Ha llovido toda la noche, la nieve de las montañas se está deshaciendo y el río lleva mucha agua.
Paseo con sol y algunas nubes. Aki ha encontrado un rastro, iba y venía, olisqueando inquieta. Al fondo tres corzos ramoneaban al lado del camino. Han tardado un rato en vernos y entonces han empezado a correr, ingrávidos y gráciles, perdiéndose entre los setos. Siempre me alegra verlos. A Aki también, corre tras ellos esperanzada como si pudiera alcanzarlos.
Anoche hice una galette de apionabo para la cena. Nunca lo había visto en el mercado pero ayer, para mi sorpresa, lo tenían en el puesto de verduras en el que compro. Me gustan las raíces, remolachas, chirivías, zanahorias, asadas en el horno de la estufa de leña, a partir de ahora también apionabo, qué delicioso.
Ganas de que empiecen a crecer los días, ya falta menos.