¿Qué hago aquí?
Me llamo A.
En algún momento me dio por escribir, y lo hice como M aquí. Hubo un parón largo, abrí una cuenta de instagram para dar salida a una vocación como ¿compostero amateur? [1], de donde surgió el alter ego de el tipo del compost. Con ese mismo nombre volví a escribir sobre compostaje y residuos aquí, pero no por mucho tiempo.
El año pasado, después de un tiempo pensando en participar más en redes sociales, pero sobre todo, en cómo hacerlo, me abrí una cuenta en Mastodon. El cómo, mucho más que el cuánto y sobre qué, ha sido la parte importante. Cuando abrí el blog en blogspot nunca pensé que hacerlo en un servicio de google (creo que ya pertenecía a google) podía ser un problema. Me proporcionaba un correo, un buen buscador, un lector de RSS [2], ¿por qué no un blog también? Creo que en ese momento, más allá de mi juventud, ignorancia, o ambas, no estaba presente en el discurso mainstream la importancia de quién te provee de servicios digitales. Todo era gratis, había poca publicidad, y adoptar novedades no tenía un coste aparente. Estoy convencido que fuera del mainstream habría voces prediciendo que con el tiempo los servicios gratuitos no lo serían (salvo inflarse de publicidad) y que la monopolización de proveedores digitales privados era un problema por llegar.
Volviendo al cómo del que hablaba antes, ahora me parece fundamental. Quién posee los medios (de producción) digitales, el control de los creadores sobre su obra y su remuneración, la interoperabilidad y la federación, el software libre, el rechazo a los monopolios digitales, la privacidad. Elementos que hace 20 años apenas pesaban en mis decisiones, ahora son casi una especie de check-list no exhaustiva al buscar un servicio digital. No exhaustiva porque 1) no creo que sea posible cumplirlo todo a la vez, y 2) la búsqueda de pureza lleva al bloqueo y la inacción.
Todo esto para explicar qué hago aquí. Quería volver a escribir, pero no con cualquier herramienta, no en cualquier sitio. Que no hace falta explicarlo, pero las explicaciones a veces son para uno mismo, y además es parte del gusto de volver a escribir. Como parece que el tipo del compost se ha convertido poco a poco en la identidad digital con la que me presento la adoptaré para empezar aquí. Seguro que a J (que me ha animado a volver a escribir) y P (que descubrió el primer blog y se lo leyó casi de una sentada) les gustará leer algo de vez en cuando.
[1] No sabría cómo definirla. Tiene que ver con la curiosidad por la biología, el amor por el aprovechamiento de recursos de un jugador de eurogames, el horror del desperdicio de materias primas que viene de haber visitado una central de separación de resiudos y un vertedero. ↩
[2] Google Reader, el lector de RSS de google del cual se deshizo (que “discontinuó”), y razón por la que tengo una espinita clavada. ¿Quizás no era monetizable? ¿No había forma de hacerlo rentable? ¿Resulta que al final su lema era Be evil? No lo sé, pero nos (incluyo a J) quitaron algo útil y bonito.↩