La cripta de Patt

Libros

Zombis que no son zombis, existencialismo y narrativa de la realidad

Se va acabando el mes spooky, pero no mis ansias de terror para romperme la cabeza. Tenía esta novela pendiente desde que salió y, en una incursión un tanto a la desesperada porque nada me estaba motivando pero QUERÍA leer, decidí darle finalmente una oportunidad y... Cero arrepentida. Qué pedazo de novela.

Es quizá un poco café para cafeteros, porque en esta novela de zombis sin zombis nos vamos a pasar más páginas pensando sobre nuestra relación con la realidad que atemorizados por monstruos, pero tiene todos ingredientes para que sea una novelaza. Tiene drama humano, tiene filosofía, tiene un puntito de realidad creíble, tiene introspección y un narrador muy poco fiable. Así que, como podéis adivinar...

Ha sido mi absoluta obsesión.

Hablemos sobre Y entonces desperté, de Malcolm Devlin

Portada de libro y entonces desperté de Malcolm devlin

Título: Y entonces desperté Autor:Malcolm Devlin Traducción: Mª Pilar San Román Editorial: Obscura Páginas: 136 Temáticas: Terror, apocalipsis, drama

¿De qué va esto?

Spence lleva un año viviendo en Ironside, un centro en el que se rehabilita a los que han conseguido curarse de un virus que ha asolado el mundo y lo ha llenado de monstruos. Se siente abrumado por la culpa de haber asesinado y traicionado mientras estaba en este estado. Por ello evita enfrentarse a esos recuerdos, a pesar de que se ha contado el relato una y otra vez.

Llega al centro Leila, una mujer recuperada muy extraña que le pide ayuda para reencontrarse con su antiguo grupo. Saliendo de su espacio seguro, se embarcan en una expedición para cumplir este deseo en el que Spence se enfrentará además a sus propios demonios.

Pero, ¿qué es verdad y qué no?

Mi opinión así resumida

Lo que puedo señalar de este libro es que es innovador. No por utilizar a los zombis para hablar de temas sociales (George A. Romero en La noche de los muertos vivientes lo hizo en el 1968, y como él muchos otros; al final, todo monstruo ficcional tiene su origen en los miedos colectivos), sino por hacer zombis que no son exactamente zombis.

La verdad es que no sé cuánto contar del libro sin destriparlo por completo, porque creo que se disfruta más cuando no sabes por dónde va a ir. Si hay una cosa que Devlin hace bien es ofrecernos un narrador del que no nos podemos fiar, no porque quiera engañarnos deliberadamente, sino porque ni él mismo sabe hasta qué punto lo que nos cuenta es veraz. Y aquí está la clave del libro entero.

Sin contar demasiado: el libro habla sobre la verdad. ¿Qué es esta cosa extraña y volátil? ¿Es común a todos nosotros? ¿Qué matices tiene? ¿Hasta qué punto podemos construirla? ¿Qué papel tienen los medios en ella? Son todo preguntas interesantes de las que podríamos debatir durante horas y horas.

Fotograma de la noche de los muertos vivientes con zombis Fotograma de la película La noche de los muertos vivientes

De hecho todo esto me recuerda a otro libro, esta vez a un ensayo: El arte de inventar la realidad, de Áurea Ortiz Villeta. En él, la autora reflexiona sobre cómo la ficción cambia nuestra realidad, al igual que nosotros vamos adaptando la ficción al momento social en el que nos encontramos. Al fin y al cabo, estos productos culturales son políticos. Y son políticos porque nos muestran, porque pueden perpetuar o desafiar, el orden establecido.

De todo esto he hablado muchas veces en muchos lados. Es un tema que me obsesiona, no os voy a mentir. Y si lo atamos a este libro concreto, a Y entonces desperté, nos encontramos con que los zombis pueden hablarnos sobre nuestro consumo mediático, sobre la manipulación, sobre el hecho de seguir ciegamente a una persona o a un mensaje masticado y regurgitado una y otra vez por los medios. Aunque es verdad que el libro pone más el foco en la responsabilidad individual, en cómo hemos tragado con ciertas convenciones sociales hasta crear un imaginario común que puede no estar atado a la realidad.

Fotograma de la película handling the undead Renate Reinsve está, como siempre, magnífica en Handling the undead, que es una película de zombis pero también sobre el duelo

Creo que la novela simboliza de una manera muy certera cómo el odio nos enfrenta. Existe un enorme peligro en quedamos únicamente con la información que confirma nuestras creencias (¿os suena de algo con las redes sociales?), ignorando el resto de datos. No duda en analizar cómo los mensajes negativos socavan una y otra, y otra, y otra vez nuestra percepción de la realidad hasta llegar al apocalipsis. También habla sobre lo que estamos dispuestos a creernos con tal de seguir adelante en momentos de crisis.

La verdad es sumamente voluble cuando nos sentimos en peligro.

Hay muchos matices que se le podrían dar a todo esto. Dentro de mi análisis, pienso que es un momento delicado para hablar de individualidad, que es necesario hablar de los sistemático. Pero también creo que este libro es de estos que, con la excusa del terror, deja un poso que te permite hacerte preguntas.

Y muchas veces, y aquí veo el hilo conductor con otra novela que AMO, que se llama Dime que te doy asco, de la inglesa Alison Rumfit, basta una excusa, un sesgo de confirmación, para que vemos justificado el odio y el prejuicio que guardamos dentro.

Y no podemos obviar el papel que tienen los algoritmos y la economía de la atención en todo esto, pero quizá este tipo de libros son una buena oportunidad para examinar aquello que arrastramos cada uno de nosotros.

Por último, hay un tema interesantísimo y esperanzador dentro de Y entonces desperté. Porque entre tanta confusión que impregna el relato, tanto apocalipsis y tanta pesadilla hay una brizna de luz. Y me encanta encontrarme eso en distopías tan duras como esta. En primer lugar, desplaza el amor del núcleo romántico y pone el foco en la piedad. En que las historias de amor consisten en ser un poco mejores los unos con los otros. Y me parece una buena guinda del pastel para un libro que me ha parecido una maravilla.

Lo que más me ha gustado y lo que no tanto

Lo que más me ha gustado • El giro innovador y filosófico del subgénero de los zombis y todos los tropos que lo acompañan. • El drama humano, muy atado a la realidad y muy creíble en nuestro contexto real.

Lo que menos me ha gustado • La novela, para lo corta que es, termina dando muchas vueltas alrededor de las mismas ideas una y otra vez.

Conclusión

Me parece un libro injustamente poco conocido para todo lo que tiene que aportar. Que sí, que es un libro lento, no pasa mucha cosa y es más ambientación que otra cosa (y lo digo así porque he visto que esta es la mayor queja). Pero es que yo en esto solo veo cosas positivas, porque aprovechar el género del terror para hablar de temas profundos e introspectivos es mi cosa favorita en este mundo.

Así que, si os llama la atención, yo os diría que os lancéis a ello. Es una novela cortita que tiene mucho que decir para las pocas páginas que tiene.

Dicho esto, desde la cripta le damos una puntuación de... BRRRRMMMMM

Cuatro estrellas y media

Y con esto y un bizcocho, ¡nos vemos a la próxima guapes!

JASTAJS:

#Libros #Terror

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Cuerpos, estándares de belleza y bullying

¡Hola, amigues! Como seguimos en el mes spooky, quería hablaros de un librito corto que acabo de leer. Sabemos que está muy de moda ahora mismo el body horror, y yo lo celebro. Es un recurso que me encanta y, bien utilizado, dota a los relatos de capas que me parecen muy interesantes.

Darle un giro al tema de los cuerpos, utilizar lo visceral para retar al lector y para simbolizar el mundo interior de los personajes... Dame 10.

¡Dicho esto!

Hablemos de El número 33 de la calle Orquídea, de Talita Isla

Portada de libro en rojo con una chica en actitud apática

Título: El número 33 de la calle Orquídea Autor: Talita Isla Editorial: Obscura Páginas: 172 Temáticas: Terror, body horror, bullying

¿De qué va esto?

Berta Simmenthal es una adolescente que padece una enfermedad degenerativa que hace que su cuerpo se vaya deformando. Debido a que no encaja con lo normativo, el barrio la mira con una mezcla de curiosidad y crueldad. A ella no le importa su aspecto, si bien las posibilidades de su cuerpo han hecho que no pueda seguir dedicándose al ballet. Pero todo el mundo parece querer “arreglarla”, incluidos sus padres con los que tiene una relación muy complicada.

Su mejor amiga, otra adolescente de barrio que se ha visto arrastrada a las altas esfera de la ciudad después de que sus padres amasaran una gran fortuna con la droga, la invita a su fiesta de Halloween.

Pero, como podéis imaginar, esa noche marca un antes y un después en su vida. Y todo tiene que ver con una casa abandonada del barrio, el 33 de la calle Orquídea, donde sucedió hace un tiempo un crimen terrible.

Mi opinión

El body horror es uno de mis recursos favoritos en ficción, y aquí me parece que está utilizado de una manera bastante interesante para hablar de estándares de belleza y sobre cómo la sociedad pasa por encima de la salud. En tiempos de Ozempic, de IA y de redes sociales, vemos precisamente esto: medícate, mátate de hambre, fíjate que chica tan guapa que no es ni real. Haz lo que sea, pero tienes que alcanzar estos estándares.

Pero podemos ir un poco más allá y hablar de las personas que están a los márgenes. Las discas, las personas con enfermedades degenerativas, las crónicas. Yo no formo parte de este colectivo, así que no puedo hablar por elles. Pero sí decir que hay una cosa que me ha gustado bastante de esta protagonista: ella no quiere que la cambien y, de hecho, disfruta del impacto que produce su imagen. Y que se jodan el resto si les molesta.

Y el mundo no está hecho para ella, sino para la normatividad, y eso es lo más injusto. Que todo el mundo piensa que lo mejor para ella es que se deshaga de su cuerpo torcido (aunque está claro que ella sufre de dolores que no podemos obviar, pero todo esto forma parte de la complejidad de lo que siente Berta). Pero la idea del libro es que ella tiene derecho a que este cuerpo torcido exista en sociedad

Por eso lo que pasa después es tan frustrante y le crea tantos conflictos. Porque un cuerpo normativo tiene multitud de beneficios en la sociedad. Y creo que esa es otra de la claves de la historia.

Lo que más me ha gustado y lo que no tanto

Lo que me ha gustado • Cómo habla de los cuerpos y de lo que la sociedad es capaz de hacer con tal de “arreglar” a lo que no es normativo. • Tiene escenas de verdadero terror, incómodas de leer. • La protagonista es fantástica.

Lo que no tanto • No me he creído mucho a los personajes. Me ha dado la sensación de que lo que piensan es justo lo que más le conviene a la trama. • Me dio la sensación de que si la historia hubiese empezado por cómo termina me hubiese interesado muchísimo más.

Concluyendo, que es gerundio

A pesar de esos peros, es una historia disfrutona e ideal para la época. Creo que la autora viene del relato y se nota muchísimo en cómo construye la historia, pero eso no tiene nada de malo. Simplemente es que, para mí, los relatos suelen valerse mucho más de la atmósfera porque no da tiempo a desarrollar una acción muy compleja, y he notado en algunes autores que tienen este camino que a la hora de escribir novela, la acción es más fragmentada.

Y, qué rabia, porque yo quería saber más sobre el mundo oculista que introduce.

Así que por todo esto mi puntuación es... redoble de tambores

Imagen de tres estrellas

¡Nos vemos a la próxima!

JASTAJS #Terror #Libros

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Brujas, violencia institucional y un poquito de historia

¡Buenos dias de lunes! Quería volver a este blog con algo que tenía muchas ganas de hacer desde hace tiempo: escribir a modo de reseña/opinión/impresiones. Quizá parece algo muy obvio, muy de cajón, pero hacía mucho tiempo que no escribía algo de este tipo.

Así que ahí va mi último libro leído. Esto lo hemos leído las chicas de mi club de lectura, que es gratuito y online. Dejo por aquí linkeado si queréis cotillear y uniros a las lecturas, porque la verdad es que es un espacio majísimo lleno de gente muy simpática.

Dicho esto...

Hablemos sobre Brujería para chicas descarriadas, de Grady Hendrix

Portada de libro brujería para chicas descarriadas de Grady hendrix

Título: Brujería para chicas descarriadas Autor: Grady Hendrix Traducción: Simón Saito Editorias: Minotauro Páginas: 496 Temáticas: Terror, drama, sobrenatural.

¿De qué va esto?

1971, Estados Unidos. En plena ola de protestas por la guerra de Vietnam y a la sombra del caos hippy precedido por el crimen de la familia Manson, Neva tiene 15 años y está embarazada. Su familia decide esconderla para evitar la vergüenza que supone una madre soltera.

En este contexto, su padre la lleva a una casa de maternidad en Florida dirigida con mano de hierro por la señorita Wellwood. Ahí es despojada de su identidad y recibe el nombre de Fern, helecho en español. Para la señorita Wellwood estas chicas descarriadas son su jardín y de ahí nacerá una hermosa flor tras dejar atrás su vergüenza gracias al evangelio.

Fern conoce allí a Rose y a Holly, y un poco más tarde a Zinnia. Las cuatro amigas se ven envueltas en una trama de brujería tras encontrar un libro en la biblioteca ambulante que pasa cada dos semanas por la casa. Y ven en ella una manera de recobrar el poder que les han quitado.

Pero entre ellas comienza a haber desavenencias sobre cómo afrontar la situación que están viviendo.

Un poquito de historia

Los maternity homes eran centros que comenzaron a surgir en el siglo XIX en Estados Unidos como una manera de aislar a las madres solteras. La organización Florence Crittenton fue la que abrió la primera casa en Nueva York en 1883, y a finales de siglo ya tenían más de 50 casas en Estados Unidos.

Pero desde la Segunda Guerra empezó a cambiar su función, y a colocar a la mayoría de los bebés que nacían en estas casas en familias adoptivas.

Toda esta época, que duró hasta los setenta, se le llama la baby scoop era. En español algo así como la era de recogida de bebés. Fortísimo. Resulta que hubo alrededor de 1,5 millones de adopciones entre la Segunda Guerra Mundial y el 1973,y muchas de ellas venían de estos centros donde las madres solteras habían sido a menudo coaccionadas para entregarlos.

Yo es que me quedo muerta.

Dos monjas sosteniendo bebés en una casa de maternidad

Dos monjas sosteniendo a unos bebés en 1967.

Algunas de estas chicas contaban que estos sitios eran como prisiones. Explotación laboral, física, psicológica y una violencia obstétrica e institucional flagrante.

Las redes más grandes las gestionaban Florence Crittenton, el Ejército de Salvación (por muy buena canción que sea de Love of Lesbian la realidad era otra) y las Catholic charities. Fuentes indican que en su punto álgido había unos 200 centros.

El declive de estos sitios fue gradual, pero el caso Roe contra Wade en el 1973 marca un antes y un después al legalizar el aborto a nivel federal. En 1978 quedan 35 casas de la red Crittenton. Alguna no cerró hasta el 1981.

Pero al margen del triunfo del que hablo, el que supone que estos sitios infernales cerrasen, el machismo y la violencia hacia las madres solteras ha seguido vigente durante muchísimo tiempo. Cuando abres Brujería para chicas descarriadas, en sus primeras páginas te incluyen citas que muestran este terror machista. La última que coloca Hendrix corresponde a la revista Time en 2005.

«Las jóvenes necesitadas que se imaginan que tener un hijo llenará el vacío de sus vidas suelen llevarse un duro golpe enseguida».

Una película de terror esto de ser mujer.

Mi opinión así resumida

Teniendo todo este contexto yo voy a ir a lo que más me ha impactado: cómo la gente que se supone que debe cuidar de estas chicas, que en el libro ninguna supera los 20 años, en su lugar las deshumaniza y las trata como trapos. La violencia obstétrica y la manipulación están al orden del día, y hay escenas que dan verdadero terror. De este que se siente hasta en las tripas.

Además, en el libro hay una clara convicción en señalar la injusticia, el machismo y la desigualdad en cuanto a quién sufre las consecuencias y quién no (quién las sufre: las chicas a las que mandan a estos sitios y deben pasar por todo ese calvario; quién no: los chicos que las dejan embarazadas). Me recuerda a mi querida Alfonsina Storni cuando decía en aquel poema que tanto me gusta:

Y tan pronto lo dije, como un eco, ya se corrió la voz: –Ved la mala mujer esa que pasa: ha dado el corazón.

Pero hay otra temática del libro que quiero enlazar con toda esta rabia que siento cuando leo sobre este libro de temas, y que además es algo muy presente en la literatura de Hendrix: la unión femenina.

fotograma de las brujas de eastwick

Las brujas de Eastwick tenían que estar ahí, les hubiesen dado de palos a todos.

Hendrix describe a un grupo de niñas que se unen para intentar escapar de la situación traumática que les está tocando vivir. La más mayor tiene 17, la más pequeña a penas tiene 14. Se tienen entre ellas para enfrentarse a esta situación tan injusta porque el resto del mundo las ha abandonado.

Además, la brujería no es únicamente un recurso de impacto. Hace paralelismos constantes con la situación de las protagonistas, con su gestación, con el parto, con la maternidad. Y esto me parece importante precisamente porque no se queda como un recurso vacío. Hace que el mensaje tenga más fuerza.

La magia tiene un precio, al igual que la maternidad forzada.

Lo que más me ha gustado y lo que no tanto

Lo que más me ha gustado • La documentación del autor y el respeto que muestra por estas mujeres. Se informó, habló con muchas mujeres, con médicos y otras profesionales e investigó sobre las mujeres negras en este contexto. • La unión femenina como eje. Ya sea un aquelarre brujil, una unión o un apoyo entre semejantes. • La descripción que hace de la violencia obstétrica.

Lo que menos me ha gustado • ESTO ES UN MINI SPOILER La visión del embarazo y la maternidad, y quizá aquí estoy yo sesgada por mi propio pensamiento y por el hecho de que no soy madre. Creo que hay una cierta idealización de la maternidad, porque todas acaban viviendo el hecho de ser madres como una experiencia casi religiosa que las ata a sus bebés. Quizá me hacía falta un poco más de ambivalencia, o de matices, para mostrarme más profundidad psicológica hacia una situación tan traumática. • El ritmo, porque tarda MUCHÍSIMO en entrar en materia

Conclusión

Aunque esta novela sea la que menos terror tiene de Hendrix, me parece que es su novela más política. Y aquí apoyamos siempre las novelas con su buena carga política.

Además, los personajes son entrañables. En seguida te metes de lleno en su mundo y te involucras emocionalmente con ellas. Es imposible no hacerlo. Y es que todas ellas están muy bien perfiladas y te acompañan de inicio a fin.

El nudo en la garganta final no me lo quita nadie.

Así que para este librito yo le pongo una nota de...

tres estrellas y media

Y con esto y un bizcocho... ¡Nos vemos a la próxima!

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#Libros #Terror

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Un pequeño comentario sobre esto de que el presente es una mierda

¿Es quizá «Esto es distópico» la frase que más escuchamos en el big 2026? ¿Se nos queda pequeño el género de la distopía para describir el presente? ¿Qué puede aportarnos la literatura respecto a esto y qué limitaciones encontramos en las tendencias actuales? ¿Hemos perdido la capacidad de imaginar futuros mejores?

Cada vez que encendemos la televisión vemos, horrorizadas, un desfile de noticias que rozan el delirio. La posibilidad de un desastre futuro nos sabe a poco, porque el presente comienza a ser un cuento de terror como nunca lo habíamos imaginado. Y en este contexto no es ninguna coincidencia que el género de la distopía esté en alza.

Lo he dicho en numerosas ocasiones: todo es político, por tanto la ficción es política. Que escojamos una serie de géneros para leer, que un tipo de historias pueblen las estanterías de novedades o los catálogos de streaming, o que estén en el candelero de la conversación pública no es coincidencia, ni es nuevo.

En temporadas de miedo e incertidumbre una serie de géneros son los que nos interpelan. Quizá lo que en este tiempo es la distopía (o el re-re-re-auge del terror que estamos viendo en el cine, con películas taquillerísimas como Obsession o Backrooms), es lo que en el siglo XIX hizo el gótico ingés, con estos ambientes asfixiantes que reflejaban lo constreñido de la sociedad inglesa.

Fotograma de la pelicula obsession

Muy a tope con esta tendencia de sacar los colores a los incels en esta ola de cine de terror.

La ficción es, indudablemente, un reflejo de nuestra sociedad: de cómo se ordena, de lo que nos preocupa, de lo que consideramos normal y lo que está en un espacio marginal.

Si el futuro no existe, ¿Qué nos queda en el presente?

Hablamos más que nunca de un futuro que ya no es futuro sino que es presente. Me planteo diariamente si incluso ha cambiado el matiz hipotético futurista de la distopía para dotar a nuestro presente de ese cariz que parece ficcional. El futuro, o la noción de futuro que teníamos, ya no existe. No nos da tiempo a imaginárnoslo entre tanto horror.

La promesa de un futuro avanzado, un futuro mejor en el que todas cupiésemos, parece haberse roto. Me parece especialmente curioso el caso de las estéticas informáticas de los 2000, como el Frutiger aero, que nos permitía imaginar ese futuro en la que la tecnología hacía del mundo uno mejor (o más aesthetic, que a ojos del capitalismo y viéndolo con las lentes del 2026 viene a ser lo mismo). Ahora la utilizamos como método de refugio nostálgico.

Anuncio de móviles antiguo

Un anuncio del 2004 de móviles Toshiba con la cantante BoA

Siempre acabo rondando el mismo tema: la ficción nos ayuda a explicar el presente, a digerirlo con una cierta distancia que nos permite analizar y empatizar con situaciones que, en la vida real, se nos hacen grandes. Si al encender el telediario vemos el colapso y el horror, en las novelas distópicas lo asumimos y lo podemos mirar a la cara.

Pero no es la primera vez que hablamos de insensibilización, de conformismo, de nihilismo, de absurdismo. ¿Estamos realmente siendo conscientes de los horrores que nos rodean o nos estamos quedando a dormir en ellos, sin ser capaces de movilizarnos o de aspirar a un futuro mejor? El cambio climático, el auge de la extrema derecha, el aumento de la desigualdad, el racismo, la LGBTIfobia, el poder las grandes corporaciones y sus tecnoligarcas, la precarización, la exacerbación de la sociedad del consumo y la hedonia depresiva de la que hablaba Mark Fisher, el dominio de la IA… Todas ellas son preocupaciones en nuestro punto de mira, que caben cada vez más en nuestros libros y en nuestras películas.

meme en el que pone another day, another wtf

Algunas obras de ficción (y no ficción) pertinentes

Portadas de los libros y la serie mencionadas a continuación
  • De dos novelas que he leído recientemente: Cadáver (VVAA) habla sobre la espectacularización de los genocidios, Apócrifas (Lola Nieto) enlaza con los cuerpos y tiene varios relatos interesantísimos sobre las posibilidades de la tecnología a la hora de servir al capitalismo.
  • 1984 sale en la conversación cada vez que hablamos de autócratas pinzados, como sucedió cuando Trump salió elegido en su primer mandato. Las ventas de la novela se dispararon, por cierto.
  • Series como Severance nos habla del dominio corporativo, aunque se queda corto viendo lo que los tecnofascistas están llegando a hacer en pos de su aceleracionamismo apocalíptico. Todo esto lo describe muy bien Michel Nieva en el ensayo Ciencia Ficción Capitalista.
titular sobre la cosmovision de Peter Thiel

Rabbithole que propongo: Peter Thiel y el manifiesto de Palantir. De película de terror. De Jacobinlat.com

  • La noche de la esvástica fue escrito en 1937 y aun así es sumamente actual en un mundo en el que se cuestionan los derechos de las mujeres, incluso su derecho a voto. *La desigualdad ante la crisis climática los tenemos también en otras distopías contemporáneas como Ritos privados o Las indignas.

Teniendo en cuenta todo lo que estamos viviendo (y que, reconozco, mucho de ello ocurre en Estados Unidos, y quizá estamos desviando el foco de lo que tenemos en casa), el auge distópico me parece lógico.

Este momento presente nos obliga a mirar el día a día porque la sensación general es que no existe el futuro. Culturalmente prolifera la cultura de fluir, de vivir el presente, como una respuesta reactiva a esa meritocracia fallida que nos prometía triunfo y felicidad perpetua. Por tanto: si no hay futuro y si ese vivir presente se parece de una manera tan peligrosa a aquellas ficciones que hace unos años eran impensables, nos preguntamos qué nos queda. Nos refugiamos en la distopía porque qué otra manera hay de explicar lo que estamos experimentando. Quizá nos queda recogernos, meternos en nuestro cuarto y no salir jamás.

Más allá de la distopía

Un take valiente por mi parte: al poder y al status quo le viene muy bien que tengamos esta sensación de desasosiego que nos hace pensar que no hay solución, y que siempre se encuentra alimentado por las cámaras de eco que provocan las redes sociales. Que, total, debemos claudicar con lo que nos toca vivir.

Si esa promesa de futuro mejor queda rota, si se vuelve insondable e inhabitable en cierto modo, nos inunda una sensación pesimista nos desmoviliza por completo, que nos invita a no hacer nada. Y aunque no todos pensemos así, creo que estaremos de acuerdo en que parece ser el ambiente general.

Pero es por todo esto que eso no podemos quedarnos a vivir ahí, en ese estado de melasudaporqueestamosyamuertos. Francisco Martorell en Contra la distopía (Lacajabooks, 2021) dice algo muy interesante:

A la totalidad imprecisa que llamamos sistema le da igual que la denuncien y la desenmascaren. Ni se inmuta. Mientras no existan alternativas ilusionantes susceptibles de engendrar deseos de un ordenamiento social nuevo, dormirá a pierna suelta, conocedora de que los adversarios, a lo sumo, resisten.

Y sí, siempre hablo largo y tendido sobre cómo el terror (y la distopía en este caso, que considero que es terror al fin y al cabo por el efecto que causa) nos ayuda a conocer más profundamente aquellas cuestiones sociales más o menos tabúes que nos costaría horrores acercarnos de manera real, desgranándolos y analizándolos para mirarlos, por fin, a la cara. Pero es que la clave está en qué hacemos con esa introspección, con esa rabia.

titular sobre replantear las redes sociales

La unión, el compañerismo, el llevar fuera de las redes esta conversación como bien se apunta en este articulo el El Salto.

Recomiendo sobre esto leer Política del malestar, de Alicia Valdés, en la que analiza este hartazgo general y propone posibles caminos muy interesantes que vale la pena echar un ojo. Expresa es la idea del no-todo, de abogar por prácticas de resistencia que se amolden al cambio constante y a las necesidades del momento en lugar de perdernos en la teoría absoluta del cambio. Y Valdés dice:

El deseo del no-todo es un deseo de molestar, de presentarte como síntoma de aquello que es conflicto, de lo que excluye y violenta. Es volver a tomar las calles cada vez que tocan a una.y quejarnos porque los avances nunca son para todas.

Una conclusión

La ficción distópica y la realidad tienen una curiosa manera de unirse, pues son unos hilos invisibles y muy delicados. Y nuestra relación con esta ficción dependerá en gran medida de nuestro contexto. Podemos utilizarla como muleta a la hora de comprender los hechos actuales, o puede ser una manera de envolvernos de un sentimiento de pesimismo anestesiante.

Por supuesto hay ficciones y temáticas de este tipo que son sumamente esperanzadoras, y también es importante sujetarnos ellas, como es el solarpunk o las utopías (se me ocurre Concordia de Lola Robles, pero tengo que reconocer que no soy muy ducha en el género). De hecho, mi lectura actual es Utopia no es una isla, de Layla Martínez, lo que está siendo para mí bastante sanador.

Al final, y como siempre ocurre (y lo que llevo leído del libro mencionado me lo confirma), la respuesta pasa por la colectividad. Por unirnos, hacer cosas juntas, aunque sea ir a hacer la compra. Crear un mundo en el que nos sostenemos las unas a las otras.

Siempre que imaginemos un futuro mejor, y debemos hacerlo para que nuestras luchas tengan la fuerza de la esperanza además de la de la rabia, debemos tratar con un especial cariño nuestro presente. Es el presente lo que tenemos ahora mismo.

_ JASTAGS: #Libros #Pelis #Culturetadas #Distopia

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