El SAS y el arte de vender humo

Voy a ser muy claro y muy explícito: lo que está pasando con el Servicio Andaluz de Salud (SAS) no tiene otro nombre que una tomadura de pelo monumental. Es, literalmente, el arte de vender humo mientras la casa se quema.

Llevamos meses, años ya, escuchando promesas de mejora, de inversiones millonarias y de una gestión impecable. Pero la realidad, la que pisamos los que vamos al centro de salud o al hospital, es radicalmente distinta. Y ya está bien de que nos intenten engañar con gráficos de colores y notas de prensa que parecen ciencia ficción.

La realidad frente a la propaganda

La propaganda oficial nos dice que todo va sobre ruedas. Pero la realidad es que:

Vender humo como solución

Lo que más me cabrea es la desfachatez. Nos venden la “digitalización” y las “apps” como la panacea. Está muy bien que haya una aplicación, pero la aplicación no te ausculta, ni te opera, ni te cura. De nada sirve tener una tecnología puntera si no hay nadie detrás para atenderte.

Están externalizando servicios a la privada a una velocidad de vértigo, inyectando dinero público en empresas privadas mientras los centros públicos se caen a pedazos por falta de mantenimiento y personal. Eso no es gestionar, eso es desmantelar.

El SAS se está convirtiendo en una cáscara vacía. Muy bonita por fuera en los anuncios de la tele, pero podrida por dentro. El “arte de vender humo” tiene un límite, y ese límite es cuando la gente empieza a sufrir las consecuencias reales de una mala gestión.

Menos humo, menos propaganda y más médicos. Menos excusas y más recursos. Porque con la salud no se juega, y los andaluces ya estamos hartos de que nos vendan motos que ni siquiera tienen motor.

#Divagaciones #Sanidad

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