Notas sueltas

Una pequeña piedra cae y apenas toca la ventana. Dentro de la casa se escuchan sus pisadas, sus palmoteos, sus reclamos. Exige un espacio, pretende ocuparlo. Percibimos que su único afán es diluir nuestras fronteras. El día es breve; la vigilia eterna. No sabemos si volverá a su habitación aletargado o encontrará un lugar sin ocuparlo todo, sin destruir nuestras almenas. O si se actualizará el desenlace monstruoso que no tenemos calculado.

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Apenas oigo los trinos de los pájaros. Han vuelto o ya se van, no lo sé. Debo regresar antes de que suene la alarma. Busco con la mirada el viejo cuadro, que regalé dos semanas atrás. La distracción tensa mis cadenas. La alarma suena. Se acabo el espacio donde sólo suenan los pájaros, que ya se fueron.

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Agradezco a Nuria la iniciativa de crear este espacio de escritura social en castellano. El espacio de esta plataforma significa un reto para crear periódicamente textos que serán compartidos. En la novela Lo que queda del día, Kazuo Ishiguro refiere el concepto de dignidad para calificar a un buen mayordomo o a un caballero. Me da la impresión de que difícilmente podemos enunciar con precisión las cualidades necesarias y suficientes de esa dignidad, pero sí que el relato da ejemplos para asir ese concepto. La aspiración de ejercer con dignidad una actividad o un rol social, en el sentido que muestra la novela, es un ingrediente indispensable en nuestra convivencia. Estimo que debemos alimentarla y debatir sobre ella.

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