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    <title>Relatos &amp;mdash; Reflexiones desde el Keuper</title>
    <link>https://escritura.social/doclomieu/tag:Relatos</link>
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    <pubDate>Sat, 09 May 2026 11:33:00 +0000</pubDate>
    <item>
      <title>Historia de un viaje en tranvía</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/historia-de-un-viaje-en-tranvia</link>
      <description>&lt;![CDATA[Este microrrelato es la novelización de un hecho real, que me ocurrió cuando estuve de estancia en Grenoble en la primavera-verano de 2021. El piso que alquilé no tenía persianas y el sol me despertaba prontísimo, así que hasta el segundo o el tercer café no era persona. El microrrelato lo escribí en Grenoble dos años más tarde. No tiene final, aunque sí lo tiene mi historia, pero, de haberlo incluido, hubiese resultado muy astracanado. Disfrutadlo.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Son las 5:30 y los rayos del sol entran por la ventana sin persianas, incidiendo en la cara de Doclomieu, que se remueve incómodo, se agita y trata de seguir durmiendo, aunque sabe que es imposible.&#xA;&#xA;Diez minutos más tarde se levanta, frustrado por tener que madrugar por vivir en una casa sin persianas. Como todas las mañanas, se prepara su café y sus tostadas. Desayuna tranquilamente y lee un rato antes de prepararse para salir a trabajar. Después de ducharse y vestirse, Doclomieu está listo para salir. Se pone los auriculares y escoge un pódcast, hoy toca uno de humor.&#xA;&#xA;De camino a la parada del tranvía, se le escapa alguna carcajada, seguida de una mirada en torno suyo para ver si alguien le ha escuchado.&#xA;&#xA;Llega a la parada y ve que se aproxima su tranvía. Sin embargo, es uno de los viejos, de esos que no le gustan nada, porque son más pequeños y ruidosos que los nuevos. Deja escapar una nueva carcajada, que le arranca el podcast, y decide dejar pasar el tranvía. Habitualmente, después de uno viejo pasa uno nuevo. Además, el día es agradable y el podcast es muy divertido, no le importa esperar al próximo.&#xA;&#xA;Cinco minutos más tarde, llega el siguiente tranvía, aunque la mala suerte hace que sea también viejo. Doclomieu decide no esperar más, se sube y, como el tranvía está casi lleno, se apoya en uno de los laterales del tranvía, agarrandose a una barra vertical para no caerse. Al arrancar el tranvía, la barra a la que va sujeto se mueve ligeramente. Doclomieu despotrica para sí mismo sobre el lamentable estado en el que se encuentran los tranvías viejos. Al llegar a la siguiente parada y frenar, Doclomieu vuelve a notar el movimiento de la barra.&#xA;&#xA;Cuando el tranvía se pone en marcha de nuevo, Doclomieu escucha, apagada por el sonido del pódcast, la voz de una señora que, en francés, parece estar regañando a alguien. Como él no entiende francés, decide pasar del tema, aunque la voz de la mujer parece cada vez más acalorada. De repente, y antes de llegar a la siguiente parada, la barra a la que va agarrado comienza a agitarse violentamente, hasta que sale despedida de su mano. Doclomieu se gira sorprendido y mira la barra, que ya no está en su mano, pero que, sin embargo, sigue estando en su sitio. En ese momento es cuando la mira con detenimiento, observa que la barra no llega hasta el techo y, cuando mira hacia abajo, ve que la barra está sujeta entre las piernas de una señora sentada, que le mira con cara de pocos amigos y parece estar abroncándole. ¡Ha estado agarrado a una barra de cortina!&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Quizás os estéis preguntado que hice tras este momento de vergüenza absoluta... Como no quería sujetarme de nuevo a ninguna barra, me senté en el único sitio libre que había en el vagón, con tan mala suerte que era justo delante de la señora. Íbamos sentados cara a cara. Yo iba escuchando La Ruina y me fui riendo todo el viaje, delante de ella, hasta que sé bajó un par de paradas antes que yo. Me iba riendo del pódcast, pero no me di cuenta de que la señora pudo interpretarlo como que me iba riendo de ella. Lo bueno es que, desde entonces, tengo historia para contar si alguna vez voy a ver a La Ruina. Y la señora también tiene historia para contar, si es que existe La ruine.&#xA;&#xA;(Por escrito pierde mucho, pero a todas las personas a las que les he contado esta historia se han reído a carcajadas).&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;El jajajashtag de hoy es #Relatos&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Este microrrelato es la novelización de un hecho real, que me ocurrió cuando estuve de estancia en Grenoble en la primavera-verano de 2021. El piso que alquilé no tenía persianas y el sol me despertaba prontísimo, así que hasta el segundo o el tercer café no era persona. El microrrelato lo escribí en Grenoble dos años más tarde. No tiene final, aunque sí lo tiene mi historia, pero, de haberlo incluido, hubiese resultado muy astracanado. Disfrutadlo.</p>



<p>Son las 5:30 y los rayos del sol entran por la ventana sin persianas, incidiendo en la cara de Doclomieu, que se remueve incómodo, se agita y trata de seguir durmiendo, aunque sabe que es imposible.</p>

<p>Diez minutos más tarde se levanta, frustrado por tener que madrugar por vivir en una casa sin persianas. Como todas las mañanas, se prepara su café y sus tostadas. Desayuna tranquilamente y lee un rato antes de prepararse para salir a trabajar. Después de ducharse y vestirse, Doclomieu está listo para salir. Se pone los auriculares y escoge un pódcast, hoy toca uno de humor.</p>

<p>De camino a la parada del tranvía, se le escapa alguna carcajada, seguida de una mirada en torno suyo para ver si alguien le ha escuchado.</p>

<p>Llega a la parada y ve que se aproxima su tranvía. Sin embargo, es uno de los viejos, de esos que no le gustan nada, porque son más pequeños y ruidosos que los nuevos. Deja escapar una nueva carcajada, que le arranca el podcast, y decide dejar pasar el tranvía. Habitualmente, después de uno viejo pasa uno nuevo. Además, el día es agradable y el podcast es muy divertido, no le importa esperar al próximo.</p>

<p>Cinco minutos más tarde, llega el siguiente tranvía, aunque la mala suerte hace que sea también viejo. Doclomieu decide no esperar más, se sube y, como el tranvía está casi lleno, se apoya en uno de los laterales del tranvía, agarrandose a una barra vertical para no caerse. Al arrancar el tranvía, la barra a la que va sujeto se mueve ligeramente. Doclomieu despotrica para sí mismo sobre el lamentable estado en el que se encuentran los tranvías viejos. Al llegar a la siguiente parada y frenar, Doclomieu vuelve a notar el movimiento de la barra.</p>

<p>Cuando el tranvía se pone en marcha de nuevo, Doclomieu escucha, apagada por el sonido del pódcast, la voz de una señora que, en francés, parece estar regañando a alguien. Como él no entiende francés, decide pasar del tema, aunque la voz de la mujer parece cada vez más acalorada. De repente, y antes de llegar a la siguiente parada, la barra a la que va agarrado comienza a agitarse violentamente, hasta que sale despedida de su mano. Doclomieu se gira sorprendido y mira la barra, que ya no está en su mano, pero que, sin embargo, sigue estando en su sitio. En ese momento es cuando la mira con detenimiento, observa que la barra no llega hasta el techo y, cuando mira hacia abajo, ve que la barra está sujeta entre las piernas de una señora sentada, que le mira con cara de pocos amigos y parece estar abroncándole. ¡Ha estado agarrado a una barra de cortina!</p>

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<p>Quizás os estéis preguntado que hice tras este momento de vergüenza absoluta... Como no quería sujetarme de nuevo a ninguna barra, me senté en el único sitio libre que había en el vagón, con tan mala suerte que era justo delante de la señora. Íbamos sentados cara a cara. Yo iba escuchando La Ruina y me fui riendo todo el viaje, delante de ella, hasta que sé bajó un par de paradas antes que yo. Me iba riendo del pódcast, pero no me di cuenta de que la señora pudo interpretarlo como que me iba riendo de ella. Lo bueno es que, desde entonces, tengo historia para contar si alguna vez voy a ver a La Ruina. Y la señora también tiene historia para contar, si es que existe <em>La ruine</em>.</p>

<p>(Por escrito pierde mucho, pero a todas las personas a las que les he contado esta historia se han reído a carcajadas).</p>

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<p>El jajajashtag de hoy es <a href="/doclomieu/tag:Relatos" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">Relatos</span></a></p>

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]]></content:encoded>
      <guid>https://escritura.social/doclomieu/historia-de-un-viaje-en-tranvia</guid>
      <pubDate>Sun, 02 Nov 2025 19:33:07 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Un sofá es algo más que un sitio donde sentarse</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/un-sofa-es-algo-mas-que-un-sitio-donde-sentarse</link>
      <description>&lt;![CDATA[Este es un microrrelato que envíe hace años a un concurso organizado por Fama sofás, que tenía por título el que le he dado a esta entrada. Esta versión es menos edulcorada que la que envíe al concurso.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;Llego a casa tras un duro día de trabajo con la necesidad imperiosa de evadir mi mente del día que he tenido. Cuelgo mi traje en el armario y me pongo el chándal de táctel de mi época de estudiante, que de tan viejo tiene todos los puños raídos, pero cómo me gusta, es tan cómodo y confortable... Voy a la cocina donde pongo agua a calentar para prepararme un té negro, mientras lo preparo apago el móvil, desconecto el teléfono de casa y le echo agua y comida a Sapiens. ¿Dónde se habrá metido ese gato? Cojo el té y me voy al salón a tumbarme en el sofá. Un sofá que de tanto usarlo ha cogido ya la forma de mi cuerpo. Un sofá que me arropa y me protege. Me tapo con la manta, doy un sorbo al té, cojo un libro y comienzo a leer para permitir que mi mente viaje a otros mundos y a otras épocas, un viaje de aventuras y emociones, un viaje… en fin, un viaje vivido desde la comodidad de mi sofá. Pero falta alguien… En ese momento noto las garras de Sapiens clavándose en mi espalda, salto del sofá, tirándome el té hirviendo por encima. Puto gato, le digo mientras me siento en una silla, escaldado y con la espalda ensangrentada. Sapiens me mira sonriente desde el sofá. Siempre se me olvida que él es el dueño y señor de esta casa.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Relatos&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Este es un microrrelato que envíe hace años a un concurso organizado por Fama sofás, que tenía por título el que le he dado a esta entrada. Esta versión es menos edulcorada que la que envíe al concurso.</p>



<p>Llego a casa tras un duro día de trabajo con la necesidad imperiosa de evadir mi mente del día que he tenido. Cuelgo mi traje en el armario y me pongo el chándal de táctel de mi época de estudiante, que de tan viejo tiene todos los puños raídos, pero cómo me gusta, es tan cómodo y confortable... Voy a la cocina donde pongo agua a calentar para prepararme un té negro, mientras lo preparo apago el móvil, desconecto el teléfono de casa y le echo agua y comida a Sapiens. ¿Dónde se habrá metido ese gato? Cojo el té y me voy al salón a tumbarme en el sofá. Un sofá que de tanto usarlo ha cogido ya la forma de mi cuerpo. Un sofá que me arropa y me protege. Me tapo con la manta, doy un sorbo al té, cojo un libro y comienzo a leer para permitir que mi mente viaje a otros mundos y a otras épocas, un viaje de aventuras y emociones, un viaje… en fin, un viaje vivido desde la comodidad de mi sofá. Pero falta alguien… En ese momento noto las garras de Sapiens clavándose en mi espalda, salto del sofá, tirándome el té hirviendo por encima. Puto gato, le digo mientras me siento en una silla, escaldado y con la espalda ensangrentada. Sapiens me mira sonriente desde el sofá. Siempre se me olvida que él es el dueño y señor de esta casa.</p>

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      <guid>https://escritura.social/doclomieu/un-sofa-es-algo-mas-que-un-sitio-donde-sentarse</guid>
      <pubDate>Sun, 09 Jun 2024 16:09:23 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Reflexiones de un conductor solitario</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/reflexiones-de-un-conductor-solitario</link>
      <description>&lt;![CDATA[Conduzco el último metro. Cuando dejo una estación tras de mí se apagan las luces y los sistemas de ventilación. Parada tras parada espero que alguien se suba a algún vagón, pero los andenes de todas las estaciones están completamente vacíos, al igual que mi metro, nadie ha subido desde la primera parada. No recuerdo un viaje tan lúgubre y solitario…&#xA;La melancolía por los viejos tiempos se apodera de mi mente y mis sentimientos. Cómo me gustaba mi anterior trabajo. Requería más esfuerzo, pero merecía la pena. Me permitía disfrutar de compañía y buenas conversaciones. ¡La cantidad de gente famosa que conocí! ¡La cantidad de cotilleos que escuche! Si yo os contara… pero soy un profesional y esos secretos se vendrán conmigo a la tumba. Lástima que la modernización, las prisas y el desenfreno de la sociedad actual me hayan obligado a reciclarme. En estos tiempos hacen falta medios de transporte más rápidos y con mayor capacidad, medios de transporte de masas que impiden la socialización. Por ello, ahora soy el conductor del metro, metido en la cabina, conduzco solo todo el tiempo, como un ermitaño de los tiempos modernos.&#xA;Sumido en mis pensamientos, llego, por fin, a la última parada. Me bajo de la cabina. Allí me espera mi jefe.&#xA;&#xA;-Has hecho un buen trabajo, Caronte, ya no quedan almas que recoger, es hora de que disfrutes de tu merecida jubilación – me dice Hades con una sonrisa.&#xA;&#xA;Mientras me lo dice, me tiende su mano cerrada. La abre y en ella veo dos relucientes óbolos. Siempre ha sido un sádico y esta es su broma final.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Este relato lo escribí, hace ya unos años, para presentarlo al concurso de microrrelatos XV Certamen de relato breve Raimundo Alonso. No fue seleccionado.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Y, por último, el hashtag de #Relatos&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Conduzco el último metro. Cuando dejo una estación tras de mí se apagan las luces y los sistemas de ventilación. Parada tras parada espero que alguien se suba a algún vagón, pero los andenes de todas las estaciones están completamente vacíos, al igual que mi metro, nadie ha subido desde la primera parada. No recuerdo un viaje tan lúgubre y solitario…
La melancolía por los viejos tiempos se apodera de mi mente y mis sentimientos. Cómo me gustaba mi anterior trabajo. Requería más esfuerzo, pero merecía la pena. Me permitía disfrutar de compañía y buenas conversaciones. ¡La cantidad de gente famosa que conocí! ¡La cantidad de cotilleos que escuche! Si yo os contara… pero soy un profesional y esos secretos se vendrán conmigo a la tumba. Lástima que la modernización, las prisas y el desenfreno de la sociedad actual me hayan obligado a reciclarme. En estos tiempos hacen falta medios de transporte más rápidos y con mayor capacidad, medios de transporte de masas que impiden la socialización. Por ello, ahora soy el conductor del metro, metido en la cabina, conduzco solo todo el tiempo, como un ermitaño de los tiempos modernos.
Sumido en mis pensamientos, llego, por fin, a la última parada. Me bajo de la cabina. Allí me espera mi jefe.</p>

<p>-Has hecho un buen trabajo, Caronte, ya no quedan almas que recoger, es hora de que disfrutes de tu merecida jubilación – me dice Hades con una sonrisa.</p>

<p>Mientras me lo dice, me tiende su mano cerrada. La abre y en ella veo dos relucientes óbolos. Siempre ha sido un sádico y esta es su broma final.</p>

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<p>Este relato lo escribí, hace ya unos años, para presentarlo al concurso de microrrelatos XV Certamen de relato breve Raimundo Alonso. No fue seleccionado.</p>

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<p>Y, por último, el hashtag de <a href="/doclomieu/tag:Relatos" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">Relatos</span></a></p>

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]]></content:encoded>
      <guid>https://escritura.social/doclomieu/reflexiones-de-un-conductor-solitario</guid>
      <pubDate>Tue, 16 Apr 2024 14:04:43 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>El templo</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/el-templo</link>
      <description>&lt;![CDATA[Es última hora de la tarde y, por fin, los fieles salen del templo. Hoy salen tristes, compungidos, algunos lloran. Solo con verles se puede deducir lo que ha pasado. Hoy ha sido uno de esos días. Hoy la diosa ha reclamado un sacrificio y ha escogido una víctima entre todos los fieles. Nadie puede escapar de la diosa. Si ella escoge una víctima, todos la dejan ir. ¿Por qué le siguen siendo fieles a pesar de los sacrificios? Porque la diosa es la única con el poder para limpiar el alma de sus fieles de todos sus pecados. &#34;Adiós, amigo&#34;, se despiden todos los fieles mientras se alejan del templo, escuchando los alaridos de angustia y dolor de la pareja de la última víctima de la diosa.&#xA;&#xA;Cuando todos los fieles se han ido y ya no queda nadie en el templo, una voz gutural rompe el silencio sepulcral que rodea al templo.&#xA;&#xA;-¡Joder! ¡Otra vez se ha vuelto a comer un calcetín la lavadora!&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Este texto se me ocurrió en octubre en Francia, cuando yendo en el tranvía me di cuenta de que llevaba dos calcetines desparejados.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;Y, por último, el hashtag de #Relatos&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Es última hora de la tarde y, por fin, los fieles salen del templo. Hoy salen tristes, compungidos, algunos lloran. Solo con verles se puede deducir lo que ha pasado. Hoy ha sido uno de esos días. Hoy la diosa ha reclamado un sacrificio y ha escogido una víctima entre todos los fieles. Nadie puede escapar de la diosa. Si ella escoge una víctima, todos la dejan ir. ¿Por qué le siguen siendo fieles a pesar de los sacrificios? Porque la diosa es la única con el poder para limpiar el alma de sus fieles de todos sus pecados. “Adiós, amigo”, se despiden todos los fieles mientras se alejan del templo, escuchando los alaridos de angustia y dolor de la pareja de la última víctima de la diosa.</p>

<p>Cuando todos los fieles se han ido y ya no queda nadie en el templo, una voz gutural rompe el silencio sepulcral que rodea al templo.</p>

<p>-<em>¡Joder! ¡Otra vez se ha vuelto a comer un calcetín la lavadora!</em></p>

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<p>Este texto se me ocurrió en octubre en Francia, cuando yendo en el tranvía me di cuenta de que llevaba dos calcetines desparejados.</p>

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<p>Y, por último, el hashtag de <a href="/doclomieu/tag:Relatos" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">Relatos</span></a></p>

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<p><img src="https://imagenes.escritura.social/uploads/doclomieu/LogoPers.jpg" alt="Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo."></p>
]]></content:encoded>
      <guid>https://escritura.social/doclomieu/el-templo</guid>
      <pubDate>Sun, 14 Apr 2024 18:56:33 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Una profesión de futuro</title>
      <link>https://escritura.social/doclomieu/una-profesion-de-futuro</link>
      <description>&lt;![CDATA[Como parece que Escritura Social va a tener una larga vida, he decidido traeros hoy, en este fin de semana de Reyes, un microrrelato que escribí hace unos años. Además, tuve la suerte de que el microrrelato lo ilustró mi pareja (podéis encontrarla en su web Lápices y tardígrados). Espero que lo disfrutéis.&#xA;&#xA;!--more--&#xA;&#xA;En mitad de la más oscura y fría de las noches de invierno, recibí una llamada. Tenía que presentarme en mi puesto de trabajo, pues eran necesarios mis servicios. Me levanté de la cama, me dirigí al servicio y en la jofaina enjuagué de mi cara legañas y cansancio. Me puse una levita negra y unos robustos zapatos. Cogí mi pesado gabán para protegerme del frío y salí de casa. En la calle había una oscuridad impenetrable, no veía nada, y el frío helaba mis huesos. Mientras caminaba, pensaba en el maldito día que había decidido dedicarme a esta profesión. Todo el mundo me decía: “es una profesión con futuro”, “nunca te faltarán clientes”, “nunca tendrás quejas de tus clientes” o “se folla mucho”. Claro que nadie me dijo los sacrificios que había que hacer. Como odiaba tener que levantarme en mitad de la noche para ir a trabajar. Estos pensamientos cruzaban mi mente cuando vi, desde el camino, el cementerio. Dentro esperaba un cortejo fúnebre. Mi cliente había llegado. Era hora de cavar una tumba.&#xA;&#xA;Ilustración en blanco y negro. En primer plano se ve la silueta de una persona con un maletín. Detrás de él, una valla lo separa de un grupo de personas que están situadas al lado de un ataúd y una tumba abierta. Se ven unos árboles al fondo. Además, está nevando.&#xA;&#xA;---&#xA;&#xA;En esta entrada solo incluiré un hashtag, que será donde recopile todos los microrrelatos y diversas ficciones que pueda y escribiendo aquí.&#xA;&#xA;Relatos&#xA;&#xA;---&#xD;&#xA;Si te ha gustado esta entrada puedes enviarme tus comentarios en Mastodon: @doclomieu@masto.es&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Puedes seguir este blog desde cualquier red del fediverso o mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;También puedes seguir todas las publicaciones de Escritura Social mediante RSS.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Lechuza apoyada sobre una estilográfica rodeada por una corona de olivo.]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<p>Como parece que Escritura Social va a tener una larga vida, he decidido traeros hoy, en este fin de semana de Reyes, un microrrelato que escribí hace unos años. Además, tuve la suerte de que el microrrelato lo ilustró mi pareja (podéis encontrarla en su web <em><a href="https://lapicesytardigrados.wordpress.com/" rel="nofollow">Lápices y tardígrados</a></em>). Espero que lo disfrutéis.</p>



<p>En mitad de la más oscura y fría de las noches de invierno, recibí una llamada. Tenía que presentarme en mi puesto de trabajo, pues eran necesarios mis servicios. Me levanté de la cama, me dirigí al servicio y en la jofaina enjuagué de mi cara legañas y cansancio. Me puse una levita negra y unos robustos zapatos. Cogí mi pesado gabán para protegerme del frío y salí de casa. En la calle había una oscuridad impenetrable, no veía nada, y el frío helaba mis huesos. Mientras caminaba, pensaba en el maldito día que había decidido dedicarme a esta profesión. Todo el mundo me decía: “es una profesión con futuro”, “nunca te faltarán clientes”, “nunca tendrás quejas de tus clientes” o “se folla mucho”. Claro que nadie me dijo los sacrificios que había que hacer. Como odiaba tener que levantarme en mitad de la noche para ir a trabajar. Estos pensamientos cruzaban mi mente cuando vi, desde el camino, el cementerio. Dentro esperaba un cortejo fúnebre. Mi cliente había llegado. Era hora de cavar una tumba.</p>

<p><img src="https://lapicesytardigrados.files.wordpress.com/2020/10/entierro.jpg" alt="Ilustración en blanco y negro. En primer plano se ve la silueta de una persona con un maletín. Detrás de él, una valla lo separa de un grupo de personas que están situadas al lado de un ataúd y una tumba abierta. Se ven unos árboles al fondo. Además, está nevando."></p>

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<p>En esta entrada solo incluiré un hashtag, que será donde recopile todos los microrrelatos y diversas ficciones que pueda y escribiendo aquí.</p>

<p><a href="/doclomieu/tag:Relatos" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">Relatos</span></a></p>

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      <pubDate>Sun, 07 Jan 2024 21:43:58 +0000</pubDate>
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