Cuaderno de bitácora – Entrada 20260620
(Lo que sigue es el resultado de mi primera partida a un juego de rol en solitario. En concreto, al Alone Among the Stars. Siempre había tenido curiosidad, y he aprovechado el formato del blog para compartir esta experiencia. Me ha sorprendido para bien, a pesar de su minimalismo.)
Día 1
Tras grandes esfuerzos, por fin logramos encontrar un punto en la pared del glaciar Aguas Revueltas 7 con el grosor adecuado para la perforación. El resto del equipo apenas podía contener la emoción cuando logramos entrar por primera vez en las viejas ruinas. Tal y como sospechábamos, estas paredes plagadas de símbolos extraños, ahora silenciosas, acogieron en su día algún tipo de civilización. ¿Qué fue de ellos? ¿Encontraremos algún vestigio más que nos pueda ayudar a entender mejor su cultura y costumbres?
Día 2
Los técnicos especialistas del equipo de la doctora Flores han avanzado a buen ritmo en la catalogación de los diferentes símbolos que hemos encontrado, no sólo en las paredes de las ruinas iniciales, sino también en cualquier superficie que haya soportado dignamente el paso de tanto tiempo. Al parecer, nuestros amigos desaparecidos tenían cierta tendencia a escribir en cualquier sitio. Confiamos en que esto nos ayude en nuestra misión.
Lo más complicado ha sido acceder al pequeño templo sumergido en lo que pensábamos al principio que era una especie de piscina. Al carecer del equipamiento adecuado, hemos tenido que improvisar y tirar de ingenio para lograr acceder al mismo usando uno de los drones defensivos con algunas modificaciones.
Día 3
Esta noche apenas hemos logrado conciliar el sueño. La intensidad de la tormenta nos ha pillado por sorpresa. Algunos de mis compañeros perdieron el control y se echaron a llorar. Tengo que reconocer que en todos mis años en el servicio, jamás me había sentido tan frágil, tan a merced del capricho de la naturaleza.
Lo más extraño fue cuando nos dimos cuenta de lo que estaba pasando con los rayos. Uno de los centinelas del campamento dio la voz de alarma y señaló con el dedo, alzando la voz por encima del ruido. En mi vida había visto algo igual. Todos los rayos de la tormenta caían sobre el mismo punto, en la cima de uno de los picos nevados que rodean al valle Descanso 19. ¿A qué se deberá ese fenómeno?
Día 4
Las imágenes del templo submarino capturadas por el dron nos guiaron a un arroyo cercano dentro del mismo glaciar. Una pequeña corriente de agua circulando a través de puro hielo. Por un instante creí estar ante una arteria que alimentaba a este gigantesco ser de hielo.
He prohibido cualquier tipo de perforación en el conducto de agua, pues tengo la intuición de que algo malo podría ocurrir si perturbamos su estado. Sobre todo, tras comprobar en las imágenes que el interior del mismo está forrado de lo que parece una especie de musgo azulado y brillante. Tal y como prometimos cuando empezamos este viaje, es preferible marcharnos con las manos vacías a trastocar el equilibrio de un ecosistema.
Día 5
Esta noche, acosado por el insomnio, abandoné la tienda y salí a estirar las piernas. La luz reflejada por las tres lunas resaltaba el contorno del paisaje alrededor del campamento, dotándolo de geometrías extrañas. Me asusté cuando vi algo brillante moverse cerca de mis pies, a pesar de que no hemos visto nada parecido a un animal durante nuestra estancia aquí. Al final, resultó ser algún tipo de veta mineral que discurre por la superficie en múltiples líneas. Los destellos eran rítmicos, como si el propio planeta estuviera comunicándose con sus lunas.
Día 6
Hoy nos hemos despedido del planeta Tranquilidad X32. La misión ha tocado a su fin. Nos vamos contentos con las muestras obtenidas e impresionados por la delicadeza de sus paisajes. Por otro lado, nuestro viaje debe continuar. Escribo estas líneas ya tumbado en mi cómodo asiento de observación, echando un último vistazo a todo ese azul brillante. Veo alejarse el planeta y contemplo, a la distancia, la maraña que dibujan sus ríos parpadeantes. Al lado de los mismos, decenas de ruinas abandonadas parecen despedirse en silencio. Me voy con más preguntas que respuestas, pero ya me voy dando cuenta de que en eso consiste mi trabajo.
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