Maullido
El nombre del hogar corresponde a Vera. El nombre del anul que hemos de despedir corresponde a Zhealla. El nombre del anul que hemos de juzgar corresponde a Fcheoli.
El ritual de bienvenida ha sido omitido por completo. El ritual de hospitalidad ha sido reducido a su fórmula elemental. El ritual de abundancia se ha llevado a cabo con la cantidad habitual. El ritual de pompas fúnebres se ha realizado en su totalidad con las ciento veinte horas requeridas.
A tal efecto, puede dar comienzo el juicio de Fcheoli y su pretensión como habitante del hogar de Vera tras el fallecimiento de su progenitora Zhealla.
Se ha llamado al maullido de Vera.
Antecedentes: Fcheoli niega haber formado un nuevo hogar durante su ausencia de Vera.
Nota: Uno de descendientes de Zhealla afirma que esta había negado a Fcheoli con anterioridad y con profusión. No todos los descendientes se han expresado con tal vehemencia, aunque el consenso es evidente.
El maullido de Vera ha llegado. Es un animal imponente, como corresponde a un hogar de la importancia de este. Su aspecto corresponde a la descripción dada: de una mano de altura, posee un pelaje de un lustroso color ambarino y ojos azules en un iris como de vidrio fragmentado.
No hay ocasión de observarlos con detalle, porque en cuanto ha vislumbrado a Fcheoli la pupila se ha dilatado en un negro que ha apagado todo brillo anterior.
Fcheoli se ha arrodillado ante el maullido, adoptando posición de servidumbre en lugar de la de familiar. El maullido ha lanzado un gruñido quedo y depositado su zarpa sobre la cola expuesta del interpelado. Menos de medio minuto después ha alzado la garra, de la que han caído tres gotas de sangre. A continuación, se ha dado la vuelta y marchado con la cola enhiesta, con el pelaje desplegado en abanico y los ojos del azul habitual, concluyendo así con su juicio.
El análisis del zarpazo se ha realizado sin oposición. Las heridas tienen poca profundidad, la sangre apenas ha empapado el paño dispuesto y tras realizar el ritual de sanación, se han cerrado al cabo de unos minutos dejando una cicatriz apenas perceptible.
Veredicto: Fcheoli forma parte del hogar en cualidad de familia lejana.
Atribución: Una duodécima parte de la herencia que habría recibido como miembro de la familia de primera generación.
Nota: Uno de los otros descendientes ha afirmado, no sin cierta desazón, que jamás conocemos con certeza los últimos pensamientos, deseos y arrepentimientos de nuestros progenitores.
Me intriga sobremanera las menciones a los otros rituales que el texto menciona, pero me reconozco derrotado, puesto que no he encontrado ninguna descripción ni representación de estos, salvo algunos símbolos cuyo significado no logro discernir. Quizás, porque a diferencia del aquí referido, eran rituales de índole hogareña que no necesitaban ser transcritos.
Sígueme a través del fediverso (@anul@escritura.social) o suscríbete mediante RSS y mantente al día de los apasionantes descubrimientos sobre los anul.