Cómo crear un servidor en casa

Cuando pensamos en servidores, pensamos en cosas muy grandes, que pueden ocupar granjas de datos y que suelen estar en otra parte que no es el salón de nuestra casa. Lo cierto es que en la actualidad podemos tener lo que se denomina un home server, o servidor doméstico, con casi cualquier ordenador que tengamos, siempre que le podamos poner un disco duro amplio (o que lo asociemos a un NAS, pero eso ahora mismo es complicarnos demasiado. Ahora mismo, podemos encontrar ordenadores bastante potentes rondando los doscientos euros, que nos pueden servir perfectamente como servidores domésticos. La función de un servidor doméstico, a mi entender, es facilitarnos la vida tanto en cuanto a buscar cosas como en cuanto al uso de elementos electrónicos o informáticos. Hay gente que decide exponerlos a internet, para poder disfrutar de su biblioteca digital fuera de casa. En este primer artículo, hablaré de cómo creo que se debería configurar un servidor doméstico dentro de la red para facilitar la vida de verdad a todos los que están en la casa. Personalmente, prefiero usar distribuciones Linux en el servidor, porque la mayor parte del software libre de tipo servidor está pensado para usarse en Linux, pero lo cierto es que se puede emplear la mayor parte de lo que pongo aquí en Windows, así que, en los casos en los que se pueda, lo pondré también como alternativa y explicaré cómo se haría en Windows (11 porque es el que tengo, pero en principio, debería ser compatible hacia atrás sin mucha dificultad).

Pros y contras de Linux y Windows

Entonces, el primer paso es decidir si quieres tener un servidor Windows o Linux. Las ventajas de un servidor Windows son claras: todos hemos manejado más Windows que Linux y no tener que pelearte con la línea de comandos para prácticamente nada es una delicia. Las ventajas de un servidor Linux son tanto éticas (no estás usando software privativo, con lo cual estás apoyando a la comunidad de software libre, no tienes IAs metidas sin que tú quieras y ese estilo de movimientos de Microsoft), como funcionales porque, una vez instales unos cuantos programas, también podrás prácticamente olvidarte de la línea de comandos. Además, si tienes un ordenador poco potente, Linux consume muchos menos recursos que Windows, lo que deja más recursos para que hagas cositas.

Distribuciones

Ahora bien, supongamos que eliges Linux. Habrás visto en muchas partes la gran incógnita de qué distribución de Linux coger. Yo creo que Debian es la forma fácil de usar Linux, así que parto de esa base. Y luego hay dos opciones que dependen mucho de la potencia del ordenador y de si vas a querer usarlo conectado directamente a un monitor o solo desde la web. 1. Conectado directamente Mi distribución favorita, por sencillez de instalación y porque en general todo funciona out of the box es Linux Mint (en su versión 22 ahora mismo). Se pone en un pendrive, y si lo quieres usar en todo el disco duro, es directo como pocos.
2. Por web Cuando tuve el servidor sin conectar al monitor, la distribución que mejor me solucionó el tema de controlarlo desde una web fue ProxMox Community. Se trata de un sistema que pone directamente en la web según se hace una instalación supersimple. De estas que apenas tienes que mirar qué tiene que instalar ni dónde.

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