Tanizaki y las estilográficas
El otro día comencé la lectura de El elogio de la sombra de Junichiro Tanizaki, libro que lleva en mi lista de pendientes desde 2017, cuando se lo regalé a una amiga por su defensa de tesis. Todavía no voy ni por la mitad del libro, y eso que es cortito, pero merece una lectura pausada. Hay un pequeño fragmento, en el que Tanizaki escribe sobre las estilográficas, que quiero compartir y comentar aquí.
“He aquí un ejemplo muy simple. He publicado hace poco en los Bungei-Shunju un artículo en el que comparaba la estilográfica y el pincel; pues bien, supongamos que el inventor de la estilográfica hubiera sido un japonés o un chino de otra época. Es evidente que no habría dotado a su punta de una plumilla metálica sino de un pincel. Y que lo que habría intentado que bajara del depósito hasta las cerdas del pincel no sería tinta azul, sino algún tipo de líquido parecido a la tinta china. Por lo tanto, como los papeles de tipo occidental no sirven para el uso del pincel, para responder a la creciente demanda se tendría que producir una cantidad industrial de papel análogo al papel japonés, una especie de hanshi mejorado, y si el papel, la tinta china y el pincel hubieran seguido este desarrollo, la pluma metálica y la tinta occidental nunca habrían conocido su auge actual, los partidarios de los caracteres latinos no habrían tenido ningún eco y los ideogramas o los kana habrían gozado de un unánime y poderoso favor. Pero esto no es todo: nuestro pensamiento y nuestra propia literatura no habrían imitado tan servilmente a Occidente y, quién sabe, probablemente nos habríamos encaminado hacia un mundo nuevo completamente original. Con esta digresión he querido mostrar que la forma de un instrumento aparentemente insignificante puede tener repercusiones infinitas.” (Tanizaki, 2025, pp. 20-22)
Cuando leí este fragmento, pensé en las estilográficas que conocía, con plumín de acero o de oro y con una gran diversidad de grosores, tamaños y estilos. Gracias a Mastodon, descubrí hace poco la existencia de las estilográficas con punta de vidrio, como las que se usan para escribir sumergiéndolas en un tintero, pero con sistema de carga. ¿Existirán estilográficas con punta de pincel, como las que soñaba Tanizaki en 1933?
Buscando en la Wikipedia, he descubierto que existe el fudepen, una suerte de estilográfica con depósito de tinta y punta de pincel. Lo inventó en 1972 la empresa japonesa Sailor, casi 40 años después de la digresión de Tanizaki.
No sé si sería capaz de escribir con una estilográfica con punta de pincel, pero ahora tengo ganas de probar una. Lo bueno es que ya tengo el papel japonés, porque uno de mis cuadernos de escritura es de Midori. Quizás otro día comparta la reflexión de Tanizaki sobre el papel japonés.
Tanizaki, J. (2025). El elogio de la sombra (48ª abril, 2025). Siruela.
El hashtag no podía ser otro que #Estilográficas
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