Sobre el tiempo

En el año 1995 me presenté en la candidatura de IU a las elecciones locales en Soto del Real y salí elegido. 331 votos consiguió la candidatura. El pleno constaba de 11 concejales y además de mi presencia había un concejal del PSOE, José Luís Izquierdo. El resto eran del PP y de una candidatura local tan de derechas como el PP. José Luís ya tenía experiencia como concejal pues había estado en la legislatura anterior y aunque solo fuera por afinidad ideológica terminamos haciendo amistad aunque las estrategias en la oposición fueron muy distintas. La agrupación local del PSOE en Soto estaba compuesta fundamentalmente por inmigrantes e hijos de inmigrantes procedentes de Extremadura que en los años 50 y 60 habían viajado a Madrid en busca de trabajo. Trabajadores de la construcción ellos, limpiadoras y cuidadoras ellas. En IU sin embargo la militancia estaba más ligada a la pequeña migración de jóvenes que habíamos sido expulsados de la capital por los precios de la vivienda. Profesionales independientes, generalmente con estudios y poca militancia obrerista. Fueron años interesantes y duros. Él ya estaba más curtido y tenía un grupo detrás que le respaldaba, yo era un novato y mi grupo de apoyo se disolvió como un azucarillo a las primeras de cambio. Sufrí la soledad, las amenazas, tener que ir a los juzgados... pero no quería hablar de mí sino de José Luís. Con el paso de los años y tras bastantes avatares políticos el PSOE se hizo con el gobierno local. Yo ya no era concejal entonces y fueron pasando los años y la falta de trato hizo que la distancia se ampliara entre nosotros. José Luís era cerrajero y en aquellos primeros años me hizo un par de trabajos para la casa que entonces acabábamos de construir y que aun le faltaban muchas cosas. Barandillas para la escalera, puertas para el horno y la barbacoa del jardín, cosas de ese jaez. En la casa que entonces era de mis padres ahora vive mi hija y tantos años después de la construcción de la vivienda necesita algunas mejoras y reparaciones. El caso es que volviendo a mi costumbre de antaño le propuse construir el mueble donde apoyar la pileta del lavabo nosotros mismos. Un sencillo mueble de hierro cuadrado con tablero de madera y algunas baldas. Para la estructura metálica y a pesar de que en su momento hice mis pinitos soldando hierro con arco, me acordé de José Luís y le llamé. Sabía por un breve encuentro que tuve el día de la votación en las últimas elecciones locales que no andaba bien de salud, así que hechas las presentaciones en la llamada le pregunté por su salud. Me dijo que estaba en casa con oxígeno. Apenas podía salir y menos trabajar. Uno de los pulmones estaba bastante colapsado a causa de la enfermedad causada por los asbestos que aspiró en sus trabajos de juventud. Este pueblo le debe a José Luís, mejor dicho a su perseverancia, no estar bajo el yugo de la derecha y sí, sé lo que es el PSOE y lo he discutido tantas veces con él que no necesito lecciones. Hemos coincidido y discrepado, le he visto pelear y oponerse con tanta convicción como falta de teoría política. No me uní a ellos cuando me lo ofrecieron porque yo creía en otros modelos, pero su capacidad de no abandonar es para mi, admirable. En la política local hay parámetros que se miden con otra regla. Ahora está muy enfermo y yo creo que se merece que no digamos que todos los políticos son iguales, porque es una mentira infecta.


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