Permacomputación
Ando bastante cabizbajo los últimos meses en todo lo tocante a lo laboral. El mundo en el que me muevo ha tomado un rumbo que cada vez me resulta más indigesto. Mi salud mental se está volviendo a deteriorar a un buen ritmo. Como además, mi total disfunción ejecutiva es ya patente, paso la mayor parte de mis días con la sensación de estar atrapado.
En mis continuos paseos por Internet, siempre en busca de alguna solución mágica a mi bloqueo, me encuentro con cosas y conceptos con los que me gusta fantasear. Sólo eso, fantasear, porque uno es un cobarde y le tiene miedo al fracaso, al éxito y al hombre del saco. Me gustaría ser, bien una de esas personas que pegan un cambio de vida radical y luchan por sus principios, bien una de las que saben separar lo laboral de lo personal y son capaces de vivir con pragmatismo. Pero no, yo siempre cobarde y agazapado en algún rincón en el que la vida no me alcance. No vaya a ser que me haga pupa.
Ya vale de hablar de mis neuras (otra vez). Hoy quería hablar un poco de un concepto sobre el que estoy leyendo bastante: la permacomputación. Sin más preámbulos, aquí va parte de la definición (disculpad por la traducción) que se puede encontrar en el que es quizás el wiki de referencia.
La permacomputación es a la vez un concepto y una serie de prácticas relacionadas con cuestiones como la resiliencia y lo regenerativo en la computación y las tecnologías de comunicaciones, todo ello inspirado en la permacultura. [...] la permacomputación es un proyecto político anti-capitalista. [...] es también un ideal utópico que necesita de una gran cantidad de reflexión, reconstrucción y trabajo de diseño para ser llevado a la práctica. [...] Por encima de todo, no existe un kit de permacomputación a la venta. Es mejor pensar en ella como una invitación para que, de forma colectiva y radical, reflexionemos sobre la cultura computacional.
En mi opinión, estamos ante una definición bastante abstracta; más bien una invitación a pensar y crear en comunidad. Una llamada al diálogo, a preguntarnos qué podemos hacer para encajar una actividad tan alejada de la naturaleza, como es todo lo relacionado con la computación, dentro de un sistema donde los recursos no son infinitos.
El mundo de la tecnología, estos últimos años, ha acelerado sin mirar atrás y evitando responder a todas las incógnitas que puede plantear un crecimiento exponencial. Los ordenadores personales del siglo pasado dejaron paso a otros más grandes, y luego subieron a las nubes, abstrayendo a los usuarios cada vez más lejos de aquello que podían tocar. Las razones han sido las de siempre. Productividad, eficiencia, beneficio, margenes, valor creado, etc. O sea, dinero.
En esta época en la que nos están embutiendo la IA hasta en el bloc de notas, no es extraño que a alguien como yo este tipo de ideas le resulten atractivas. En mi caso, no busco nada concreto, sino un momento de pausa y reflexión. Algo que me permita tener ilusión todavía en la tecnología.
Voy a ver si me animo a montar un grupo de discusión informal sobre el tema con colegas que sé que cojean de la misma pierna. Estaría bien para hablar de tecnología desde otro punto de vista que no sea el de la inmediatez y el despilfarro, para volver a tener ilusión por lo nuestro.
Me gustaría también escribir aquí alguna entrada más sobre los diferentes principios de la permacomputación. Si a alguien le interesa el tema, o tiene alguna sugerencia, que no dude en contactarme en Mastodon. Como buen diletante, no prometo nada. Pero para escuchar siempre estoy disponible.
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