El callejón sin salida de Android: ¿Trago con Google Play o dejo a Rocinante en F-Droid?

Llevo días dándole vueltas a una decisión técnica con Rocinante. Es el clásico escenario donde te obligan a elegir susto o muerte. La duda es sencilla de plantear, pero difícil de tragar: ¿Subo la app a la Play Store o la mantengo exclusiva en F-Droid?

Hasta hace poco, la respuesta era evidente: trinchera libre y soberanía digital. Pero el panorama va a cambiar radicalmente, y los desarrolladores independientes estamos en la diana.

El cerco de Google en septiembre de 2026

A partir del 30 de septiembre de 2026, Google va a empezar a desplegar un sistema de verificación de desarrolladores que bloquea la instalación normal de aplicaciones no registradas. Básicamente, si no pasas por su aro, pagas su cuota y les entregas tu identificación, tu app pasa a ser bloqueada por defecto.

Para saltarse este bloqueo, el usuario tendrá que usar un “flujo avanzado” absurdo: activar el modo desarrollador, reiniciar el móvil, tragarse varias pantallas de advertencia y esperar 24 horas de castigo antes de poder instalar el APK. Es un mecanismo diseñado puramente para generar fricción y ahuyentar a la gente.

El problema con F-Droid

Aquí es donde mi plan original hace aguas. Yo puedo firmar mis propios paquetes y certificarlos para que os los descarguéis directamente por Obtainium. Pero la filosofía de F-Droid es que ellos cogen mi código fuente, lo compilan en sus servidores y lo firman con sus propias claves.

Esto significa que las apps distribuidas por F-Droid se van a dar de bruces contra la nueva pared de Google, ya que no pueden cumplir con el sistema de verificación de identidad propietario.

No quiero ver a usuarios que no tienen una ROM personalizada se adentre en un laberinto de 24 horas y advertencias de seguridad solo por querer utilizar apps fuera de la PlayStore. No es justo para ellos.

El muro de los testers

La alternativa lógica para evitar esta fricción es claudicar y subir Rocinante a la Play Store. Pero solo de pensarlo me da pena.

Como ya sufrí en mis propias carnes, el peaje de entrada para las cuentas independientes en Google es encontrar a probadores (testers) que se instalen tu app y la mantengan durante 14 días seguidos. Buscar a personas dispuestas a hacer de cobayas para una app de nicho es un suplicio absoluto. Es una burocracia pensada para exprimirnos, no para quienes programamos software libre.

La encrucijada

Si me quedo solo en F-Droid, defiendo la pureza del código, pero condeno a los usuarios a un proceso de instalación infumable dictado por Google. Si me voy a la Play Store, le facilito la vida a la gente, pero me toca arrastrarme durante semanas mendigando testers y cediendo a Google.

Aún no he tomado una decisión en firme. De momento, sigo sopesando si vale la pena el desgaste de pelear en busca de testers o si, por pura practicidad, toca mancharse las manos.

¿Qué haríais vosotros en mi lugar?.

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