Yansén
De entre todas las criaturas que se han domesticado, el yansén de agua es una de las más destacables. El yanset cuenta con siglos de selección por parte de los ancestros, que con una inteligencia superior y un tamaño que sobrepasa los actuales, definieron a esta raza según sus necesidades.
Según esta selección sería posible establecer una cronología desde el dominio meletil, la era cristórica hasta los comienzos del dominio anul y la evolución de los sanuli.
Así, el yansén evolucionó en un entorno inhóspito. Poseía unas extremidades frágiles, incapaces de sostener sus propio peso y que le impedían moverse con facilidad. El yensac sacó buen partido de ellas a partir de una involución que eliminó buena parte de su masa corporal y dos terceras partes de sus órganos. Así, el yansén pisó el agua por primera vez junto a los sanul, donde el entorno acuático dotó de un nuevo propósito a esta cadena evolutiva.
El yanset es una especie hexápoda, con un sistema orgánico duplicado, con excepción del reproductivo, cuya copia no es exacta, sino la causa de su dimorfismo sexual permitiendo una serie de hibridaciones que difiere de la especie de sus progenitores.
El yansén posee, además, una coraza natural, habitual en moluscos y amonites, pero evolución infrecuente en especies nectópodas. Las placas coriáceas que cubren al yansén desde la base posterior de la cabeza a lo largo del lomo y hasta la punta de la cola, rodeando su cuerpo por completo con excepción de la parte frontal de la cabeza y la articulación inferior de las aletas. Las placas varían en tamaño y dureza, pero por lo general son alargadas y rígidas, lo que impide al yanset variar su tamaño una vez alcanzada la edad adulta.
La variación de esta característica resultó fundamental en su domesticación: los sanuli favorecieron al yansén cuyas placas eran más flexibles, que poco a poco redujeron su tamaño. Sacrificaron parte de su resistencia a cambio de una gran movilidad que los sanuli aprovecharon para multitud de funciones.
El tamaño de los yensac también varió en consonancia, en general, disminuyendo; en una mutación extraordinaria una clase de yanset multiplicó su tamaño dando muestras del gigantismo propio de la época meletil. Estos yansén aún son reverenciados entre las comunidades sanuli.
Para lo que todavía no se ha hallado explicación es a la variación de sus patrones y colores tras su adaptación al entorno acuático. Durante muchas épocas al yanset se lo percibió de un gris plateado que lo camuflaba en el agua; sin embargo, el yansén ha desarrollado una gama moteada de verdes y amarillos brillantes, placas que recorren el espectro donde se confunden el granate y el púrpura. Es esa dicotomía la discusión más reciente en las escuelas anul, y que se prevé pueda alargarse durante años.
*** Se intercambian los términos yansén, del yanset y del yensac con la misma facilidad con la que cambio mi ropa y digo que voy vestido, y sin embargo, textos como este insisten en una diferencia mayor que la existe entre un caballo y un dragón. Los anul domesticaron una gran bestia con el yansén; o más de una, si podemos confiar en las conclusiones extraídas de un texto sumamente confuso y fragmentado.
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