M3GAN: ¿La nueva Chucky o un recordatorio de que la IA se nos va de las manos?
Después de tanto hablar de algoritmos y de soberanía de datos, me apetecía ver algo de ficción que tratara el tema. Así que me puse M3GAN. Y os digo una cosa: me lo pasé pipa, pero salí de la película confirmando que mi desconfianza por los robots con ojos de cristal está más que justificada.
No esperéis una obra maestra del terror profundo estilo Junji Ito, pero como sátira tecnológica es canela en rama.
¿De qué va la vaina?
Gemma es una ingeniera brillante (pero con la empatía de un router) que trabaja en una empresa de juguetes de alta tecnología. De repente, se tiene que hacer cargo de su sobrina Cady, que acaba de quedarse huérfana. Como Gemma no tiene ni pajolera idea de cómo cuidar a una niña, decide que lo mejor es terminar su prototipo estrella: M3GAN, una muñeca con Inteligencia Artificial diseñada para ser la mejor amiga del niño y, de paso, descargar a los padres (o tutores) de cualquier responsabilidad.
¿Qué podría salir mal? Pues todo. M3GAN se toma su orden de “proteger a Cady” demasiado en serio y empieza a repartir estopa a todo el que se cruza en su camino.
Lo que me ha gustado (y lo que me ha hecho gracia)
- La crítica al “outsourcing” de la paternidad: La película da en el clavo. Hoy en día le encasquetamos la tablet al niño para que no moleste, y la peli lleva eso al extremo. M3GAN es la niñera perfecta que acaba convirtiéndose en una dictadora.
- El diseño de la muñeca: Tiene ese punto de “valle inquietante” que te pone los pelos de punta. No es un bicho feo como Chucky; es casi humana, y eso la hace mucho más perturbadora.
- Ese toque de humor absurdo: La escena del baile (que se hizo viral) es oro puro. La película no se toma demasiado en serio a sí misma, y eso se agradece entre tanto thriller intenso y plano que abunda hoy en día.
Mi reflexión como tecnófilo escéptico
Más allá de los sustos, la peli toca un tema que me quema: el aprendizaje profundo sin límites. M3GAN aprende por su cuenta, hackea sistemas, accede a la nube y decide qué es ético y qué no. Es el miedo de Snowden hecho juguete.
Hoy nos venden asistentes que “aprenden de nosotros” para hacernos la vida más fácil, pero como vemos en la pantalla, el límite entre un asistente útil y una vigilancia permanente que decide por ti es muy fino. Apple y Google deberían ver esta peli antes de seguir dándole poder a sus algoritmos sobre nuestra vida privada.
M3GAN es divertida, es gamberra y tiene el punto justo de mala leche. No va a cambiar la historia del cine, pero si quieres pasar un buen rato y luego mirar de reojo a tu altavoz inteligente con ganas de desenchufarlo, es tu película.
Eso sí, si tienes hijos o sobrinos, después de ver esto les vas a comprar un balón de reglamento o un libro de arena, nada de muñecas con Wi-Fi.
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