y, aunque el doble de cerveza tiene un precio medio de 3€, todas las noches se podían ver llenas las terrazas de los bares. Para que te pienses bien lo de venir con el <em>bulldozer</em> a ayudar a la hostelería reventándonos los bancos.</p>

<p>Y para concluir, recordar que en Vallecas hay monumentos dedicados a gente famosa (p. ej., Lorca, Neruda o Fofó) y a gente “desconocida” (p. ej., la abuela roquera, las víctimas del aceite de colza o las víctimas del terrorismo), así como otro tipo de monumentos (p. ej., por la paz, la cabeza Olmeca o el oso y el madroño). Quizás sea hora de ponerle también un monumento a los bancos que vertebran nuestros barrios, por proporcionarnos asiento (y cama para aquellas personas que desgraciadamente viven en la calle), por darnos un espacio donde esperar, por darnos un espacio donde conversar, y por un largo etcétera más.</p>

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]]></content:encoded>
      <guid>https://escritura.social/doclomieu/los-bancos</guid>
      <pubDate>Sat, 12 Oct 2024 18:34:54 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Escuchando podcast</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/escuchando-podcast</link>
      <description>&lt;![CDATA[Hoy he cambiado el modo de enfrentarme al blog. Las entradas que publico aquí las escribo primero en papel y, una vez terminadas, las transcribo, arreglando todas aquellas cosas que no me convencen demasiado. Pero hoy ha sido un día en el que he estado muy perezoso y, aunque he pensado en sentarme a escribir en papel, al final he preferido coger la tablet y teclear este texto a vuela pluma. Esta tarde, que he pasado en el sofá, he aprovechado para ver si encontraba algún podcast más que seguir, pero me he dado cuenta qué estoy buscando algo que no parece existir en la podcastfera en español.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;¿Y qué es lo que busco? Ya he recomendado varias veces en mastodon el podcast Tinterías, un podcast sobre estilográficas, tintas y papel. Cada vez que sale un nuevo episodio lo añado el primero a la cola de AntennaPod. Este podcast empezó con dos presentadores y, desde hace ya un par de años, lo presenta solo uno de ellos. Me sigue gustando, pero me gustaba más cuando en el podcast eran dos y tenían invitados. La conversación entre ellos hacía que el programa fuese más dinámico y que se diesen algunas conversaciones no guionizadas muy interesantes. El problema con un solo presentador es que el programa puede llegar a parecer demasiado guionizado (pero, como he dicho, sigue siendo el primero en la cola de reproducción todos los lunes en los que sale programa nuevo).&#xA;&#xA;He buscado programas similares, en los que hablen de estilográficas o papelería, y todo lo que aparece son podcast en inglés. Hay unos cuantos activos y, en la mayoría de ellos, hay dos presentadores que hablan sobre diversos temas. The Stationery Cafe y The Pen Addict son dos programas que me encantaría tuviesen su versión en español. En uno hablan de todo un poco y en el otro presentan, sobre todo, novedades. Los escucho y me gustan, pero, al no ser el inglés mi lengua materna, me resultan más cansados de escuchar (y si me he pasado el día leyendo papers o escribiendo algún artículo, soy incapaz de seguirlos).&#xA;&#xA;¿Tengo, quizás, unos gustos demasiado raros? Muy probablemente. Pero sirva este post para hacer saber a quién se pueda estar planteando la posibilidad de hacer un podcast así, que aquí está su primer oyente.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Aclaración: De tanto en tanto se me pasa por la cabeza hacerlo yo, pero ya participé en un podcast con unos pocos episodios y fui incapaz de seguir. No me gusta mi voz grabada, no me terminaban de convencer los guiones que escribía y grabar el podcast me resultaba horrible. Por algún motivo era incapaz de hablar normal y terminaba con todos los músculos agarrotados, el diafragma dolorido y la garganta tomada (¡para 5 minutos de grabación final!).&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Otra vez que no sé en qué categoría encaja esta entrada. La dejaré en #VidaCotidiana y en #Podcast (por si en algún momento añado la categoría al blog).&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Hoy he cambiado el modo de enfrentarme al blog. Las entradas que publico aquí las escribo primero en papel y, una vez terminadas, las transcribo, arreglando todas aquellas cosas que no me convencen demasiado. Pero hoy ha sido un día en el que he estado muy perezoso y, aunque he pensado en sentarme a escribir en papel, al final he preferido coger la tablet y teclear este texto a vuela pluma. Esta tarde, que he pasado en el sofá, he aprovechado para ver si encontraba algún podcast más que seguir, pero me he dado cuenta qué estoy buscando algo que no parece existir en la podcastfera en español.</p>



<p>¿Y qué es lo que busco? Ya he recomendado varias veces en mastodon el podcast Tinterías, un podcast sobre estilográficas, tintas y papel. Cada vez que sale un nuevo episodio lo añado el primero a la cola de <em>AntennaPod</em>. Este podcast empezó con dos presentadores y, desde hace ya un par de años, lo presenta solo uno de ellos. Me sigue gustando, pero me gustaba más cuando en el podcast eran dos y tenían invitados. La conversación entre ellos hacía que el programa fuese más dinámico y que se diesen algunas conversaciones no guionizadas muy interesantes. El problema con un solo presentador es que el programa puede llegar a parecer demasiado guionizado (pero, como he dicho, sigue siendo el primero en la cola de reproducción todos los lunes en los que sale programa nuevo).</p>

<p>He buscado programas similares, en los que hablen de estilográficas o papelería, y todo lo que aparece son podcast en inglés. Hay unos cuantos activos y, en la mayoría de ellos, hay dos presentadores que hablan sobre diversos temas. <em>The Stationery Cafe</em> y <em>The Pen Addict</em> son dos programas que me encantaría tuviesen su versión en español. En uno hablan de todo un poco y en el otro presentan, sobre todo, novedades. Los escucho y me gustan, pero, al no ser el inglés mi lengua materna, me resultan más cansados de escuchar (y si me he pasado el día leyendo papers o escribiendo algún artículo, soy incapaz de seguirlos).</p>

<p>¿Tengo, quizás, unos gustos demasiado raros? Muy probablemente. Pero sirva este post para hacer saber a quién se pueda estar planteando la posibilidad de hacer un podcast así, que aquí está su primer oyente.</p>

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<p>Aclaración: De tanto en tanto se me pasa por la cabeza hacerlo yo, pero ya participé en un podcast con unos pocos episodios y fui incapaz de seguir. No me gusta mi voz grabada, no me terminaban de convencer los guiones que escribía y grabar el podcast me resultaba horrible. Por algún motivo era incapaz de hablar normal y terminaba con todos los músculos agarrotados, el diafragma dolorido y la garganta tomada (¡para 5 minutos de grabación final!).</p>

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<p>Otra vez que no sé en qué categoría encaja esta entrada. La dejaré en <a href="/doclomieu/tag:VidaCotidiana" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">VidaCotidiana</span></a> y en <a href="/doclomieu/tag:Podcast" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">Podcast</span></a> (por si en algún momento añado la categoría al blog).</p>

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      <guid>https://escritura.social/doclomieu/escuchando-podcast</guid>
      <pubDate>Sun, 22 Sep 2024 19:13:15 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>La añoranza de lo absurdo: &#34;France Edition&#34;</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/la-anoranza-de-lo-absurdo-france-edition</link>
      <description>&lt;![CDATA[El 10 de mayo de 2023, escribí en el blog una entrada titulada &#34;La añoranza de lo absurdo&#34;, donde hablaba sobre las cosas tontas que echaba de menos de España. En esa entrada, me preguntaba, al final, sobre las cosas que echaría de menos de Francia. Hoy, contesto a esa pregunta.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Lo primero que tengo que decir es que no echo de menos ni Francia ni a los franceses. Espero no tener que volver a poner un pie en tierras francesas en lo que me resta de vida.&#xA;&#xA;Dicho esto, y dejando de nuevo claro que me ceñiré a la añoranza de lo absurdo, puedo empezar con la enumeración (y así no menciono a los dos amigos que dejé allí, que luego leen mis post y se crecen. Hola, C. Hola, J.).&#xA;&#xA;El pan. ¿Cómo no voy a echar de menos el pan? Era fantástico. Todas las semanas compraba el mismo pan, una barra de kilo. Algún fin de semana también me daba el capricho y me compraba una barra especial de tomate seco y queso de cabra, para chuparse los dedos. Lo que nunca pude entender era la fama de la baguette. De todas las que probé de diferentes panaderías, ninguna me gustó.&#xA;&#xA;Los pasteles de chocolate de la panadería de debajo de casa. Sí, los dependientes eran gilipollas (la tuve varías veces con ellos), pero cuando por fin entendían lo que les estaba pidiendo y podía irme para casa, se me olvidaba. Estos pasteles eran una auténtica explosión de chocolate en la boca.&#xA;&#xA;El queso de Rocamadour. Un queso de cabra pequeño (como un medallón), intenso y muy cremoso. Los compraba en paquetes de 3 y raro era que durasen más de un par de días.&#xA;&#xA;El vino caliente y los mercados de Navidad. Sé que todavía no es época y que el vino caliente lo he preparado otros años en casa. Sin embargo, hay algo diferente entre tomar el vino caliente en casa y tomarlo en el mercado de Navidad. &#xA;&#xA;La fondue y la raclette. ¿Qué puedo decir de la fondue que no se sepa ya? La raclette puede que sea menos conocida. Se puede comer de dos modos y en los restaurantes se puede encontrar uno u otro. La versión que me gusta más es en la que te ponen media rueda de queso grande debajo de una fuente de calor. Según se va fundiendo el queso, hay que ir empujándolo con una espátula sobre pan, patatas o embutido. La otra opción, que está igual de buena, pero es menos &#34;instagrameable&#34;, es con una plancha, donde el queso (en lonchas) se coloca en una especie de minisartenes debajo de la plancha. Una vez fundido el queso, se empuja con una espátula sobre lo que se vaya a comer. Por lo que me contaron, el nombre de raclette viene, precisamente, de esa espátula. La fondue sé que voy a hacerla en casa, que para algo les tomé prestada la fondue a mis padres, pero la raclette...&#xA;&#xA;¿Y no añoro nada más? Pues no. Tienen quesos buenos de más tipos, pero la mayoría se pueden encontrar en España o no son tan buenos como para añorarlos. La bollería está sobrevaloradísima. No soy muy de vinos, así que los que probé estaban buenos, pero nada sorprendente. Y, cómo no saben hacer cervezas, tampoco voy a echarlas de menos, porque las buenas que bebía eran belgas.&#xA;&#xA;Estas son las cosas que voy a echar de menos de Francia, pero, salvo que mis amigos me las traigan cuando vengan de visita, sé que nunca más volveré a disfrutar de ellas.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Al igual que en la entrada original, las etiquetas de esta entrada son:&#xA;&#xA;#Reflexiones #VidaCotidiana&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>El 10 de mayo de 2023, escribí en el blog una entrada titulada “<a href="https://escritura.social/doclomieu/la-anoranza-de-lo-absurdo" rel="nofollow">La añoranza de lo absurdo</a>”, donde hablaba sobre las cosas tontas que echaba de menos de España. En esa entrada, me preguntaba, al final, sobre las cosas que echaría de menos de Francia. Hoy, contesto a esa pregunta.</p>



<p>Lo primero que tengo que decir es que no echo de menos ni Francia ni a los franceses. Espero no tener que volver a poner un pie en tierras francesas en lo que me resta de vida.</p>

<p>Dicho esto, y dejando de nuevo claro que me ceñiré a la añoranza de lo absurdo, puedo empezar con la enumeración (y así no menciono a los dos amigos que dejé allí, que luego leen mis post y se crecen. Hola, C. Hola, J.).</p>
<ul><li><p>El pan. ¿Cómo no voy a echar de menos el pan? Era fantástico. Todas las semanas compraba el mismo pan, una barra de kilo. Algún fin de semana también me daba el capricho y me compraba una barra especial de tomate seco y queso de cabra, para chuparse los dedos. Lo que nunca pude entender era la fama de la baguette. De todas las que probé de diferentes panaderías, ninguna me gustó.</p></li>

<li><p>Los pasteles de chocolate de la panadería de debajo de casa. Sí, los dependientes eran gilipollas (la tuve varías veces con ellos), pero cuando por fin entendían lo que les estaba pidiendo y podía irme para casa, se me olvidaba. Estos pasteles eran una auténtica explosión de chocolate en la boca.</p></li>

<li><p>El queso de Rocamadour. Un queso de cabra pequeño (como un medallón), intenso y muy cremoso. Los compraba en paquetes de 3 y raro era que durasen más de un par de días.</p></li>

<li><p>El vino caliente y los mercados de Navidad. Sé que todavía no es época y que el vino caliente lo he preparado otros años en casa. Sin embargo, hay algo diferente entre tomar el vino caliente en casa y tomarlo en el mercado de Navidad.</p></li>

<li><p>La fondue y la raclette. ¿Qué puedo decir de la fondue que no se sepa ya? La raclette puede que sea menos conocida. Se puede comer de dos modos y en los restaurantes se puede encontrar uno u otro. La versión que me gusta más es en la que te ponen media rueda de queso grande debajo de una fuente de calor. Según se va fundiendo el queso, hay que ir empujándolo con una espátula sobre pan, patatas o embutido. La otra opción, que está igual de buena, pero es menos “instagrameable”, es con una plancha, donde el queso (en lonchas) se coloca en una especie de minisartenes debajo de la plancha. Una vez fundido el queso, se empuja con una espátula sobre lo que se vaya a comer. Por lo que me contaron, el nombre de raclette viene, precisamente, de esa espátula. La fondue sé que voy a hacerla en casa, que para algo les tomé prestada la fondue a mis padres, pero la raclette...</p></li></ul>

<p>¿Y no añoro nada más? Pues no. Tienen quesos buenos de más tipos, pero la mayoría se pueden encontrar en España o no son tan buenos como para añorarlos. La bollería está sobrevaloradísima. No soy muy de vinos, así que los que probé estaban buenos, pero nada sorprendente. Y, cómo no saben hacer cervezas, tampoco voy a echarlas de menos, porque las buenas que bebía eran belgas.</p>

<p>Estas son las cosas que voy a echar de menos de Francia, pero, salvo que mis amigos me las traigan cuando vengan de visita, sé que nunca más volveré a disfrutar de ellas.</p>

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<p>Al igual que en la entrada original, las etiquetas de esta entrada son:</p>

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      <pubDate>Sat, 14 Sep 2024 18:43:57 +0000</pubDate>
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