Cómo sobrevivir a los Juegos del Hambre

En los últimos tiempos he vuelto a ver las películas de Los Juegos del Hambre. Quería enseñárselas a #Ingeñero. Lo suyo habría sido que leyese los libros, pero bueno. Sabía que le iban a gustar. Lo que no sabía era el viaje que iba a ser para mí ese revisionado.

Supongo que no rezumo cultura de la buena (es una expresión que he leído de un crítico literario hoy y todavía tengo urticaria), pero me he pasado acongojada las cuatro películas. No sé si por lo que está ahí o por lo que yo veo, tanto da. Creo que hoy en día la historia me dice mucho más que cuando la leí, hace 15 años, o que cuando vi las películas por primera vez. Lo mismo es por los paralelismos.

Pero no voy a entrar en el desarrollo de la trama, en el meollo de la historia. De lo que quiero hablar es de una de las partes más criticadas, el epílogo de la historia. Y más concretamente, el de la películas. Como supondrás, a partir de aquí va a haber spoilers.

Al final de la segunda parte de Sinsajo ya todo está resuelto: después de ese “real” de Katniss el triángulo amoroso queda finalmente desmontado. Pero por si alguien dudase, se nos muestra un avance de unos años en el futuro. Katniss está sentada en el campo, sobre hierba, con un vestido ligero y veraniego y un bebé en brazos. En segundo plano, Peeta juega con una criatura pequeña, supongo que de alrededor de unos dos años. Katniss es la viva imagen de la serenidad: la chica en llamas que sobrevivió a dos Juegos, el sinsajo que alentó un levantamiento en Panem, la magnicida que se enfrentó a Snow pero que acabó asesinando a la nueva presidenta de Panem, parece ahora otra persona totalmente distinta. Como si esa vida chica fuese todo lo que puede desear. La entiendo.

Entonces el bebé que sostiene se agita. Ella comienza a hablarle, le dice que si ha tenido una pesadilla, que ella también la tiene. Que un día le contará por qué llegaron y cómo sobrevivió. Y entonces explica algo que yo había olvidado, que tal vez no me tocó la primera vez que vi la película: Katniss dice que ha conseguido sobrevivir porque ha elaborado una lista con todas las cosas buenas que ha visto hacer a alguien en algún momento. Cuando el trauma golpea, cuando las pesadillas vuelven, ella repasa la lista. Así es como ha sobrevivido a los Juegos del Hambre. Porque lo difícil no es seguir con vida (que también) sino querer seguir viviendo después de todo.

No es necesario que nos hayan metido en un estadio distópico a matarnos entre nosotras: muchas tenemos razones para tener pesadillas. Yo, de hecho, estoy batallando mucho con el miedo últimamente. Hace un año de mi no-tan-lento descenso a los infiernos. Llevo un diario de esos de 5 años y ahora que estoy llegando a esas fechas es tan absurdamente evidente lo que me estaba pasando... Hasta yo me di cuenta de que algo no iba bien, pero ya demasiado tarde. Fui consciente de que se avecinaba tormenta, pero no de su cercanía ni de su magnitud. Está siendo una época difícil. ¿Y si vuelve a pasarme? ¿Y si no me doy cuenta? ¿Y si...?

Así que, por si acaso, estoy empezando a poner en marcha mi Plan de Contingencia. Y he decidido incorporar al mismo lo que voy a llamar La lista de Katniss. Voy a fijar en la cabecera del blog una entrada con las cosas buenas, nobles, hermosas que haya visto a la gente hacer. No me va a venir mal un poco de fe en la humanidad. A ver si es verdad que así se consigue sobrevivir.


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