Y entonces desperté, de Malcolm Devlin
Zombis que no son zombis, existencialismo y narrativa de la realidad
Se va acabando el mes spooky, pero no mis ansias de terror para romperme la cabeza. Tenía esta novela pendiente desde que salió y, en una incursión un tanto a la desesperada porque nada me estaba motivando pero QUERÍA leer, decidí darle finalmente una oportunidad y... Cero arrepentida. Qué pedazo de novela.
Es quizá un poco café para cafeteros, porque en esta novela de zombis sin zombis nos vamos a pasar más páginas pensando sobre nuestra relación con la realidad que atemorizados por monstruos, pero tiene todos ingredientes para que sea una novelaza. Tiene drama humano, tiene filosofía, tiene un puntito de realidad creíble, tiene introspección y un narrador muy poco fiable. Así que, como podéis adivinar...
Ha sido mi absoluta obsesión.
Hablemos sobre Y entonces desperté, de Malcolm Devlin

Título: Y entonces desperté Autor:Malcolm Devlin Traducción: Mª Pilar San Román Editorial: Obscura Páginas: 136 Temáticas: Terror, apocalipsis, drama
¿De qué va esto?
Spence lleva un año viviendo en Ironside, un centro en el que se rehabilita a los que han conseguido curarse de un virus que ha asolado el mundo y lo ha llenado de monstruos. Se siente abrumado por la culpa de haber asesinado y traicionado mientras estaba en este estado. Por ello evita enfrentarse a esos recuerdos, a pesar de que se ha contado el relato una y otra vez.
Llega al centro Leila, una mujer recuperada muy extraña que le pide ayuda para reencontrarse con su antiguo grupo. Saliendo de su espacio seguro, se embarcan en una expedición para cumplir este deseo en el que Spence se enfrentará además a sus propios demonios.
Pero, ¿qué es verdad y qué no?
Mi opinión así resumida
Lo que puedo señalar de este libro es que es innovador. No por utilizar a los zombis para hablar de temas sociales (George A. Romero en La noche de los muertos vivientes lo hizo en el 1968, y como él muchos otros; al final, todo monstruo ficcional tiene su origen en los miedos colectivos), sino por hacer zombis que no son exactamente zombis.
La verdad es que no sé cuánto contar del libro sin destriparlo por completo, porque creo que se disfruta más cuando no sabes por dónde va a ir. Si hay una cosa que Devlin hace bien es ofrecernos un narrador del que no nos podemos fiar, no porque quiera engañarnos deliberadamente, sino porque ni él mismo sabe hasta qué punto lo que nos cuenta es veraz. Y aquí está la clave del libro entero.
Sin contar demasiado: el libro habla sobre la verdad. ¿Qué es esta cosa extraña y volátil? ¿Es común a todos nosotros? ¿Qué matices tiene? ¿Hasta qué punto podemos construirla? ¿Qué papel tienen los medios en ella? Son todo preguntas interesantes de las que podríamos debatir durante horas y horas.
Fotograma de la película La noche de los muertos vivientes
De hecho todo esto me recuerda a otro libro, esta vez a un ensayo: El arte de inventar la realidad, de Áurea Ortiz Villeta. En él, la autora reflexiona sobre cómo la ficción cambia nuestra realidad, al igual que nosotros vamos adaptando la ficción al momento social en el que nos encontramos. Al fin y al cabo, estos productos culturales son políticos. Y son políticos porque nos muestran, porque pueden perpetuar o desafiar, el orden establecido.
De todo esto he hablado muchas veces en muchos lados. Es un tema que me obsesiona, no os voy a mentir. Y si lo atamos a este libro concreto, a Y entonces desperté, nos encontramos con que los zombis pueden hablarnos sobre nuestro consumo mediático, sobre la manipulación, sobre el hecho de seguir ciegamente a una persona o a un mensaje masticado y regurgitado una y otra vez por los medios. Aunque es verdad que el libro pone más el foco en la responsabilidad individual, en cómo hemos tragado con ciertas convenciones sociales hasta crear un imaginario común que puede no estar atado a la realidad.
Renate Reinsve está, como siempre, magnífica en Handling the undead, que es una película de zombis pero también sobre el duelo
Creo que la novela simboliza de una manera muy certera cómo el odio nos enfrenta. Existe un enorme peligro en quedamos únicamente con la información que confirma nuestras creencias (¿os suena de algo con las redes sociales?), ignorando el resto de datos. No duda en analizar cómo los mensajes negativos socavan una y otra, y otra, y otra vez nuestra percepción de la realidad hasta llegar al apocalipsis. También habla sobre lo que estamos dispuestos a creernos con tal de seguir adelante en momentos de crisis.
La verdad es sumamente voluble cuando nos sentimos en peligro.
Hay muchos matices que se le podrían dar a todo esto. Dentro de mi análisis, pienso que es un momento delicado para hablar de individualidad, que es necesario hablar de los sistemático. Pero también creo que este libro es de estos que, con la excusa del terror, deja un poso que te permite hacerte preguntas.
Y muchas veces, y aquí veo el hilo conductor con otra novela que AMO, que se llama Dime que te doy asco, de la inglesa Alison Rumfit, basta una excusa, un sesgo de confirmación, para que vemos justificado el odio y el prejuicio que guardamos dentro.
Y no podemos obviar el papel que tienen los algoritmos y la economía de la atención en todo esto, pero quizá este tipo de libros son una buena oportunidad para examinar aquello que arrastramos cada uno de nosotros.
Por último, hay un tema interesantísimo y esperanzador dentro de Y entonces desperté. Porque entre tanta confusión que impregna el relato, tanto apocalipsis y tanta pesadilla hay una brizna de luz. Y me encanta encontrarme eso en distopías tan duras como esta. En primer lugar, desplaza el amor del núcleo romántico y pone el foco en la piedad. En que las historias de amor consisten en ser un poco mejores los unos con los otros. Y me parece una buena guinda del pastel para un libro que me ha parecido una maravilla.
Lo que más me ha gustado y lo que no tanto
Lo que más me ha gustado • El giro innovador y filosófico del subgénero de los zombis y todos los tropos que lo acompañan. • El drama humano, muy atado a la realidad y muy creíble en nuestro contexto real.
Lo que menos me ha gustado • La novela, para lo corta que es, termina dando muchas vueltas alrededor de las mismas ideas una y otra vez.
Conclusión
Me parece un libro injustamente poco conocido para todo lo que tiene que aportar. Que sí, que es un libro lento, no pasa mucha cosa y es más ambientación que otra cosa (y lo digo así porque he visto que esta es la mayor queja). Pero es que yo en esto solo veo cosas positivas, porque aprovechar el género del terror para hablar de temas profundos e introspectivos es mi cosa favorita en este mundo.
Así que, si os llama la atención, yo os diría que os lancéis a ello. Es una novela cortita que tiene mucho que decir para las pocas páginas que tiene.
Dicho esto, desde la cripta le damos una puntuación de... BRRRRMMMMM

Y con esto y un bizcocho, ¡nos vemos a la próxima guapes!
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