Viernes de verso y crisis
Resbalé de a poco los peldaños.
Bajé y la luz se quedó en el camino.
Viejo cuarto conocido en la trasera de mi yo desvencijado, abrazo de áspero ladrillo.
Aliento en forma de gato cegó con sus maullidos la fuga y reflotó el barco.
Respiré hondo, y alcancé a ver el filo.
Me situé y corrí a cogerme de tu mano.
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