Me agacho a observar unas hojas caídas y veo una minúscula araña que pasa entre las hierbas. Seré solo una sombra sobre ella, no conoce mi existencia ni le afecta, vive su vida de araña ajena a mí y a mi mundo, otro universo dentro de este, en el que hay otros afanes, otros sentidos, otras vidas innumerables para las que no somos nada y que nos desconocen. Me consuela.