He visto “Arnold”
Hace unas horas me devoré el documental de Netflix sobre Arnold Schwarzenegger, y juro que no es el típico homenaje edulcorado a una estrella. Si esperabas un “qué gran tipo es Arnold, mirad qué vida tan maravillosa ha tenido”, te equivocas de medio a medio. Esto es más bien un “así se construyó (y se destruyó) un mito”, con sus luces, sus sombras y esa ambición desmedida que lo llevó de un pueblucho austriaco a gobernar California.
Y mira, no comparto su ideología ni su visión del mundo, pero hay que reconocerlo: el tío marcó mi infancia.
El documental, dirigido por Lesley Chilcott, está dividido en tres capítulos, cada uno centrado en una etapa de su vida. No es spoiler decir que ninguna es aburrida.
1. El niño que quería ser Hércules (y terminó siendo un monstruo de gimnasio)
El primer episodio es puro *rocky movie* (pero en versión real y sin final feliz garantizado). Un Schwarzenegger joven, obsesivo y con un padre nazista que lo maltrataba, sueña con escapar de Austria y convertirse en el mejor culturista del mundo. Y lo consigue, a base de entrenar como un poseso, mentir, manipular y pisar a quien hiciera falta.
Lo mejor: – Las entrevistas con sus compañeros de culturismo, que lo describen como “un tipo que no tenía amigos, solo rivales”. – Cómo usó el cine de Hércules (sí, esas películas cutres de los 60) como inspiración para moldear su físico y su personalidad. – La crudeza con la que admite que su ambición no tenía límites: si había que mentir, se mentía; si había que humillar a alguien, se humillaba.
Lo peor: – Que no profundiza suficiente en su relación con su padre (un policía nazista). Se menciona, pero se queda en la superficie, como si el documental tuviera miedo de ahondar demasiado.
Frase para recordar: > “No quería ser normal. Quería ser el mejor. Y si eso significaba ser un cabrón, pues lo sería.”
2. Hollywood: Cuando el músculo se convirtió en leyenda (y en taquilla)
Aquí es donde el documental se pone más divertido, porque habla de su transición de “forzudo con acento raro” a superestrella de acción. Y no lo hace con nostalgia, sino con anécdotas brutales y testimonios de gente como James Cameron, Linda Hamilton o Sylvester Stallone.
Lo mejor: – Cómo nació *Terminator*: Cameron explica que Arnold no era su primera opción (quería a O.J. Simpson, sí, el del juicio), pero que su presencia en pantalla era imbatible. – El rodaje de *Terminator 2*: Linda Hamilton cuenta que Arnold era un profesional absoluto, pero también un ego enorme que chocaba con todo el mundo. – El duelo con Stallone: La rivalidad entre ambos no era ficción. Stallone admite que Arnold lo superó en todo, incluso en Rocky IV (donde Ivan Drago era su personaje).
Lo peor: – Que glosa un poco sus fracasos. Sí, habla de Última acción heroica o Batman y Robin, pero no ahonda en por qué sus películas empezaron a fallar. – Que no menciona su lado más oscuro: los rumores de acoso, su reputación de macho alfa tóxico en los sets... Se queda en lo superficial.
Frase para recordar: > *“En Hollywood, si no eres el número uno, no eres nadie. Y yo nunca quise ser el número dos.”*
3. La política: Cuando el “hasta la vista, baby” se encontró con la realidad
Este es el episodio más incómodo, porque aquí Arnold deja de ser un ídolo y se convierte en un político. Y no en uno cualquiera: gobernador de California, un estado con más población que muchos países.
Lo mejor: – Cómo llegó al poder: Usando su fama, su carisma y un discurso populista que hoy nos suena a trumpismo light. – Sus logros: Fue sorprendentemente progresista en temas como el cambio climático (se enfrentó a las petroleras) o los derechos LGTB. – Sus fracasos: El escándalo de su hijo ilegítimo con la empleada doméstica, que destruyó su matrimonio y su imagen.
Lo peor: – Que justifica demasiado sus errores. Sí, reconoce que la política es más complicada que el cine, pero no asume del todo su responsabilidad en sus meteduras de pata. – Que no se habla de su legado real: ¿Fue un buen gobernador? ¿O solo un famoso que tuvo suerte?
Frase para recordar: > *“En la política, descubrí que no puedes resolver los problemas a puñetazos. Y eso, para mí, fue un shock.”*
¿Por qué verlo?
Porque no es un documental propagandístico:
- Muestra sus errores (infidelidades, fracasos, arrogancia).
- No lo pinta como un héroe, sino como un tipo complejo, con luces y sombras.
Porque es un viaje por la cultura pop:
- Si creciste con Terminator, Depredador o Poli de guardería, verás el detrás de cámaras de películas que marcaron una época.
- James Cameron, Stallone, Jamie Lee Curtis... Todos tienen anécdotas que valen oro.
Porque es un estudio sobre la ambición:
- Schwarzenegger no es un genio, ni un santo, ni un monstruo. Es un tipo que quiso ser el mejor en todo, y pagó el precio.
- ¿Qué pasa cuando consigues todo lo que deseas? Él lo tuvo: fama, dinero, poder... y terminó solo, con una familia rota y una reputación dañada.
Porque el tráiler no le hace justicia:
- Parece un documental al uso, pero es mucho más crudo, más interesante y más humano.
Críticas
Falta profundidad en algunos temas:
- Su relación con el nazismo de su padre se menciona, pero no se explora.
- Su lado oscuro en Hollywood (rumores de acoso, comportamiento tóxico) se pasa de puntillas.
Demasiado “Arnold-céntrico”:
- A veces parece que el mundo gira alrededor de él, y aunque es comprensible (es su documental), echas de menos más voces críticas.
El ritmo decae en el episodio político:
- Si no te interesa la política, este capítulo puede hacerse lento.
Un documental para fans... y para quienes no lo son
Arnold no es un homenaje acrítico, ni un ataque sensacionalista. Es un retrato honesto de un hombre que vivió varias vidas en una, y que aún hoy sigue reinventándose.
¿Lo recomiendo? Sí, pero con matices: – Si te gusta el cine de acción de los 80/90, es imprescindible. – Si te interesa la psicología de los ídolos, te enganchará. – Si buscas un documental 100% objetivo, no lo es (ninguno lo es), pero al menos no oculta las sombras.
Verlo me hizo recordar por qué Terminator 2 sigue siendo una de mis películas favoritas (a pesar de sus problemas), pero también me hizo reflexionar sobre el precio de la ambición desmedida. Schwarzenegger es un tipo que rompió todas las reglas, y aunque no siempre fue para bien, es imposible ignorar su impacto.
El rincón de ferlagod — Si dejas tu comentario en Mastodon te leeré.
Contenido bajo licencia Creative Commons BY-SA 4.0.
Me puedes encontrar en Mastodon