Epidemia de oscuridad y pasillos

(Microrrelato de temática social enviado a un concurso y que no ha tenido mucho éxito. Ahora que ya sé que no ha sido seleccionado ni como finalista, aprovecho para publicarlo aquí. Sirva este sencillo lugar de cementerio de proyectos y pequeños textos desahuciados.)

Todo comenzó cuando se murieron todos. De a poco, un goteo de malas noticias fue horadando los propios cimientos de su existencia. Un descenso suave y plácido al infierno de la soledad que culminó con la visita de la elegante mujer de negro. El desvanecimiento se prolongó, elástico en el tiempo, convirtiendo los minutos en años que se deslizaban tras los párpados cual sigilosos ladrones de aliento.

Había más espacio en los pasillos, espacio que teñía de oscuro las moribundas horas que pasaba ignorando el mundo exterior. No lo decía, por miedo a ser juzgado incapaz, pero estaba convencido de que la casa había crecido. En su deambular por la negrura, había distinguido alguna habitación que antes no había estado allí. Era curioso lo que uno podía percibir cuando estaba tan solo.

La mujer de negro, tan elegante, le habló sobre el deseo. Pero no estaba allí para colmar sus ansias aletargadas de piel desnuda. Le habló de los peligros que acechaban en aquellas habitaciones oscuras por explorar, del olvido al que estaba condenado si no se exponía de nuevo al calor de una palabra amiga. Cogió su mano y la siguió, esquivando una bala, hacia la luz.


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