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    <title>Ingeñero &amp;mdash; Jodida, pero no sorprendida</title>
    <link>https://escritura.social/bettie/tag:Ingeñero</link>
    <description>Esto es lo que *me* pasa.  [RSS](https://escritura.social/bettie/feed/)</description>
    <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 14:40:47 +0000</pubDate>
    <item>
      <title>Tengo derecho a ser un rollo.</title>
      <link>https://escritura.social/bettie/tengo-derecho-a-ser-un-rollo</link>
      <description>&lt;![CDATA[  Published on Sep 7, 2025&#xA;&#xA;Hace un rato, mientras intentaba aguantar unas lágrimas que no estaban ahí, le he pedido a mi compañero de alegrías y fatigas perdón por ser un rollo. Agradezco honestamente que no me haya querido llevar la contraria y que no me haya dicho que no lo soy, porque él sabe y yo más que él que sí lo estoy siendo. No estoy ni triste, ni ansiosa, ni inquieta, ni frustrada, ni desesperanzada, ni enfadada, pero sí un poco de cada una de esas cosas y algunas más, en proporciones tan mínimas que nada de lo que haga por calmar alguna de esas sensaciones tiene el mínimo impacto en el resto. Empiezo a pensar que no tengo más opción que seguir adelante haciéndome la muerta y esperar que, con suerte y tiempo, la marea me devuelva a la orilla. He aprendido que a veces eso justo es lo que pasa.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Tampoco voy a hacerme luz de gas con esto: tengo motivos para estar así. Puede que sean problemas champán, pero mis problemas champán no dejan de ser mis problemas. Hay una parte de mí que me dice cuéntalo, pero, al parecer, otra parte de mí, con más control que la primera, me pide que no lo haga. No se lo he contado a nadie, no con honestidad y por completo, porque siento que requeriría horas y no voy a tener la destreza ni la energía para transmitirlo y hacerme entender. Puede que escribirlo sea más fácil, pero parece que no lo suficiente. Así que bueno, seguiré manteniendo el secreto a la sombra hasta ver qué si, como decía en aquel poema, me transforma o me destruye. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Pero, acto seguido, mientras mi pareja me acariciaba la nuca en silencio, he tenido la iluminación y le he preguntado: «Tengo derecho a ser un rollo, ¿verdad?». Y ahí sí ha respondido: «Sí, claro». Mi #ingeñero es un señor de pocas palabras, pero bueno, con frecuencia suele decir lo adecuado y suficiente. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Tengo derecho a ser un rollo, claro que sí. Es liberador, ¿sabes? Toda mi vida he creído que no tenía derecho a incomodar. No tenía derecho a pedir nada si molestaba, si tan siquiera requería un esfuerzo. Si lo hacía nadie me iba a querer. Pero que alguien que, creo, me quiere, me diga (o conceda) que estoy siendo un rollo pero que tengo derecho a serlo es nuevo. Bueno. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Pero aunque él no me lo hubiese concedido sería verdad. Estoy acostumbrada a cuidar/atender/consolar a gente que está siendo un rollo. Y no pasa nada. Ni me planteo que estén siendo un rollo: las personas estamos genial y fatal, y todo lo que hay en medio. Y no somos cosas que querer solo cuando funcionan bien, cuando son bonitas, cuando nos divierten (lo de que las personas no somos cosas también merece un post, creo). He entendido eso perfectamente cuando tiene que ver con otros pero, por lo que sea, rara vez he conseguido aplicármelo a mí misma. Quizá porque no me han hecho sentir segura y querida en esas situaciones. Yo qué sé.  Pero que no me lo hayan reconocido no significa que no tenga el derecho a estar mal y, a pesar de eso, ser querida y cuidada. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Pues lo dicho, que estoy siendo un rollo, una compañía horrible, que no me soporto ni yo así que imagino que debo estar insoportable... Pero tengo derecho a estar así y a que me quieran, se materialice o no ese derecho. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Y tú también. Date un tiempo para procesarlo: tú también.&#xA;&#xA;---------&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi correo electrónico o de mi cuenta de Mastodon]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Published on Sep 7, 2025</p></blockquote>

<p>Hace un rato, mientras intentaba aguantar unas lágrimas que no estaban ahí, le he pedido a mi compañero de alegrías y fatigas perdón por ser un rollo. Agradezco honestamente que no me haya querido llevar la contraria y que no me haya dicho que no lo soy, porque él sabe y yo más que él que sí lo estoy siendo. No estoy ni triste, ni ansiosa, ni inquieta, ni frustrada, ni desesperanzada, ni enfadada, pero sí un poco de cada una de esas cosas y algunas más, en proporciones tan mínimas que nada de lo que haga por calmar alguna de esas sensaciones tiene el mínimo impacto en el resto. Empiezo a pensar que no tengo más opción que seguir adelante haciéndome la muerta y esperar que, con suerte y tiempo, la marea me devuelva a la orilla. He aprendido que a veces eso justo es lo que pasa.</p>

<p>Tampoco voy a hacerme <em>luz de gas</em> con esto: tengo motivos para estar así. Puede que sean <em>problemas champán</em>, pero mis <em>problemas champán</em> no dejan de ser <strong>mis problemas</strong>. Hay una parte de mí que me dice <em>cuéntalo</em>, pero, al parecer, otra parte de mí, con más control que la primera, me pide que no lo haga. No se lo he contado a nadie, no con honestidad y por completo, porque siento que requeriría horas y no voy a tener la destreza ni la energía para transmitirlo y hacerme entender. Puede que escribirlo sea más fácil, pero parece que no lo suficiente. Así que bueno, seguiré manteniendo el secreto a la sombra hasta ver qué si, como decía en aquel poema, <em>me transforma o me destruye</em>.</p>

<p>Pero, acto seguido, mientras mi pareja me acariciaba la nuca en silencio, he tenido la iluminación y le he preguntado: «Tengo derecho a ser un rollo, ¿verdad?». Y ahí sí ha respondido: «Sí, claro». Mi <a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a> es un señor de pocas palabras, pero bueno, con frecuencia suele decir lo adecuado y suficiente.</p>

<p>Tengo derecho a ser un rollo, claro que sí. Es liberador, ¿sabes? Toda mi vida he creído que no tenía derecho a incomodar. No tenía derecho a pedir nada si molestaba, si tan siquiera requería un esfuerzo. Si lo hacía nadie me iba a querer. Pero que alguien que, creo, me quiere, me diga (o conceda) que estoy siendo un rollo pero que tengo derecho a serlo es nuevo. Bueno.</p>

<p>Pero aunque él no me lo hubiese concedido sería verdad. Estoy acostumbrada a cuidar/atender/consolar a gente que está siendo un rollo. Y no pasa nada. Ni me planteo que estén siendo un rollo: las personas estamos genial y fatal, y todo lo que hay en medio. Y no somos <em>cosas</em> que querer solo cuando funcionan bien, cuando son bonitas, cuando nos divierten (lo de que las personas no somos cosas también merece un post, creo). He entendido eso perfectamente cuando tiene que ver con otros pero, por lo que sea, rara vez he conseguido aplicármelo a mí misma. Quizá porque no me han hecho sentir segura y querida en esas situaciones. Yo qué sé.  Pero que no me lo hayan reconocido no significa que no tenga el derecho a estar mal y, a pesar de eso, ser querida y cuidada.</p>

<p>Pues lo dicho, que estoy siendo un rollo, una compañía horrible, que no me soporto ni yo así que imagino que debo estar insoportable... Pero tengo derecho a estar así y a que me quieran, se materialice o no ese derecho.</p>

<p>Y tú también. Date un tiempo para procesarlo: tú también.</p>

<hr>

<p>Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi <a href="mailto:cuadernoderetales@gmail.com" rel="nofollow">correo electrónico</a> o de mi <a href="https://masto.es/@Bettie" rel="nofollow">cuenta de Mastodon</a></p>
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      <guid>https://escritura.social/bettie/tengo-derecho-a-ser-un-rollo</guid>
      <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:48:08 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Cuando digo que quiero ser rica...</title>
      <link>https://escritura.social/bettie/cuando-digo-que-quiero-ser-rica-dy9g</link>
      <description>&lt;![CDATA[  Published on Sep 9, 2025&#xA;&#xA;... lo que quiero decir es que no quiero tener que trabajar para vivir. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Es así de llano. Porque realmente no hay un ápice de ostentación en mis sueños: no quiero una casa más grande (aunque un apartamentito en la costa sí me encantaría), no quiero tener ropa cara, o joyas, o zapatos de marca. No quiero cambiar la decoración ni hacer grandes viajes. Ni siquiera pienso, cuando digo que quiero ser rica, en tener trabajadores que me ayuden con las tareas del hogar, y mira que se me hacen bola y me siento inadecuada con ellas. No. Cuando digo que quiero ser rica en lo que pienso es en gestionar mi tiempo, en poder echar una tarde entera leyendo sin que pase nada ni se me trastoque ningún precario equilibrio espaciotemporal. En poder acostarme y levantarme a la hora que me lo pida el cuerpo. En definitiva, a vivir como suelo hacelo cuando estoy de vacaciones: sin reloj y sin prisa.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;No necesito lujos, pero es que tampoco los quiero. Mi relación con el lujo es, en general, de aversión. Me recuerdo paseando por Versalles y pensando en qué horror, qué ostentación, qué excesivo todo. Lo mismo me pasó con la Place Vendôme y la Rue de la Paix, famosas por sus boutiques y joyerías y por los cochazos de gente rica de verdad, no como yo fantaseo, que para allí a comprar. Cuando fuimos a París pasamos por allí y yo, la verdad unimpressed. Al volver me recuerdo hablando con la madre de #ingeñero que refería esas zonas de la ciudad con fascinación y admiración. Pues a mí en el mejor de los casos me dan rabia y en el peor me hacen sentir inadecuada, insignificante, sobrante. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Soy sensible a la belleza: me encantan y me subyugan las cosas bonitas. Pero con el paso del tiempo me ha ido quedando claro que las cosas caras y las cosas bonitas no suelen coincidir (diría que cada vez lo hacen menos: tal vez la belleza sea un valor demasiado mainstream). E incluso cuando da la casualidad de que esa cosa carísima es bonita me cuesta disfrutarla. Supongo que no se me olvida que los que gozan de ese lujo lo hacen a costa de los que soñamos con vivir sin trabajar, si tenemos suerte, y a costa de los que sueñan que trabajar les permita vivir, si no la tienen. Y eso hace que me parezcan bastante más feas.&#xA;&#xA;---------&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi correo electrónico o de mi cuenta de Mastodon]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Published on Sep 9, 2025</p></blockquote>

<h1 id="lo-que-quiero-decir-es-que-no-quiero-tener-que-trabajar-para-vivir">... lo que quiero decir es que no quiero tener que trabajar para vivir.</h1>

<p>Es así de llano. Porque realmente no hay un ápice de ostentación en mis sueños: no quiero una casa más grande (aunque un apartamentito en la costa sí me encantaría), no quiero tener ropa cara, o joyas, o zapatos de marca. No quiero cambiar la decoración ni hacer grandes viajes. Ni siquiera pienso, cuando digo que quiero ser rica, en tener trabajadores que me ayuden con las tareas del hogar, y mira que se me hacen bola y me siento inadecuada con ellas. No. Cuando digo que quiero ser rica en lo que pienso es en gestionar mi tiempo, en poder echar una tarde entera leyendo sin que pase nada ni se me trastoque ningún precario equilibrio espaciotemporal. En poder acostarme y levantarme a la hora que me lo pida el cuerpo. En definitiva, a vivir como suelo hacelo cuando estoy de vacaciones: <a href="https://jodidaperonosorprendida.mataroa.blog/blog/muerte-al-reloj/" rel="nofollow">sin reloj y sin prisa</a>.</p>

<p>No necesito lujos, pero es que tampoco los quiero. Mi relación con el lujo es, en general, de aversión. Me recuerdo paseando por Versalles y pensando en qué horror, qué ostentación, qué excesivo todo. Lo mismo me pasó con la Place Vendôme y la Rue de la Paix, famosas por sus boutiques y joyerías y por los cochazos de gente rica de verdad, no como yo fantaseo, que para allí a comprar. Cuando fuimos a París pasamos por allí y yo, la verdad <em>unimpressed</em>. Al volver me recuerdo hablando con la madre de <a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a> que refería esas zonas de la ciudad con fascinación y admiración. Pues a mí en el mejor de los casos me dan rabia y en el peor me hacen sentir inadecuada, insignificante, sobrante.</p>

<p>Soy sensible a la belleza: me encantan y me subyugan las cosas bonitas. Pero con el paso del tiempo me ha ido quedando claro que las cosas caras y las cosas bonitas no suelen coincidir (diría que cada vez lo hacen menos: tal vez la belleza sea un valor demasiado <em>mainstream</em>). E incluso cuando da la casualidad de que esa cosa carísima es bonita me cuesta disfrutarla. Supongo que no se me olvida que los que gozan de ese lujo lo hacen a costa de los que soñamos con vivir sin trabajar, si tenemos suerte, y a costa de los que sueñan que trabajar les permita vivir, si no la tienen. Y eso hace que me parezcan bastante más feas.</p>

<hr>

<p>Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi <a href="mailto:cuadernoderetales@gmail.com" rel="nofollow">correo electrónico</a> o de mi <a href="https://masto.es/@Bettie" rel="nofollow">cuenta de Mastodon</a></p>
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      <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:48:08 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Protocolos y planes de contingencia</title>
      <link>https://escritura.social/bettie/protocolos-y-planes-de-contingencia-741n</link>
      <description>&lt;![CDATA[  Published on Apr 8, 2025&#xA;&#xA;Me conozco. Ya sé que tengo mis rachas. Me conozco en las buenas, en las malas y en las peores. Tengo asumido que mi supervivencia y funcionalidad requiere de un montón de protocolos, rituales y atención a señales. Ya no me importa, si consigue mantenerme en marcha y con vida. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Por ejemplo, para los momentos verdaderamente oscuros tengo mi protocolo de prevención del suicidio que consiste, básicamente, en decir a gente muy cercana que empiezo a tener ideaciones suicidas, ganas de morirme o que fantaseo con que me pasa algo malo, incapacitante al menos. Acto seguido les pido que, por favor, al menos un par de veces a la semana o tres me escriban y me pregunten qué tal van las ganas de morirme. Así, tal cual. Esa pregunta honesta y desenfadada me da pie a decir la verdad y a pedir ayuda si lo necesito verdaderamente. O, al menos, a pedir ánimos para pedir la ayuda: muchas de estas personas están bien lejos físicamente de mí. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;En los últimos tiempos he estado bastante pocha. Una depresión está intentando comerme por los pies con la inestimable colaboración del capitalismo y otras bolas de malabares, lo típico. Muchos de mis días me siento absolutamente desesperanzada y desconsolada y sé que de ahí al protocolo de prevención del suicidio hay poquito. Es como si no hubiera nada en el mundo en donde encontrar esperanza o belleza y que fuese capaz de reconfortarme. ¡Ya ves! Cuando precisamente ese es uno de mis talentos cuando no estoy así. De hecho, creo que es el talento que hace que no esté así a menudo. Pero ahora mismo, como otras cosas que me hacen feliz de mí misma, parece estar fuera de servicio. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Así que, habida cuenta de mi dependencia de los protocolos, se me ha ocurrido diseñar uno que consiste en nombrar un responsable (#ingeñero) de proporcionarme felicidad reciclada. Le he pedido que haga una lista de momentos en los que hemos sido felices y, además, que incluya algunas vivencias que han hecho que se avive mi esperanza aunque sea un poquito. La verdad es que se está tomando su nuevo cometido muy en serio, como todo aquello con lo que se compromete. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Hoy estaba tirada en un banco, al volver del trabajo, con él, porque hemos conseguido coincidir unos minutos. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—Estoy teniendo pensamientos feos —le he dicho.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—¿Cómo de feos? —contestó.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—Bastante. Como 7 de 10.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—¿Como el culo de un babuino?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Yo me he reído aunque no tuviese ganas, porque es muy payaso.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—Sí, más o menos. El culo de los babuinos es bastante feo pero el color sería bonito si no estuviese pegado al culo de un babuino.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—Eso —me ha dicho sonriendo—. Y... Los pensamientos... ¿Son peligrosos?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—No. Todavía no —he reconocido, con los ojos inundados.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—Vale. Recuerda que la semana pasada dos alumnos te ofrecieron sus paraguas porque tú te habías olvidado el tuyo, dispuestos a mojarse ellos para que tú no te mojases. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Y rompo a llorar. Por todo. Porque es verdad. Porque fueron muy amables. Porque eso debería hacerme sentir mejor. Porque en otro momento eso me llenaría de esperanza y ahora... Ahora son solo clavos al rojo a los que me agarro para no perderme. Pero hago el esfuerzo de, aunque no sienta nada, recordarlo, al menos racionalmente. Para no olvidar que he sido feliz antes (y volveré a serlo) y que en el mundo sigue habiendo razones para seguir viva. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Seguiré intentando hacerme trampas y esperando que, en algún momento, funcione. Como dijo aquella sabia, es mejor eso que morirse...&#xA;&#xA;---------&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi correo electrónico o de mi cuenta de Mastodon]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Published on Apr 8, 2025</p></blockquote>

<p>Me conozco. Ya sé que tengo mis rachas. Me conozco en las buenas, en las malas y en las peores. Tengo asumido que mi supervivencia y funcionalidad requiere de un montón de protocolos, rituales y atención a señales. Ya no me importa, si consigue mantenerme en marcha y con vida.</p>

<p>Por ejemplo, para los momentos verdaderamente oscuros tengo mi <em>protocolo de prevención del suicidio</em> que consiste, básicamente, en decir a gente muy cercana que empiezo a tener ideaciones suicidas, ganas de morirme o que fantaseo con que me pasa algo malo, incapacitante al menos. Acto seguido les pido que, por favor, al menos un par de veces a la semana o tres me escriban y me pregunten <em>qué tal van las ganas de morirme</em>. Así, tal cual. Esa pregunta honesta y desenfadada me da pie a decir la verdad y a pedir ayuda si lo necesito verdaderamente. O, al menos, a pedir ánimos para pedir la ayuda: muchas de estas personas están bien lejos físicamente de mí.</p>

<p>En los últimos tiempos he estado bastante pocha. Una depresión está intentando comerme por los pies con la inestimable colaboración del capitalismo y otras bolas de malabares, lo típico. Muchos de mis días me siento absolutamente desesperanzada y desconsolada y sé que de ahí al protocolo de prevención del suicidio hay poquito. Es como si no hubiera nada en el mundo en donde encontrar esperanza o belleza y que fuese capaz de reconfortarme. ¡Ya ves! Cuando precisamente ese es uno de mis talentos cuando no estoy así. De hecho, creo que es el talento que hace que no esté así a menudo. Pero ahora mismo, como otras cosas que me hacen feliz de mí misma, parece estar fuera de servicio.</p>

<p>Así que, habida cuenta de mi dependencia de los protocolos, se me ha ocurrido diseñar uno que consiste en nombrar un responsable (<em><a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a></em>) de proporcionarme felicidad reciclada. Le he pedido que haga una lista de momentos en los que hemos sido felices y, además, que incluya algunas vivencias que han hecho que se avive mi esperanza aunque sea un poquito. La verdad es que se está tomando su nuevo cometido <em>muy</em> en serio, como todo aquello con lo que se compromete.</p>

<p>Hoy estaba tirada en un banco, al volver del trabajo, con él, porque hemos conseguido coincidir unos minutos.</p>

<p>—Estoy teniendo pensamientos feos —le he dicho.</p>

<p>—¿Cómo de feos? —contestó.</p>

<p>—Bastante. Como 7 de 10.</p>

<p>—¿Como el culo de un babuino?</p>

<p>Yo me he reído aunque no tuviese ganas, porque es muy payaso.</p>

<p>—Sí, más o menos. El culo de los babuinos es bastante feo pero el color sería bonito si no estuviese pegado al culo de un babuino.</p>

<p>—Eso —me ha dicho sonriendo—. Y... Los pensamientos... ¿Son peligrosos?</p>

<p>—No. Todavía no —he reconocido, con los ojos inundados.</p>

<p>—Vale. Recuerda que la semana pasada dos alumnos te ofrecieron sus paraguas porque tú te habías olvidado el tuyo, dispuestos a mojarse ellos para que tú no te mojases.</p>

<p>Y rompo a llorar. Por todo. Porque es verdad. Porque fueron muy amables. Porque eso debería hacerme sentir mejor. Porque en otro momento eso me llenaría de esperanza y ahora... Ahora son solo clavos al rojo a los que me agarro para no perderme. Pero hago el esfuerzo de, aunque no sienta nada, recordarlo, al menos racionalmente. Para no olvidar que he sido feliz antes (y volveré a serlo) y que en el mundo sigue habiendo razones para seguir viva.</p>

<p>Seguiré intentando hacerme trampas y esperando que, en algún momento, funcione. Como dijo aquella sabia, <em>es mejor eso que morirse</em>...</p>

<hr>

<p>Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi <a href="mailto:cuadernoderetales@gmail.com" rel="nofollow">correo electrónico</a> o de mi <a href="https://masto.es/@Bettie" rel="nofollow">cuenta de Mastodon</a></p>
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      <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:48:08 +0000</pubDate>
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      <title>Cuando digo que quiero ser rica...</title>
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      <description>&lt;![CDATA[  Published on Sep 9, 2025&#xA;&#xA;... lo que quiero decir es que no quiero tener que trabajar para vivir. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Es así de llano. Porque realmente no hay un ápice de ostentación en mis sueños: no quiero una casa más grande (aunque un apartamentito en la costa sí me encantaría), no quiero tener ropa cara, o joyas, o zapatos de marca. No quiero cambiar la decoración ni hacer grandes viajes. Ni siquiera pienso, cuando digo que quiero ser rica, en tener trabajadores que me ayuden con las tareas del hogar, y mira que se me hacen bola y me siento inadecuada con ellas. No. Cuando digo que quiero ser rica en lo que pienso es en gestionar mi tiempo, en poder echar una tarde entera leyendo sin que pase nada ni se me trastoque ningún precario equilibrio espaciotemporal. En poder acostarme y levantarme a la hora que me lo pida el cuerpo. En definitiva, a vivir como suelo hacelo cuando estoy de vacaciones: sin reloj y sin prisa.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;No necesito lujos, pero es que tampoco los quiero. Mi relación con el lujo es, en general, de aversión. Me recuerdo paseando por Versalles y pensando en qué horror, qué ostentación, qué excesivo todo. Lo mismo me pasó con la Place Vendôme y la Rue de la Paix, famosas por sus boutiques y joyerías y por los cochazos de gente rica de verdad, no como yo fantaseo, que para allí a comprar. Cuando fuimos a París pasamos por allí y yo, la verdad unimpressed. Al volver me recuerdo hablando con la madre de #ingeñero que refería esas zonas de la ciudad con fascinación y admiración. Pues a mí en el mejor de los casos me dan rabia y en el peor me hacen sentir inadecuada, insignificante, sobrante. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Soy sensible a la belleza: me encantan y me subyugan las cosas bonitas. Pero con el paso del tiempo me ha ido quedando claro que las cosas caras y las cosas bonitas no suelen coincidir (diría que cada vez lo hacen menos: tal vez la belleza sea un valor demasiado mainstream). E incluso cuando da la casualidad de que esa cosa carísima es bonita me cuesta disfrutarla. Supongo que no se me olvida que los que gozan de ese lujo lo hacen a costa de los que soñamos con vivir sin trabajar, si tenemos suerte, y a costa de los que sueñan que trabajar les permita vivir, si no la tienen. Y eso hace que me parezcan bastante más feas.&#xA;&#xA;---------&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi correo electrónico o de mi cuenta de Mastodon]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Published on Sep 9, 2025</p></blockquote>

<h1 id="lo-que-quiero-decir-es-que-no-quiero-tener-que-trabajar-para-vivir">... lo que quiero decir es que no quiero tener que trabajar para vivir.</h1>

<p>Es así de llano. Porque realmente no hay un ápice de ostentación en mis sueños: no quiero una casa más grande (aunque un apartamentito en la costa sí me encantaría), no quiero tener ropa cara, o joyas, o zapatos de marca. No quiero cambiar la decoración ni hacer grandes viajes. Ni siquiera pienso, cuando digo que quiero ser rica, en tener trabajadores que me ayuden con las tareas del hogar, y mira que se me hacen bola y me siento inadecuada con ellas. No. Cuando digo que quiero ser rica en lo que pienso es en gestionar mi tiempo, en poder echar una tarde entera leyendo sin que pase nada ni se me trastoque ningún precario equilibrio espaciotemporal. En poder acostarme y levantarme a la hora que me lo pida el cuerpo. En definitiva, a vivir como suelo hacelo cuando estoy de vacaciones: <a href="https://jodidaperonosorprendida.mataroa.blog/blog/muerte-al-reloj/" rel="nofollow">sin reloj y sin prisa</a>.</p>

<p>No necesito lujos, pero es que tampoco los quiero. Mi relación con el lujo es, en general, de aversión. Me recuerdo paseando por Versalles y pensando en qué horror, qué ostentación, qué excesivo todo. Lo mismo me pasó con la Place Vendôme y la Rue de la Paix, famosas por sus boutiques y joyerías y por los cochazos de gente rica de verdad, no como yo fantaseo, que para allí a comprar. Cuando fuimos a París pasamos por allí y yo, la verdad <em>unimpressed</em>. Al volver me recuerdo hablando con la madre de <a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a> que refería esas zonas de la ciudad con fascinación y admiración. Pues a mí en el mejor de los casos me dan rabia y en el peor me hacen sentir inadecuada, insignificante, sobrante.</p>

<p>Soy sensible a la belleza: me encantan y me subyugan las cosas bonitas. Pero con el paso del tiempo me ha ido quedando claro que las cosas caras y las cosas bonitas no suelen coincidir (diría que cada vez lo hacen menos: tal vez la belleza sea un valor demasiado <em>mainstream</em>). E incluso cuando da la casualidad de que esa cosa carísima es bonita me cuesta disfrutarla. Supongo que no se me olvida que los que gozan de ese lujo lo hacen a costa de los que soñamos con vivir sin trabajar, si tenemos suerte, y a costa de los que sueñan que trabajar les permita vivir, si no la tienen. Y eso hace que me parezcan bastante más feas.</p>

<hr>

<p>Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi <a href="mailto:cuadernoderetales@gmail.com" rel="nofollow">correo electrónico</a> o de mi <a href="https://masto.es/@Bettie" rel="nofollow">cuenta de Mastodon</a></p>
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      <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:48:08 +0000</pubDate>
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      <title>Lo de los celos.</title>
      <link>https://escritura.social/bettie/lo-de-los-celos-x5hp</link>
      <description>&lt;![CDATA[  Published on May 5, 2025&#xA;&#xA;Se me había olvidado lo que era tener una relación afectiva de corte romántico sin que los celos estuviesen de por medio. Te lo prometo. Creo que la última vez que vivi algo así fue a los 16 años. No me había vuelto a pasar. Durante toda mi vida mis relaciones han estado marcadas por la sombra de la inseguridad de mis parejas o su deseo de control sobre mí. O ambas, que lo descortés no quita lo cobarde. Hasta tal punto llega la historia que ahora mismo no para de sonar en mi cabeza ese trozo de «Bohemian Rhapsody» que dice is this the real life or is it just fantasy?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;(si ahora estás canturreando «Bohemian Rhapsody» eres mi tipo de gente xD)&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;El sábado pasado salí a airearme. Mi intención era darme un paseo por algunas cruces escogidas, bailar un poco, beberme el primer rebujito de la temporada... Ya sabéis, el deseo este de tener una noche entre folklórica y rumbera que nos asalta de vez en cuando. La cosa salió medio qué, porque bueno, a pesar de la lluvia, del viento, del fresquete, al final conseguí cumplir parte de mis propósitos. Y hasta tuve una sorpresa: volví a ver al chico de las castañuelas (inserte aquí mirada arrobada)&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;El chico de las castañuelas es un muchacho que vi el año pasado, en cruces también, bailando sevillanas mientras tocaba las castañuelas. En verdad os digo que los calores que me dieron no fueron normales. Pues bien, este año VOLVÍA A ESTAR AHÍ, con sus castañuelas, bailando con una señora preciosa, con un arte... Abuf. El stendhalazo fue una cosa tremenda y, pa qué negarlo, muy poco elegante: empecé a babear por lo bajini, a resoplar, a mirar fijamente... Esas cosas que no deben hacerse pero es que NO LO PODÍA EVITAR. Todo esto al lado de #ingeñero. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Ahora me imagino la escena con algunas de mis ex-parejas. No acaba bien. Acaba en distintos grados de mal, desde muy mal hasta regulinchi. Pero nunca bien. Pero #ingeñero estaba divertido viéndome disfrutar de la belleza de esa pareja de bailarines. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Ya nos íbamos cuando empezaron a bailar, así que al acabar el baile le dije a #ingeñero: «No me puedo ir sin decirles lo que me han hecho sentir, lo bonito que lo han hecho». «Vale, ve, aquí te espero», respondió él. Y cuando, después de declarar mi devoción a los artistas involuntarios volví a su lado, me pasó la manita por la espalda como diciendo: «Estoy orgulloso de que hayas hecho eso, bravo por ti». &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Una vez alguien me dijo que tenía que dar gracias por los celos, que es mucho peor dejar de importarles,. Pues mira, ocurre que puedes seguir padeciendo celos cuando ya no les importas, y eso ya lo sabía. Pero es que ahora sé también que la ausencia de celos no hace que una sienta que importa menos. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Señoras, de esta sensación ya no se vuelve.&#xA;&#xA;---------&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi correo electrónico o de mi cuenta de Mastodon]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Published on May 5, 2025</p></blockquote>

<p>Se me había olvidado lo que era tener una relación afectiva de corte romántico sin que los celos estuviesen de por medio. Te lo prometo. Creo que la última vez que vivi algo así fue a los 16 años. No me había vuelto a pasar. Durante toda mi vida mis relaciones han estado marcadas por la sombra de la inseguridad de mis parejas o su deseo de control sobre mí. O ambas, que lo descortés no quita lo cobarde. Hasta tal punto llega la historia que ahora mismo no para de sonar en mi cabeza ese trozo de «Bohemian Rhapsody» que dice <em>is this the real life or is it just fantasy?</em></p>

<p><em>(si ahora estás canturreando «Bohemian Rhapsody» eres mi tipo de gente xD)</em></p>

<p>El sábado pasado salí a airearme. Mi intención era darme un paseo por algunas cruces escogidas, bailar un poco, beberme el primer rebujito de la temporada... Ya sabéis, el deseo este de tener una noche entre folklórica y rumbera que nos asalta de vez en cuando. La cosa salió medio qué, porque bueno, a pesar de la lluvia, del viento, del fresquete, al final conseguí cumplir parte de mis propósitos. Y hasta tuve una sorpresa: volví a ver al <em>chico de las castañuelas</em> (inserte aquí mirada arrobada)</p>

<p>El <em>chico de las castañuelas</em> es un muchacho que vi el año pasado, en cruces también, bailando sevillanas mientras tocaba las castañuelas. En verdad os digo que los calores que me dieron no fueron normales. Pues bien, este año VOLVÍA A ESTAR AHÍ, con sus castañuelas, bailando con una señora preciosa, con un arte... Abuf. El <em>stendhalazo</em> fue una cosa tremenda y, pa qué negarlo, muy poco elegante: empecé a babear por lo bajini, a resoplar, a mirar fijamente... Esas cosas que no deben hacerse pero es que NO LO PODÍA EVITAR. Todo esto al lado de <a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a>.</p>

<p>Ahora me imagino la escena con algunas de mis ex-parejas. No acaba bien. Acaba en distintos grados de mal, desde muy mal hasta regulinchi. Pero nunca bien. Pero <a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a> estaba divertido viéndome disfrutar de la belleza de esa pareja de bailarines.</p>

<p>Ya nos íbamos cuando empezaron a bailar, así que al acabar el baile le dije a <a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a>: «No me puedo ir sin decirles lo que me han hecho sentir, lo bonito que lo han hecho». «Vale, ve, aquí te espero», respondió él. Y cuando, después de declarar mi devoción a los artistas involuntarios volví a su lado, me pasó la manita por la espalda como diciendo: «Estoy orgulloso de que hayas hecho eso, bravo por ti».</p>

<p>Una vez alguien me dijo que tenía que dar gracias por los celos, que es mucho peor dejar de importarles,. Pues mira, ocurre que puedes seguir padeciendo celos cuando ya no les importas, y eso ya lo sabía. Pero es que ahora sé también que la ausencia de celos no hace que una sienta que importa menos.</p>

<p>Señoras, de esta sensación ya no se vuelve.</p>

<hr>

<p>Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi <a href="mailto:cuadernoderetales@gmail.com" rel="nofollow">correo electrónico</a> o de mi <a href="https://masto.es/@Bettie" rel="nofollow">cuenta de Mastodon</a></p>
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      <guid>https://escritura.social/bettie/lo-de-los-celos-x5hp</guid>
      <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:48:08 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Libro: &#34;Las hijas horribles&#34;, de Blanca Lacasa Carralón</title>
      <link>https://escritura.social/bettie/libro-las-hijas-horribles-de-blanca-lacasa-carralon</link>
      <description>&lt;![CDATA[  Published on Aug 1, 2025&#xA;&#xA;En junio estuve en la Feria del Libro de Madrid. No es un evento que me guste demasiado como lectora: demasiado masificado. Supongo que por eso, porque no me gusta demasiado estar paseándome entre la marabunta de gente, mi botín no fue significativo. La joya de la corona, de hecho, no fue cosa mía. #Ingeñero aprovechó para dar un paseo mientras yo firmaba y traerme un regalo: Las hijas horribles de Blanca Lacasa Carralón, publicado por Libros el KO. No sé cómo leches llegó al libro, pero que lo viese y de alguna manera pensase en mí, que no apartase la mirada de mi herida sino que la acepte, me hace quererle más todavía. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;¿Qué encontrarás en Las hijas horribles?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Las hijas horribles no es un libro autocomplaciente: no va a decirte que pobrecita tú y qué mal lo hizo tu madre. Tampoco lo contrario: en absoluto va a salvar a las madres o a justificarlas en el daño que han hecho. He de decir, no obstante, que desde donde yo me alzo y me sostengo, no siempre ha sido el libro que yo necesitaba leer, precisamente por eso: intenta que las hijas entendamos que no somos hijas horribles poniendo en contexto a las madres para dejar claro que no hay nada malo en nosotras, que la culpa no es nuestra. En ese ejercicio puede parecer que se las justifica, sobre todo si se lee el libro desde el trauma, como me pasa a mí. Supongo que si se toma cierta distancia se comprende la postura de la autora. Por otro lado, intenta alejar a las hijas de la victimización en la que, lo reconozco, es fácil caer: la culpa de todo es de mi madre. En ese proceso incide en la necesidad de hacernos cargo de nuestro presente y de tomar las decisiones necesarias y poner en práctica las acciones convenientes para nosotras. Y eso también, a veces, puede escocer. En fin, si te has sentido una hija horrible no es un libro cómodo. Tampoco creo que nadie esperase un libro cómodo viendo el título y la temática, claro. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;La autora desgrana a lo largo del libro multitud de referencias de especialistas en psicología, sociología, feminismo, etcétera. He de decir que, me congratula, además, que entre las obras citadas haya varias lecturas que ya tenía pendientes: se ve que el libro está en mi campo de interés. Asimismo, recoge testimonios de hijas horribles, bien de la literatura, bien de mujeres entrevistadas que cuentan sus vivencias personales con sus madres (y, en menor medida, con sus hijas e hijos). Y esto sí me ha parecido verdaderamente reparador. Sé que mal de muchas, consuelo de tontas, pero es que no se trata de un consuelo: se trata de que un dolor así, compartido, permite retirar el foco de una. Es verdad que la culpa no era mía porque la madre de esta señora con la que probablemente no tengo nada en común le hizo lo mismo, le dijo lo mismo. También es interesante, si eres amante del cine, analizar las referencias cinematográficas a las que la autora hace mención. He de decir que como no soy una gran cinéfila, esa parte me ha pasado más por lo alto, aunque reconozca su interés. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;¿Qué he echado en falta en Las hijas horribles?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Un poco más de claridad y distinción, que diría Descartes. En el libro se entremezclan historias de dependencia un tanto problemática, historias de maltrato psicológico, historias de abandono. Y aunque todas ellas comporten relaciones complicadas con la madre, no todas son lo mismo. A lo mejor esta soy yo resistiéndome al mensaje del libro, no lo sé, pero creo que no acaba de distinguir bien entre lo que puede ser una relación problemática o poco sana entre madres e hijas de lo que puede ser una relación de maltrato o abuso y, en ese sentido, algunas recomendaciones o posturas me parecen poco adecuadas. ¿Que debería estar claro cuando algo es maltrato o abuso y cuándo no, especialmente para una mujer adulta? Puede, pero no siempre lo está, y menos en lo que respecta a la familia, que es lo que normalizas desde pequeña. He de reconocer que en más de un momento me he encontrado reevaluando mi experiencia y diciéndome &#34;¿Y si estás siendo una exagerada? ¿Y si no fue para tanto?&#34;. Y mira, no. Por ahí sí que no, nada de volver a hacerme luz de gas. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;¿Recomiendo Las hijas horribles?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Pues sí. Sí porque da mucha información sobre cómo se construye el vínculo entre madres e hijes, cómo los roles de género configuran de forma especialmente tortuosa la relación entre madres e hijas, cómo el patriarcado ha amputado la vida de las mujeres desde generaciones y cómo ese trauma se perpetúa si no se hace nada para pararlo (y creo, chavalas, que esa misión es la que le toca a nuestra generación). Además, lo hace desde un tono muy atractivo: no especialmente serio, aunque no banal, no es tedioso, de vez en cuando hay toques de humor, pero no deja de ser respetuoso... Y, sobre todo, porque creo que nos puede ayudar a reconciliarnos con nosotras mismas como hijas (lo de reconciliarnos con nuestras madres lo dejo para cada una). Incluso si tu relación con tu madre es estupenda, puede ser interesante leerlo para entender e identificar qué pasa a algunas amigas tuyas, a otras mujeres de tu vida. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;En fin, me parece que este va a ser un libro que voy a regalar mucho (de hecho, ya he empezado a hacerlo).&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Espero que, si llegas a leerlo, me cuentes qué te ha parecido.&#xA;&#xA;---------&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi correo electrónico o de mi cuenta de Mastodon]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Published on Aug 1, 2025</p></blockquote>

<p>En junio estuve en la Feria del Libro de Madrid. No es un evento que me guste demasiado como lectora: demasiado masificado. Supongo que por eso, porque no me gusta demasiado estar paseándome entre la marabunta de gente, mi botín no fue significativo. La joya de la corona, de hecho, no fue cosa mía. <a href="/bettie/tag:Inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">Ingeñero</span></a> aprovechó para dar un paseo mientras yo firmaba y traerme un regalo: <a href="https://www.librosdelko.com/products/las-hijas-horribles?srsltid=AfmBOoq829JMierfljHv5_SezILJzSEOYCiygv8aXbcbH3J4l9YVVjBZ" rel="nofollow"><em>Las hijas horribles</em> de Blanca Lacasa Carralón, publicado por Libros el KO</a>. No sé cómo leches llegó al libro, pero que lo viese y de alguna manera pensase en mí, que no apartase la mirada de mi herida sino que la acepte, me hace quererle más todavía.</p>

<h2 id="qué-encontrarás-en-las-hijas-horribles">¿Qué encontrarás en <em>Las hijas horribles</em>?</h2>

<p><em>Las hijas horribles</em> no es un libro autocomplaciente: no va a decirte que <em>pobrecita tú</em> y qué mal lo hizo tu madre. Tampoco lo contrario: en absoluto va a salvar a las madres o a justificarlas en el daño que han hecho. He de decir, no obstante, que desde donde yo me alzo y me sostengo, no siempre ha sido el libro que yo necesitaba leer, precisamente por eso: intenta que las hijas entendamos que no somos <em>hijas horribles</em> poniendo en contexto a las madres para dejar claro que <em>no hay nada malo en nosotras</em>, que la culpa no es nuestra. En ese ejercicio puede parecer que se las justifica, sobre todo si se lee el libro desde el trauma, como me pasa a mí. Supongo que si se toma cierta distancia se comprende la postura de la autora. Por otro lado, intenta alejar a las hijas de la victimización en la que, lo reconozco, es fácil caer: la culpa de todo es de mi madre. En ese proceso incide en la necesidad de hacernos cargo de nuestro presente y de tomar las decisiones necesarias y poner en práctica las acciones convenientes para nosotras. Y eso también, a veces, puede escocer. En fin, si te has sentido una hija horrible no es un libro cómodo. Tampoco creo que nadie esperase un libro cómodo viendo el título y la temática, claro.</p>

<p>La autora desgrana a lo largo del libro multitud de referencias de especialistas en psicología, sociología, feminismo, etcétera. He de decir que, me congratula, además, que entre las obras citadas haya varias lecturas que ya tenía pendientes: se ve que el libro está en mi campo de interés. Asimismo, recoge testimonios de <em>hijas horribles</em>, bien de la literatura, bien de mujeres entrevistadas que cuentan sus vivencias personales con sus madres (y, en menor medida, con sus hijas e hijos). Y esto sí me ha parecido verdaderamente reparador. Sé que <em>mal de muchas, consuelo de tontas</em>, pero es que no se trata de un consuelo: se trata de que un dolor así, compartido, permite retirar el foco de una. Es verdad que la culpa no era mía porque la madre de esta señora con la que probablemente no tengo nada en común le hizo lo mismo, le dijo lo mismo. También es interesante, si eres amante del cine, analizar las referencias cinematográficas a las que la autora hace mención. He de decir que como no soy una gran cinéfila, esa parte me ha pasado más por lo alto, aunque reconozca su interés.</p>

<p>##¿Qué he echado en falta en <em>Las hijas horribles</em>?</p>

<p>Un poco más de claridad y distinción, que diría Descartes. En el libro se entremezclan historias de dependencia un tanto problemática, historias de maltrato psicológico, historias de abandono. Y aunque todas ellas comporten relaciones complicadas con la madre, no todas son lo mismo. A lo mejor esta soy yo resistiéndome al mensaje del libro, no lo sé, pero creo que no acaba de distinguir bien entre lo que puede ser una relación problemática o poco sana entre madres e hijas de lo que puede ser una relación de maltrato o abuso y, en ese sentido, algunas recomendaciones o posturas me parecen poco adecuadas. ¿Que debería estar claro cuando algo es maltrato o abuso y cuándo no, especialmente para una mujer adulta? Puede, pero no siempre lo está, y menos en lo que respecta a la familia, que es lo que normalizas desde pequeña. He de reconocer que en más de un momento me he encontrado reevaluando mi experiencia y diciéndome “¿Y si estás siendo una exagerada? ¿Y si no fue para tanto?”. Y mira, no. Por ahí sí que no, nada de volver a hacerme <em>luz de gas</em>.</p>

<p>##¿Recomiendo <em>Las hijas horribles</em>?</p>

<p>Pues sí. Sí porque da mucha información sobre cómo se construye el vínculo entre madres e hijes, cómo los roles de género configuran de forma especialmente tortuosa la relación entre madres e hijas, cómo el patriarcado ha amputado la vida de las mujeres desde generaciones y cómo ese trauma se perpetúa si no se hace nada para pararlo (y creo, chavalas, que esa misión es la que le toca a nuestra generación). Además, lo hace desde un tono muy atractivo: no especialmente serio, aunque no banal, no es tedioso, de vez en cuando hay toques de humor, pero no deja de ser respetuoso... Y, sobre todo, porque creo que nos puede ayudar a reconciliarnos con nosotras mismas como hijas (lo de reconciliarnos con nuestras madres lo dejo para cada una). Incluso si tu relación con tu madre es estupenda, puede ser interesante leerlo para entender e identificar qué pasa a algunas amigas tuyas, a otras mujeres de tu vida.</p>

<p>En fin, me parece que este va a ser un libro que voy a regalar mucho (de hecho, ya he empezado a hacerlo).</p>

<p>Espero que, si llegas a leerlo, me cuentes qué te ha parecido.</p>

<hr>

<p>Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi <a href="mailto:cuadernoderetales@gmail.com" rel="nofollow">correo electrónico</a> o de mi <a href="https://masto.es/@Bettie" rel="nofollow">cuenta de Mastodon</a></p>
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      <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:48:08 +0000</pubDate>
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      <title>Libro: &#34;Las hijas horribles&#34;, de Blanca Lacasa Carralón</title>
      <link>https://escritura.social/bettie/libro-las-hijas-horribles-de-blanca-lacasa-carralon-x040</link>
      <description>&lt;![CDATA[  Published on Aug 1, 2025&#xA;&#xA;En junio estuve en la Feria del Libro de Madrid. No es un evento que me guste demasiado como lectora: demasiado masificado. Supongo que por eso, porque no me gusta demasiado estar paseándome entre la marabunta de gente, mi botín no fue significativo. La joya de la corona, de hecho, no fue cosa mía. #Ingeñero aprovechó para dar un paseo mientras yo firmaba y traerme un regalo: Las hijas horribles de Blanca Lacasa Carralón, publicado por Libros el KO. No sé cómo leches llegó al libro, pero que lo viese y de alguna manera pensase en mí, que no apartase la mirada de mi herida sino que la acepte, me hace quererle más todavía. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;¿Qué encontrarás en Las hijas horribles?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Las hijas horribles no es un libro autocomplaciente: no va a decirte que pobrecita tú y qué mal lo hizo tu madre. Tampoco lo contrario: en absoluto va a salvar a las madres o a justificarlas en el daño que han hecho. He de decir, no obstante, que desde donde yo me alzo y me sostengo, no siempre ha sido el libro que yo necesitaba leer, precisamente por eso: intenta que las hijas entendamos que no somos hijas horribles poniendo en contexto a las madres para dejar claro que no hay nada malo en nosotras, que la culpa no es nuestra. En ese ejercicio puede parecer que se las justifica, sobre todo si se lee el libro desde el trauma, como me pasa a mí. Supongo que si se toma cierta distancia se comprende la postura de la autora. Por otro lado, intenta alejar a las hijas de la victimización en la que, lo reconozco, es fácil caer: la culpa de todo es de mi madre. En ese proceso incide en la necesidad de hacernos cargo de nuestro presente y de tomar las decisiones necesarias y poner en práctica las acciones convenientes para nosotras. Y eso también, a veces, puede escocer. En fin, si te has sentido una hija horrible no es un libro cómodo. Tampoco creo que nadie esperase un libro cómodo viendo el título y la temática, claro. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;La autora desgrana a lo largo del libro multitud de referencias de especialistas en psicología, sociología, feminismo, etcétera. He de decir que, me congratula, además, que entre las obras citadas haya varias lecturas que ya tenía pendientes: se ve que el libro está en mi campo de interés. Asimismo, recoge testimonios de hijas horribles, bien de la literatura, bien de mujeres entrevistadas que cuentan sus vivencias personales con sus madres (y, en menor medida, con sus hijas e hijos). Y esto sí me ha parecido verdaderamente reparador. Sé que mal de muchas, consuelo de tontas, pero es que no se trata de un consuelo: se trata de que un dolor así, compartido, permite retirar el foco de una. Es verdad que la culpa no era mía porque la madre de esta señora con la que probablemente no tengo nada en común le hizo lo mismo, le dijo lo mismo. También es interesante, si eres amante del cine, analizar las referencias cinematográficas a las que la autora hace mención. He de decir que como no soy una gran cinéfila, esa parte me ha pasado más por lo alto, aunque reconozca su interés. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;¿Qué he echado en falta en Las hijas horribles?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Un poco más de claridad y distinción, que diría Descartes. En el libro se entremezclan historias de dependencia un tanto problemática, historias de maltrato psicológico, historias de abandono. Y aunque todas ellas comporten relaciones complicadas con la madre, no todas son lo mismo. A lo mejor esta soy yo resistiéndome al mensaje del libro, no lo sé, pero creo que no acaba de distinguir bien entre lo que puede ser una relación problemática o poco sana entre madres e hijas de lo que puede ser una relación de maltrato o abuso y, en ese sentido, algunas recomendaciones o posturas me parecen poco adecuadas. ¿Que debería estar claro cuando algo es maltrato o abuso y cuándo no, especialmente para una mujer adulta? Puede, pero no siempre lo está, y menos en lo que respecta a la familia, que es lo que normalizas desde pequeña. He de reconocer que en más de un momento me he encontrado reevaluando mi experiencia y diciéndome &#34;¿Y si estás siendo una exagerada? ¿Y si no fue para tanto?&#34;. Y mira, no. Por ahí sí que no, nada de volver a hacerme luz de gas. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;¿Recomiendo Las hijas horribles?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Pues sí. Sí porque da mucha información sobre cómo se construye el vínculo entre madres e hijes, cómo los roles de género configuran de forma especialmente tortuosa la relación entre madres e hijas, cómo el patriarcado ha amputado la vida de las mujeres desde generaciones y cómo ese trauma se perpetúa si no se hace nada para pararlo (y creo, chavalas, que esa misión es la que le toca a nuestra generación). Además, lo hace desde un tono muy atractivo: no especialmente serio, aunque no banal, no es tedioso, de vez en cuando hay toques de humor, pero no deja de ser respetuoso... Y, sobre todo, porque creo que nos puede ayudar a reconciliarnos con nosotras mismas como hijas (lo de reconciliarnos con nuestras madres lo dejo para cada una). Incluso si tu relación con tu madre es estupenda, puede ser interesante leerlo para entender e identificar qué pasa a algunas amigas tuyas, a otras mujeres de tu vida. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;En fin, me parece que este va a ser un libro que voy a regalar mucho (de hecho, ya he empezado a hacerlo).&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Espero que, si llegas a leerlo, me cuentes qué te ha parecido.&#xA;&#xA;---------&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi correo electrónico o de mi cuenta de Mastodon]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Published on Aug 1, 2025</p></blockquote>

<p>En junio estuve en la Feria del Libro de Madrid. No es un evento que me guste demasiado como lectora: demasiado masificado. Supongo que por eso, porque no me gusta demasiado estar paseándome entre la marabunta de gente, mi botín no fue significativo. La joya de la corona, de hecho, no fue cosa mía. <a href="/bettie/tag:Inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">Ingeñero</span></a> aprovechó para dar un paseo mientras yo firmaba y traerme un regalo: <a href="https://www.librosdelko.com/products/las-hijas-horribles?srsltid=AfmBOoq829JMierfljHv5_SezILJzSEOYCiygv8aXbcbH3J4l9YVVjBZ" rel="nofollow"><em>Las hijas horribles</em> de Blanca Lacasa Carralón, publicado por Libros el KO</a>. No sé cómo leches llegó al libro, pero que lo viese y de alguna manera pensase en mí, que no apartase la mirada de mi herida sino que la acepte, me hace quererle más todavía.</p>

<h2 id="qué-encontrarás-en-las-hijas-horribles">¿Qué encontrarás en <em>Las hijas horribles</em>?</h2>

<p><em>Las hijas horribles</em> no es un libro autocomplaciente: no va a decirte que <em>pobrecita tú</em> y qué mal lo hizo tu madre. Tampoco lo contrario: en absoluto va a salvar a las madres o a justificarlas en el daño que han hecho. He de decir, no obstante, que desde donde yo me alzo y me sostengo, no siempre ha sido el libro que yo necesitaba leer, precisamente por eso: intenta que las hijas entendamos que no somos <em>hijas horribles</em> poniendo en contexto a las madres para dejar claro que <em>no hay nada malo en nosotras</em>, que la culpa no es nuestra. En ese ejercicio puede parecer que se las justifica, sobre todo si se lee el libro desde el trauma, como me pasa a mí. Supongo que si se toma cierta distancia se comprende la postura de la autora. Por otro lado, intenta alejar a las hijas de la victimización en la que, lo reconozco, es fácil caer: la culpa de todo es de mi madre. En ese proceso incide en la necesidad de hacernos cargo de nuestro presente y de tomar las decisiones necesarias y poner en práctica las acciones convenientes para nosotras. Y eso también, a veces, puede escocer. En fin, si te has sentido una hija horrible no es un libro cómodo. Tampoco creo que nadie esperase un libro cómodo viendo el título y la temática, claro.</p>

<p>La autora desgrana a lo largo del libro multitud de referencias de especialistas en psicología, sociología, feminismo, etcétera. He de decir que, me congratula, además, que entre las obras citadas haya varias lecturas que ya tenía pendientes: se ve que el libro está en mi campo de interés. Asimismo, recoge testimonios de <em>hijas horribles</em>, bien de la literatura, bien de mujeres entrevistadas que cuentan sus vivencias personales con sus madres (y, en menor medida, con sus hijas e hijos). Y esto sí me ha parecido verdaderamente reparador. Sé que <em>mal de muchas, consuelo de tontas</em>, pero es que no se trata de un consuelo: se trata de que un dolor así, compartido, permite retirar el foco de una. Es verdad que la culpa no era mía porque la madre de esta señora con la que probablemente no tengo nada en común le hizo lo mismo, le dijo lo mismo. También es interesante, si eres amante del cine, analizar las referencias cinematográficas a las que la autora hace mención. He de decir que como no soy una gran cinéfila, esa parte me ha pasado más por lo alto, aunque reconozca su interés.</p>

<p>##¿Qué he echado en falta en <em>Las hijas horribles</em>?</p>

<p>Un poco más de claridad y distinción, que diría Descartes. En el libro se entremezclan historias de dependencia un tanto problemática, historias de maltrato psicológico, historias de abandono. Y aunque todas ellas comporten relaciones complicadas con la madre, no todas son lo mismo. A lo mejor esta soy yo resistiéndome al mensaje del libro, no lo sé, pero creo que no acaba de distinguir bien entre lo que puede ser una relación problemática o poco sana entre madres e hijas de lo que puede ser una relación de maltrato o abuso y, en ese sentido, algunas recomendaciones o posturas me parecen poco adecuadas. ¿Que debería estar claro cuando algo es maltrato o abuso y cuándo no, especialmente para una mujer adulta? Puede, pero no siempre lo está, y menos en lo que respecta a la familia, que es lo que normalizas desde pequeña. He de reconocer que en más de un momento me he encontrado reevaluando mi experiencia y diciéndome “¿Y si estás siendo una exagerada? ¿Y si no fue para tanto?”. Y mira, no. Por ahí sí que no, nada de volver a hacerme <em>luz de gas</em>.</p>

<p>##¿Recomiendo <em>Las hijas horribles</em>?</p>

<p>Pues sí. Sí porque da mucha información sobre cómo se construye el vínculo entre madres e hijes, cómo los roles de género configuran de forma especialmente tortuosa la relación entre madres e hijas, cómo el patriarcado ha amputado la vida de las mujeres desde generaciones y cómo ese trauma se perpetúa si no se hace nada para pararlo (y creo, chavalas, que esa misión es la que le toca a nuestra generación). Además, lo hace desde un tono muy atractivo: no especialmente serio, aunque no banal, no es tedioso, de vez en cuando hay toques de humor, pero no deja de ser respetuoso... Y, sobre todo, porque creo que nos puede ayudar a reconciliarnos con nosotras mismas como hijas (lo de reconciliarnos con nuestras madres lo dejo para cada una). Incluso si tu relación con tu madre es estupenda, puede ser interesante leerlo para entender e identificar qué pasa a algunas amigas tuyas, a otras mujeres de tu vida.</p>

<p>En fin, me parece que este va a ser un libro que voy a regalar mucho (de hecho, ya he empezado a hacerlo).</p>

<p>Espero que, si llegas a leerlo, me cuentes qué te ha parecido.</p>

<hr>

<p>Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi <a href="mailto:cuadernoderetales@gmail.com" rel="nofollow">correo electrónico</a> o de mi <a href="https://masto.es/@Bettie" rel="nofollow">cuenta de Mastodon</a></p>
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      <guid>https://escritura.social/bettie/libro-las-hijas-horribles-de-blanca-lacasa-carralon-x040</guid>
      <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:48:08 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Lo de los celos.</title>
      <link>https://escritura.social/bettie/lo-de-los-celos</link>
      <description>&lt;![CDATA[  Published on May 5, 2025&#xA;&#xA;Se me había olvidado lo que era tener una relación afectiva de corte romántico sin que los celos estuviesen de por medio. Te lo prometo. Creo que la última vez que vivi algo así fue a los 16 años. No me había vuelto a pasar. Durante toda mi vida mis relaciones han estado marcadas por la sombra de la inseguridad de mis parejas o su deseo de control sobre mí. O ambas, que lo descortés no quita lo cobarde. Hasta tal punto llega la historia que ahora mismo no para de sonar en mi cabeza ese trozo de «Bohemian Rhapsody» que dice is this the real life or is it just fantasy?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;(si ahora estás canturreando «Bohemian Rhapsody» eres mi tipo de gente xD)&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;El sábado pasado salí a airearme. Mi intención era darme un paseo por algunas cruces escogidas, bailar un poco, beberme el primer rebujito de la temporada... Ya sabéis, el deseo este de tener una noche entre folklórica y rumbera que nos asalta de vez en cuando. La cosa salió medio qué, porque bueno, a pesar de la lluvia, del viento, del fresquete, al final conseguí cumplir parte de mis propósitos. Y hasta tuve una sorpresa: volví a ver al chico de las castañuelas (inserte aquí mirada arrobada)&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;El chico de las castañuelas es un muchacho que vi el año pasado, en cruces también, bailando sevillanas mientras tocaba las castañuelas. En verdad os digo que los calores que me dieron no fueron normales. Pues bien, este año VOLVÍA A ESTAR AHÍ, con sus castañuelas, bailando con una señora preciosa, con un arte... Abuf. El stendhalazo fue una cosa tremenda y, pa qué negarlo, muy poco elegante: empecé a babear por lo bajini, a resoplar, a mirar fijamente... Esas cosas que no deben hacerse pero es que NO LO PODÍA EVITAR. Todo esto al lado de #ingeñero. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Ahora me imagino la escena con algunas de mis ex-parejas. No acaba bien. Acaba en distintos grados de mal, desde muy mal hasta regulinchi. Pero nunca bien. Pero #ingeñero estaba divertido viéndome disfrutar de la belleza de esa pareja de bailarines. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Ya nos íbamos cuando empezaron a bailar, así que al acabar el baile le dije a #ingeñero: «No me puedo ir sin decirles lo que me han hecho sentir, lo bonito que lo han hecho». «Vale, ve, aquí te espero», respondió él. Y cuando, después de declarar mi devoción a los artistas involuntarios volví a su lado, me pasó la manita por la espalda como diciendo: «Estoy orgulloso de que hayas hecho eso, bravo por ti». &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Una vez alguien me dijo que tenía que dar gracias por los celos, que es mucho peor dejar de importarles,. Pues mira, ocurre que puedes seguir padeciendo celos cuando ya no les importas, y eso ya lo sabía. Pero es que ahora sé también que la ausencia de celos no hace que una sienta que importa menos. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Señoras, de esta sensación ya no se vuelve.&#xA;&#xA;---------&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi correo electrónico o de mi cuenta de Mastodon]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Published on May 5, 2025</p></blockquote>

<p>Se me había olvidado lo que era tener una relación afectiva de corte romántico sin que los celos estuviesen de por medio. Te lo prometo. Creo que la última vez que vivi algo así fue a los 16 años. No me había vuelto a pasar. Durante toda mi vida mis relaciones han estado marcadas por la sombra de la inseguridad de mis parejas o su deseo de control sobre mí. O ambas, que lo descortés no quita lo cobarde. Hasta tal punto llega la historia que ahora mismo no para de sonar en mi cabeza ese trozo de «Bohemian Rhapsody» que dice <em>is this the real life or is it just fantasy?</em></p>

<p><em>(si ahora estás canturreando «Bohemian Rhapsody» eres mi tipo de gente xD)</em></p>

<p>El sábado pasado salí a airearme. Mi intención era darme un paseo por algunas cruces escogidas, bailar un poco, beberme el primer rebujito de la temporada... Ya sabéis, el deseo este de tener una noche entre folklórica y rumbera que nos asalta de vez en cuando. La cosa salió medio qué, porque bueno, a pesar de la lluvia, del viento, del fresquete, al final conseguí cumplir parte de mis propósitos. Y hasta tuve una sorpresa: volví a ver al <em>chico de las castañuelas</em> (inserte aquí mirada arrobada)</p>

<p>El <em>chico de las castañuelas</em> es un muchacho que vi el año pasado, en cruces también, bailando sevillanas mientras tocaba las castañuelas. En verdad os digo que los calores que me dieron no fueron normales. Pues bien, este año VOLVÍA A ESTAR AHÍ, con sus castañuelas, bailando con una señora preciosa, con un arte... Abuf. El <em>stendhalazo</em> fue una cosa tremenda y, pa qué negarlo, muy poco elegante: empecé a babear por lo bajini, a resoplar, a mirar fijamente... Esas cosas que no deben hacerse pero es que NO LO PODÍA EVITAR. Todo esto al lado de <a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a>.</p>

<p>Ahora me imagino la escena con algunas de mis ex-parejas. No acaba bien. Acaba en distintos grados de mal, desde muy mal hasta regulinchi. Pero nunca bien. Pero <a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a> estaba divertido viéndome disfrutar de la belleza de esa pareja de bailarines.</p>

<p>Ya nos íbamos cuando empezaron a bailar, así que al acabar el baile le dije a <a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a>: «No me puedo ir sin decirles lo que me han hecho sentir, lo bonito que lo han hecho». «Vale, ve, aquí te espero», respondió él. Y cuando, después de declarar mi devoción a los artistas involuntarios volví a su lado, me pasó la manita por la espalda como diciendo: «Estoy orgulloso de que hayas hecho eso, bravo por ti».</p>

<p>Una vez alguien me dijo que tenía que dar gracias por los celos, que es mucho peor dejar de importarles,. Pues mira, ocurre que puedes seguir padeciendo celos cuando ya no les importas, y eso ya lo sabía. Pero es que ahora sé también que la ausencia de celos no hace que una sienta que importa menos.</p>

<p>Señoras, de esta sensación ya no se vuelve.</p>

<hr>

<p>Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi <a href="mailto:cuadernoderetales@gmail.com" rel="nofollow">correo electrónico</a> o de mi <a href="https://masto.es/@Bettie" rel="nofollow">cuenta de Mastodon</a></p>
]]></content:encoded>
      <guid>https://escritura.social/bettie/lo-de-los-celos</guid>
      <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:48:08 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Protocolos y planes de contingencia</title>
      <link>https://escritura.social/bettie/protocolos-y-planes-de-contingencia</link>
      <description>&lt;![CDATA[  Published on Apr 8, 2025&#xA;&#xA;Me conozco. Ya sé que tengo mis rachas. Me conozco en las buenas, en las malas y en las peores. Tengo asumido que mi supervivencia y funcionalidad requiere de un montón de protocolos, rituales y atención a señales. Ya no me importa, si consigue mantenerme en marcha y con vida. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Por ejemplo, para los momentos verdaderamente oscuros tengo mi protocolo de prevención del suicidio que consiste, básicamente, en decir a gente muy cercana que empiezo a tener ideaciones suicidas, ganas de morirme o que fantaseo con que me pasa algo malo, incapacitante al menos. Acto seguido les pido que, por favor, al menos un par de veces a la semana o tres me escriban y me pregunten qué tal van las ganas de morirme. Así, tal cual. Esa pregunta honesta y desenfadada me da pie a decir la verdad y a pedir ayuda si lo necesito verdaderamente. O, al menos, a pedir ánimos para pedir la ayuda: muchas de estas personas están bien lejos físicamente de mí. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;En los últimos tiempos he estado bastante pocha. Una depresión está intentando comerme por los pies con la inestimable colaboración del capitalismo y otras bolas de malabares, lo típico. Muchos de mis días me siento absolutamente desesperanzada y desconsolada y sé que de ahí al protocolo de prevención del suicidio hay poquito. Es como si no hubiera nada en el mundo en donde encontrar esperanza o belleza y que fuese capaz de reconfortarme. ¡Ya ves! Cuando precisamente ese es uno de mis talentos cuando no estoy así. De hecho, creo que es el talento que hace que no esté así a menudo. Pero ahora mismo, como otras cosas que me hacen feliz de mí misma, parece estar fuera de servicio. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Así que, habida cuenta de mi dependencia de los protocolos, se me ha ocurrido diseñar uno que consiste en nombrar un responsable (#ingeñero) de proporcionarme felicidad reciclada. Le he pedido que haga una lista de momentos en los que hemos sido felices y, además, que incluya algunas vivencias que han hecho que se avive mi esperanza aunque sea un poquito. La verdad es que se está tomando su nuevo cometido muy en serio, como todo aquello con lo que se compromete. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Hoy estaba tirada en un banco, al volver del trabajo, con él, porque hemos conseguido coincidir unos minutos. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—Estoy teniendo pensamientos feos —le he dicho.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—¿Cómo de feos? —contestó.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—Bastante. Como 7 de 10.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—¿Como el culo de un babuino?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Yo me he reído aunque no tuviese ganas, porque es muy payaso.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—Sí, más o menos. El culo de los babuinos es bastante feo pero el color sería bonito si no estuviese pegado al culo de un babuino.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—Eso —me ha dicho sonriendo—. Y... Los pensamientos... ¿Son peligrosos?&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—No. Todavía no —he reconocido, con los ojos inundados.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;—Vale. Recuerda que la semana pasada dos alumnos te ofrecieron sus paraguas porque tú te habías olvidado el tuyo, dispuestos a mojarse ellos para que tú no te mojases. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Y rompo a llorar. Por todo. Porque es verdad. Porque fueron muy amables. Porque eso debería hacerme sentir mejor. Porque en otro momento eso me llenaría de esperanza y ahora... Ahora son solo clavos al rojo a los que me agarro para no perderme. Pero hago el esfuerzo de, aunque no sienta nada, recordarlo, al menos racionalmente. Para no olvidar que he sido feliz antes (y volveré a serlo) y que en el mundo sigue habiendo razones para seguir viva. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Seguiré intentando hacerme trampas y esperando que, en algún momento, funcione. Como dijo aquella sabia, es mejor eso que morirse...&#xA;&#xA;---------&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi correo electrónico o de mi cuenta de Mastodon]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Published on Apr 8, 2025</p></blockquote>

<p>Me conozco. Ya sé que tengo mis rachas. Me conozco en las buenas, en las malas y en las peores. Tengo asumido que mi supervivencia y funcionalidad requiere de un montón de protocolos, rituales y atención a señales. Ya no me importa, si consigue mantenerme en marcha y con vida.</p>

<p>Por ejemplo, para los momentos verdaderamente oscuros tengo mi <em>protocolo de prevención del suicidio</em> que consiste, básicamente, en decir a gente muy cercana que empiezo a tener ideaciones suicidas, ganas de morirme o que fantaseo con que me pasa algo malo, incapacitante al menos. Acto seguido les pido que, por favor, al menos un par de veces a la semana o tres me escriban y me pregunten <em>qué tal van las ganas de morirme</em>. Así, tal cual. Esa pregunta honesta y desenfadada me da pie a decir la verdad y a pedir ayuda si lo necesito verdaderamente. O, al menos, a pedir ánimos para pedir la ayuda: muchas de estas personas están bien lejos físicamente de mí.</p>

<p>En los últimos tiempos he estado bastante pocha. Una depresión está intentando comerme por los pies con la inestimable colaboración del capitalismo y otras bolas de malabares, lo típico. Muchos de mis días me siento absolutamente desesperanzada y desconsolada y sé que de ahí al protocolo de prevención del suicidio hay poquito. Es como si no hubiera nada en el mundo en donde encontrar esperanza o belleza y que fuese capaz de reconfortarme. ¡Ya ves! Cuando precisamente ese es uno de mis talentos cuando no estoy así. De hecho, creo que es el talento que hace que no esté así a menudo. Pero ahora mismo, como otras cosas que me hacen feliz de mí misma, parece estar fuera de servicio.</p>

<p>Así que, habida cuenta de mi dependencia de los protocolos, se me ha ocurrido diseñar uno que consiste en nombrar un responsable (<em><a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a></em>) de proporcionarme felicidad reciclada. Le he pedido que haga una lista de momentos en los que hemos sido felices y, además, que incluya algunas vivencias que han hecho que se avive mi esperanza aunque sea un poquito. La verdad es que se está tomando su nuevo cometido <em>muy</em> en serio, como todo aquello con lo que se compromete.</p>

<p>Hoy estaba tirada en un banco, al volver del trabajo, con él, porque hemos conseguido coincidir unos minutos.</p>

<p>—Estoy teniendo pensamientos feos —le he dicho.</p>

<p>—¿Cómo de feos? —contestó.</p>

<p>—Bastante. Como 7 de 10.</p>

<p>—¿Como el culo de un babuino?</p>

<p>Yo me he reído aunque no tuviese ganas, porque es muy payaso.</p>

<p>—Sí, más o menos. El culo de los babuinos es bastante feo pero el color sería bonito si no estuviese pegado al culo de un babuino.</p>

<p>—Eso —me ha dicho sonriendo—. Y... Los pensamientos... ¿Son peligrosos?</p>

<p>—No. Todavía no —he reconocido, con los ojos inundados.</p>

<p>—Vale. Recuerda que la semana pasada dos alumnos te ofrecieron sus paraguas porque tú te habías olvidado el tuyo, dispuestos a mojarse ellos para que tú no te mojases.</p>

<p>Y rompo a llorar. Por todo. Porque es verdad. Porque fueron muy amables. Porque eso debería hacerme sentir mejor. Porque en otro momento eso me llenaría de esperanza y ahora... Ahora son solo clavos al rojo a los que me agarro para no perderme. Pero hago el esfuerzo de, aunque no sienta nada, recordarlo, al menos racionalmente. Para no olvidar que he sido feliz antes (y volveré a serlo) y que en el mundo sigue habiendo razones para seguir viva.</p>

<p>Seguiré intentando hacerme trampas y esperando que, en algún momento, funcione. Como dijo aquella sabia, <em>es mejor eso que morirse</em>...</p>

<hr>

<p>Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi <a href="mailto:cuadernoderetales@gmail.com" rel="nofollow">correo electrónico</a> o de mi <a href="https://masto.es/@Bettie" rel="nofollow">cuenta de Mastodon</a></p>
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      <guid>https://escritura.social/bettie/protocolos-y-planes-de-contingencia</guid>
      <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:48:08 +0000</pubDate>
    </item>
    <item>
      <title>Tengo derecho a ser un rollo.</title>
      <link>https://escritura.social/bettie/tengo-derecho-a-ser-un-rollo-0w1p</link>
      <description>&lt;![CDATA[  Published on Sep 7, 2025&#xA;&#xA;Hace un rato, mientras intentaba aguantar unas lágrimas que no estaban ahí, le he pedido a mi compañero de alegrías y fatigas perdón por ser un rollo. Agradezco honestamente que no me haya querido llevar la contraria y que no me haya dicho que no lo soy, porque él sabe y yo más que él que sí lo estoy siendo. No estoy ni triste, ni ansiosa, ni inquieta, ni frustrada, ni desesperanzada, ni enfadada, pero sí un poco de cada una de esas cosas y algunas más, en proporciones tan mínimas que nada de lo que haga por calmar alguna de esas sensaciones tiene el mínimo impacto en el resto. Empiezo a pensar que no tengo más opción que seguir adelante haciéndome la muerta y esperar que, con suerte y tiempo, la marea me devuelva a la orilla. He aprendido que a veces eso justo es lo que pasa.&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Tampoco voy a hacerme luz de gas con esto: tengo motivos para estar así. Puede que sean problemas champán, pero mis problemas champán no dejan de ser mis problemas. Hay una parte de mí que me dice cuéntalo, pero, al parecer, otra parte de mí, con más control que la primera, me pide que no lo haga. No se lo he contado a nadie, no con honestidad y por completo, porque siento que requeriría horas y no voy a tener la destreza ni la energía para transmitirlo y hacerme entender. Puede que escribirlo sea más fácil, pero parece que no lo suficiente. Así que bueno, seguiré manteniendo el secreto a la sombra hasta ver qué si, como decía en aquel poema, me transforma o me destruye. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Pero, acto seguido, mientras mi pareja me acariciaba la nuca en silencio, he tenido la iluminación y le he preguntado: «Tengo derecho a ser un rollo, ¿verdad?». Y ahí sí ha respondido: «Sí, claro». Mi #ingeñero es un señor de pocas palabras, pero bueno, con frecuencia suele decir lo adecuado y suficiente. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Tengo derecho a ser un rollo, claro que sí. Es liberador, ¿sabes? Toda mi vida he creído que no tenía derecho a incomodar. No tenía derecho a pedir nada si molestaba, si tan siquiera requería un esfuerzo. Si lo hacía nadie me iba a querer. Pero que alguien que, creo, me quiere, me diga (o conceda) que estoy siendo un rollo pero que tengo derecho a serlo es nuevo. Bueno. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Pero aunque él no me lo hubiese concedido sería verdad. Estoy acostumbrada a cuidar/atender/consolar a gente que está siendo un rollo. Y no pasa nada. Ni me planteo que estén siendo un rollo: las personas estamos genial y fatal, y todo lo que hay en medio. Y no somos cosas que querer solo cuando funcionan bien, cuando son bonitas, cuando nos divierten (lo de que las personas no somos cosas también merece un post, creo). He entendido eso perfectamente cuando tiene que ver con otros pero, por lo que sea, rara vez he conseguido aplicármelo a mí misma. Quizá porque no me han hecho sentir segura y querida en esas situaciones. Yo qué sé.  Pero que no me lo hayan reconocido no significa que no tenga el derecho a estar mal y, a pesar de eso, ser querida y cuidada. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Pues lo dicho, que estoy siendo un rollo, una compañía horrible, que no me soporto ni yo así que imagino que debo estar insoportable... Pero tengo derecho a estar así y a que me quieran, se materialice o no ese derecho. &#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Y tú también. Date un tiempo para procesarlo: tú también.&#xA;&#xA;---------&#xD;&#xA;&#xD;&#xA;Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi correo electrónico o de mi cuenta de Mastodon]]&gt;</description>
      <content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Published on Sep 7, 2025</p></blockquote>

<p>Hace un rato, mientras intentaba aguantar unas lágrimas que no estaban ahí, le he pedido a mi compañero de alegrías y fatigas perdón por ser un rollo. Agradezco honestamente que no me haya querido llevar la contraria y que no me haya dicho que no lo soy, porque él sabe y yo más que él que sí lo estoy siendo. No estoy ni triste, ni ansiosa, ni inquieta, ni frustrada, ni desesperanzada, ni enfadada, pero sí un poco de cada una de esas cosas y algunas más, en proporciones tan mínimas que nada de lo que haga por calmar alguna de esas sensaciones tiene el mínimo impacto en el resto. Empiezo a pensar que no tengo más opción que seguir adelante haciéndome la muerta y esperar que, con suerte y tiempo, la marea me devuelva a la orilla. He aprendido que a veces eso justo es lo que pasa.</p>

<p>Tampoco voy a hacerme <em>luz de gas</em> con esto: tengo motivos para estar así. Puede que sean <em>problemas champán</em>, pero mis <em>problemas champán</em> no dejan de ser <strong>mis problemas</strong>. Hay una parte de mí que me dice <em>cuéntalo</em>, pero, al parecer, otra parte de mí, con más control que la primera, me pide que no lo haga. No se lo he contado a nadie, no con honestidad y por completo, porque siento que requeriría horas y no voy a tener la destreza ni la energía para transmitirlo y hacerme entender. Puede que escribirlo sea más fácil, pero parece que no lo suficiente. Así que bueno, seguiré manteniendo el secreto a la sombra hasta ver qué si, como decía en aquel poema, <em>me transforma o me destruye</em>.</p>

<p>Pero, acto seguido, mientras mi pareja me acariciaba la nuca en silencio, he tenido la iluminación y le he preguntado: «Tengo derecho a ser un rollo, ¿verdad?». Y ahí sí ha respondido: «Sí, claro». Mi <a href="/bettie/tag:inge%C3%B1ero" class="hashtag" rel="nofollow"><span>#</span><span class="p-category">ingeñero</span></a> es un señor de pocas palabras, pero bueno, con frecuencia suele decir lo adecuado y suficiente.</p>

<p>Tengo derecho a ser un rollo, claro que sí. Es liberador, ¿sabes? Toda mi vida he creído que no tenía derecho a incomodar. No tenía derecho a pedir nada si molestaba, si tan siquiera requería un esfuerzo. Si lo hacía nadie me iba a querer. Pero que alguien que, creo, me quiere, me diga (o conceda) que estoy siendo un rollo pero que tengo derecho a serlo es nuevo. Bueno.</p>

<p>Pero aunque él no me lo hubiese concedido sería verdad. Estoy acostumbrada a cuidar/atender/consolar a gente que está siendo un rollo. Y no pasa nada. Ni me planteo que estén siendo un rollo: las personas estamos genial y fatal, y todo lo que hay en medio. Y no somos <em>cosas</em> que querer solo cuando funcionan bien, cuando son bonitas, cuando nos divierten (lo de que las personas no somos cosas también merece un post, creo). He entendido eso perfectamente cuando tiene que ver con otros pero, por lo que sea, rara vez he conseguido aplicármelo a mí misma. Quizá porque no me han hecho sentir segura y querida en esas situaciones. Yo qué sé.  Pero que no me lo hayan reconocido no significa que no tenga el derecho a estar mal y, a pesar de eso, ser querida y cuidada.</p>

<p>Pues lo dicho, que estoy siendo un rollo, una compañía horrible, que no me soporto ni yo así que imagino que debo estar insoportable... Pero tengo derecho a estar así y a que me quieran, se materialice o no ese derecho.</p>

<p>Y tú también. Date un tiempo para procesarlo: tú también.</p>

<hr>

<p>Este post ha sido creado sin la intervención de Large Language Models/Inteligencia Artificial Generativa. Si quieres dejarme un comentario puedes hacerlo a través de mi <a href="mailto:cuadernoderetales@gmail.com" rel="nofollow">correo electrónico</a> o de mi <a href="https://masto.es/@Bettie" rel="nofollow">cuenta de Mastodon</a></p>
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      <guid>https://escritura.social/bettie/tengo-derecho-a-ser-un-rollo-0w1p</guid>
      <pubDate>Sat, 29 Aug 2026 05:48:08 +0000</pubDate>
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