Incierto
Una pequeña piedra cae y apenas toca la ventana. Dentro de la casa se escuchan sus pisadas, sus palmoteos, sus reclamos. Exige un espacio, pretende ocuparlo. Percibimos que su único afán es diluir nuestras fronteras. El día es breve; la vigilia eterna. No sabemos si volverá a su habitación aletargado o encontrará un lugar sin ocuparlo todo, sin destruir nuestras almenas. O si se actualizará el desenlace monstruoso que no tenemos calculado.
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