Un ojo en la luna
El anciano Jeremiah caminaba hacia la ventana del despacho cuando tropezó con una mesa que no debería estar allí. Oyó como se volcaba y rompía todo lo que había sobre ella.
—¡Malditos niños malcriados! —gritó mientras trataba de mantener el equilibrio—. ¿Queréis que me mate? Aún no estáis preparados para sustituirme como gran astrónomo de la corte. ¡Incluso ciego soy mejor interpretando las estrellas que vosotros!
—Perdón, maestro —dijo Alba—. Estábamos limpiando esa zona del despacho porque pensábamos que todavía tardaría más en subir.
—¡Subo a mi estudio cuando me place!
—Por supuesto, maestro —dijo Viggo—. Arreglaremos la maqueta estelar inmediatamente.
—¡No! Recogedla y dejarlo todo sobre la mesa en su sitio —ordenó—. En cuanto lo hagáis, os marcháis a ordenar mi habitación y la biblioteca.
—Sí, maestro —respondieron a la vez.
Jeremiah escuchó como recogían el destrozo y cerraban la puerta al salir. Se asomó a la ventana y elevó su nublada mirada al cielo. Notó el calor de los primeros rayos del Sol en la cara. Ese día no prometía nada bueno.
¡PUM! ¡PUM!
La puerta se abrió despacio. Le llegó el olor a perfume de rosas que usaba Alissa.
—Venerable Jeremiah, disculpe la intromisión —dijo la joven—. Me han dicho sus alumnos cuando me los he cruzado que estaba muy ocupado, pero necesito hablarle de un tema.
—¡Ja! Te habrán dicho que estaba cabreado, si conoceré yo a esos malcriados —replicó, indicándole con la mano la silla al otro lado de su escritorio—. Siempre tengo un momento para la nueva Suma Sacerdotisa.
—¿Ha oído hablar de la profecía de la luna que nos vigila?
—Sí, habla sobre que la luna es el párpado cerrado de un dios muerto en los tiempos de la Guerra en los Cielos.
—Desde que ascendí a mi puesto he estado revisando los viejos libros de la Fe Primordial... He encontrado un texto que dice “cuando el ojo se abra se alimentará del mundo”.
—Los dioses me libren de poner en duda a la iglesia, pero eso no es más que una de tantas profecías que nunca se han cumplido.
—Eso hubiera pensado de no ser porque la profecía viene con la enumeración de tres calamidades que precederán a la apertura: un hermano alzándose contra su propia sangre, un invierno de hambruna y la muerte del primogénito de la corona —añadió poniéndose de pie—. La rebelión del hermano del rey hace un año y los problemas con las cosechas del norte que han traído racionamiento en todo el reino para este invierno ya se han cumplido.
—Admito la coincidencia, niña… Suma Sacerdotisa, pero el primogénito del rey está vivo y cada día más alto, fuerte y… guapo, según me dijo Alba, entre suspiros, el otro día —replicó el anciano levantándose—. No deberías preocuparte. Ya no eres una acólita más, eres la cabeza visible de nuestra iglesia.
—Supongo que tiene razón. Será mejor que vuelva a mis deberes —Caminó hasta la puerta y añadió—. Muchas gracias por atenderme.
—Siempre estaré aquí para ti, pequeña —susurró el anciano cuando la puerta se cerró.
Un joven Jeremiah corría por los jardines de palacio. La luna estaba completamente llena y más brillante que nunca. Jeremiah elevó la mirada al cielo y vio como aparecía una herida que la rasgaba, algo rojo le miraba desde dentro. Gritó.
Alba entró corriendo en la habitación.
—¿Está bien, maestro?
—Sí, niña —respondió tembloroso—. Ha sido solo una pesadilla.
—¡Maestro, algo le pasa a la luna!
El anciano se sentó al borde la cama. Las palabras de Alissa una semana atrás le martilleaban la cabeza.
—Descríbelo.
—Parece que haya aparecido un orbe rojo en medio de ella.
—¿Como si fuera una pupila?
—Bueno… con un poco de imaginación sí, podría ser un ojo sin pestañas.
En ese momento sonaron las campanas de la catedral.
—¿Es una hora en punto? —preguntó Jeremiah.
—No, maestro.
—Manda a Viggo a averiguar que pasa y luego vuelve a ayudarme para vestirme.
Una hora después estaban entrando a la sala del consejo real. Oyó los sollozos de la reina alejándose por el corredor, acompañados por los pasos apresurados de sus damas. En el consejo ya estaban esperando el propio rey Timoteo III, la Suma Sacerdotisa Alissa con su perfume a rosas, James, el escriba real con su habitual olor a vino y el general Sir Arthur Galathar que traía olor a sudor, cuero y perfume ajeno.
—Perdón por la tardanza, majestad —dijo Jeremiah, intentando recuperar el aliento—. Siento mucho la muerte del príncipe Gabriel.
—Gracias, viejo amigo —respondió el rey—, pero ahora debo hacer de rey y no de padre para atender un asunto más preocupante.
—La profecía se ha cumplido —dijo Alissa con la voz quebrada—. No le tenía que haber hecho caso, Jeremiah. Debería haber avisado al príncipe de que tuviera cuidado.
—Ha sido una casualidad, Alissa. Era imposible que…
—Quizás usted no pueda verlo, Jeremiah —interrumpió James—, pero le aseguro que el aspecto de la luna es preocupante y unido a la profecía que descubrió nuestra Suma Sacerdotisa, debemos hacer algo.
—¿Ha averiguado algo más, Divina? —preguntó el rey.
—Encontré una cita más dentro de la profecía, pero me da miedo lo que significa.
—Usted díganoslo —ordenó el rey.
—Cuando el ojo mire al mundo, dadle aquello que todavía respira.
—¿Qué se supone que debemos darle?
—En los textos de la época “lo que respira” se refiere a ofrendas vivas. Los sacerdotes y yo pensamos que podría tratarse de un sacrificio humano.
—¿Y cree que con eso volverá a la normalidad la luna? —intervino por primera vez Arthur.
—Es posible —respondió despacio la joven.
—¡Eso son supersticiones! —exclamó Jeremiah—. No hay sacrificios humanos en este continente desde antes incluso de que se fundara este reino.
—No perdemos nada por probar con alguno de los delincuentes de las mazmorras —sugirió James.
—De acuerdo. Suma Sacerdotisa investigue la forma correcta de realizar el ritual —ordenó el rey—. Sé que es cruel, pero no permitiré que la luna devore el reino.
Continuará en noviembre...
Este texto pertenece a la iniciativa Writeober26 creada por Witchy Kat en bluesky. Consiste en escribir cada día de octubre algo inspirado por la palabra que toca. Para el día 5 la palabra es Luna.
Tenéis en esta entrada del blog el listado completo de palabras así como un listado de todos los relatos que he publicado del reto.
#Writeober26 #Writeober #RetoDeEscritura

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