Notas sobre los proyectos de regulación de las «redes sociales»

Puede que sea un poco pronto para este ejercicio y que yo también esté influido por todo el ruido que estamos teniendo estos días alrededor de las «redes sociales» y el debate sobre legislar o no, pero necesitaba poner un poco en orden las ideas para poder opinar —aunque el producto no constituya siquiera, todavía, una opinión—.
En general, tengo tremendo déjà vu: esto de que surja un fenómeno/tecnología/ciencia nueva y, de pronto, todo convulsione ya lo hemos vivido antes —y unas cuantas veces—, pero aún cada vez nos duele igual. El estado siempre va por detrás de la sociedad y, como consecuencia, siempre va por detrás del mercado. No creo que pueda ser de otra manera.
Sin embargo, me descoloca la falta de análisis y de comprensión. En la política lo achaco a que se ha ido convirtiendo en un concurso de popularidad permanente y poco más (esto no es nuevo, es un proceso que se viene dando desde hace más de 40 años y que, tal vez, notamos más ahora; lo que me da curiosidad es saber cómo lo van a justificar los grandes «politólogos» que llegaron a defender en los 90 que unas demagogias sanas bien podían ser democracia también; a quién no le van a gustar) y en el mercado a que se nos ha pasado el carro por delante de los bueyes (por qué no centrarnos en creer en el marketing y evitar «obsesionarnos» tanto con los conceptos) (¿Se aprecian los paralelismos? En el fondo seguimos queriendo creer en la magia)1.
Hemos comprado el término «tecno feudalismo», cuando me parece un poco ingenuo: la «democracia liberal» occidental siempre ha sido un modelo oligárquico más o menos representativo y distributivo, por épocas. Solo que ahora los oligarcas más influyentes son otros y su moral (por llamarle algo) choca directamente con la de los viejos oligarcas que tratan de convencernos de que con el buen y viejo liberalismo que ellos manejaban a su antojo estábamos mejor. ¿Estamos ciegos o locos?
Como siempre, creo que los «peones» acabamos alineados en algún tablero, de alguna partida de burgueses con egos desbordados. ¿Os suena?
Cuando se inventó la imprenta, los antiguos monarcas fallaron en darse cuenta de que los burgueses (propietarios) iban a tardar poco en ganar la batalla del relato [cultural], al ser los propietarios. Después vinieron la radio y los medios audiovisuales y pasó un poco lo mismo: los burgueses que invirtieron en ellos impusieron su relato sobre el de los antiguos oligarcas que controlaban el periódico. Y ahora vienen las «redes sociales» y los nuevos oligarcas vienen a la carga. ¿A quién va a beneficiar una legislación estricta como la que se está proponiendo, pues?
Pues planteada como se está planteando, a mí me parece que está pensada para que la antigua oligarquía trate de anclar el poder que les quede e intentar conseguir un equilibrio en el que cedan algo de terreno a la nueva, pero conserven alguna cuota de poder. ¿En qué nos beneficia a los «peones»? Pues ahora mismo no alcanzo a imaginarme nada2.
Desde el punto de vista tecnológico, cosas como establecer puertas traseras en los algoritmos de cifrado asimétricos son poco menos que un disparate en términos de seguridad, que nos van a dejar mucho más expuestos. Desde el punto de vista político se introduce un grado muy alto de discrecionalidad que acabaremos pagando cuando llegue cualquier pirado al gobierno —o incluso antes—. Y desde el punto de vista jurídico se introducen contradicciones evidentes que dejan a la judicatura sin herramientas y a la sociedad sin certezas. Todo son ventajas. Pero, al menos, nuestro oligarcas van a estar bien, sea como sea; por eso no tenemos que preocuparnos y es un alivio... Y el salseo en redes está entretenido —o algo—.
Bonus Track
Las redes solo fueron, a fin de cuentas, la primera pata del nuevo «modelo económico» que necesitaban (cual si fuera un proyecto político) los nuevos oligarcas para tratar de imponerse; la otra pata es la IA y las dos tienen en común que, de momento, son sendas burbujas. En otro tiempo, creo, habrían tardado poco en explotar (en ser explotadas, en realidad), pero estos han tenido la suerte de que han llegado en una época en la que E.E.U.U. tiene miedo de verdad de perder su posición como hegemón.
En realidad, en la parte económica la perdieron definitivamente con la crisis de 2008; en la parte monetaria la han ido perdiendo por la crónica de la muerte anunciada del modelo energético basado en el petróleo, en el que se basaba también el valor del dolar; y en lo geopolítico, tras el huracán Trump, no creo que quede mucho que salvar... De momento necesitan fiarlo todo al «milagro económico» de la IA para seguir tratando de «proyectar liderazgo económico» pero, en realidad, lo único que les queda es la fuerza bruta (que, históricamente, ha sido el punto en el que comenzó el declive de todos los hegemones anteriores).
(Lo gracioso es que todo esto ha sido y será siempre poco más que castillos en el aire y no puede ser otra cosa, pero funcionan mientras mucha gente se los cree y se vuelven irreales y fallidos cuando la gente ya no es capaz de creer en ellos, generalmente porque ya no vemos que proyecten nada ilusionante a futuro; recordemos que somos el único animal que, que sepamos, es capaz de engañarse a sí mismo y eso forma una parte mucho más relevante de nuestra experiencialidad de lo que solemos querer admitir).
Editado 5/2/2026 a las 19:16
Hay otra potencial pata en su proyecto, pero los «colegas» que la promueven son los amigos un poco incómodos, estos de los que no sueles hablar mucho: las criptos. Les gustaría entrar en la chupi pandi, pero se les nota tanto la desesperación que dan un poco de cringe.
Notas al pie
1 Por este motivo, principalmente, me hace tanta gracia que los grandes neoliberales acusen, por ejemplo, a los marxistas de idealistas. Se podría decir aquello de «le dijo la sartén al cazo», solo que el marxismo tiene al menos más reflexión detrás y un conocimiento mucho más profundo de la historia de las economías, aunque sea igual de torpe tratando de predecir el futuro y también falle ofreciendo soluciones aplicables al mundo real. En general, los grandes modelos socio económicos «revelados» a un mesías (uno, acabado en «o») no se han demostrado muy buena opción ninguna de las veces.
2 No trato de defender que no haya que legislar en general, sino que la legislación de arriba a abajo siempre es interesada, en nuestra experiencia, y la acaban pagando los de más abajo.
Atribuciones
Imagen destacada de Tero Vesalainen para Freerange.