Azalina
Se ha aventurado con frecuencia que la azalina es el animal preferido por todos, pero los motivos son tan variados que merece la pena hacer recapitulación de ellos, ¿pues quién no ha puesto como pretexto el deseo de estirar la cola en un paseo para poder escuchar el zumbido de esta maravillosa criatura? ¿Quién no ha atraído todas las miradas gracias a su azalina?
No hablamos simplemente de la azalina común y más pequeña que su contraparte real. Con un caparazón que oculta su pelaje, fino y suave, apenas atraen la atención, salvo cuando en pleno vuelo sus rojos y azules, morados y amarillos, quedan a la vista en ese batiburrillo de colores con los que atraen las miradas y las manos de los niños hacia sus enjambres. Sin embargo, la azalina común es una criatura silvestre, que rara vez se deja atrapar y que de nada serviría prenderla de un ojal.
Es la azalina real la que con su mayor tamaño, ha convertido su caparazón en una bella obra de arte digna de admiración. A menudo basta con observar los brillos irisados que reflejan su pelaje, que a su vez, no es uniforme. En el caso de las azalinas monocromas, se puede observar un degradado que se oscurece en la proximidad de las hebras al nacimiento del caparazón, y que se van aclarando conforme se alargan.
Es costumbre, entre las azalinas más dóciles, permitir que este pelaje crezca por debajo del caparazón, pues crea una bonita esfera por encima del caparazón muy agradable al tacto. Las azalinas, además, disfrutan de los cuidados dedicados a conservar la longitud y suavidad de su pelaje, y si le son dados con frecuencia, la propia azalina se adherirá a su compañero sin necesidad de otro tipo de persuasión. La única recomendación al respecto es procurar que lo haga a la pieza de vestimenta elegida para tal propósito, pues su ventosa puede causar rozaduras y pequeñas heridas en contacto directo con la piel.
En el caso de desear emplearla como complemento para la cola o las orejas, se recomienda hacerlo acompañado de un pañuelo, un gorjal o unas orejeras. La azalina también se encontrará más cómoda en una pieza de ropa que se adapte a su tamaño.
En la última temporada, se ha observado que la azalina más popular es la azalina primorosa, cuyo caparazón es más fino de lo habitual y deja a la vista un naranja suave que se torna amarillo en el extremo y dota a cualquier atuendo de una luminosidad sin comparación. Más adecuada para ocasiones solemnes, está la azalina plumerilla, que destaca, no por sus colores, sino por su pelaje algo más fino, y que en lugar de abrirse en forma de esfera, cae con elegancia por debajo del caparazón.
La azalina perfecta existe para cada ocasión y cada anul. De modo que no espere más, adquiera su azalina y presuma de su compañía en todas las ocasiones.
Ahora, yo me pregunto, ¿son las azalinas las que han evolucionado hasta alcanzar su tamaño actual, o es con las dimensiones de los anules con las que nos hemos equivocado?
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