El rincón de ferlagod

Manga

Si me sigues por aquí, ya sabes que me flipan autores como Stephen King y que disfruto con la fantasía oscura de Neil Gaiman. Pero lo de este manga es otro nivel de perturbación. Hoy os quiero hablar de Uzumaki, la obra maestra de Junji Ito.

Si crees que una espiral es solo un dibujo geométrico inofensivo, prepárate, porque después de leer esto vas a tener pesadillas con el mando del volumen de tu radio.

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¿De qué va esta paranoia?

La historia nos sitúa en Kurouzu, un pueblo costero japonés que no está maldito por un fantasma o un asesino en serie, sino por una forma geométrica: la espiral.

Acompañamos a Kirie Goshima y a su novio Shuichi mientras ven cómo el pueblo se va a la mierda. Empieza con cosas “leves”, como gente obsesionada con coleccionar objetos con espirales, pero pronto la cosa se vuelve purulenta, viscosa y jodidamente retorcida. Literalmente, los cuerpos de la gente empiezan a retorcerse, aparecen nubes con formas extrañas y los caracoles... bueno, mejor no os hablo de los caracoles.

Lo que te va a volar la cabeza (y lo que te va a dar asco)

  • El dibujo es una genialidad enferma: Junji Ito tiene un detalle obsesivo. Cada viñeta está diseñada para incomodarte. Si te gusta el terror visceral, el que te hace fruncir el ceño y decir “pero qué cojones acabo de ver”, este es tu manga.
  • Terror atmosférico: Al igual que en las mejores novelas de King, el pueblo es un personaje más. Sientes la opresión, la humedad y esa sensación de que no hay escapatoria. Es un horror que se te mete bajo las uñas.
  • Historias cortas que forman un todo: El libro se estructura en capítulos que parecen cuentos independientes, pero que poco a poco van tejiendo una red de locura absoluta hasta llegar a un final que te deja con el culo torcido.

¿La pega? Pues que si eres de estómago sensible o buscas una explicación lógica a todo, olvídate. Aquí no hay reglas, no hay un “porqué” científico. Es surrealismo puro y duro. A veces el guion se siente un poco repetitivo en la estructura de los capítulos centrales, pero el impacto visual lo compensa todo.

Uzumaki no es solo un manga, es una experiencia. Es el equivalente a ver un accidente de tráfico a cámara lenta: sabes que es horrible, pero no puedes dejar de mirar. Junji Ito demuestra que es el puto amo del terror gráfico japonés.

Si buscas algo diferente a la fantasía épica habitual y quieres explorar los rincones más oscuros y viscosos de la imaginación humana, hazte un favor y cómpratelo. Eso sí, luego no me eches la culpa si no puedes dormir mirando el remolino del desagüe de la ducha.

#Libros #Reseñas #Manga #Terror #JunjiIto

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Copia de Enredando Temas

Si eres de los que disfruta con la fantasía épica de Sanderson o las historias con un toque oscuro de Neil Gaiman, pero de vez en cuando necesitas algo que te vuele la cabeza con acción pura, tienes que echarle un ojo a Kaiju No. 8.

Hace poco leí una reseña que lo ponía bastante bien y, después de hincarle el diente, os cuento por qué este manga de Naoya Matsumoto se sale un poco de la norma de “chaval de 15 años que salva el mundo”.

¿De qué va la movida?

Imagina un Japón donde los Kaijus (esos monstruos gigantes estilo Godzilla) son el pan de cada día. Tienen hasta un “Cuerpo de Defensa” especializado en matarlos. El protagonista es Kafka Hibino, un tipo de 32 años que soñaba con estar ahí arriba pegando tiros, pero que ha acabado trabajando en el equipo de limpieza... sí, los que recogen las tripas y la sangre del bicho después de la batalla. Un trabajo de mierda, literalmente.

Pero la cosa cambia cuando, por un accidente de lo más bizarro, un pequeño Kaiju se le mete por la boca y él mismo se convierte en un monstruo humanoide. Ahora tiene la fuerza de un titán, pero sigue queriendo ser un héroe.

Lo que me ha ganado (y lo que no)

  • Un protagonista con el que empatizas: Por fin alguien que no es un adolescente hormonal. Kafka es un tipo que ha fracasado en sus sueños, que se siente viejo y que tiene que esforzarse el doble para estar a la altura. Eso, a los que ya tenemos una edad, nos llega al corita.
  • Acción de la buena: El dibujo es limpio, potente y las escenas de combate son una pasada. No es la profundidad narrativa de un thriller de Pendergast, pero no lo necesita. Es puro espectáculo.
  • Humor y ritmo: Se lee solo. La mezcla de humor (ver a un Kaiju intentar mear como un humano es impagable) y tensión está muy bien equilibrada.

¿La pega? Pues que si eres un lector curtido, verás que no inventa la rueda. Tiene todos los clichés del género: el rival serio y talentoso, la capitana inalcanzable, el “power-up” en el último segundo... Pero oye, si la fórmula funciona y está bien hecha, ¿para qué cambiarla?

Conclusión

Kaiju No. 8 es divertido, fresco y tiene ese punto de épica que tanto nos gusta. No esperes una reflexión filosófica sobre la existencia, pero si quieres ver hostias como panes, transformaciones épicas y un protagonista que rompe el molde de la edad, dale una oportunidad.

Ya se ha anunciado el anime, así que es el momento perfecto para leerte el manga antes de que todo el mundo empiece a dar la turra con él.

#Libros #Reseñas #Manga

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